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REPORTAJE
Un
proyecto en penumbras
El
desarrollo del proyecto Paquete III se mantiene en vilo,
debido a la oposición de las Alcaldías de Soyapango y
Ciudad Delgado. Pero la protesta tendría débiles fundamentos
técnicos y legales para detener su construcción.
Ernesto
Villalobos
vertice@elsalvador.com
Amenizada
por música de protesta, un grupo no mayor de 15 personas mantiene
una vigilia permanente en la zona de Soyapango donde se inició
el tramo de carretera llamada El Paquete III.
La vía de cuatro carriles uniría a las localidades de
Soyapango y Apopa. El tramo forma parte de un megaproyecto que conectaría
las zonas de oriente y occidente del país sin tener que transitar
por la ciudad de San Salvador.
Un pequeño sondeo entre los asistentes demuestra que varios de
ellos son empleados de las municipalidades de Soyapango y Ciudad Delgado.
Además, de proporcionar el personal, las comunas también
están financiando la protesta con los recursos municipales.
Otros asistentes dicen pertenecer a comunidades afectadas por el proyecto
del Anillo Periférico, pero ninguno es de los lugareños
ni de los afectados directos.
¿Razones?
Ellos
se tomaron el lugar desde hace más de tres semanas para oponerse
a la construcción del Pro-yecto. La protesta es liderada por
la alcaldesa de Soyapango, Marta Elena García de Rodríguez,
y Nelson Ulises Rosales López, alcalde de Ciudad Delgado, ambos
miembros del partido FMLN.
Los ediles señalan tres argumentos para oponerse a la obra que
ellos, equívoca o maliciosamente, relacionan con el proyecto
del Anillo Periférico: Su costo, el daño ecológico
que causaría y su ilegalidad.
En un comunicado publicado en un rotativo nacional, el pasado 16 de
agosto, los alcaldes efemelenistas exponían sus puntos refiriéndose
al mega proyecto del periférico, y no al Paquete III.
Según ellos, la construcción viola los artículos
6 y 156 del Código Municipal, el artículo 206 de la Constitución
de la República y el artículo 94 de la Ley de Desarrollo
y Ordenamiento Territorial del Área de San Salvador.
Según los alcaldes, esas normativas requerirían al Ministerio
de Obras Públicas (MOP) a coordinar los trabajos con las dos
alcaldías.
Además, las disposiciones legales obligarían al MOP a
solicitar permisos de construcción a la Oficina de Planificación
del Área Metropolitana de San Salvador (OPAMSS).
Sumado a esto, De Rodríguez, alcaldesa de Soyapango manifiesta
que la obra perjudicaría al menos 154 mantos acuíferos
en la zona y varias manzanas de bosque. De nada sirve una carretera
de 100 carriles si no tengo agua para beber, afirma. A pesar de
la convicción de sus palabras, la edil no tiene ningún
estudio de impacto ambiental para respaldar sus declaraciones.
Sin pruebas
A diferencia, el Ministerio del Medio Ambiente y Recursos Naturales
(MARN) sí han hecho estudios de impacto ambiental en la zona.
Como resultado, el MARN otorgó el permiso al MOP para realizar
la obra el 6 de mayo de este año.
La autorización se entregó después de estudios
ambientales y de la realización de una consulta ciudadana realizada
en marzo de este año. Ninguna de las comunas objetó la
obra en aquel momento.
Pero aquel no es la única carta a favor de la cartera de estado.
La Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA)
también ha certificado, por medio de una carta fechada el pasado
12 de agosto, la viabilidad del proyecto argumentando que la obra no
afecta la red de distribución y que las perforaciones de 60 metros
de la construcción no dañan los mantos acuíferos
de la zona, localizados a mayor profundidad.
En cuanto a la legalidad del proyecto, Lorena Duke, gerente legal de
MOP, describe detalladamente lo que a su juicio valida el proyecto.
Para eso cita la Constitución de la República en su artículo
203 que establece: los municipios estarán obligados a colaborar
con otras instituciones públicas en los planes de desarrollo
nacional o regional.
Según la abogada, todos los proyectos que desarrolla el MOP son
de envergadura nacional y los municipios tienen la obligación
constitucional de colaborar con las instituciones de la administración
pública en proyectos de importancia nacional o regional, no a
la inversa.
Competencia
Además, Duke cita el Código Municipal en el artículo
5: la competencia municipal definida en el artículo anterior
no afecta a las atribuciones conferidas a otras entidades de la administración
pública. Ley secundaria le está diciendo a
los municipios que no debe interferir la actuación de la administración
pública, remata.
Para sostener sus argumento, las gerente también hace referencia
a la Ley de Carreteras y Caminos Vecinales que establece en el artículo
2:
Se considera carreteras: las vías cuyo rodamiento las hace
de tránsito permanente. Su planificación, construcción,
mejoramiento y conservación corresponde al Poder Ejecutivo en
el ramo de Obras Públicas.
En base a las leyes citadas, Duke sostiene que el MOP tiene solvencia
legal para realizar la obra y que el único permiso que debe cumplir
es el de Medio Ambiente. Esto, contrario a lo que argumentan las alcaldías,
quienes sostienen que debe ser autorizado por la OPAMSS.
Pero la visión de los alcaldes no sería adversada solo
por el MOP, sino también por el mismo director de la OPAMSS.
En febrero de este año, Vértice consultó a Mario
Lungo, director de la OPAMSS, quien afirmó -en relación
a los proyectos del MOP- que no se ha hecho ningún trabajo
en conjunto con el MOP pues éste no tiene por qué pedirnos
permiso para nada, por tratarse de una carretera nacional.
Vértice volvió a consultar a Lungo esta semana; sin embargo,
el delegó al ingeniero César Córdova para que diera
declaraciones en cuanto al permiso. Pero Córdova cambió
la postura inicial de Lungo diciendo que hay un traslape de funciones
por lo que vamos a analizarlo. Estas declaraciones reforzarían
la tesis de que la oposición a la obra es en realidad una manipulación
política, debido a que la OPAMSS está regida por un consejo
de alcaldes, entre ellos los de Ciudad Delgado y Soyapango.
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Comunidades
desinformadas
Los líderes de las comunidades afectadas no conocen los
detalles del proyecto.
Las alcaldías de Soyapango y Ciudad Delgado han manejado
en sus discursos su oposición al Anillo Periférico.
Sin embargo, la carretera en cuestión no tiene nada que
ver con ese megaproyecto.
Según Alfonso Salazar, asistente técnico del despacho
del MOP, en estos momentos se está construyendo la interconexión
de Soyapango a Apopa. Lo que estamos haciendo es un corredor
que conecte el oriente y el occidente del país a través
de la zona norte; no tiene nada que ver con el periférico,
sostiene.
Mal informados
Salazar afirma que las alcaldías que se oponen al Paquete
III se han aprovechado de la poca información de los pobladores
del lugar.
Para verificar esos argumentos, Vértice localizó
a varios líderes comunitarios del lugar. Petronila Ramírez
vive en Plan del Pino y es parte de la Asociación de Desarrollo
del Plan del Pino. La líder afirma que las 25 comunidades
no se oponen al proyecto a cambio que se mejore la calle que une
los cantones de Ciudad Delgado.
Similar postura tiene Leonel López, dirigente del Cantón
San José Cortéz, para quien su principal preocupación
es la deforestación en el lugar.
Ambrosio López, dirigente del cantón San Laureano,
manifiesta oponerse al proyecto por razones ecológicas.
A pesar de las críticas al proyecto, ninguna de las comunidades
han participado en las protestas a pesar de ser los afectados
directos. También los líderes aseguran que no conocen
a profundidad el proyecto, debido a que nadie ni alcaldías
ni Obras Públicas se ha acercado para explicárselos.
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