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TEMA
DE PORTADA
Más
allá de la ley
Los
centros esotéricos trabajan con completa libertad en el país.
Ninguna institución del Estado fiscaliza sus acciones. Además,
debido a vacíos legales habría poco o nada que hacer en
cuanto a los delitos relacionados con sus actividades.
Equipo Vértice
vertice@elsalvador.com
Vértice
contactó a diversas instituciones gubernamentales que podrían
tener alguna incidencia en el accionar de estas clínicas
esotéricas de extranjeros.
Para el caso, José Carlos Urrutia jefe de la Dirección
General de Espectáculos Públicos Radio y Televisión
del Ministerio de Gobernación, alega que no tiene nada que ver
con los programas radiales o televisivos de estos centros. En una carta
enviada a la revista, sostiene que el Reglamento para el Establecimiento
de Radiodifusoras delega la responsabilidad de controlar los contenidos
sobre salud a la Dirección General de Sanidad del Ministerio
de Salud.
Sin embargo, un vocero de comunicaciones en representación de
Salud sostuvo que esa cartera no ejerce tal función y que el
encargado sería el Consejo Superior de Salud Pública (CSSP).
Elías Quinteros, secretario del CSSP, argumenta que ellos autorizan
la información y el ejercicio de las profesiones de salud reconocidas
legalmente en el país. Pero la charlatanería no
es una profesión legal, asegura. Por tanto afirma que no
tienen las armas legales para supervisarlas, hay un vacío
legal, explica.
La situación migratoria de los brujos suramericanos es otro punto
poco claro. En la Dirección General de Migración, no se
tiene detallado las personas residentes legales en el país que
se dedican a esa actividad. Según fuentes de esa división,
el universo de extranjeros es demasiado grande como para verificar a
quienes habrían entrado al país para trabajar en esos
centros.
Al mismo tiempo, se deja la posibilidad abierta de que los santeros
suramericanos hayan entrado al país como turistas y que, aprovechando
los tres meses de estadía que les concede la ley, estén
trabajando ilegalmente.
La dudosa justicia
Al parecer, estas instituciones pululan en un limbo legal que abarca
el Derecho Penal. Las acusaciones por violación y estafa que
se trataron anteriormente son prueba de ello.
En el caso de la estafa, la misma representación fiscal a manos
de la abogada Emérita Pacheco pidió el sobreseimiento
definitivo a favor del Indio Tikuna. Según se lee en el proceso,
no se puede hablar de estafa en esa acusación porque es
la persona que busca el servicio por motivos de creencias.
En cuanto al caso en contra del colombiano Diego León Idárraga,
de Las Runas, no se pudo determinar si el delito del que se le acusa
es el de violación. Según el Código Penal, para
que se establezca este delito se debe comprobar que el agresor uso la
violencia física para obligar a la víctima a tener relaciones
sexuales.
Según Carmen Elena Mejía, fiscal asignada al caso, sí
hubo presión sicológica para realizar el acto, pero no
física. En el proceso, constan los exámenes practicados
por Medicina Legal que prueban que sí hubo contacto sexual y
que la víctima presentaba ciertas lesiones propias de la violación.
Sin embargo, José Lizama, juez que conoció el caso en
su fase inicial, optó por cambiar el delito original por Acoso
Sexual, con pena de seis meses a un año. Con este cambio,
la pena podría ser conmutada por otras medidas y, de ser declarado
culpable, el agresor no estaría ni un día en la cárcel.
En la actualidad, el acusado sigue ofreciendo consultas en Las Runas
bajo medidas cautelares en lugar de la detención provisional.
Además de las posibles demandas legales, se pudo verificar que
en las clínicas visitadas ninguna entrega facturas por los servicios
que presta. Los precios alcanzarían varios miles de colones no
declarados al fisco; pero tampoco se tiene información de algún
control del Ministerio de Hacienda. Los centros esotéricos disfrutan
las ventajas del paraíso de la ilegalidad.
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Centroamérica
en alerta
Hace poco más de un mes, en Managua, Nicaragua, se inició
un juicio contra dos colombianos acusados de ingresar a Nicaragua
con documentación falsa, para vender productos esotéricos
y otros artefactos mágicos, según periódicos
de ese país.
La juez Cuarto Local del Crimen de Managua, Adela Cardoza, instruyó
la causa contra Luis Orlando Flores y Edgard Orlando Velosa, que
ingresaron a Nicaragua con los pasaportes CC 19387588, visa B-691
y el CC 19437780 con visa norteamericana falsa, según informe
oficial de la Embajada de Estados Unidos remitida a la Policía
de dicha nación. Un informe de Migración, remitido
a la Policía, señala que los sellos, códigos
y firmas de René Ruíz Tablada y Miriam Fonseca,
directora general consular, que aparecían en los documentos
con los que viajaron los colombianos a Nicaragua, también
eran falsos.
A los pocos días, la jueza Cardoza resolvió: Dos
meses y medio de cárcel y una posterior deportación
para los acusados, lo que fue tildado públicamente como
una condena suave para los imputados.
La semana anterior, en Honduras, inició un operativo realizado
por la Policía Municipal, Gobernación Política
y la Fiscalía del Ambiente, que contempla, incluso, visitas
a radioemisoras que transmiten diversos programas de adivinos,
brujos y espiritistas porque representan una estafa
para el pueblo que confía en sus trabajos,
según el juez de policía, Alvaro Aguilar Frenzel.
Se informó que, en el vecino país, los hermanos
espiritistas llegan a pagar hasta 50 mil lempiras mensuales
(3,023 dólares) por un espacio radial de diez minutos diarios.
La mayoría de estos centros, de acuerdo a las autoridades
locales, estafan a la personas y elaboran bebidas o brebajes
sin ninguna medida sanitaria, las cuales comercializan a precios
altos.
Recientemente, se introdujo al seno de la Cámara Legislativa
una moción orientada a controlar este tipo de centros,
pero fue rechazada por el pleno del Congreso Nacional de la República.
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