1 de septiembre de 2002

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La Columna
Iván Gómez
vertice@elsalvador.com

A la víbora de la mar...

Se trata de atrapar a uno de los jugadores quien quedará capturado entre los brazos de dos personas, al finalizar la canción infantil. Pero, los guías de la melodía pueden acordar entrelazar al jugador que deseen y este no tendrá nada que reclamar ante los caprichos de sus contrincantes.

Este juego es el que realizan los alcaldes de Soyapango y Ciudad Delgado quienes se oponen caprichosamente y sin mayores argumentos a la ampliación de una autopista que tuvo que haber finalizado en 1999.

Esta carretera, que inicia en las afueras de la ciudad de San Martín, tuvo un costo de 61 millones de dólares y quedó inconclusa a la altura del centro comercial Unicentro de Soyapango. Desde esa fecha y ante la falta de espacios públicos, todos los fines de semana, decenas de personas ocupan la “autopista” como un lugar de recreación.

En febrero pasado Vértice publicó un reportaje sobre el riesgo que se corría en la zona, ya que la gente se concentraba sobre la autopista. En ese momento la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (OPAMSS) señaló que por ser una carretera nacional le correspondía al Ministerio de Obras Públicas resolver la situación y no a la alcaldía. También la comuna argumentó desconocer sobre el futuro de la autopista y en vista del mismo atraso en la construcción y a la afluencia de los visitantes, había autorizado la venta de golosinas y hasta arborizado y colocado bancas en los entornos del puente.

En ese reportaje también se informó que el MOP continuaría en julio la construcción de la autopista que finalizaría en la carretera Troncal del Norte. Hoy que ha iniciado el proceso, renacen los argumentos y pretextos.

Antes de oponerse y afianzarse caprichosamente a su autoridad, tendrían que analizar otros problemas más importantes. ¿Cómo resolverán las comunas de Soyapango y Ciudad Delgado sus problemas de salubridad, respecto a la basura y el dengue, el tráfico vehicular y bacheo de sus propias calles? Otro de los casos que deberían de ver, es el constante tráfico vehicular que existe en más de dos kilómetros de calle en Ciudad Delgado que son ocupadas para accesar a la calle conocida como Ciudadela Don Bosco. Creo que esas familias estarían satisfechas porque al fin el ruido y el riesgo para sus hijos disminuirá.

Hay que ver quienes serán los que adelante corran mucho y los que atrás se quedarán...

chochogomez@yahoo.com



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