
|
 |
CONTAMINACIÓN
A LA MESA
Vegetales
con riesgo
Comer
vegetales ya no promete ser una dieta del todo sana. Así lo han
demostrado estudios científicos practicados en hortalizas, suelos
y agua en la zona agrícola de Zapotitán. Resultados preliminares
han determinado la presencia de cromo, plomo y nitratos en niveles significativos,
lo cual constituye un riesgo para la salud de miles de comensales
Mirella Cáceres
vertice@elsalvador.com
Unos
5,000 productores de hortalizas trabajan incesantes entre los surcos
en el extenso valle agrícola de Zapotitán.
Cada día deben asegurar el cargamento de chile, pepino, elote
y pipián, entre otros vegetales, que destinan a los mercados
La Tiendona y Central de San Salvador y, en menor proporción
a los de San Martín, Santa Ana y Sonsonate.
Los productores no ofrecen registros del tonelaje que comercian cada
día, mes o año; pero comerciantes de La Tiendona, su principal
cliente, aseguran que allí arriba un promedio de cien sacos de
chile y pepino cuando la producción ha sido buena, y alrededor
de 60 cuando baja la cosecha.
El jefe de la oficina de extensión del CENTA de Zapotitán,
Mario Aragón, calcula que sólo de pepino y chile se distribuyen
semanalmente unos 1,200 sacos con alrededor de 300 unidades cada uno.
Basta internarse en las áreas de riego para comprobar la abundancia
de hortalizas que produce la zona.
Frondosos chiles y pepinos, los productos que más les demanda
el mercado, no producen a simple vista desconfianza, más que
unos cuantos resíduos blanquecinos de veneno que a juicio de
los agricultores no dañan la salud si se lavan bien. Es más,
sus pequeños hijos, detienen el trabajo, para comerse uno que
otro pepino previamente limpiado con sus manos o vestiduras sucias.
Por hoy celebran la recolección; luego de finalizada la cosecha,
reiniciarán la siembra de nuevas semillas y con ella, la aplicación
intensa de plaguicidas, fertilizantes y demás químicos
que garanticen su protección y buena marcha. También se
asegurarán de que corra el agua por las acequias que dividen
los surcos, agua contaminada, y ellos lo saben.
El agua la agarramos del río Copapayo, que no es buena
para tomar porque es muy sucia, trae todas las aguas negras de Armenia,
pero si es buena para regar... A los cultivos nos les afecta,
afirma convencido Alejandro Amaya, mientras almacena el pepino en los
sacos que pronto despacharán a La Tiendona.
¿Hasta dónde esas aguas estarían contaminando las
hortalizas que llevamos tantas veces a la mesa? era la pregunta sin
respuesta hasta el año pasado, cuando el Centro de Investigaciones
y Aplicaciones Nucleares (CIAN), de la Universidad de El Salvador, emprendió
un ambicioso estudio para determinar elementos pesados en hortalizas
y suelos en la zona de Zapotitan.
Voz de alarma
El ingeniero Luis Ramón Portillo, director del CIAN, dice que
los primeros análisis revelaron presencia de varios elementos,
entre ellos: cobre, zinc, cromo y plomo.
El
estudio preliminar refleja niveles significativamente altos en la mayoría
de hortalizas estudiadas, lo cual no es normal. No se le puede dar calidad
de valor definitivo porque viene una segunda etapa de validación,
pero ya hay un indicador, que hay presencia de elementos tóxicos,
afirma el ingeniero Portillo.
La segunda etapa se centrará en el estudio del cromo y del plomo,
por considerarlos extremadamente tóxicos, ya que al acumularse
en el organismo pueden producir con el tiempo enfermedades renales,
pulmonares, anemias y otros padecimientos graves. En nuestro país
no hay una cultura de control de los alimentos que consumimos,
afirma Portillo.
Se dice que hay un incremento de padecimientos gástricos,
renales... ¿Entonces dónde está la causa? Está
en el ambiente, sí; pero el ambiente es lo que comemos, lo que
respiramos... En nuestro laboratorio tenemos esa posibilidad de evaluar
la concentración o contaminación por elementos tóxicos.
Este es nuestro esfuerzo y que la gente lo sepa, agrega el director
del CIAN.
Para este investigador, el sólo hecho de haber plomo ya es un
riesgo, porque en el agua no debe aparecer y en las hortalizas se permiten
índices extremadamente bajos (partes por billón), pues
una vez en el cuerpo, viajan por el torrente sanguíneo, se concentran
en la médula ósea, dificultando la formación de
glóbulos rojos.
Una vez obtengan un detector ultra sensible para analizar la composición
de las muestras, iniciarán la etapa de validación, que
incluiría análisis de las aguas de los afluentes del río
Sucio que atraviesan el regadío y la deteccción de las
descargas industriales.
En julio de 2003, el CIAN publicaría los resultados extremadamente
confiables y definitivos.
Hasta entonces, sabremos niveles más exactos de cromo y plomo
que estamos recibiendo en esas hortalizas que comemos y las fuentes
de esa contaminación. Hasta el momento no hay responsables puntuales,
sólo sospechas.
|
Pasos
del análisis científico
A las muestras tomadas en Zapotitán se aplicó la
técnica de fluorescencia de rayos X. El agua también
fue analizada
Fecha de muestreo: Último trimestre 2001. Primer
trimestre de 2002.
Número de muestras: 120, de todas las hortalizas
cultivadas en la zona.
Responsables: Luis Ramón Portillo, del Centro de Investigaciones
y Aplicaciones Nucleares (CIAN), de la Universidad de El Salvador
(UES).
Hallazgos: Los informes preliminares consignan niveles
elevados de plomo y cromo en las hortalizadas analizadas.
Los vertientes industriales, agroquímicos y demás
materiales depositados en los ríos son las causas de la
contaminación de los vegetales. Los investigadores hablan
de un segundo estudio para validar los hallazgos.

1) La técnica de fluorescencia inicia con cortar
en trozos la hortaliza (en este caso papa). Durante 30 minutos
la papa se coloca en un horno a 105 grados centígrados.
La exposición al calor dura unas tres horas, hasta que
pierde la humedad. Se deja enfriar el material para luego pulverizarlo.
2)
De manera manual y con ayuda de un mortero y pistilo se hace polvo
la papa. Con el proceso de tamizaje se homogeniza el tamaño
de las partículas de papa para elaborar una especie de
tableta. La preparación, se deposita en un molde metálico
donde se elaborará una tableta que será analizará
con técnica nuclear.
3)
Una vez en el molde, la tableta, se apelmaza bien hasta lograr
que el polvo tome forma circular (en forma de pastilla). Una vez
obtenida la pastilla, se procede al análisis de humedad
de esta. Cada tableta se pesa e identifica. Sigue el análisis
propiamente dicho, donde se evidencian los componentes de cada
muestra.
4)
En una membrana plástica llamada mylar se analizan las
pastillas. Los rayos equis descifran los componentes de la muestra.
Toda la información es proyectada en un monitor y de este
se obtiene el espectro que sirve de base para determinar los contaminantes
presentes.
|
Nitratos,
el otro enemigo
Además
de los metales pesados detectados en los vegetales cultivados en el
valle de Zapotitán, otros estudios han encontrado importantes
concentraciones de nitratos en el agua. Esto pone en riesgo el acuífero
profundo del que podría abasterce buena parte de la población
metropolitana.
Mirella Cáceres
vertice@elsalvador.com
Las
bondades de los nitratos no se pondrían jamás en duda
cuando de alimentar las plantas se trata. De allí que no sorprenda
su presencia en abonos químicos. ¿Pero qué los
hace tan temibles si fertilizan los cultivos? El uso excesivo
de ellos, porque las plantas sólo absorberán lo necesario
y el resto puede afectar las fuentes de agua subterráneas,
responde el ingeniero Roberto Deras, técnico del CENTA.
El peligro parece radicar en que esos nitratos desechados por las plantas
estén viajando hacia el rico acuífero profundo de Zapotitán
donde convergen aguas provenientes de las entrañas de las lomas
de San Marcelino y la Cordillera del Bálsamo. De allí
corren hacia el río Sucio y luego al río Lempa, de donde
ANDA extrae agua para abastecer a municipios como Cuscatancingo, Ayutuxtepeque,
Mejicanos, Soyapango y Apopa.
El ingeniero Deras se atreve a asegurar que el acuífero profundo
de Zapotitán está en riesgo porque el uso excesivo de
fertilizantes en el distrito de riego, las altas precipitaciones de
lluvia durante el invierno, la existencia de porquerizas, granjas avícolas
y el sistema de letrinas son una fuente potencial para la formación
de nitratos en el suelo.
Pero el ingeniero Roberto Duarte, de la organización PRISMA,
afirma que mediante estudios físico-químicos en muestras
de agua tomadas de algunos puntos del acuífero superficial, han
determinado presencia abundante de nitratos. Se ha anunciado nitratos,
y si talvez en algunos puntos han excedido alguna norma establecida
en otras no lo exceden, pero si son altos, entonces eso debe tener algún
tipo de explicación, afirma.
Estos resultados forman parte de una evaluación geoquímica
del acuífero subterráneo de Zapotitán, que será
incluida en un mapa hidrogeológico del país para conocer
el comportamiento del flujo del agua en la zona, considerada de gran
potencial hídrico.
El ingeniero Duarte no apunta a ninguna fuente de contaminación
en especial, pero cree que puede provenir del uso de fertilizantes,
la existencia de ganado, de letrinas o granjas de animales, pues las
excretas son ricas en nitratos. Añade que la presencia de nitratos
en zonas donde se han aplicado agroquímicos o fertilizantes es
un indicativo de que puede haber problemas significativos de contaminación
en las aguas.
El ingeniero
Duarte dice que aún no se han comprobado los efectos de los nitratos
en la salud humana pero a juicio del ingeniero Deras, el peligro está
en la combinación que hacen con la hemoglobina y reducen en el
cuerpo la capacidad para transformar el oxígeno.
Morena Murillo, de la organización ambientalista OIKOS Solidaridad,
cree que los nitratos ponen en peligro la salud de miles de habitantes,
por cuanto no se degrada y están llegando al sistema de agua
potable de ANDA en el río Lempa a través del río
Sucio.
Se intentó conocer detalles sobre la vigilancia de la calidad
del agua y de los alimentos que realiza el Ministerio de Salud, pero
no concedieron la entrevista que se les solicitó.
Sin embargo, a nivel oficial, el Servicio Nacional de Estudios Territoriales
(SNET), reconoció haber realizado análisis de agua a través
de una red de estaciones de modelación y de control de contaminación
que miden parámetros de saneamiento de las aguas en el río
Sucio, la desembocadura de todos los ríos que riegan el distrito
agrícola de Zapotitán.
Según la licenciada Zulma Mena, jefe de investigaciones del SNET,
se ha medido concentraciones de metales pesados y parte orgánica
como nitrogeno, fosfato y coliformes fecales, con un resultado general:
Las aguas del Sucio tienen una una superficie de contaminación
del 88%, ya que en ellas depositan grandes cantidades de aguas negras
y vertidos agroindustriales e industriales.
Practicas peligrosas
Los agricultores de Zapotitán se quejan de que las aguas superficiales
de donde toman el agua en invierno para sus cultivos están muy
contaminadas para beber de ellas, pero creen que son aptas para sus
siembras.
Rufino
Rubio, presidente de la Asociación de Regantes de la zona cinco,
dice que como agricultores hacen buenos usos de los agroquímicos.
Marco Rivas, otro agricultor, reconoce que contaminan por algún
descuido pero muy poco . Ellos acusan de contaminar las aguas para riego
a las granjas de animales y las grandes industrias apostadas en la zona.
El gerente del distrito de riego de Zapotitán, Raúl Altamirano
cree que ríos que abastecen el regadío como Copapayo,
Los Patos, Colón, Chuchucatu y Belén, entre otros, ya
llegan contaminados por los desechos fecales de las urbes y los industriales
de fábricas de papel, cartón, procesadoras de hule y granjas.
Pese a su insatisfacción, cuando los pozos disminuyen su caudal
en verano, 5,000 productores echan mano de las aguas superficiales contaminadas
que les llega por derivación a sus sembradíos a través
de los 134 kilómetros de canales.
Saber cuáles son los niveles de metales pesados y nitratos que
están afectando los cultivos y posiblemente el agua subterránea,
es una tarea que está pendiente. La licenciada Mena dice que
estos estudios son caros y que para la segunda etapa de la investigación
que SNET realiza en la cuenca del río Sucio, incluiría
la búsqueda de esos elementos peligrosos.
El ingeniero Duarte dice que el mapeo hidrogeológico que están
elaborando con la intervención de ANDA y otras instituciones,
ha permitido conocer que el acuífero superficial está
bastante contaminado pero que falta medir bajo qué
parametros lo está.
El acuífero más profundo tiene mejor calidad de
agua... claro que si se sigue lanzando los vertidos directamente al
río puede llegar un momento que puede ser contaminado,
sostiene Duarte.
Al término de estas investigaciones de elementos tóxicos
y contaminación por nitratos que amenazan el importante acuífero
de Zapotitán, prometen resultados definitivos y claros dentro
de algunos meses para que sirvan como base para la implementación
de planes de descontaminación de las aguas superficiales que
ya han lanzado una alerta: niveles significativos de cromo, plomo y
nitratos, que atentan contra la salud de muchos.
|
Efectos
en la salud
La ingesta de nitratos y metales por los humanos, provoca
serias enfermedades.
Plomo
Posee una facilidad de transportación a través de
los alimentos, el aire, el agua, el suelo y el polvo. Ataca los
órganos blandos (cerebro, hígado y riñón).
Se estima que el 93% del plomo absorbido va a los huesos. Además
deprime al sistema nervioso y puede causar trastornos genéticos.
Su manifestaciones más grave: fuertes dolores de cabeza,
ataques epilépticos, estado comatoso, hasta la muerte.
Cromo
Se estima que los humanos lo ingieren en casi todos los alimentos,
pero de entre 200 y 290 miligramos que se consumen diariamente,
entre 63 a 78 miligramos se eliminan por las heces y entre 100
y 160 miligramos por la orina. Sobrepasar estos límites
de absorción puede causar severos daños en la salud
como leucemia, cáncer de pulmón y en la cavidad
nasal y el seno paranasal.
Nitratos
Al degradarse (oxidarse) naturalmente producen nitritos que afectan
directamente al torrente sanguíneo, impidiendo que se oxigene
con normalidad.
La principal enfermedad producida por los nitratos es la cianosis
infantil, mejor conocida como Sindrome del niño azul
(muerte por asfixia). También puede producir cáncer
o mutaciones en los animales.
|
Copyright 2002
El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización
escrita de su titular. |
|