22 de septiembre de 2002

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REPORTAJE

La “buena paga” colombiana

Los espacios publicitarios que estos grupos han adquirido en diferentes medios de comunicación son una ventana nada despreciable. Su capacidad de pago es alta.

Iván Gómez
vertice@elsalvador.com

Sin duda, el medio más utilizado para enganchar potenciales clientes es la radio. Vértice realizó un sondeo entre algunas radios del país, para saber cuántas de ellas tenían programas de este tipo. De siete radios de corte popular consultadas, tres aceptaron tener programas de este tipo. Una cuarta, dirigida a un público adulto joven también aceptó tenerlo. Con la condición de no revelar el nombre de sus empresas ni de sus clientes, varios encargados de mercadeo coincidieron que, en promedio, estos grupos “esotéricos” invierten entre $12,000 y $15,000 mensuales en pauta publicitaria.

Los programas tienen duraciones variadas, que van de diez a cuarenta minutos. La franja horaria de la madrugada es una de las más utilizadas, porque a esa hora las personas que se disponen a prepararse para ir a su trabajo se acompañan de la radio, aunque también las horas del final de la tarde están copadas. Una encargada de ventas de una radio enfatizó que lo que ellos hacen es nada más “vender los espacios”, sin importar el tipo de mensaje que estas personas llevan a la audiencia.

Muchas llamadas

“Es increíble cómo llama la gente, durante el resto del día, para preguntar el teléfono y dirección de estos señores. Aunque a esas horas de la madrugada no nos interesa medir nuestra audiencia, sabemos que mucha gente los escucha. Además, ellos son muy “buena paga’”, dice.
La puntualidad en los pagos de este grupo de colombianos es algo que destacan los vendedores. Además de lo bien estructurado que tienen sus programas. Incluso la vendedora consultada señaló que unos clientes que atendió llegaron directamente con el “demo” de su programa en la mano, con secciones definidas por minuto, población meta y objetivos específicos.

En la rama televisiva, el grupo Horus es el único que se promociona. Fuentes del canal 12, donde tienen el espacio, aseguran que su espacio se presenta de lunes a viernes, a las 10:45 de la mañana. La duración es de ocho minutos diarios, a un costo de $3,200 dólares al mes.

El costo es relativamente accesible, tomando en cuenta de que en televisión la publicidad es más cara; pero se explica porque la franja seleccionada es de las menos vendidas en dicho canal.
En prensa escrita, hay dos tipos de medidas que son las más solicitadas. La del anuncio de 2x2 pulgadas, cuyo costo mensual es de $976.32. Y la de los anuncios publicados en un espacio de 4x5 pulgadas (generalmente los que llevan foto y testimonio incluido) que pagan $3,124 al mes. Increíble ¿verdad?

Más investigación

Vértice se comunicó telefónicamente a Colombia con el Mayor Hertor Paes, jefe del grupo Humátitas división policial, encargada de investigaciones relacionadas a los cultos satánicos en donde hay una inducción al suicidio y violaciones sexuales.

Según Paes, este tipo de sectas han tenido relación con los grupos de brujos. “Para la policía, estas son bandas de charlatanes quienes han involucrado en casos de homicidios”.

Aunque las investigaciones policiales no han relacionado a los grupos con el lavado de dinero producto del narcotráfico, se presume que sus fortunas son alcanzadas gracias a los “trabajos” hechos a sus clientes.

La policía colombiana no ha localizado casas de formación de brujos, más bien, considera que los trucos con químicos y colorantes, se aprenden a nivel personas, dice el jefe policial.

“NOS DAÑAN LA IMAGEN”

Santiago Salcedo, consejero y encargado de funciones consulares de la embajada de Colombia en el país, mira con preocupación que la responsabilidad de un grupo de charlatanes relacionados con “clínicas” espiritistas, afecte la buena imagen que tienen decenas de colombianos que residen legalmente en El Salvador.

Iván Gómez
vertice@elsalvador.com

La deportación a Colombia de casi una docena de ciudadanos involucrados en centros de brujería es calificada como positiva por parte de las autoridades colombianas, así como por la comunidad residente en El Salvador, ya que para ellos daña la tan afectada imagen de su país.
Santiago Salcedo, Consejero y Encargado de funciones consulares de la Embajada de Colombia, ve con preocupación que debido a la irresponsabilidad de un grupo de estafadores, se creen prejuicios acerca de todos sus ciudadanos que visiten o vivan en El Salvador.

Vértice: ¿En su carácter de diplomático, quien tiene que velar por los intereses de sus conciudadanos? ¿Tuvo algún encuentro con los ciudadanos colombianos, antes de ser deportados?

Santiago Salcedo: De los que aparecían en su edición del martes, solo uno se presentó; pero antes de tener problemas. Por cierto, no trabajaba en esos centros. Tenía una visa extendida en septiembre para que estuviera acá 15 días.

¿A quién se refiere?
A Floro Pastor Alemán.

Sin embargo, ¿estaba ilegalmente en el país?
Yo hasta donde recuerdo, el señor vino acá con sus representantes, vi su pasaporte, acababa de llegar al país prácticamente. Que yo sepa no tenía su visa vencida.

Entonces, ¿a qué se dedica?
No sé, él entró al país legalmente como turista.

¿Las autoridades le han informado sobre la situación migratoria en que se encontraban estos ciudadanos?
Normalmente, las autoridades me deben informar cuando van a deportar a algún colombiano. Pero, últimamente solo se me avisa. No se comunican con el consulado; tampoco tienen necesidad de comunicarse.

Pero ¿es un deber de la policía acudir a la embajada o no necesariamente?

Es un deber informar que van a deportar a un ciudadano, quien cuenta con su documentos. Así también explicar las razones de la deportación.

¿Se le han presentado quejas de maltrato a miembros de la comunidad colombiana residentes en el país?

La comunidad colombiana no se ve afectada porque hay brujos; la comunidad se ve afectada porque halla cualquier tipo de personas que agredan la sociedad, sean sus leyes o costumbres. Uno como extranjero tiene que respetar la hospitalidad que -dich0 de paso- acá nos sentimos bien. No tengo quejas sobre agresividad o de xenofobia. Lo que me preocupa es que la gente que lea en el periódico sobre estos casos, los generalice con todos los ciudadanos colombianos.

¿Usted teme que exista de aquí en adelante un miedo hacia los colombianos?
Si, y lo podrán percibir los colombianos que vendrán en el futuro. Aunque es comprensible que la población salvadoreña sea desconfiada. Pero, dejeme decirle, que hay muchos colombianos residentes acá, de todos los niveles, que son buenas personas y honestas.




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