11 de agosto de 2002

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INTERNACIONAL

¿Una guerra contra Irak?

Aunque los países de la alianza occidental no se deciden sobre un posible ataque encabezado por Estados Unidos contra Irak, el dictador Saddam Hussein insiste en que saldrán victoriosos ante cualquier nueva agresión.

Vértice / Agencias
vertice@elsalvador.com

E l presidente de Irak, Saddam Hussein, señaló esta semana que un ataque contra su país por parte de las “fuerzas del mal” (en aparente referencia a Estado Unidos) estaría “condenado al fracaso” y advirtió que cualquier agresor cavaría su propia tumba.
En su discurso para celebrar el “Día de la Gran Victoria”, cuando se conmemora el fin de la guerra con Irán hace 14 años, Hussein dijo que no estaba asustado por las amenazas de Occidente y afirmó que su país estaba listo para rechazar cualquier ataque.
Con lenguaje profético, predijo la “caída al infierno” de los opresores que cometieron “un acto abyecto” y añadió que Alá siempre ayudaría a “que una causa justa prevalezca sobre la injusticia”.
Hussein, en ningún momento, mencionó a Estados Unidos y Gran Bretaña por su nombre, pero habló de las “fuerzas del mal”, una frase que el gobierno iraquí emplea con frecuencia para referirse a los ataques estadounidenses y británicos en las zonas de exclusión aérea en el norte y sur de su tierra.
En una aparente referencia a los planes bélicos del gobierno del presidente norteamericano George W. Bush, Hussein instó a los potenciales atacantes a “pensarlo nuevamente” y advirtió que cualquier nación que atacara Irak será confinado al “basural de la historia”.

La tensión cero

Según la prensa estadounidenses, en Irak, tanto la población como el gobierno cree que un ataque norteamericano es inevitable.
Mientras tanto, el presidente W. Bush, se ha comprometido a ser paciente y a consultar al Congreso y sus aliados antes de decidirse por cualquier plan para derrocar al presidente iraquí, según declaró durante un viaje a Jackson, Mississippi.
En los últimos días, los principales aliados europeos de Washington y, en primer lugar, Alemania, expresaron su reticencia ante una eventual acción militar estadounidense. Las reservas políticas más fuertes provienen de Berlín, donde el canciller Gerhard Schroeder advirtió que un eventual ataque contra Irak podría “destruir una alianza internacional contra el terrorismo”.
El Partido Conservador británico se une a la petición de debatir un acción militar.
La oposición conservadora británica se ha sumado también a los llamados para iniciar un debate parlamentario en Gran Bretaña en torno a la posible guerra preanunciada por Estados Unidos.
El primer ministro británico, Tony Blair, rechazó a principios de esta semana diferentes llamados desde su propio partido laborista para celebrar una sesión especial en la Cámara de los Comunes, en septiembre próximo, con el objetivo de debatir la cuestión de Irak.

El ‘no’ inglés

En Gran Bretaña, existe una creciente oposición contra el uso de la fuerza militar por parte de Washington para derrocar a Saddam Hussein y así frenar la capacidad bélica nuclear, química y biológica que presuntamente posee el régimen iraquí.
El presidente estadounidense George W. Bush todavía debe decidir cuándo y cómo lanzaría el ataque.
En ese sentido, David Davis, viceprimer ministro del partido “tory” declaró que hasta donde saben los conservadores no hay “pruebas” de que Blair, el más cercano aliado de Bush en Europa, haya tomado una decisión al respecto.
Mientras tanto, Washington no desistirá en recalcar que Irak es una “amenaza real” contra la seguridad de todo el mundo.

 


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