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INTERNACIONAL
¿Una guerra contra Irak?
Aunque
los países de la alianza occidental no se deciden sobre un posible
ataque encabezado por Estados Unidos contra Irak, el dictador Saddam
Hussein insiste en que saldrán victoriosos ante cualquier nueva
agresión.
Vértice / Agencias
vertice@elsalvador.com
E
l presidente de Irak, Saddam Hussein, señaló esta semana
que un ataque contra su país por parte de las fuerzas del
mal (en aparente referencia a Estado Unidos) estaría condenado
al fracaso y advirtió que cualquier agresor cavaría
su propia tumba.
En su discurso para celebrar el Día de la Gran Victoria,
cuando se conmemora el fin de la guerra con Irán hace 14 años,
Hussein dijo que no estaba asustado por las amenazas de Occidente y
afirmó que su país estaba listo para rechazar cualquier
ataque.
Con lenguaje profético, predijo la caída al infierno
de los opresores que cometieron un acto abyecto y añadió
que Alá siempre ayudaría a que una causa justa prevalezca
sobre la injusticia.
Hussein, en ningún momento, mencionó a Estados Unidos
y Gran Bretaña por su nombre, pero habló de las fuerzas
del mal, una frase que el gobierno iraquí emplea con frecuencia
para referirse a los ataques estadounidenses y británicos en
las zonas de exclusión aérea en el norte y sur de su tierra.
En una aparente referencia a los planes bélicos del gobierno
del presidente norteamericano George W. Bush, Hussein instó a
los potenciales atacantes a pensarlo nuevamente y advirtió
que cualquier nación que atacara Irak será confinado al
basural de la historia.
La tensión cero
Según
la prensa estadounidenses, en Irak, tanto la población como el
gobierno cree que un ataque norteamericano es inevitable.
Mientras tanto, el presidente W. Bush, se ha comprometido a ser paciente
y a consultar al Congreso y sus aliados antes de decidirse por cualquier
plan para derrocar al presidente iraquí, según declaró
durante un viaje a Jackson, Mississippi.
En los últimos días, los principales aliados europeos
de Washington y, en primer lugar, Alemania, expresaron su reticencia
ante una eventual acción militar estadounidense. Las reservas
políticas más fuertes provienen de Berlín, donde
el canciller Gerhard Schroeder advirtió que un eventual ataque
contra Irak podría destruir una alianza internacional contra
el terrorismo.
El Partido Conservador británico se une a la petición
de debatir un acción militar.
La oposición conservadora británica se ha sumado también
a los llamados para iniciar un debate parlamentario en Gran Bretaña
en torno a la posible guerra preanunciada por Estados Unidos.
El primer ministro británico, Tony Blair, rechazó a principios
de esta semana diferentes llamados desde su propio partido laborista
para celebrar una sesión especial en la Cámara de los
Comunes, en septiembre próximo, con el objetivo de debatir la
cuestión de Irak.
El no inglés
En Gran Bretaña, existe una creciente oposición contra
el uso de la fuerza militar por parte de Washington para derrocar a
Saddam Hussein y así frenar la capacidad bélica nuclear,
química y biológica que presuntamente posee el régimen
iraquí.
El presidente estadounidense George W. Bush todavía debe decidir
cuándo y cómo lanzaría el ataque.
En ese sentido, David Davis, viceprimer ministro del partido tory
declaró que hasta donde saben los conservadores no hay pruebas
de que Blair, el más cercano aliado de Bush en Europa, haya tomado
una decisión al respecto.
Mientras tanto, Washington no desistirá en recalcar que Irak
es una amenaza real contra la seguridad de todo el mundo.
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