6 de octubre de 2002

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CONTAMINACIÓN A LA MESA

Vegetales con riesgo

Comer vegetales ya no promete ser una dieta del todo sana. Así lo han demostrado estudios científicos practicados en hortalizas, suelos y agua en la zona agrícola de Zapotitán. Resultados preliminares han determinado la presencia de cromo, plomo y nitratos en niveles significativos, lo cual constituye un riesgo para la salud de miles de comensales

Mirella Cáceres
vertice@elsalvador.com

Unos 5,000 productores de hortalizas trabajan incesantes entre los surcos en el extenso valle agrícola de Zapotitán.
Cada día deben asegurar el cargamento de chile, pepino, elote y pipián, entre otros vegetales, que destinan a los mercados La Tiendona y Central de San Salvador y, en menor proporción a los de San Martín, Santa Ana y Sonsonate.
Los productores no ofrecen registros del tonelaje que comercian cada día, mes o año; pero comerciantes de La Tiendona, su principal cliente, aseguran que allí arriba un promedio de cien sacos de chile y pepino cuando la producción ha sido buena, y alrededor de 60 cuando baja la cosecha.
El jefe de la oficina de extensión del CENTA de Zapotitán, Mario Aragón, calcula que sólo de pepino y chile se distribuyen semanalmente unos 1,200 sacos con alrededor de 300 unidades cada uno. Basta internarse en las áreas de riego para comprobar la abundancia de hortalizas que produce la zona.
Frondosos chiles y pepinos, los productos que más les demanda el mercado, no producen a simple vista desconfianza, más que unos cuantos resíduos blanquecinos de veneno que a juicio de los agricultores no dañan la salud si se lavan bien. Es más, sus pequeños hijos, detienen el trabajo, para comerse uno que otro pepino previamente limpiado con sus manos o vestiduras sucias.
Por hoy celebran la recolección; luego de finalizada la cosecha, reiniciarán la siembra de nuevas semillas y con ella, la aplicación intensa de plaguicidas, fertilizantes y demás químicos que garanticen su protección y buena marcha. También se asegurarán de que corra el agua por las acequias que dividen los surcos, agua contaminada, y ellos lo saben.
“El agua la agarramos del río Copapayo, que no es buena para tomar porque es muy sucia, trae todas las aguas negras de Armenia, pero si es buena para regar... A los cultivos nos les afecta”, afirma convencido Alejandro Amaya, mientras almacena el pepino en los sacos que pronto despacharán a La Tiendona.
¿Hasta dónde esas aguas estarían contaminando las hortalizas que llevamos tantas veces a la mesa? era la pregunta sin respuesta hasta el año pasado, cuando el Centro de Investigaciones y Aplicaciones Nucleares (CIAN), de la Universidad de El Salvador, emprendió un ambicioso estudio para determinar elementos pesados en hortalizas y suelos en la zona de Zapotitan.

Voz de alarma

El ingeniero Luis Ramón Portillo, director del CIAN, dice que los primeros análisis revelaron presencia de varios elementos, entre ellos: cobre, zinc, cromo y plomo.


“El estudio preliminar refleja niveles significativamente altos en la mayoría de hortalizas estudiadas, lo cual no es normal. No se le puede dar calidad de valor definitivo porque viene una segunda etapa de validación, pero ya hay un indicador, que hay presencia de elementos tóxicos”, afirma el ingeniero Portillo.
La segunda etapa se centrará en el estudio del cromo y del plomo, por considerarlos extremadamente tóxicos, ya que al acumularse en el organismo pueden producir con el tiempo enfermedades renales, pulmonares, anemias y otros padecimientos graves. “En nuestro país no hay una cultura de control de los alimentos que consumimos”, afirma Portillo.
“Se dice que hay un incremento de padecimientos gástricos, renales... ¿Entonces dónde está la causa? Está en el ambiente, sí; pero el ambiente es lo que comemos, lo que respiramos... En nuestro laboratorio tenemos esa posibilidad de evaluar la concentración o contaminación por elementos tóxicos. Este es nuestro esfuerzo y que la gente lo sepa”, agrega el director del CIAN.
Para este investigador, el sólo hecho de haber plomo ya es un riesgo, porque en el agua no debe aparecer y en las hortalizas se permiten índices extremadamente bajos (partes por billón), pues una vez en el cuerpo, viajan por el torrente sanguíneo, se concentran en la médula ósea, dificultando la formación de glóbulos rojos.
Una vez obtengan un detector ultra sensible para analizar la composición de las muestras, iniciarán la etapa de validación, que incluiría análisis de las aguas de los afluentes del río Sucio que atraviesan el regadío y la deteccción de las descargas industriales.
En julio de 2003, el CIAN publicaría los “resultados extremadamente confiables” y definitivos.
Hasta entonces, sabremos niveles más exactos de cromo y plomo que estamos recibiendo en esas hortalizas que comemos y las fuentes de esa contaminación. Hasta el momento no hay responsables puntuales, sólo sospechas.

Pasos del análisis científico
A las muestras tomadas en Zapotitán se aplicó la técnica de fluorescencia de rayos X. El agua también fue analizada


Fecha de muestreo: Último trimestre 2001. Primer trimestre de 2002.
Número de muestras: 120, de todas las hortalizas cultivadas en la zona.

Responsables:
Luis Ramón Portillo, del Centro de Investigaciones y Aplicaciones Nucleares (CIAN), de la Universidad de El Salvador (UES).

Hallazgos:
Los informes preliminares consignan “niveles elevados” de plomo y cromo en las hortalizadas analizadas. Los vertientes industriales, agroquímicos y demás materiales depositados en los ríos son las causas de la contaminación de los vegetales. Los investigadores hablan de un segundo estudio para validar los hallazgos.

1) La técnica de fluorescencia inicia con cortar en trozos la hortaliza (en este caso papa). Durante 30 minutos la papa se coloca en un horno a 105 grados centígrados. La exposición al calor dura unas tres horas, hasta que pierde la humedad. Se deja enfriar el material para luego pulverizarlo.


2) De manera manual y con ayuda de un mortero y pistilo se hace polvo la papa. Con el proceso de tamizaje se homogeniza el tamaño de las partículas de papa para elaborar una especie de tableta. La preparación, se deposita en un molde metálico donde se elaborará una tableta que será analizará con técnica nuclear.


3) Una vez en el molde, la tableta, se apelmaza bien hasta lograr que el polvo tome forma circular (en forma de pastilla). Una vez obtenida la pastilla, se procede al análisis de humedad de esta. Cada tableta se pesa e identifica. Sigue el análisis propiamente dicho, donde se evidencian los componentes de cada muestra.


4) En una membrana plástica llamada mylar se analizan las pastillas. Los rayos equis descifran los componentes de la muestra. Toda la información es proyectada en un monitor y de este se obtiene el espectro que sirve de base para determinar los contaminantes presentes.



Nitratos, el otro enemigo

Además de los metales pesados detectados en los vegetales cultivados en el valle de Zapotitán, otros estudios han encontrado importantes concentraciones de nitratos en el agua. Esto pone en riesgo el acuífero profundo del que podría abasterce buena parte de la población metropolitana.

Mirella Cáceres
vertice@elsalvador.com

Las bondades de los nitratos no se pondrían jamás en duda cuando de alimentar las plantas se trata. De allí que no sorprenda su presencia en abonos químicos. ¿Pero qué los hace tan temibles si fertilizan los cultivos? “El uso excesivo de ellos, porque las plantas sólo absorberán lo necesario y el resto puede afectar las fuentes de agua subterráneas”, responde el ingeniero Roberto Deras, técnico del CENTA.
El peligro parece radicar en que esos nitratos desechados por las plantas estén viajando hacia el rico acuífero profundo de Zapotitán donde convergen aguas provenientes de las entrañas de las lomas de San Marcelino y la Cordillera del Bálsamo. De allí corren hacia el río Sucio y luego al río Lempa, de donde ANDA extrae agua para abastecer a municipios como Cuscatancingo, Ayutuxtepeque, Mejicanos, Soyapango y Apopa.
El ingeniero Deras se atreve a asegurar que el acuífero profundo de Zapotitán está en riesgo porque el uso excesivo de fertilizantes en el distrito de riego, las altas precipitaciones de lluvia durante el invierno, la existencia de porquerizas, granjas avícolas y el sistema de letrinas son una fuente potencial para la formación de nitratos en el suelo.
Pero el ingeniero Roberto Duarte, de la organización PRISMA, afirma que mediante estudios físico-químicos en muestras de agua tomadas de algunos puntos del acuífero superficial, han determinado presencia abundante de nitratos. “Se ha anunciado nitratos, y si talvez en algunos puntos han excedido alguna norma establecida en otras no lo exceden, pero si son altos, entonces eso debe tener algún tipo de explicación”, afirma.
Estos resultados forman parte de una evaluación geoquímica del acuífero subterráneo de Zapotitán, que será incluida en un mapa hidrogeológico del país para conocer el comportamiento del flujo del agua en la zona, considerada de gran potencial hídrico.
El ingeniero Duarte no apunta a ninguna fuente de contaminación en especial, pero cree que puede provenir del uso de fertilizantes, la existencia de ganado, de letrinas o granjas de animales, pues las excretas son ricas en nitratos. Añade que la presencia de nitratos en zonas donde se han aplicado agroquímicos o fertilizantes es un indicativo de que puede haber problemas significativos de contaminación en las aguas.
El ingeniero Duarte dice que aún no se han comprobado los efectos de los nitratos en la salud humana pero a juicio del ingeniero Deras, el peligro está en la combinación que hacen con la hemoglobina y reducen en el cuerpo la capacidad para transformar el oxígeno.
Morena Murillo, de la organización ambientalista OIKOS Solidaridad, cree que los nitratos ponen en peligro la salud de miles de habitantes, por cuanto no se degrada y están llegando al sistema de agua potable de ANDA en el río Lempa a través del río Sucio.
Se intentó conocer detalles sobre la vigilancia de la calidad del agua y de los alimentos que realiza el Ministerio de Salud, pero no concedieron la entrevista que se les solicitó.
Sin embargo, a nivel oficial, el Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET), reconoció haber realizado análisis de agua a través de una red de estaciones de modelación y de control de contaminación que miden parámetros de saneamiento de las aguas en el río Sucio, la desembocadura de todos los ríos que riegan el distrito agrícola de Zapotitán.
Según la licenciada Zulma Mena, jefe de investigaciones del SNET, se ha medido concentraciones de metales pesados y parte orgánica como nitrogeno, fosfato y coliformes fecales, con un resultado general: Las aguas del Sucio tienen una una superficie de contaminación del 88%, ya que en ellas depositan grandes cantidades de aguas negras y vertidos agroindustriales e industriales.

Practicas peligrosas

Los agricultores de Zapotitán se quejan de que las aguas superficiales de donde toman el agua en invierno para sus cultivos están muy contaminadas para beber de ellas, pero creen que son aptas para sus siembras.


Rufino Rubio, presidente de la Asociación de Regantes de la zona cinco, dice que como agricultores hacen buenos usos de los agroquímicos. Marco Rivas, otro agricultor, reconoce que contaminan por algún descuido pero muy poco . Ellos acusan de contaminar las aguas para riego a las granjas de animales y las grandes industrias apostadas en la zona.
El gerente del distrito de riego de Zapotitán, Raúl Altamirano cree que ríos que abastecen el regadío como Copapayo, Los Patos, Colón, Chuchucatu y Belén, entre otros, ya llegan contaminados por los desechos fecales de las urbes y los industriales de fábricas de papel, cartón, procesadoras de hule y granjas.
Pese a su insatisfacción, cuando los pozos disminuyen su caudal en verano, 5,000 productores echan mano de las aguas superficiales contaminadas que les llega por derivación a sus sembradíos a través de los 134 kilómetros de canales.
Saber cuáles son los niveles de metales pesados y nitratos que están afectando los cultivos y posiblemente el agua subterránea, es una tarea que está pendiente. La licenciada Mena dice que estos estudios son caros y que para la segunda etapa de la investigación que SNET realiza en la cuenca del río Sucio, incluiría la búsqueda de esos elementos peligrosos.
El ingeniero Duarte dice que el mapeo hidrogeológico que están elaborando con la intervención de ANDA y otras instituciones, ha permitido conocer que el acuífero superficial está “bastante contaminado” pero que falta medir bajo qué parametros lo está.
“El acuífero más profundo tiene mejor calidad de agua... claro que si se sigue lanzando los vertidos directamente al río puede llegar un momento que puede ser contaminado”, sostiene Duarte.
Al término de estas investigaciones de elementos tóxicos y contaminación por nitratos que amenazan el importante acuífero de Zapotitán, prometen resultados definitivos y claros dentro de algunos meses para que sirvan como base para la implementación de planes de descontaminación de las aguas superficiales que ya han lanzado una alerta: niveles significativos de cromo, plomo y nitratos, que atentan contra la salud de muchos.

Efectos en la salud
La ingesta de nitratos y metales por los humanos, provoca
serias enfermedades.


Plomo
Posee una facilidad de transportación a través de los alimentos, el aire, el agua, el suelo y el polvo. Ataca los órganos blandos (cerebro, hígado y riñón). Se estima que el 93% del plomo absorbido va a los huesos. Además deprime al sistema nervioso y puede causar trastornos genéticos. Su manifestaciones más grave: fuertes dolores de cabeza, ataques epilépticos, estado comatoso, hasta la muerte.

Cromo

Se estima que los humanos lo ingieren en casi todos los alimentos, pero de entre 200 y 290 miligramos que se consumen diariamente, entre 63 a 78 miligramos se eliminan por las heces y entre 100 y 160 miligramos por la orina. Sobrepasar estos límites de absorción puede causar severos daños en la salud como leucemia, cáncer de pulmón y en la cavidad nasal y el seno paranasal.

Nitratos

Al degradarse (oxidarse) naturalmente producen nitritos que afectan directamente al torrente sanguíneo, impidiendo que se oxigene con normalidad.
La principal enfermedad producida por los nitratos es la cianosis infantil, mejor conocida como “Sindrome del niño azul” (muerte por asfixia). También puede producir cáncer o mutaciones en los animales.


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