18 de agosto de 2002

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La Columna
Erick L. Lemus
vertice@elsalvador.com

Su nombre es escándalo

Arnoldo Alemán es uno de los personajes más dicharacheros de la historia contemporánea de Nicaragua. En torno a él, la sociedad “nica” está a punto de dar tumbos gracias a su visión de mundo y a ese estilo despreocupado con el que asume serias acusaciones por actos de corrupción.

¿A quién le importa? A toda Nicaragua, pero a él no. Su prioridad es su hija de 18 meses, su hermosa segunda esposa y su hacienda humilde, con sus vaquitas, gallinas y chanchos.

Al ex presidente Alemán le bastó cinco años de mandato para gastar 1.8 millones de dólares echando mano de dos tarjetas de crédito American Express, cuyos fondos provenían de la
Presidencia y eran filtrados por el Banco Central. Su crédito era seguro.

Desde el pasado 21 de marzo de este año, el ahora presidente de la Asamblea Nacional es el culebrón de todos los telenoticieros, periódicos y radioemisoras. Su nombre es escándalo.
Aquel jueves 21, la juez suplente Gertrudis Arias, una abogada que vive en un barrio pobre de Managua y viaja en autobús de su casa al tribunal, dio el giro de tuerca que la sociedad nicaragüense esperaba y abrió una causa contra Alemán y envió a prisión a tres ex funcionarios por la transferencia de $1.3 millones del gobierno arnoldista al Canal 6, estatal.

Tras la rejas está su “clon”, como llamó la prensa “nica” a Byron Jerez (gracias al parecido entre ambas masas corporales), el ex Director General de Ingresos del gobierno de Alemán.

Nadie sabe con exactitud cuánta es la fortuna de este líder que derrotó a Daniel Ortega en las elecciones presidenciales. Un ex amigo y ex diputad del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Leonel Teller, sostiene que calcula $250 millones. No, no es el hombre más rico de Nicaragua; “tiene que ser la persona más rica de Centroamérica”, estima.

Su administración presidencial estuvo plagada de signos onerosos como la construcción de un helipuerto -con fondos del estado- por un costo mayor a los $30 mil; gracias a aquellas dos tarjetas American Express, él y su comitiva viajó a 40 países; gastó $2,540 en el parisino Cabaret Lido la noche del 16 de marzo de 2000; y no contento con eso, Alemán (prendado con la belleza parisina) volvió diez días después al Lido para deleitarse con $7,418 más.

Por ahora, la jueza Arias, sigue viajando hacia su trabajo a bordo de los destartalados buses de Managua; pero junto a un guardaespaldas que le asignó la Policía.

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