1 de septiembre de 2002

Portada
Columna
Cartas
Tema de portada
Reportaje
Internacional
Especial
Entrevista
Opinión
Colofón
Archivo

INTERNACIONAL

La cumbre de la tierra

Diez años después de que los gobiernos aprobaran desarrollar medidas contra el cambio climático, las condiciones globales no han cambiado mucho. Ahora se abre una nueva discusión para lograr consenso y obtener los fondos necesarios. La Cumbre de Johannesburgo es una ligera esperanza, una muy ligera.

Vértice / Agencias
vertice@elsalvador.com

La reunión mundial que se desarrolla en Johannesburgo desde el 26 de agosto y que finalizará el miércoles afronta el reto de conseguir acuerdos concretos, un calendario de actuación y la consignación presupuestaria para poner en marcha las medidas necesarias que permitan lograr el ansiado desarrollo sostenible mundial.

Los ambientalistas proponen la creación de una Agencia Mundial del Medio Ambiente y de una Agencia de Energías Renovables que permitan hacer realidad esa utopía. Sin embargo, el escaso interés de algunos gobiernos, el boicot de Estados Unidos y el incumplimiento de acuerdos anteriores no invitan al optimismo.

La destrucción de los bosques como consecuencia de la acción humana provoca cada año la deforestación de 13 millones de hectáreas.

La Cumbre, en donde participan 180 países, sigue los compromisos adquiridos hace diez años en Brasil como es poner en práctica el Programa 21 a favor del Desarrollo Sostenible.
El programa 21 es un ambicioso conjunto de medidas que busca frenar la destrucción del planeta.

¿Equitatividad?

Diez años después, la mayoría se han traducido en promesas vacías. Hubo también otros acuerdos que se han llevado a la práctica con mayor o menor fortuna: El Convenio sobre Biodiversidad Biológica, la Declaración de Principios Forestales y la Convención Marco Sobre el Cambio Climático
John Turner, jefe de la delegación de Estados Unidos, ha dicho que su país iba a anunciar nuevos proyectos medioambientales en la cumbre, pero que no iba a prometer fondos económicos en la batalla contra la pobreza y la preservación de los ecosistemas.

Por su parte, el Secretario General de Organización de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, sugiere que los beneficios de la globalización se distribuyan equitativamente. Frente a esta posición, organizaciones internacionales como Greenpeace sugiere reducir emisiones de CO2, el ahorro energético y el apoyo a las fuentes renovables, que permita el cierre de las centrales nucleares.
El debate para lograr el consenso y los fondos necesarios en el Plan de Acción está abierto en Johannesburgo.

El dilema es: ¿cómo sacar a los países pobres de su miseria sin que ello provoque el destrozo medioambiental que la industria ha causado en Occidente? ¿cómo pagar energías renovables, o incluso el acceso al agua potable y a la salud, en esos países?

El antecedente

La primera Conferencia Internacional sobre el Medio Humano tuvo lugar en Estocolmo, en 1972, para analizar el impacto del desarrollo en la naturaleza. Los participantes concluyeron que los Estados y los ciudadanos debían resolver el problema y acordaron celebrar una Cumbre de la Tierra decenal.

Nairobi fue la ciudad de la segunda reunión que, en 1982 y en plena guerra fría, resultó un fracaso.
Hubo que esperar otra década hasta la Cumbre de Río de Janeiro para definir el concepto de desarrollo sostenible como: “el que satisface las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.
Pero todo eso no basta.


Copyright 2002 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.