22 de septiembre de 2002

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CRÓNICA

Florida a un año de los atentados

Florida a un año de los atentados
Con banderas colgadas en los balcones de sus lujosos condominios y diversas actividades comunitarias, los miamenses se unieron para recordar la tragedia que cambió el rumbo de su nación.

Karen Azucena
Especial para El Diario de Hoy

vertice@elsalvador.com

Con la agilidad de sus veinte años, Gisela Castillo cruza la avenida y corre hacia el restaurante donde deberá trabajar diez horas contínuas.

“God bless America” (“Dios bendiga a América”), reza el rótulo de la entrada de Treat Street, en el corazón de Lincoln Road, la famosa calle peatonal de Miami Beach, Florida, que día a día atrae a cientos de turistas despistados, ciudadanos en patines, cazadores de fortunas y hombres guapos tomados de las manos.

Pero en este 11 de septiembre de 2002, Gisela, una argentina recién llegada al sur de la Florida, nota algo extraño: la calle es casi un desierto.

“¡Está horrible, che! A estas horas, debería haber multitudes caminando por ahí, comprando, bebiendo un trago… pero este día es diferente”, le dice a un cliente, mientras le sirve un sándwich de “roast beef” y una bolsita de papas colochas.

Mientras Lincoln Road se despierta del sopor de sus 29°centígrados, la alcaldía de Miami Beach, a escasas cuadras del restaurante de Gisela, recibe a decenas de muchachas guías, adultos mayores y ciudadanos “comprometidos” con la democracia y la libertad.

Cada uno ha llegado a firmar la réplica de la constitución estadounidense. Se trata de un tablero de 1.52 metros de altura, al que se le ha adjuntado un largo rollo de papel blanco.
En este quedarán impresas las firmas de los participantes bajo el objetivo de “reafirmar el compromiso con el espíritu americano de la libertad, la democracia y el involucramiento cívico”, según un comunicado del Departamento de Servicios a la Comunidad de la alcaldía de Miami Beach.

Caroline Defreze, coordinadora de Recursos de la Comunidad, explica que esta actividad se enmarca dentro de la “Semana Nacional de Participación Cívica” (del 11 al 17 de septiembre de 2002), designada por el Senado de los Estados Unidos para honrar a las víctimas de los ataques terroristas acaecidos un año atrás.

Nunca olvidar

Pero los miamenses han ido más allá. En un esfuerzo por mantener en alto su patriotismo, cientos se involucraron en programas de voluntariado para la limpieza y la reforestación de sus respectivos municipios.

Otros aprovecharon la contingencia para empadronarse en lugares asignados dentro de supermercados.

Hay quienes no dicen ni hacen mucho pero cuelgan banderas estadounidenses en balcones y automóviles. Y como Gisela, están los inmigrantes latinoamericanos que se suman a la conmemoración desde una distancia prudencial y en el tiempo que les sobra de sus largas jornadas laborales.

Es la efervescencia de una nación que se niega a olvidar aquel 11 de septiembre fatídico.
Para el contraalmirante James Carmichael, comandante del Séptimo Distrito de la Guardia Costera de los Estados Unidos, este país se encuentra bajo una permanente amenaza terrorista.
“Lo más conveniente es seguir unificando esfuerzos a nivel local, estatal y federal para interceptar las amenazas antes de que se lleven a cabo”, dijo Carmichael durante el simposio “9/11 One Year Later” (“11 de septiembre, Un Año Después”), realizado el 6 de septiembre pasado en un hotel de Coral Gables, bajo el patrocinio del periódico The Miami Herald, Florida International University y WLRN (cadena pública de radio y televisión).

En esa oportunidad, el contraalmirante señaló la urgente necesidad de reducir las vulnerabilidades en materia de seguridad nacional y proteger la infraestructura estadounidense a través de un mejor conocimiento del territorio y de planes concretos de intercepción de amenazas terroristas.

Quizá con el esfuerzo de Carmichael, el mismo presidente George W. Bush, el Pentágono y todo el aparataje de seguridad nacional, este país recobre un poco de la tranquilidad que disfrutaba antes de que cuatro aviones chocaran en puntos estratégicos.

Mientras, Gisela seguirá corriendo cada mañana hacia Lincoln Road y las muchachas guías de Miami Beach podrán ir a su alcaldía para apreciar sus firmas impresas en la constitución estadounidense.




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