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REPORTAJE
La
buena paga colombiana
Los
espacios publicitarios que estos grupos han adquirido en diferentes
medios de comunicación son una ventana nada despreciable. Su
capacidad de pago es alta.
Iván
Gómez
vertice@elsalvador.com
Sin
duda, el medio más utilizado para enganchar potenciales clientes
es la radio. Vértice realizó un sondeo entre algunas radios
del país, para saber cuántas de ellas tenían programas
de este tipo. De siete radios de corte popular consultadas, tres aceptaron
tener programas de este tipo. Una cuarta, dirigida a un público
adulto joven también aceptó tenerlo. Con la condición
de no revelar el nombre de sus empresas ni de sus clientes, varios encargados
de mercadeo coincidieron que, en promedio, estos grupos esotéricos
invierten entre $12,000 y $15,000 mensuales en pauta publicitaria.
Los programas tienen duraciones variadas, que van de diez a cuarenta
minutos. La franja horaria de la madrugada es una de las más
utilizadas, porque a esa hora las personas que se disponen a prepararse
para ir a su trabajo se acompañan de la radio, aunque también
las horas del final de la tarde están copadas. Una encargada
de ventas de una radio enfatizó que lo que ellos hacen es nada
más vender los espacios, sin importar el tipo de
mensaje que estas personas llevan a la audiencia.
Muchas llamadas
Es
increíble cómo llama la gente, durante el resto del día,
para preguntar el teléfono y dirección de estos señores.
Aunque a esas horas de la madrugada no nos interesa medir nuestra audiencia,
sabemos que mucha gente los escucha. Además, ellos son muy buena
paga, dice.
La puntualidad en los pagos de este grupo de colombianos es algo que
destacan los vendedores. Además de lo bien estructurado que tienen
sus programas. Incluso la vendedora consultada señaló
que unos clientes que atendió llegaron directamente con el demo
de su programa en la mano, con secciones definidas por minuto, población
meta y objetivos específicos.
En la rama televisiva, el grupo Horus es el único que se promociona.
Fuentes del canal 12, donde tienen el espacio, aseguran que su espacio
se presenta de lunes a viernes, a las 10:45 de la mañana. La
duración es de ocho minutos diarios, a un costo de $3,200 dólares
al mes.
El costo es relativamente accesible, tomando en cuenta de que en televisión
la publicidad es más cara; pero se explica porque la franja seleccionada
es de las menos vendidas en dicho canal.
En prensa escrita, hay dos tipos de medidas que son las más solicitadas.
La del anuncio de 2x2 pulgadas, cuyo costo mensual es de $976.32. Y
la de los anuncios publicados en un espacio de 4x5 pulgadas (generalmente
los que llevan foto y testimonio incluido) que pagan $3,124 al mes.
Increíble ¿verdad?
Más investigación
Vértice se comunicó telefónicamente a Colombia
con el Mayor Hertor Paes, jefe del grupo Humátitas división
policial, encargada de investigaciones relacionadas a los cultos satánicos
en donde hay una inducción al suicidio y violaciones sexuales.
Según Paes, este tipo de sectas han tenido relación con
los grupos de brujos. Para la policía, estas son bandas
de charlatanes quienes han involucrado en casos de homicidios.
Aunque las investigaciones policiales no han relacionado a los grupos
con el lavado de dinero producto del narcotráfico, se presume
que sus fortunas son alcanzadas gracias a los trabajos hechos
a sus clientes.
La policía colombiana no ha localizado casas de formación
de brujos, más bien, considera que los trucos con químicos
y colorantes, se aprenden a nivel personas, dice el jefe policial.
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NOS
DAÑAN LA IMAGEN
Santiago
Salcedo, consejero y encargado de funciones consulares de la embajada
de Colombia en el país, mira con preocupación que
la responsabilidad de un grupo de charlatanes relacionados con
clínicas espiritistas, afecte la buena imagen
que tienen decenas de colombianos que residen legalmente en El
Salvador.
Iván
Gómez
vertice@elsalvador.com
La deportación a Colombia de casi una docena de ciudadanos
involucrados en centros de brujería es calificada como
positiva por parte de las autoridades colombianas, así
como por la comunidad residente en El Salvador, ya que para ellos
daña la tan afectada imagen de su país.
Santiago Salcedo, Consejero y Encargado de funciones consulares
de la Embajada de Colombia, ve con preocupación que debido
a la irresponsabilidad de un grupo de estafadores, se creen prejuicios
acerca de todos sus ciudadanos que visiten o vivan en El Salvador.
Vértice: ¿En su carácter de diplomático,
quien tiene que velar por los intereses de sus conciudadanos?
¿Tuvo algún encuentro con los ciudadanos colombianos,
antes de ser deportados?
Santiago Salcedo: De los que aparecían en su edición
del martes, solo uno se presentó; pero antes de tener problemas.
Por cierto, no trabajaba en esos centros. Tenía una visa
extendida en septiembre para que estuviera acá 15 días.
¿A quién se refiere?
A Floro Pastor Alemán.
Sin embargo, ¿estaba ilegalmente en el país?
Yo hasta donde recuerdo, el señor vino acá con sus
representantes, vi su pasaporte, acababa de llegar al país
prácticamente. Que yo sepa no tenía su visa vencida.
Entonces, ¿a qué se dedica?
No sé, él entró al país legalmente
como turista.
¿Las autoridades le han informado sobre la situación
migratoria en que se encontraban estos ciudadanos?
Normalmente, las autoridades me deben informar cuando van a deportar
a algún colombiano. Pero, últimamente solo se me
avisa. No se comunican con el consulado; tampoco tienen necesidad
de comunicarse.
Pero ¿es un deber de la policía acudir a la embajada
o no necesariamente?
Es un deber informar que van a deportar a un ciudadano, quien
cuenta con su documentos. Así también explicar las
razones de la deportación.
¿Se le han presentado quejas de maltrato a miembros de
la comunidad colombiana residentes en el país?
La comunidad colombiana no se ve afectada porque hay brujos; la
comunidad se ve afectada porque halla cualquier tipo de personas
que agredan la sociedad, sean sus leyes o costumbres. Uno como
extranjero tiene que respetar la hospitalidad que -dich0 de paso-
acá nos sentimos bien. No tengo quejas sobre agresividad
o de xenofobia. Lo que me preocupa es que la gente que lea en
el periódico sobre estos casos, los generalice con todos
los ciudadanos colombianos.
¿Usted teme que exista de aquí en adelante un
miedo hacia los colombianos?
Si, y lo podrán percibir los colombianos que vendrán
en el futuro. Aunque es comprensible que la población salvadoreña
sea desconfiada. Pero, dejeme decirle, que hay muchos colombianos
residentes acá, de todos los niveles, que son buenas personas
y honestas.
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