29 de septiembre de 2002

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REPORTAJE

La compensación del desarrollo

La construcción del tramo de carretera entre Ciudad Delgado y Soyapango sigue siendo en centro de una disputa marcada por intereses políticos. Unos de los principales argumentos, sin base técnica, de sus opositores es que con la construcción se dañarán los mantos acuíferos de la zona

Redacción Vértice
vertice@elsalvador.com

El proyecto que se conoce como Paquete Tres ha soportado varios intentos de sabotaje de sus opositores, desde vigilias en la zona de construcción hasta actos vandálicos como la quema de maquinaria de la empresa constructora.
Los alcaldes de los municipios donde se va a construir la carretera aseguran que se destruirán mantos acuíferos importantes para la población del lugar. El discurso ha sido manejado con efusividad por los alcaldes, pero este adolece de fundamentos técnicos.
La vía de circulación se construirá bordeando el río Acelhuate en los cantones Plan del Pino, San José Cortéz, San Laureano, Calle Real y Las Cabañas.
Hasta el momento los derechos de vía, lo que un principio se consideró el principal obstáculo a vencer, se ha solventado en más del ochenta por ciento y la obra sigue su curso con la aprobación de los moradores del área.
En los cantones, que están formados por zonas de cobertura boscosa, una calle intransitable es la actual vía de comunicación del lugar. Por ella transitan, los buses y microbuses de la ruta 19, las cuales llegan hasta cantón San José Cortéz.
Desde ahí, los habitantes de los demás asentamientos deben caminar largas distancias para llegar hasta sus casas.

16 nacimientos

Su preocupación, desde siempre, ha sido una mejor carretera que comunique todos los asentamiento del lugar.
La población se dedica a los cultivos de temporada y una gran cantidad de ellos, en San José Cortéz, realiza trabajos de carpintería.
Aunque está a poca distancia de la capital y a escasos metros de la populosa ciudad de Soyapango, San José conserva un ambiente rural.
El servicio de agua y luz llegaron al área no hace más de 20 años y todavía no alcanza para toda la población. De ahí que muchos de los residentes viajar largas distancias para conseguir agua para lavar su ropa y bañarse.
Los puntos de reunión de los habitantes son los nacimientos de agua que se encuentran en las riberas del río Acelhuate. En improvisados lavaderos, las mujeres lavan la ropa de sus familias.
Según el estudio de Impacto Ambiental de la empresa japonesa Nippon Koie, se encontraron 22 pozos y 16 nacimientos de agua dentro de la ruta del proyecto vial.
El estudio determinó que la obra no perjudicaría los lugares donde había mayor concentración de fuentes de agua. Esto incluso llevó a la empresa a variar la ruta de la futura autopista. Sin embargo, la afectación fue inevitable en 16 nacimientos ubicados a los largo de los 10.9 kilómetros de la carretera.
Para disminuir el impacto de la estructura en las fuentes de agua de los habitantes, se determinó que se construiría obras de captación en los nacimientos. Así se protegerá el recurso para las comunidades de la zona.
Para ejecutarlo la compañía japonesa ha destinado, en obras de compensación social, un monto de 150 mil dólares. Dentro de ese presupuesto figuran la construcción de tanques de captación en los lugares donde se encuentran actualmente los nacimientos.

Sin contaminación

La empresa ha diseñado un modelo de estructuras de captación que protegerá la fuente de agua. La obra consta de una armazón de concreto que protegerá al pozo del material del relleno que se utilizará en la construcción.
Como una precaución extra, el tanque estará cubierto con un material que es conocido como geotextil (ver gráfico). Esta capa no permitirá que los materiales del relleno contaminen el nacimiento hídrico.
También, contará con relleno de grava de diferente volumetría que servirá como filtro natural. El agua ya filtrada pasará al contenedor de captación por medio de una serie de agujeros incorporados a una pared de concreto del tanque.
Después el líquido viajará por medio de cañerías hasta las estructuras de lavaderos públicos que también construirá la empresa. Su tamaño dependerá de las dimensiones del nacimiento de agua. Cada lavadero contará también con un sistema de desagüe para eliminar el agua utilizada.
En otros casos, según investigaciones de impacto ambiental, se ha detectado nacimientos de agua que no son utilizados por la población. Para ellos también se han determinado obras de captación. La única diferencia será que el agua desembocará directamente en las quebradas del lugar.
Hasta el momento, se ha contemplado establecer, al menos, 16 estructuras de este tipo a lo largo de los 10.9 kilómetros que abarcará el proyecto de la carretera. Según Nasanobu Shimosaka, ingeniero de carreteras y asistente de la gerencia de Grandes Obras de Nippon Koie, es posible que la cantidad de las obras como esta varíe por nuevos nacimientos que se encuentren en el transcurso de las obras, o, también, se puede dar el caso que se seque alguna de las fuentes.
Para proteger la existencia de los nacimientos también se ha contemplado un plan de reforestación y engramado de los taludes derivados de la construcción. “Con esto se mejorará los actuales lavaderos de la zona”, afirma el ingeniero.

Más de 50 años de experiencia

Nippon Koie es una empresa japonesa especialista en construcciones de presas hidroeléctricas, desarrollo de zonas urbanas, puentes y carreteras.
En el país, ha participado en el diseño de los puentes Cuscatlán, sobre la Carretera Panamericana, y el de Oro, sobre la Carretera del Litoral.
La empresa fue fundada en 1946 y ha participado en proyectos en más de 80 paises alrededor del mundo. Actualmente, se encuentra desarrollando proyectos de diferente naturaleza en 44 paises de Asia, África y Latinoamérica.
En la actualidad, está desarrollando los proyectos de la construcción del llamado Paquete Dos, que unirá las carretera de Oro, en San Martín y la autopista a San Vicente, en San Rafael Cedros; además desarrolla el proyecto del Paquete Tres que unirá la carretera de Oro con la Troncal del Norte.
Ambos tramos forman parte de un megaproyecto que unirá por medio de autopistas el oriente y el occidente del país. Así, los vehículos que transiten de un extremo a otro del país no tendrán que circular por la ciudad de San Salvador.




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