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La
Columna
Iván
Gómez
vertice@elsalvador.com
A
la víbora de la mar...
Se trata de atrapar a uno
de los jugadores quien quedará capturado entre los brazos de
dos personas, al finalizar la canción infantil. Pero, los guías
de la melodía pueden acordar entrelazar al jugador que deseen
y este no tendrá nada que reclamar ante los caprichos de sus
contrincantes.
Este juego es el que realizan los alcaldes de Soyapango y Ciudad Delgado
quienes se oponen caprichosamente y sin mayores argumentos a la ampliación
de una autopista que tuvo que haber finalizado en 1999.
Esta carretera, que inicia en las afueras de la ciudad de San Martín,
tuvo un costo de 61 millones de dólares y quedó inconclusa
a la altura del centro comercial Unicentro de Soyapango. Desde esa fecha
y ante la falta de espacios públicos, todos los fines de semana,
decenas de personas ocupan la autopista como un lugar de
recreación.
En febrero pasado Vértice publicó un reportaje sobre el
riesgo que se corría en la zona, ya que la gente se concentraba
sobre la autopista. En ese momento la Oficina de Planificación
del Área Metropolitana de San Salvador (OPAMSS) señaló
que por ser una carretera nacional le correspondía al Ministerio
de Obras Públicas resolver la situación y no a la alcaldía.
También la comuna argumentó desconocer sobre el futuro
de la autopista y en vista del mismo atraso en la construcción
y a la afluencia de los visitantes, había autorizado la venta
de golosinas y hasta arborizado y colocado bancas en los entornos del
puente.
En ese reportaje también se informó que el MOP continuaría
en julio la construcción de la autopista que finalizaría
en la carretera Troncal del Norte. Hoy que ha iniciado el proceso, renacen
los argumentos y pretextos.
Antes de oponerse y afianzarse caprichosamente a su autoridad, tendrían
que analizar otros problemas más importantes. ¿Cómo
resolverán las comunas de Soyapango y Ciudad Delgado sus problemas
de salubridad, respecto a la basura y el dengue, el tráfico vehicular
y bacheo de sus propias calles? Otro de los casos que deberían
de ver, es el constante tráfico vehicular que existe en más
de dos kilómetros de calle en Ciudad Delgado que son ocupadas
para accesar a la calle conocida como Ciudadela Don Bosco. Creo que
esas familias estarían satisfechas porque al fin el ruido y el
riesgo para sus hijos disminuirá.
Hay que ver quienes serán los que adelante corran mucho y los
que atrás se quedarán...
chochogomez@yahoo.com
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