15 de septiembre de 2002

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REPORTAJE

En busca de un hogar seguro

Uno de los grandes retos de los salvadoreños es alcanzar una vivienda digna y segura; pero, sobre todo, que esté al alcance de los sectores populares. Una de las alternativas que puede acortar el déficit de vivienda actual puede ser la construcción de viviendas a base de concreto celular, que ya se utiliza en otra naciones del mundo.

Iván Gómez
vertice@elsalvador.com

Los aspectos demográficos, como el crecimiento poblacional, generan altos niveles de concentración de familias en el área urbana de san Salvador. A esto se le suma la migración rural.

Ambas realidades incrementan los asentamientos marginales que casi siempre carecen de los servicios básicos y sus viviendas son construidas a orillas de quebradas o a la sombra de un paredón.

Actualmente a la problemática del déficit habitacional, que es de más de 45 mil viviendas al año, se sumó la destrucción parcial o total de más 243 mil casas debido a los dos terremotos del año pasado.

El país enfrenta la necesidad de buscar conductos que faciliten la construcción de viviendas en serie. Pero, ante todo, que estén acordes a la economía familiar.

Este fenómeno habitacional obliga al sector de la construcción a buscar mecanismos viables para agilizar la edificación de nuevas viviendas.

Los últimos estudios tecnológicos desarrollados por el Instituto Salvadoreño del Cemento y del Concreto (ISCYC), que se dedica a la asesoría, formación técnica y difusión de conocimiento, han permitido encontrar en el concreto celular una salida a las expectativas de alcanzar una vivienda digna. Principalmente para aquellas familias de escasos recursos económicos.
La apuesta es construir viviendas con el uso de concreto celular que, según las pruebas, es un producto aislante acústico o de resistencia al ruido, resiste el fuego y su costo es mucho menor que el concreto normal.

Para Alejandro Bellegarigue, presidente del ISCYC, además de promover la investigación y discusión de estudios tecnológicos, el instituto busca resolver uno de los problemas básicos del desarrollo económico de una sociedad.

“Unas de las decisiones más importante en la familia, es lograr adquirir su propia vivienda. La decisión no sólo incluye la calidad de vida personal; sino la de toda la familia. Por eso vale la pena tomarse el tiempo necesario para hacer una reflexión sobre los diseños, materiales y costos para encontrar soluciones a esta necesidad”, indica.

Actualmente el ISCYC desarrolla investigaciones de suelos para probar el comportamiento de nuestras arenas con el aditivo que formará el concreto celular.

Este componente orgánico elaborado a partir de cascos y patas de ternera, es parte de la formación del concreto que es compuesto por agua, arena y cemento Portland. La diferencia con el concreto convencional es la aplicación del aditivo celular.

El nombre de celular proviene de la composición que crea el aditivo orgánico que formará las células de aire, las que tienen una forma esférica y uniforme, sostiene Karla Benítez de Escamilla, asistente técnico del ISCYC.

Este aditivo debe disolverse en agua. “Para darle un ejemplo, un litro de aditivo al mezclarlo con 40 litros de agua, producirá 510 litros de espuma”, sostiene la arquitecto.

Formas de uso

La aplicación del concreto celular no es nueva, su exploración lleva más de 50 años.
En Europa, donde se presentan climas extremos, se han creado diferentes tipos de concreto celular utilizando diferentes componentes como el polvo de aluminio que su función es expandir el concreto.
Sin embargo, durante su uso, se registraron problemas para controlar la expansión, por lo que posteriormente se experimentaba agrietamiento en paredes.

Otra forma de utilizar el concreto celular es con pequeñas esferas de polipropileno. Esta experiencia en construcción ya se ha utilizado en el país.

La composición para crear el concreto convencional se basa en las mismas aplicaciones de siempre: agua, cemento, arena, grava y aditivo.
Según Benítez, es hasta ahora que se ha desarrollado una tecnología adecuada para poder producir concreto celular.

“Es la misma composición, lo que cambia es el tipo de aditivo y no necesariamente tiene que incluirse grava. En base al descubrimiento de este aditivo orgánico, nos permite trabajar el concreto de una forma estable”, sostiene la arquitecta.

La recomendación de eliminar la grava es porque -según las pruebas de laboratorio- este elemento rompe las burbujas de aire.

La función del aditivo es encapsular el aire a través de la espuma que se forma.
Algunas de las características de este producto es porque encuentra su alta capacidad de aislamiento térmico, acústico y protege del fuego. Además de lograr menor peso que el tradicional.
El aditivo, patentizado en Alemania, ya es utilizado en la construcción de viviendas en países como Egipto, Nigeria, Singapur y México, entre otros, en donde sus resultados han sido óptimos.
El compuesto alcanza un peso ligero, el cual contiene aire estable o células de gas uniformemente distribuidas en la mezcla.

Carlos Enrique Ibarra, del Centro Tecnológico del Concreto de Apasco, México, quien posee ocho años de trabajo en investigación de nuevos productos, sostiene que con la aplicación de este aditivo en el mercado, las empresas constructoras verán reducido sus gastos en materiales como la grava y el hierro.

“Su conductividad térmica es hasta cinco veces menor (que) la tradicional. Si usted vive en una zona donde la temperatura ambiente es de 37 grados o más, el ambiente en el interior de su casa será considerablemente reducido”, sostiene.

Otra de las ventajas es la resistencia al fuego.

Durante las pruebas de resistencia, en una pared de 15 centímetros de grosor, se aplico a la pared una fuente constante de calor, a temperatura de mil doscientos grados centígrados. Después de cinco horas, la temperatura que se había transmitido a la otra cara del muro solo era de 42 grados centígrados.

“Eso significa que a la hora de registrarse un incendio en el interior de una vivienda, las víctimas tendrán más tiempo para ser auxiliadas”, añade.
En nuestro país, las estadísticas del Cuerpo de Bomberos Nacionales señalan que entre el año 2000 y el 2002 se han registrado 652 incendios en viviendas, ya sean construidas con lámina o concreto.

Otros beneficios

La buena resistencia al fuego del concreto celular se debe a la estructura porosa que posee.
Otra ventaja es la flexibilidad, es decir, presenta resistencia sísmica, ya que los riesgos de desplome son menores.

Sin embargo, el experto mexicano aclara que no se trata de una garantía total contra terremotos. “Gracias a su peso liviano, a la hora de un fuerte sismo, lo que podría pasar de momento es que las paredes se agrieten. Existen mayores garantías para la seguridad de sus habitantes”, señala.
En relación a la temperatura ambiente, una de las alternativas del concreto celular es que puede adsorber el calor entre 40 a 60 por ciento menos que las viviendas construidas con concreto convencional.

Se ha comprobado que el 60 por ciento de la radiación solar penetra a una vivienda por el techo. Al utilizar concreto celular en los techos con la utilización de lozas, esto reduciría sustancialmente la penetración de calor en la vivienda, creando un ambiente agradable.

Dependiendo de la densidad utilizada, se puede producir también encubiertos aislantes en azoteas reduciendo su peso hasta el 80 por ciento menos en comparación con el concreto normal.
Asimismo, se pueden producir pisos, muros divisorios, fabricación de bloques, losas, muros divisorios entre apartamentos.

En las pruebas de calidad también se contempló que este se puede serrar a mano y penetrar con clavos y tornillos.

Los expertos señalan que estas ventajas favorecerán una mayor economía, rapidez en la ejecución de colados debido a la facilidad de colación del concreto ya que no necesita compactación.
Para el ISCYC promover el debate tecnológico sobre el concreto celular alcanzará a solventar gran parte del problema básico del desarrollo integral de la persona.

En busca del aditivo:

- El aditivo proviene de los cuernos y las patas de ternera, que es una proteína animal.

- El componente está patentado en Alema-nia como un aditivo para ser usado en el concreto.

- Se obtiene por la hidrolización (agua-proteínas) de los restos de animales.

- No causa ninguna reacción química y sirve únicamente para envolver el aire que se encierra en el concreto.

- El aditivo es biodegradable, no tóxico.En busca de un hogar seguro
Iván Gómez




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