29 de septiembre de 2002

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La Columna
Iván Gómez
vertice@elsalvador.com

¡Ingrato!

Es la expresión que lanzó el ahora ex presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua Arnoldo Alemán contra el Mandatario nicaragüense Enrique Bolaños, cuando el jefe de Estado inició en marzo pasado, una campaña contra la corrupción, en donde Alemán estaría involucrado con una cantidad de fraudes.

Ahora, la ex primera dama María Fernanda Flores, desde Miami, repite como un perico incondicional, lo que su solitario esposo dijo.
Pero, en realidad, ¿quiénes son los ingratos?
Nicaragua un país en miseria ante la poca visión de los políticos, le permitió a María Fernanda, una mujer radicada en Miami desde muchos años antes de que le presentaran a quien sería su piedra de Jade, darse lujos que en proporción con la pobre economía nicaragüense, no lo merecía.
Siendo Presidente de Nicaragua, Alemán visitó China. En uno de los paseos oficiales, su esposa, vió con asombro en una estantería, una serie de muebles orientales. “Amor, comprame uno de sosos taburetes”. sugirió. Alemán ignorante pregunta por el precio: 80 mil dólares fue la respuesta.
Respiró profundo y en medio de la comitiva centroamericana, susurro a su querida esposa que era demasiado caro. Ella, utilizó sus encanto frente al marido... Luego de regatear el precio, Alemán adquiere el mueble gracias al papel plástico y una rebaja del 20 por ciento.
En noviembre del año pasado, durante la Cumbre de Primeras Damas de Latinoamérica, María Fernanda se hizo acompañar de sus cuñadas.

Una vez finalizado el encuentro, era el momento de retornar a la tierra de lagos y volcánes.
En medio de la impaciencia de los pasajeros en el Aeropuerto Internacional de Quito. Aparece una opulenta señora, procedente del mejor hotel. Junto a ella, las señoras Alemán. seguidas de una escolta de empleados de hotel, quienes cargaban más de 60 cajas. En las más grandes, podrían haberse guardado estatuas.

A los empleados de la aerolínea no les quedó más que cargar los comprados al avión. De nada les sirvieron los reclamos al representante de la cancillería ecuatoriana quien les señaló de la clase de personalidades que se trataba.
En su escala por Panamá, Fernanda, vació un estante de perfumería. Eran los regalos para sus amigas. De nuevo la tarjetita de plástico le facilitó las compras.
Con apenas estas dos historias, me sobra preguntar, ¿Quién es el ingrato en Nicaragua?

chochogomez@yahoo.com


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