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ESPECIAL
Jaque
al Rey
De
adolescente, Alemán no era el gordo que es ahora. No, al
revés, flaquísimo. Yo perdí mi talla cuando dejé
de fumar. En 1992, recién muerta mi mujer, mis hijos me dijeron:
Ya estamos motos de madre no queremos quedar sin padre.
Fabián Medina (Última Entrega)
vertice@elsalvador.com
El fumado es uno de los vicios más duros, dice Arnoldo
Alemán. En el kilómetro 7 1/2 de la Carretera Sur, en
la periferia de Managua, vive Sonia Sánchez, una mujer de 57
años, morena, de porte humilde, que dice sentirse como
en medio de un sandwich. Ella es hermana de Arnoldo Alemán
y esposa de Eddy Gómez, ambos enfrentados políticamente.
No sé qué hacer, uno es mi esposo y otro mi sangre.
La ley de Dios dice que debo permanecer al lado de mi esposo, pero también
amo a Arnoldo, dice esta mujer que comenzó su vida vendiendo
en los mercados.
Sonia Sánchez se niega a relatar la historia completa de su vida,
y sólo da pistas: hija, fuera de matrimonio, de don Arnoldo Alemán
Sandoval y Lidia Bellorín, una jovencita que lavaba y planchaba
ajeno. Conoció a sus hermanos hasta los cuarenta años.
No la rechazaron.
El recuerdo que yo tengo de Arnoldo es muy bueno. Fue un hombre
que me dijo que su casa era la mía, que el dolor mío era
el de él, la alegría mía era la de él, y
que se alegraban todos de conocernos. De ellos sólo buenos recuerdos
tengo, no puedo decirle que me han hecho desprecio, me dieron un lugar,
pues es raro el hermano que acepta a un hermano que no sea hijo de padre
y madre, dice.
la psiquiatra
Alemán
dice que su familia tiene agradecimiento a Sonia porque esperó
a que mi mamá muriera para presentarse ante nosotros a decirnos
que era hija de mi padre.
El 21 de julio de 2000, la doctora Gioconda Cajina, siquiatra del Centro
de Salud Sócrates Flores de Managua, sorprendió
a Nicaragua cuando declaró públicamente que el presidente
Alemán necesitaba ayuda siquiátrica para los trastornos
de personalidad que padecía. Diez días más tarde
fue despedida.
Dos años después, la doctora Cajina me recibe en su casa-clínica
en la periferia de Managua. Nunca fue reintegrada a su puesto pese a
la batalla legal que libró, y aún hoy, mandando Bolaños,
sigue insistiendo en que los presidentes deben tener un siquiatra entre
sus asesores. Es que es demasiada la presión, el estrés
que sufren, ¿no cree?
De conversación agradable, la doctora Cajina tiene la habilidad
de colarse en la vida de su interlocutor, y en más de una ocasión
hace incursiones subrepticias en mi vida privada intentando reconocer
a quien la entrevista o, quién sabe, ganar un paciente.
Las declaraciones que le costaron el cargo, las asumió como el
deber de una nicaragüense que se sentía perjudicada
por la conducta antisocial que derivaba de la trasformación de
personalidad del presidente.
Él tiene problemas de obesidad. Es de manejo público
que vive consumiendo productos farmacéuticos para evitar engordar.
La bebida... Él apareció ebrio en televisión, con
esas características de la intoxicación por alcohol. La
persona que tiene hábitos alcohólicos cotidianos tiende
más al descontrol todavía.
Sin embargo, la doctora Cajina basa su diagnóstico en la simple
observación, en lo que dicen sus allegados, y en lo que informan
los medios. Nunca he estado ni siquiera en una reunión
con él. Es raro. Yo voy a distintas actividades y nunca nos hemos
encontrado en una reunión pública, reflexiona.
El diagnóstico
La
experiencia le dice a la doctora Cajina que pocas veces es el paciente
quien llega a las clínicas a exponer su mal. La aproximación
diagnóstica se hace generalmente a través de las personas
que han sido dañadas. Familiares, amigos, compañeros de
trabajo son los que frecuentemente buscan al siquiatra y le cuentan
los hechos que pueden llevar a diagnosticar un trastorno de personalidad
antisocial, como en este caso, alega.
Nunca dijo que Alemán estaba loco. Ni siquiera que tuviese un
trastorno mental. Pero advierte que entre el trastorno de personalidad
y el trastorno mental hay un paso.
Cuando la gente descubre el trastorno de personalidad, el dañino
se va quedando solo. Esa persona se convierte en enfermo mental cuando
tiene un poquito de toma de conciencia de que es dañino, apenas
se da cuenta que la gente no lo aguanta, y al quedarse solo empiezan
los síntomas de la depresión.
Y sentencia: Autores norteamericanos dicen que las personas que
tienen estos problemas terminan en la cárcel...
¿Alemán loco?
Jaime Morales Carazo se molestó, cuando en julio de 2000 la doctora
Cajina soltó su atrevido diagnóstico. Esta doctora
está resentida... ¿Estás loco vos?, le pregunté
a Arnoldo, y sólo se puso a reír, recuerda.
Sin embargo, ahora, en retrospectiva y con una amistad rota de por medio,
reconoce que había ciertos síntomas que demostraban que
la doctora Cajina no andaba tan despistada como en un principio él
creyó.
Había ciertas reacciones de ira, cosas de maldad, ciertas
irracionalidades... A la hora de la crisis se ponía como energúmeno,
sin ningún razonamiento ni nada... Este jodido se volvió
loco, llegué a pensar.
El doctor Alemán se ríe nuevamente cuando le recuerdo
el diagnóstico de la doctora Cajina, y riposta con una frase
que usa para descalificar a sus adversarios. Es un onanismo (masturbación),
dice.
¿Tuvo alguna vez tratamiento siquiátrico o sicológico?
Tengo muchas vías de escape para tener siquiatras y esas
cosas, dice carcajeándose.
¿Cuáles son esas vías de escape?
Aahhh, amigo... Aprovéchelo usted que todavía tiene
los bigotes sin canear, nuevamente risas.
La doctora Cajina vaticina que en algún momento ella se va a
convertir en la mejor aliada del doctor Alemán. La demencia
la va a usar a su favor para evadir la justicia cuando le toque estar
en el banquillo de los acusados. Como Pinochet... Si esa última
jugada falla vendrá la cárcel. ¡Jaque mate!
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La
Chinampa:
Finca mimada del Estado
La Chinampa ha sido la finca emblemática del crecimiento
patrimonial de Alemán mientras fue presidente. La Chinampa,
la finca presidencial ubicada en el kilómetro
27 de la Carretera Vieja a León, no aparece en su declaración
de probidad.
Por ella pasaron casi todas las instituciones del Estado prestando
sus servicios. Según investigaciones de la Contraloría,
la Empresa Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Enacal),
instaló allí tres modernos pozos de agua potable.
El entonces ministro de Enacal, Róger Solórzano,
dijo que la familia Alemán pagó un poco más
de 20,000 dólares por los tres pozos, pero una empresa
privada que brinda servicios de perforación de pozos, asegura
que cada pozo de La Chinampa cuesta aproximadamente 17,000 dólares,
es decir que la familia Alemán se ahorró 10,000
dólares en cada pozo.
La Contraloría también denunció que la Empresa
Nicaragüense de Electricidad (Enel) realizó trabajos
por más de medio millón de córdobas en propiedades
de la familia Alemán Lacayo, entre las que se destaca La
Chinampa.
Obras y no palabras
Eduardo Mena, quien era director del IDR aparece como firmante
de los contratos con Enel para instalar dos mil 420 metros de
líneas de distribución, dos transformadores y luminarias,
en el trecho que va del kilómetro 27 y medio hasta el kilómetro
32.
En este caso, el entonces ministro de Enel, Edgard Quintana, también
dijo que los servicios de electrificación instalados en
las propiedades del presidente Alemán, se le hicieron como
un cliente más de esa empresa eléctrica, y que por
lo tanto se hicieron los pagos necesarios.
En su momento, la Contraloría General de la República
denunció que Arnoldo Alemán aún no había
cancelado al Instituto Nicaragüense de Tecnología
Agropecuaria (INTA) el costo por miles de plantas de aguacate,
café, tamarindo, marañón y cítricos.
La pavimentación de la carretera y la reparación
de los caminos se hizo con la maquinaria pesada del plantel de
la empresa ECONS 3, adscrita al Ministerio de Transporte e Infraestructura
(MTI).
Sociedad Alemán
La Chinampa cuenta, además, con una bomba de combustible
instalada por el Instituto Nicaragüense de Energía,
la cual regula las operaciones de Petróleos de Nicaragua
(Petronic).
A pesar que Arnoldo Alemán negó en los últimos
años ser el dueño de La Chinampa, el 11 de enero
de 1999 dijo en el programa televisivo Buenos Días, que
existe en el kilómetro 27 una propiedad que perteneció
a Enríquez y que la manejó Tirso Zeledón.
Que antes del 79 la entregara al Banco de América, entregada
a una cooperativa. Esa cooperativa nos la vendió a una
sociedad donde no está sólo Arnoldo Alemán,
a precio favorable.
La Chinampa tiene 615 manzanas y está registrada bajo el
No. 127,909, pertenece a GENINSA, la sociedad de la Familia Alemán.
Según declaraciones de Alemán a Radio Corporación
el 16 de enero de 1999, esa finca la adquirió a 1,500 córdobas
cada manzana; su precio total sería de unos 100 mil dólares.
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