25 de agosto de 2002

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Jaque al Rey

Este reportaje es parte del libro “Secretos de Confesión”, del periodista Fabián Medina, que incluyen entrevistas a 33 personajes nicaragüenses de los últimos diez años, y que publica el diario La Prensa de Nicaragua y la revista “Vértice”.

Fabián Medina (Segunda Entrega)
vertice@elsalvador.com

Tenele cuidado a aquél que no toma, siempre está tratando de cazarte algún error que tengás. Y la justificación del picado, es que picado no vale”, dice riéndose.
—En eso de mujeres dicen que usted fue terrible.
—No, si yo no tenía tiempo. A mí me echan tanta fama de político, de maquiavélico...
—De mujeriego—, le insisto porque nuevamente se está yendo.
—De mujeriego... Sencillo... El abuso también daña.
—¿Diría que está quieto ahora que se ha casado nuevamente?
—Siempre he estado quieto. Yo me casé con la leche en los labios y la virginidad en mi cuerpo. Y después que me quedé viudo mi médico era un pediatra porque me estaba volviendo niño otra vez —bromea, y suelta una carcajada para celebrarse.
—¿Usted golpea a su mujer?
Recibe la pregunta serio, luego nuevamente suelta la carcajada. Jajajajajá... Y grita llamando:
—¡María Fernandaaaaa... María Fernandaaaa..! Sí, a mi mujer le han dicho eso y se pone a reír. ¡María Fernandaaaa...! Vení amor antes que te siga pegando... ¡Vení para acá!

Una mujer educada

Aparece María Fernanda, la hermosa esposa del ex presidente, vestida aún en camiseta. Al ver a Germán Miranda, el fotógrafo que me acompaña, se disculpa y promete regresar. Va, dice, a ponerse “presentable”.
Regresa poco después, con un poco de maquillaje en la cara, y un saco sobre la camiseta.
—A ningún hombre le permitiría que me pusiera una mano encima. Absolutamente nunca. Yo soy una mujer educada en los Estados Unidos, soy profesional, y no permitiría que un hombre le pegue a una mujer. En primer lugar es un insulto a mi inteligencia, con mi carrera que tengo de maestra...
—Pero defendeme, amor— interviene Alemán.
—Y segundo, que Arnoldo Alemán es incapaz de ponerme un dedo encima— concluye.
María Fernanda Flores era una maestra en Miami cuando conoció a Arnoldo Alemán, quien para ese tiempo era Presidente de Nicaragua. Se casaron en una ruidosa ceremonia el 23 de octubre de 1999 en la iglesia de El Crucero.
En la declaración de probidad que Arnoldo Alemán presentó ante la Contraloría en enero de 2000, la nueva Primera Dama reportó “cero” patrimonio. ¿Cómo vive esta mujer la cuestionada vida de su marido?
—Desde el 90 que le están diciendo que es ladrón y corrupto. Lo único que le doy gracias a Dios es que mi hija tiene apenas 18 meses y no se da cuenta. Que no entiende ni escucha todas las cosas, las mentiras, las barbaridades que dicen los medios de comunicación. Porque él tiene hijos que son adolescentes, y ése es el daño que no se dan cuenta que hacen. ¿A quién le va a gustar estar oyendo decir que su papá es un corrupto, un ladrón?

Sujeto del escándalo
“Alemán escoge: la cárcel o el exilio”. La manta, aparecida un día de junio en una esquina de Managua es una redundancia. Desde hace varios años Arnoldo Alemán es el epicentro de los escándalos de corrupción que día a día van estallando en los titulares de los periódicos. Es la novela cotidiana de los nicaragüenses. Y la cárcel se volvió una posibilidad real desde que su segundo, Enrique Bolaños, se volvió primero.
El 21 de marzo de 2002, mientras Arnoldo Alemán vacacionaba con su familia en la lejana Grecia, la juez suplente Gertrudis Arias abrió causa en su contra y mandó a prisión, en primera instancia, a tres de sus funcionarios por la transferencia de 1.3 millones de dólares que su gobierno hizo al estatal Canal 6. El dinero, salido de una forma extraña de las arcas del Estado, aparentemente nunca fue invertido en el canal de televisión y se desvió a las cuentas de dos mexicanos amigos de Alemán, Ricardo Galán, ex embajador de México en Nicaragua, y Alejandro López Toledo.
Detengámonos en López Toledo. Este mexicano era socio de Casco S.A. e igualmente socio de Sinfra S.A. (Servicios de Infraestructura y Comunicación).
La primera representaba a TV Azteca en el negocio que se hacía con Canal 6, y la segunda asesoraba al Estado de Nicaragua en el negocio de Canal 6. En otras palabras, el mismo señor estaba a los dos lados de la mesa de negociaciones.
Coincidentemente, al mismo tiempo que el Estado entregaba el dinero a Casco S.A., Sinfra depositaba donaciones por 500 mil dólares a la Fundación Democrática Nicaragüense, fundada por Arnoldo Alemán y Byron Jerez, en Miami, en 1994.

Rostro de la justicia
La juez Arias es una mujer de rasgos indígenas, que vive en un barrio pobre de Managua. Viaja en los destartalados buses del transporte público y tiene, como ella misma dice, “un hablar ‘trozado’ ”.
El viernes anterior a su sentencia, y ante la noticia de que Alemán iba para Grecia, lo buscó para hacerlo rendir declaración como testigo en el caso. Fue a la Asamblea. Ahí le dijeron que no estaba y no sabían de él. Alguien le dijo que podría estar en su casa, por lo que la juez finalmente se apostó en el portón de El Chile a esperar. Cuarenta y cinco minutos esperó bajo el sol hasta que Alemán decidió recibirla y rendir la declaración que le exigía la ley. “Me sentí como gato”, diría luego la juez.
El jueves siguiente, la sentencia. Histórica. Ramos de flores atiborraban el escritorio de la juez, elevada al rango de heroína por la muchedumbre que se congregó en los juzgados. La Policía decidió ponerle un guardaespaldas, que debió subirse con ella en los atestados buses en que se moviliza la juez Arias.
“Nunca. Jamás sentí miedo”, dijo la juez Arias en su despacho, cuando le pregunté si en algún momento sintió temor de enfrentar a alguien tan poderoso.
Hasta ahora, Alemán ha evitado el proceso y la cárcel, amparado en la inmunidad de la que goza como diputado. Él es el presidente de la Asamblea Nacional, su partido domina la directiva y tiene mayoría absoluta en el Parlamento. La solicitud de desaforación de Alemán y otros dos diputados espera en una gaveta a que cambie la correlación de fuerzas.
Éste sería el primero de una serie de escándalos de corrupción que ha ido detonando Enrique Bolaños desde el inicio de su mandato, en parte para coger distancia del gran desprestigio político que acumuló su antecesor, y en parte para sacar ventajas políticas y desplazar al ‘alemancismo’ del Partido Liberal Constitucionalista.
El golpe duro vino cuando la Policía Nacional capturó en la calle mediante un aparatoso operativo a Byron Jerez, quien se considera uno de los más íntimos amigos y socios de negocios de Alemán, y se desempeñó como Director General de Ingresos en el gobierno de éste.
“Ya llevamos diez rounds, tenés a Alemán con una ceja partida, una rajadura en la frente, la boca la tiene así (hace una mueca)... Y ahí está parado. Si eso no sirve para demostrar lo que es un líder político, ¿qué es? ¡Es locura lo que están haciendo!”, reclama René Herrera, quien ve en la denominada ‘campaña contra la corrupción’ una estrategia para golpear al caudillo.
Si Alemán tiene los millones que se dice que tiene, no los tiene en El Chile. La hacienda está lejos de ser una mansión aunque tampoco llega a ‘changarro’, como la llama Jaime Morales Carazo.
Aunque no logro verlo, es público que en esa hacienda el doctor Alemán tiene un helipuerto, construido en los últimos meses de su gobierno con los fondos confidenciales que administraba la Presidencia de la República. La obra costó medio millón de córdobas (poco más de 30 mil dólares) y la explicación oficial para hacer una construcción estatal en propiedad privada fue “razones de seguridad”.
Tampoco logro ver la piscina, las canchas de tenis y las porquerizas con cerdos gigantescos que se ha dicho cría.
¿Es Alemán el millonario que se dice es? En 250 millones de dólares ha calculado su fortuna, el ex diputado liberal Leonel Teller, uno de los más ácidos detractores de Alemán. Las aseveraciones de Teller están respaldadas en un legajo de documentos que la Contraloría General de la República no ha tomado muy en serio.
Jaime Morales Carazo cree que se ha exagerado cuando se dice que hasta hace pocos años Arnoldo Alemán era un pobre hombre que debía pedir ayuda para echar a andar su viejo vehículo. Sin embargo, ahora, desde la acera de enfrente, y con el destape cotidiano de negocios y cuentas millonarias a nombre del ex Presidente, Morales cree que Alemán no sólo podría ser el hombre más rico de Nicaragua, sino de toda Centroamérica.

Más rico que todos
“Por lo que uno ve, y por lo que está saliendo... Hay cifras gigantescas... Si acaso es comprobable todo ese tipo de presunciones con visos de realidad, tiene que ser la persona más rica de Centroamérica. En este tiempo no se puede ocultar ese tipo de cosas. Las puede ocultar en la forma campechana en que vive. Si vos vas a El Chile, es un changarro que él lo mejoró. Nada extraordinario, algunas pinturas de Armando Morales... Es que él es de ese tipo de personas que gozan viendo el chancho, la vaca...”
—De usted se dice que es el hombre más rico de Nicaragua—, le señalo a Alemán.
—Eso es lo que te han hecho creer los medios de comunicación. No lo soy. Los mismos bienes que teníamos tenemos. ¿Millonario? Te invito, te llevo hasta mi cuarto, y recorrés esta casa. Tres cosas hay en la vida que no se pueden esconder: ni una barriga, porque a los nueve meses la mujer lo expulsa; ni un catarro bien pegado porque moquea, ni dinero malhabido porque sale a florecer.
Sobre el escritorio de Byron Jerez la Policía encontró una fotografía que mostraba a Arnoldo Alemán y su círculo de amigos más cercanos en una piscina de la casa de playa de Gabriel Levy. Posiblemente en 1997 ó 1998. Todos en calzoneta y, algunos de trago alzado, sonriendo para el fotógrafo, que debió ser Levy, pues no aparece en la foto. Los que sí se reconocen son Jorge Solís, José Antonio Alvarado, Eddy Gómez, Alejandro Fiallos y Byron Jerez.

La foto del recuerdo
Es una foto imposible de lograr ahora. Ninguno podría acompañar a Arnoldo Alemán en una piscina.
Jorge Solís huyó del país luego que una juez dictara prisión contra él, José Antonio Alvarado es un adversario político; Eddy Gómez, su cuñado, es uno de sus más enconados críticos; Alejandro Fiallos, es secretario de Comunicación de Bolaños, y por lo tanto está en la acera de enfrente; Byron Jerez, en la cárcel, y Levy, presumiendo que es el fotógrafo, huyendo también.
Es tiempo de soledad para Alemán.
La fotografía podría ser mucho más grande: José Rizo, actual vicepresidente; el propio Enrique Bolaños; Martín Aguado, el desafortunado Superintendente de Pensiones que huyó antes que se abriera cualquier causa en su contra; Jaime Morales Carazo, su padrino de bodas y principal consejero... La lista es larga.
El tema de los amigos idos resulta incómodo para Alemán, y nuevamente trata de irse por la retórica política.
—Todo el que se separa de una línea partidaria...
Le recuerdo que no sólo eran correligionarios sino amigos muy cercanos.
—Mirá... Son amigos políticos... Con mis amigos nos reunimos cada año a celebrar el bachillerato. Te lo pongo como reto, nunca me has oído hablar mal de José Antonio Alvarado, de Eddy Gómez, de Jaime Morales, y recientemente de José Rizo. Yo abro un paréntesis, dejo dentro del concepto de mi mente que termina la amistad, cierro y marcho hacia la vía institucional del partido y el país.
—¿Qué tan amigo es de Byron Jerez? — le pregunto.
—Yo soy amigo de quienes se me acercan y buscan mi amistad.
Antes de hacer la siguiente pregunta recuerdo que a Byron Jerez le pregunté en una ocasión: ¿Es usted un amigo íntimo del doctor Alemán? “Es algo de lo que me siento orgulloso”, contestó el entonces Director de Ingresos.
—¿Byron Jerez es su amigo íntimo?
—Yo no tengo amigos íntimos. Mis amigos íntimos son únicamente mis hermanos, mi mujer y mis hijos. Íntimos sólo otra gente, ‘tutti fruti’ (homosexuales) son los que tienen esas intimidades. Yo en ese sentido soy bien probado, y me pueden poner la prueba que vos querrás y van a ver las consecuencias. Cuando me casé me dijeron: Presidente, obras... Ahí está, la chiquita (se refiere a su hija de 18 meses).

Su amigo Byron
Cuenta que conoció a Byron Jerez en Miami cuando se lo presentaron José Antonio Alvarado y Carlos García. Y supo que Jerez tiene un hijo que nació con la columna bífida.
“Nunca lo he oído a él ni a su esposa Ethel decir ‘por qué Señor me diste esta cruz’. Lo han sabido llevar y ahí está el pobre niño. Y ahora es tal vez quien más sufre la represión de su padre, porque para él su padre es su héroe. Es el que lo chinea, lo limpia... Ese muchachito de 19 ó 20 años, sentado para toda la vida... Una persona que nunca reniega de su suerte debe ser una persona buena”, concluye.
—¿Lo ha ido a visitar a la cárcel?
—Si lo fuera a visitar de inmediato todos los medios de comunicación dirían: ‘Ahí está’. Ni a Salvador (Quintanilla), ni a Ausberto (Narváez), ni al Chele (Mario Medrano), ni a Roberto (Duarte), ni a ninguno para no perjudicarlos. Aquí buscan la cabeza de Arnoldo Alemán a cómo dé lugar. No he hecho nada deshonesto. Donaciones a través de la fundación que el partido tiene he recibido cienes, y no tengo por qué decirles de quiénes he recibido. Sin embargo, van a ver a Arnoldo Alemán el mismo. Ésta es toda la casa. Éste es el comedorcito, una cocinita, una sala, un agregado...
Alemán no ha abandonado la idea de ser Presidente otra vez. Para la próxima campaña dice se lanzará “como mínimo a diputado”.
—O sea que piensa volver a ser presidente—, le hago notar.
—Yo nunca descarto. En política me han enseñado que nunca se dice nunca.
—Hago mi pregunta de otra forma: ¿Usted quiere ser presidente otra vez?
—No, yo no quiero nada. Las cosas se dan por el mismo peso del tiempo y las circunstancias. No soy obcecado.
Explica que si él es líder es porque trabaja con las bases de su partido y que no es un hombre que “señala con el dedo”, como se le acusa con frecuencia. Le recuerdo que recientemente dijo haberse arrepentido de escoger a Enrique Bolaños como su sucesor.
—No, nunca dije eso— desmiente. Lo escogí como Vicepresidente. Lo que dije fue que lo sugerí a la Gran Convención, que son como 400 convencionales.
Luego explica cuál era el cálculo político que lo llevó a escoger a Bolaños: —El conservatismo nos odia. Como estrategia política creímos que él era el mejor candidato que los conservadores podían tragar llegando hasta el suicidio como llegaron. Y nos inclinamos hacia don Enrique Bolaños.

¿Caer preso?

El tiro salió por la culata. Bolaños decidió hacer de la lucha contra la corrupción su bandera de gobierno y ordenó a la Procuraduría General de Justicia llevar a los tribunales a todos aquéllos que hayan abusado de los bienes de Estado. Los amigos del círculo cercano al ex presidente y el propio Alemán son los protagonistas de los escándalos millonarios que cada día la opinión pública conoce boquiabierta.
—¿Usted teme caer preso?
—Políticamente voy a caer preso como han caído otros... Don Enrique dijo que su propósito es llegar hasta el fondo, hasta Arnoldo Alemán. Todo lo que quieren es destruir un hombre... ¿Por qué? Yo no te voy a decir que soy un Moisés, un bendecido...
Pocas personas saben que a los once años de edad, en 1957, Arnoldo Alemán decidió tomar los votos de Hermano Cristiano, y se fue a hacer el noviciado a Honduras. El tratamiento al que debió someterse por la necrosis que atacó su fémur lo obligó a dejar la vida religiosa.
“Qué casualidad, ahora el superior generalísimo de los Hermanos Cristianos fue mi compañero”, dice, mientras hago un esfuerzo por imaginármelo en vida de celibato y predicando la palabra de Dios. En realidad no me cuesta mucho, pues hay varios personajes con sotana muy parecidos al doctor Alemán.
Para ese tiempo es que llegó a conocer a alguien que sería muy importante en su vida: Daniel Ortega, el caudillo del Frente Sandinista.
“Daniel era vecino nuestro del Barrio San Antonio. Vivía pegado a la panadería La Rosa Blanca, de los Mendieta. Nos veníamos (del Colegio La Salle) juntos, un grupo. Daniel venía dos años menor que yo en clases. Aunque él es mayor, venía dos años menor que yo (se ríe). Daniel nace el 11 de noviembre, el mismo día de mi padre del 45, dos meses y unos días mayor que yo. Yo nací el 23 de enero del 46. Nos veníamos juntos y nos separábamos en lo que fue ‘Bicicletas Philips’, él agarraba para San Antonio”.
Daniel Ortega era el jefe del gobierno sandinista cuando Alemán cayó preso en 1980. “Siete meses estuve preso. Trece de mayo, día de la Virgen de Fátima, al doce de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe”, recita.
Dice Daniel Ortega que nunca supo que aquel Alemán de la cárcel era el mismo que conoció de chavalo. Alemán recuerda con rencor el reencuentro, cuando él ya era Presidente y el otro líder de la oposición.
“Me lo recordó, cuando ya estaba abajo: ‘¡Ahhh, si vos eras aquel Alemán que vivía frente al Cine Victoria!’ ¿Ahora sí te diste cuenta que yo era ése? No se recordó cuando me tuvo preso, cuando me confiscó. La vida sigue, unos suben y otros bajan...”.


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