25 de agosto de 2002

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CARTAS

Chimeneas en ruedas

Da verguenza escuchar los comentarios de amigos extranjeros que visitan nuestro país y se dan cuenta del grado de contaminación que existe producida por toda aquella maquinaria que emana humo.
Pero lo más preocupante del caso es que no hay voluntad de ningún lado (Ministerio de Medio Ambiente, ONG’s, diputados, buseros, etc.) de enfrentar esta situación.
Para muestra un botón: ¿cómo es posible que en la Asamblea Legislativa exista una comisión de transporte u obras públicas y que el presidente de esta sea el diputado busero? Por ética este señor debería renunciar.
Deberían darse una vuelta por las diferentes calles de nuestro país para, fácilmente, encontrarse con muchas chimeneas ambulantes, desde motocicletas, microbuses, automóviles, buses, furgones, etc., que dejan sin visión a los que circulan detrás de ellos.
Así como se dan controles de antidoping en las vacaciones o fines de semana para los bolitos, así también quisiéramos los ciudadanos que se hagan controles en las carreteras para estos “chorros de humo” y allí mismo se quiten las placas y no sean devueltas hasta que el propietario compruebe que el problema ha sido resuelto.
Sé que esto, en nuestro país, es una utopía; pero ojalá y las nuevas generaciones puedan dejar de escuchar los comentarios que a nosotros nos toca aguantar y que nos avergüenza no tener como rebatir.

Rafael Velez
luadrimar@yahoo.com.mx

Dos sugerencias
La Plaza 2 de Abril fue rebautizada por el pueblo como Hula Hula porque en las cuatro esquinas se colocaron unos adornos (como aros hula hula) para que sirvieran de enredaderas a plantas ornamentales y ahí están.
En ese lugar funcionaba el Mercado Central que fue arrasado por un incendio en la década de los 50 cuando se quemó el Correo y la Universidad.
Al lado poniente, donde estuvo el edificio Rubén Darío, destruido por el terremoto del 10 de octubre de 1986, había un portal en donde se comercializaba tabaco y puros procedentes de Copán, en Honduras, y a la vuelta frente al telégrafo había una venta de hielo.
Escribo esto porque ahora que se pretende construir locales comerciales en dicha plaza, creo que lo más conveniente sería hacer dos plantas: la baja para el comercio y la alta para el aparcamiento de vehículos que es la función que la plaza desempeñó después que fue mercado y así sería de mayor beneficio para la ciudad.
Otra sugerencia es la de construir Servicios Sanitarios subterráneos en la Plaza Barrios, en el sitio que funcionaron hace más de medio siglo, al lado sur del entonces Parque Barrios, frente a la Biblioteca Nacional, en donde seguramente permanecen las bases soterradas de dichas instalaciones.

Carlos Edmundo Herrarte
C.I.P. 1-1-177736


La contaminación de ríos
El 11 de agosto se publicaron dos reportajes: uno sobre el río Elba (Alemania), que gracias a las reformas ambientasles -que conllevó la caída del comunismo en 1989- fue saneado de los desechos industriales que lo habían contaminado. La novedad es que hoy es un balneario del que disfrutan todos los habitantes de la ciudad de Hamburgo.
El otro reportaje es sobre el río Las Cañas que recorre los municipios de Soyapango, Ilopango y Tonacatepeque, al que la mano del hombre le ha causado daños en su cauce por la extracción inmisericorde de arena del fondo y de los bordes. Todo eso se realiza bajo la anuencia de la Alcaldía de Soyapango que le cobra a cada camión.
Indudablemente Alemania es un país rico que pudo descontaminar su río; pero las autoridades alemanas evitaron, además, que en su cauce se descargaran materias tóxicas.
En nuestro país, las autoridades, lejos de frenar la contaminación de los ríos, están contribuyendo y lucrándose de su destrucción vendiendo arena que sacan sin ningún control de lugares como el que he señalado.
¡Qué contraste! Tenemos sitios tan lindos que la mano del hombre se ha empeñado en destruir nuestro paisaje sin que nadie lo evite. Es hora que las autoridades tomen cartas en el asunto.

Marisol de Barrachina
C.I.P. 1-1-053689


Mi sentido pésame
Quiero mandar mi sentido de pesar a los familiares de Mauricio Elías, aunque no tuve el gusto de conocerlo personalmente.
La forma en que murió me ha conmovido mucho. El 28 de Julio de 1980 mi padre, en ese tiempo era Guardia Nacional, fue encontrado con un tiro de G 3 en la cabeza, en su lugar de trabajo cerca del aeropuerto de Comalapa.
Hoy, hace 22 años, yo me sigo preguntando por qué y aun no encuentro respuestas a la razón de su suicidio. No sé por qué esta tragedia se relaciona con la de mi padre, pero de una cosa si estoy seguro y es que estos dos hombres -con diferente tiempo y edades- se llevaron con ellos el secreto de su muerte.

José Morales
JoseAbelMorales@aol.com



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