1 de septiembre de 2002

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ENTREVISTA

“El discurso de la izquierda fracasó”

En la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, realizada el 21 de abril de este año, ninguno de los candidatos logró la mayoría absoluta (50% más uno). Los resultados finales aplastaron a la izquierda y sorprendieron con el salto de la extrema derecha. Pascal Drouhaud analiza los efectos del proceso electoral francés.

Mauricio Vásquez/Erick L. Lemus
vertice@elsalvador.com

El currículo de Drouhaud tiene un estrecho vínculo con El Salvador, a donde arribó en 1988 gracias al servicio francés de cooperación en el área cultural de la Embajada de Francia. Desde entonces, ha hecho de este país su segundo punto de referencia. Hace poco vino en su calidad de encargado de la misión de asuntos internacionales del Partido de la Reunificación para la República (RPR).

Vértice: ¿Cuál es la lectura que se puede hacer del proceso electoral francés que causó tanta sorpresa
?

Pascal Drouhaud: Son varias las lecciones. Primero fue la evidencia del fracasó de la política encabezada por el primer ministro Leonel Jospin, llamada izquierda pluralista, es decir, la unión de varios partidos (comunistas, verdes y socialistas).
Tengamos presente que, desde 1997, el presidente Jacques Chirac (de derecha) tuvo que elegir a un Primer Ministro de izquierda, ya que ellos eran los que tenían la mayoría en la Asamblea Nacional. Eso es lo que se conoce como la cohabitación de gobierno: Un Presidente tiene que gobernar con un Primer Ministro que no es de su ideología.

¿Y cómo funcionó esa cohabitación?

Las instituciones de la República, en tiempos de cohabitación, en los últimos cinco años antes de las elecciones de este año, revelan las fallas de la izquierda que la llevaron al fracaso en las urnas. Ahora, Jospin está jubilado, fuera de la arena política después de la derrota.
En estas elecciones quedó claro, una vez más, que la cohabitación no significa un balance de poderes. Por el contrario, se convierte en una lucha por el poder que lleva a la parálisis de las instituciones de la República.
Paraliza porque las orientaciones políticas del Presidente y el Primer Ministro no son las mismas y entonces tienden a burocratizarse decisiones y proyectos de la población. Por ejemplo, el Presidente quiere bajar los impuestos y el gobierno, presidido por el Primer Ministro, quiere aumentarlos. Pero debemos entender, además, que la cohabitación no significa que el Presidente no tenga el poder. El tiene la potestad de disolver el Congreso, es jefe del Ejército y preside el Consejo de Ministros.

¿Cuáles fueron los atenuantes de esa izquierda, ancestralmente sólida, que no puede sostener la cohabitación en el gobierno?

De una manera inevitable se dieron, entonces, fracturas o divisiones en esa izquierda con las críticas del mismo Partido Comunista en contra de los de extrema izquierda.
La derrota de Leonel Jospin evidencia que ellos mismos dejaron pasar a una extrema izquierda a la segunda vuelta electoral. Así es como surge el fenómeno electoral de Le Pen, provocado por los divisiones de la misma izquierda y el fracaso de sus políticas durante los 5 años que estuvieron cohabitando en el gobierno.
Otra evidencia del fracaso de las políticas de la izquierda en Francia es su programa “Trabajen menos y ganarán lo mismo”. Aplicaron la ley de 35 horas de trabajo a la semana, ganado lo mismo que antes. Con lo anterior, los izquierdistas esperaban erróneamente que podían crear más empleos. Y eso no sucedió.
Por otra parte, el discurso de la derecha con Jacques Chirac estaba respaldado por la creación de más fuentes de trabajo, a partir de los incentivos a la producción en los sectores públicos y privados y a la motivación de los trabajadores.

¿Fue crucial el tema de la seguridad en las elecciones?

En Francia, el año pasado hubo 4 millones de delitos, es decir un delito cada siete segundos. La inseguridad era un tema clave en las propuestas tanto de la derecha como de la izquierda para ganar las elecciones. Este fue otro talón de aquiles para la izquierda, ya que durante los cinco años en que ellos legislaron, no pusieron fin a esto.
Se llegó a tener zonas en la periferia de París, en las que parecía que no había derecho, donde delinquían los niños hasta de diez años. Y el gobierno de izquierda, presidido por el premier Jospin parecía estar de brazos cruzados. Eso los llevó también a la derrota. El Estado dejó su responsabilidad y por eso Jospin fue castigado por su propia izquierda que benefició en la primera vuelta a la extrema derecha de Le Pen.
Para concluir, podemos asegurar que el discurso de la izquierda fracasó al no poder concretar sus propuestas y promesas en hechos concretos. La población francesa captó eso y por eso la sacó del gobierno.

¿Y cómo se ve el voto a la extrema derecha?

Hay que aclarar que al ver los resultados electorales, también no se debe decir que hubo una ola inmensa de votos a favor de la extrema derecha. Sólo fue un voto de castigo para la izquierda, pero en la segunda vuelta, esa izquierda también se unió a Chirac para derrotar a la extrema derecha. Muchos comunistas también votaron en contra de esa extrema derecha en la segunda vuelta.

¿Y cuál es el proyecto de la derecha a través de Chirac?

Chirac sabe que los discursos deben representar actos concretos. En este milenio los políticos deben dar por cancelado los discursos estériles en las campañas electorales y deben concretar en el gobierno esas acciones, pues de lo contrario podrían correr la suerte de la izquierda en Francia. Los pueblos exigen que se cumplan los compromisos de campaña.
Y eso es lo que está haciendo ahora el presidente Chirac en la V República de Francia sin cohabitación. Cumplir lo que propuso en campaña. El actual primer ministro Jean Pierre Raffarin es un conservador que favorece el libre mercado.

Después de los ataques del 11 de septiembre, ¿cuál es la posición de Francia?
Hoy en día el peligro número uno de la democracia son los grupos terroristas. La amenaza está clara, identificada. Francia demuestra ser un fuerte aliado de Estados Unidos al participar en la liberación de Afganistán.
Nuestras fuerzas militares sufrieron bajas. Pero lo más importante es que nos convertimos en un aliado clave en proporcionar información valiosa a sus servicios de inteligencia.
Estados Unidos no conocía del todo las ramificaciones de peligrosos grupos o células y Francia es clave en brindar esa información en esa lucha que es para el bien de toda la humanidad.

¿Y Francia cómo ve América Latina que sufre una Argentina en crisis económica, el populismo de Hugo Chávez, una Colombia incendiada, un Perú con el fantasma de Montesinos y Fujimori, una Nicaragua con su escándalo de corrupción?

Francia mantiene lazos con América Latina a nivel comercial y lazos culturales fuertes. Y al ver ese panorama sombrío en Latinoamérica hay una preocupación del gobierno francés, pero no creemos que se va a volver a los años negros de los 70 u 80. No vemos contexto de conflictos armados internos. Pero hay nuevos desafíos y por eso decimos que si bien estamos preocupados, también tenemos confianza. Estamos vigilante de esas situaciones.
La lección que sacamos nosotros de esa situación es que la clave para salir de esas situaciones es social.
Creemos que después de que América Latina supera los conflictos armados internos, a excepción de Colombia, esos países vuelven a los esquemas democráticos; pero vemos que la situación social no es del todo ideal. La situación social no se mejoró mucho, siempre existe una desigualdad evidente. La pobreza sigue golpeando mucho a gran parte de la población y eso es aprovechado por los populistas para llegar al poder.
Europa y no sólo Francia está consciente de que hay que auxiliar a estos países de América Latina.
A través de los organismos financieros internacionales se trabaja para salvar a unos y prevenir crisis a los que no les ha llegado.


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