11 de agosto de 2002

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REPORTAJE

El misterio de un suicidio

Mauricio Elías García Galindo era un hombre especialmente tranquilo e introvertido. Sin embargo, el 26 de julio la serenidad lo abandonó. Desesperado, el gatillo de la muerte lo traicionó y la esperanza se oscureció para siempre. No se descarta que fuertes presiones laborales podrían estar detrás de las causas que lo empujaron a suicidarse.

Claudia Zavala
vertice@elsalvador.com

Los 40 años de edad le habían llegado tres días antes de su muerte. Los que lo conocieron, seguramente, no olvidarán su peculiar carácter e imagen, aunque no exista ni una foto que inmortalice su recuerdo. Su exacerbado idealismo, que lo llevó en sus años de juventud a formar parte de la Resistencia Nacional, no había hecho más que aumentar en los años posteriores a la guerra. Ese mismo idealismo era, según los que lo conocieron, lo que lo había hecho adoptar el estilo físico del “Ché” Guevara. Una barba crecida, boina y botas lo acompañaban siempre.
Su forma “descomplicada” de ver la vida y de disfrutar cada experiencia, buena o mala, eran su filosofía personal. Por eso, para Isabel García Galindo, su suicidio es, más que un profundo dolor por la pérdida de su hermano menor, una negra noticia cargada de incertidumbre y misterio.
“No sabe cuánto me extraña esto que ha pasado. Él era un hombre reservado con sus cosas, es cierto, pero nosotros nunca supimos de problemas graves que él tuviera, porque era alguien que no peleaba con nadie ni tenía enemigos”, señala.

La mañana del despido

El cuerpo de Mauricio, “Terezón”, como todos lo llamaban, fue encontrado sin vida en el despacho del Cuerpo de Agentes Metropolitanos, de Ciudad Delgado, donde fungía como subdirector. Según las informaciones que hasta ahora se conocen, se suicidió de un disparo en la cabeza con su arma de trabajo.
Ese mismo día, a las once de la mañana, había sido destituido de su cargo, por orden del alcalde de la localidad, Nelson Ulises Rosales López.
El memorandum que notifica el despido de “Terezón” fue elaborado un día antes, pero fue hasta el día siguiente que éste lo recibió oficialmente. Aunque, según un compañero de labores del fallecido, que prefiere el anonimato “porque las cosas están bien feas en la alcaldía”, el edil había advertido a “Terezón” quince días antes sobre su futuro despido. Otro jefe técnico también estaba en la misma situación de incertidumbre e inestabilidad laboral, supuestamente por diferencias de ideología (ver recuadro)
Pese a que el despido laboral es una de las razones que inclinan un poco la balanza hacia la identificación de la posible causa del suicidio, Isabel asegura que la familia nunca se enteró de la supuesta advertencia que habría recibido de parte del alcalde, unos días antes de su muerte.
Es más, sostiene que, hasta donde ella supo, “Terezón” seguía asistiendo a su trabajo con total normalidad.
“Si yo me enteré del despido por la nota del periódico... además, no creo que lo hayan despedido, porque él era un buen trabajador, un hombre que no daba problemas. No le digo que era un santo, pero, por ejemplo, yo nunca lo vi tomado”, declara, al tiempo que recuerda la última vez que platicó largamente con su hermano.
Fue, dice, porque él le confió un problema de salud que lo tenía preocupado. Se trataba de unas molestias en las últimas vértebras de la columna, que fueron diagnosticadas con osteoporosis. Los especialistas del Médico Quirúrgico no le dieron otra opción más que operarlo de inmediato, porque el desgaste de hueso que existía no podía revertirse con terapias o medicamentos.

Problemas de salud

“No le daban mucha posibilidad de volver a caminar. Por eso estaba preocupado. Yo le dije que no se afligiera, porque a mí me operaron dos veces por el mismo problema y, gracias a Dios, todo salió bien”, expresa.
La osteoporosis es, según Isabel, la consecuencia evidente de la limitada infancia que ella y sus dos hermanos vivieron. Y el hecho de que no existan fotografías familiares refleja la austeridad con la que crecieron.
Su madre, María, ahora de 67 años y de salud delicada, crió a sus tres hijos sin ayuda y con excesivas limitaciones. La alimentación, educación y vestuario eran necesidades escasamente subsanadas en aquel hogar de Ciudad Delgado.
Sin embargo, su entrega y fortaleza de carácter fue el mejor legado que los hermanos recibieron, por lo que Isabel descarta por completo que el problema de salud haya sido lo que motivó su fatal decisión. “Él no se daba por vencido tan fácilmente”, insiste.
En el CAM también era respetado por su carácter sólido y positivo, por eso, dicen ahora sus compañeros, nunca tomaron en serio algunos comentarios que hizo días antes de su muerte.
“Lo notamos medio raro los últimos días, como deprimido... incluso un día nos dijo que si se moría lo enterráramos con la boina puesta”, revela un concejal que lo conoció de cerca.

Sin hacer conjeturas

“Terezón” procreó un hijo varón con Rosa, su primera compañera de vida. Mauricio, de 18 años, habla discretamente sobre su padre: “Era muy bueno... un hombre grande, bien noble. No sé cómo explicarle la falta que me va a hacer”.
Desde hacía casi ocho años, “Terezón” unió su vida con otra mujer de la cual su familia tiene muy poca información, porque la relación era bastante reservada, al parecer por la mala reputación de la que ella gozaba. “Ni siquiera sabíamos dónde vivían”, comenta Isabel. Con ella habría procreado un segundo hijo, aunque su madre y hermanas nunca lo llegaron a conocer.
Pese a la inconformidad con la última pareja de su hermano, Isabel no se atreve a hacer conjeturas: “No sabría decirle si la conducta de ella lo llegó a desesperar, porque es una mujer que no se da su lugar. Eso es algo que sólo él y Dios lo saben. No sé qué pudo pasar por la cabeza y el corazón de mi hermano para que hiciera lo que hizo”, dice.
Uno de los ex compañeros de trabajo en el CAM informó a Vértice sobre la existencia de una supuesta carta que el difunto escribió para sus familiares, explicando las razones de su decisión, pero Isabel dice ignorar el hecho.
Durante su entierro, veintidós disparos hacia el suelo y el recuerdo de su boina roja sobre el ataúd intentaron rendirle honor, aunque no hubo una fotografía que acompañara a las velas de sus posteriores rezos y misas.
Por ahora, la sub regional de Mejicanos de la Fiscalía General de la República aún está a la espera de los resultados de la autopsia que determine Medicina Legal, para iniciar las investigaciones sobre el caso.
Vértice quiso conocer la postura de Nelson Rosales, alcalde de Ciudad Delgado sobre éste tema, pero, después de numerosos intentos, nunca atendió a nuestro llamado.

Una de las hipótesis
Presiones insostenibles


Según un Concejal de Ciudad Delgado, las presiones políticas que “Terezón” recibía en su trabajo podrían haber abonado la lista de razones para decidir suicidarse


El Concejal prefiere no dar su nombre, aunque asume que por la “cacería de brujas” que actualmente impera en la alcaldía será fácil inferir su identidad.
Según él, “Terezón” sacó varias copias de su notificación de despido, escrita con una escueta caligrafía, para repartirla entre sus compañeros de confianza en la alcaldía. “El quería que nos enteráramos de primera mano sobre su despido, para que después las autoridades no se inventaran nada”, dice.
Esta actitud se justificó en el marco de las fuertes presiones que, al parecer, reciben los empleados, técnicos o concejales que pertenecen al sector renovador del FMLN. La fuente sostiene que, después de la Convención del partido de izquierda, realizada el 28 de julio, en la que se decidió no establecer coalición con los renovadores en las próximas elecciones, las presiones han aumentado considerablemente. Incluso afirma que las amenazas de despido por diferencias ideológicas se daban desde antes de la Convención, pero ahora se han intensificado.
De hecho, la destitución de Antonio Berríos, jefe de la Unidad de Adquisiciones y Contrataciones Internas (UACI), el 24 de julio, es un claro ejemplo de ello. Berríos había sido suspendido de sus labores un mes antes de su despido oficial.
El Concejal también destaca que en la reunión de Concejo Municipal del miércoles 24 de julio se presentó la moción de destituir de sus cargos a tres concejales renovadores. La idea era concretizar el despido el siguiente miércoles 31 de julio, pero, al parecer, las presiones que ejercieron habitantes de diversas comunidades que llegaron a protestar a la comuna evitaron que se tomara la decisión.

¿Reelección?

“Él (“Terezón”) fue de los que apoyó al alcalde cuando llegó a su puesto. Pero después el alcalde cambió y se pasó con los ortodoxos, porque parece que le han ofrecido la reelección”, argumenta.
Sostiene que se está obligando a trabajadores a que asistan, en horas laborales, a actividades partidarias. “Y, luego, para sacar el trabajo que dejan inconcluso los hacen trabajar en horas no legales, sin el pago de horas extra”, asegura.
Por su parte, Eduardo Linares, director del CAM de San Salvador, al ser consultado sobre la posibilidad de que las supuestas presiones se hayan extendido a la delegación central afirma rotundamente que en la institución que dirige “nunca se habla de política”.
“Yo estoy consciente de que los problemas económicos son graves y, de alguna manera, pueden incidir en que alguna persona, desesperada, tome la decisión de suicidarse. Por eso uno tiene que ser muy responsable a la hora de dejar sin trabajo a alguien”, acota.


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