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CARTAS
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Dese
una escapada
Quizá más de alguno pensará que no vivo aquí,
o que tengo pajaritos en la cabeza, pero no, no es así;
veo, vivo y siento lo que día a día nos atañe
como pueblo, como personas... pero no todo puede ser feo, negro,
malo, tristeza o negativismo.
A la altura del km 10 sobre la autopista a Comalapa, comenzamos
a subir el cerro; íbamos a paso un tanto ligero un tanto
lento, por aquello de la soledad del lugar; teníamos cierto
temor, pero las ganas, el arriesgarnos, el deseo y la sensación
que se tiene de llegar arriba era mayor, sin dejar de sumar la
picazón de las ronchitas que deja el monte, el fastidioso
sudor, y ya no digamos el dolor de piernas de tanto caminar.
A medida que íbamos subiendo no dejábamos de sorprendernos
de lo único y especial del panorama, de la delicia que
se puede contemplar en el entorno de la naturaleza, del aroma
a flores, a árboles, y hasta a pino, de la brisa inigualable,
y aunque no era la primera vez, el viajar de esta manera, paseos
así siempre le resultan a uno inigualables, son un respiro
para el alma.
Pasamos por el parque, para luego finalizar nuestra caminata hasta
la Puerta del Diablo, espectacular, estaba tan nublado que se
veía genial; contradictorio ¿verdad?
Fue un día domingo como todos, y a la vez muy diferente,
¿quién dice que en mi país todo es violencia,
tragedia, y calamidad?
Respiros como estos están al alcance de su bolsillo y aunque
sea por un momento bien vale la pena sacrificarse.
Ana
Virginia Andrade
avav_1@yahoo.com
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La
violencia juvenil
No
estoy de acuerdo con la carta enviada por el señor Herrarte sobre
la disciplina de los futuros ciudadanos que era inculcada en ese entonces
a base de castigos físicos, cintos de cuero, reglas de madera.
Que triste, muy triste, pensar que hay -aún en estos tiempos-
mentes que piensan que de la violencia saldrá un fruto exquisito
o por lo menos normal.
La tarde empezaba muy caliente y el pequeño de segundo grado
se apuraba todo lo posible por llegar a la escuela, había estado
esperando el bus que pasaba cerca; pero el sistema de transporte no
era un modelo de puntualidad. Pensaba: si el bus se apuraba, habría
una oportunidad de llegar antes de que la campana sonara.
No, no pasó así, no solo llegó tarde; sino que
también los alumnos estaban ya en sus salones. Afuera habían
otros que habían corrido la misma suerte. Todos estaban en posición
de atención mirando al profesor parado en frente. ¡A
ver! ¡Todos ustedes que han llegado tarde!, gritó,
¡formen una línea acá en el campo de fútbol
y a correr diez vueltas completas!.
En seguida, junto con todo el grupo, el chiquillo empezó a correr
bajo aquel sol de la una de la tarde. Era la sexta o séptima
vuelta cuando el pequeño -sin aliento- cayó al suelo;
se levantó con ayuda de alguien y siguió hasta el final.
Todos formaron nuevamente la línea frente al profesor. Que
les quedé de experiencia, dijo, de no venir tarde. ¡A clases
todos! Al empezar a caminar, el profesor le cogió del brazo
al niño y sin aviso le propinó cinco cinchazos; no sin
añadir: esto es por haberte parado a descansar.
A todos los que leen, inculquen ese respeto a base de ejemplo y amor
como verdadero padre o madre cualquiera que sea tu condición.
Creánmelo, no estarán desilusionados; algún día
esta mente que empieza les hará orgullosos.
Quisiera encontrar este profesor y cogerle del brazo para decirle solo
tenía siete años.
Rafael
Gómez
Rafael.Gomez@hq.1perscom.army.mil
Sus
reportajes
Quiero felicitarlos por sus reportajes tan certeros y de mucho interés
para la ciudadanía. Me llamó mucho la atención
el reportaje de los hermanos Carías.
La forma poco profesional y tan carente de voluntad con que ha sido
tratado este caso deja entrever la falta de capacitación que
hay en nuestras autoridades.
Carlos
Pinilla
secreto111281@hotmail.com
Expresión
de rencor
Hemos sido testigos de la sentencia civil en contra de dos generales
retirados en una corte de Florida. A simple vista y de acuerdo a grupos
de derechos humanos internacionales, los cuales hacen poco o nada por
ayudar a nuestros países, este proceso no es más que la
búsqueda de justicia después de tanto año de opresión
social.
Pero, desde una perspectiva objetiva y con sincero interés en
ayudar a la reconstrucción de El Salvador, esos casos debiesen
dejarse en el olvido y enfocarnos en promover y ejecutar políticas
eficientes para combatir los problemas sociales y económicos
que abaten a nuestra población.
Las consecuencias de estos casos significan un grave retroceso en nuestro
proceso de paz y a estos lógicamente les afecta poco o nada que
nuestra sociedad vuelva a involucrarse en conflictos.
Por el contrario, desde su perspectiva ellos encuentran una oportunidad
en su futuro para tener más dinero que cobrar al originar estas
luchas de clases sociales.
Nuestro desarrollo en el campo socioeconómico se ha basado en
el perdón, olvido y determinación de nuestro pueblo para
salir adelante. Con la apertura de este tipo de casos estamos obviando
estos principios
¿Qué pasaría si cada uno de los familiares de las
75,000 víctimas tratasen de abrir casos en contra de sus agresores?
Sin duda que nuestras cortes no darían abasto y nuestra actividad
económica se viera enfocada a pagar las deudas fruto de las resoluciones.
Luis
Montes h.
luismontes@prodigy.net
Carros
placas N
Otra vacación en el calendario es igual a ver circulando los
ya famosos e incontrolables Placas N. Basta de tanto sinvergüenza
burocrático que no se conforma con no hacer nada.
La Corte de Cuentas debería demostrar que si puede arreglar esos
desmanes en cada vacación. Si no ¿para qué existe
el control gubernamental?
Rafael
Vélez
luadrimar@yahoo.com.mx
Muertes
en el olvido
Desconcertante la investigación Dos muertes en el olvido.
Percibo que vamos hacia la nulidad investigativa en crimenes horribles.
¿Y como hacemos para enmendar?
Es que con encargados así de la dirección fiscal de la
investigación criminal, el país esta paralizado. La Asamblea
debe elegir una dirección en la Fiscalía. No es justo
culpar al Órgano Judicial.
Ernesto
Alfredo Parada
01-01-031966
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