4 de agosto de 2002

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PERFIL

Un telón abierto

Aunque insiste en que no es hábil para memorizar fechas, Jorge Alberto Jiménez nunca olvidó un parlamento de algunos de sus libretos. Desde niño ha tenido que ver con el teatro, telenovelas, radionovelas, publicidad y hasta los medios de prensa. Su nueva misión consiste en recuperar al público gustoso de ver buenas obras.

Iván Gómez
vertice@elsalvador.com

Los ensayos para presentar la próxima obra teatral son constantes. Hay unos ocho jóvenes universitarios que entrelazan los guiones con reconocidos artistas a la hora de actuar. Este elenco pertenece a la compañía de teatro de la Universidad José Matías Delgado dirigida por Jorge Alberto Jiménez. Su próxima misión será una obra relacionada con el pasado conflicto armado titulada “Después de media noche” y escrita por David Escobar Galindo. El montaje anterior -a finales del mes pasado- fue la obra “Los Milagros del Jornal” del español Carlos Arniches.
Jiménez considera que la experiencia en el mundo artístico se le presentó casi siempre de forma fortuita. De esa manera, es uno de los pioneros de la televisión salvadoreña y protagonista de decenas de radionovelas; pero, sin dejar atrás los escenarios teatrales.
Prácticamente nunca las buscó. Eran otras personas, los conocedores de la cultura y el arte las que miraban en él una persona talentosa para desempeñar con destreza cualquier libreto, ya sea para la producción en vivo de una programa de televisión, radial o la dramatización de obras teatrales frente a un numeroso público. Los escenarios fueron los Teatros Gavidia de San Miguel, Santa Ana y Cine Arce de Sonsonate
Jorge Alberto Jiménez ha sido uno de los pioneros de la televisión salvadoreña; además, de haberse destacado como reportero durante el primer noticiario de televisión. Su última experiencia frente al público fue hace tres años en la obra “Fábrica de Sueños” del autor Waldo Chávez Velasco donde representó el papel de Don Carlos, un millonario que deja su herencia a su mayordomo para que hiciera cumplir los sueños e ilusiones de las personas.

Más que suerte

A los nueve años, durante sus estudios de primaria, le llamó la atención el dibujo, pero al cabo de pocos años, decidió guardar el pincel. Estaba muy pequeño para pensar en grande. A los 11, tuvo su primera experiencia fortuita delante del telón. En unas vacaciones escolares, se trasladó junto a su familia a Chinameca lugar donde su padre trabajaba como contador en un proyecto de reconstrucción. La zona había sido afectada por el terremoto de 1951.
En la escuela se ensayaba una presentación artística que consistía en la dramatización del descubrimiento de América, la maestra le pidió a la familia de Jorge ayuda para que él interprete el papel de Pedro de Alvarado. “Es en ese momento que tengo mi primer contacto con el público”, recuerda Jiménez.
En 1956, ya con 16 años, incursiona de forma accidental a la televisión. Fue gracias a la solicitud de un amigo quien contaba con su misma edad. “Era un pianista de dos dedos interesado en manejar con mejor destreza el instrumento. Vio en un clasificado del periódico, que necesitaban un pianista para amenizar un programa de televisión y me pidió que le acompañara, ya que era tímido y tenía miedo de que no lo aceptaran”.
Llegaron a la publicidad Díaz, promotora del programa de René Alfonso Lacayo, un nicaragüense con experiencia en el cine mexicano.
Pero su amigo no se atrevió a hablar. Jiménez hizo todos los contactos para que posteriormente los enviaran a YSEBTV Canal 6, primera estación televisiva en Centroamérica y con una señal que no alcanzaba a cubrir el país. En esos años, estaba ubicado en el séptimo piso del Edificio Central a poca distancia de la Plaza Libertad.
Lamentablemente su amigo no llenó los requisitos de un pianista formado. Sin embargo, el promotor vio en Jiménez una persona que podría ser capaz de hacer televisión. En esos años, no existía el video tape por lo que los programas se transmitían en vivo.
El programa en que Jiménez trabajaría será “El teatro cómico” de René Alfonso Lacayo transmitido una vez por semana de 8:00 a 8:30 de la noche.
Como se acercaba el día de la madre, se preparó el drama “Amor de madre” y se le otorga el papel de un marinero. Un año después, el autor que interpretaba el personaje principal, tuvo un inconveniente.
“Como yo ayudaba a memorizar el papel de la obra a los demás compañeros, terminaba aprendiéndolos. No se podía suspender la transmisión del programa y me llaman. Hacen un breve ensayo y el programa sale bien”, recuerda. Esta oportunidad le garantizó la permanencia en papeles más importantes.

Grandes maestros

Meses más tarde, el canal contrató a un grupo español de zarzuela y opereta que participaron en la primera telenovela hecha en el país, una adaptación a la pantalla de la obra de teatro llamada “Tierra Baja”; se le tituló “Tierra Bravilla”.
Posteriormente, en 1959 cuando se funda canal 4 es llamado para participar en otras novelas como “Más allá de la angustia”, con la participación de un elenco de artistas salvadoreños como Irma Elena Fuentes y Tony Meléndez, quien hoy actúa en series de televisión en Estados Unidos y personificó el papel del comandante Daniel Ortega en la cinta “El último avión que salió de Managua”.
Ese mismo año, ingresó a la dirección general de Bellas Artes con el elenco nacional de teatro.
Fue que estando en televisión lo llamaron al teatro y desempeñando esta labor es que lo llaman para hacer radio novela. “Lo lógico es entrar por teatro, pasar a radio y luego a televisión”, explica.
Pero, haber ingresado al elenco nacional de teatro sin pasar por la escuela provocó la molestia de algunos de sus compañeros.
Y poco tiempo después, Jiménez estudió teatro.
Estar cerca de los pasillos del telón le permite conocer a grandes maestros como Edmundo Barbero, Darío Cossier y a uno de los grandes maestros mexicanos como Fernando Torre Lapham, quien trajo al país la primera inquietud por el estudio de las técnicas teatrales. “Fue la primera persona que habló del maestro ruso Constantin Stanislavski”.
Antes de 1956 cuando surge la televisión, el único atractivo para el público, a parte del circo, era el teatro debido a que la pantalla chica no alcanzaba a cubrir más allá que algunos departamentos.
A mediados de los años sesenta, el Ministerio de Educación desapareció Bellas Artes y creó el bachillerato en Arte. “Creo que fue un error perder la continuidad de todos los actores que habíamos hecho teatro durante más de diez o quince años, para que de repente nos dijeran, ustedes no pueden”, señala Jiménez.

La Farándula

Una vez fuera de escena Bellas Artes, se conforman grupos por iniciativa propia y el teatro se extiende a nivel nacional.
Jiménez buscó en la radio un espacio para realizar radionovelas. Trabajó durante varios años en radio Cadena YSU en donde se transmitió radionovelas como “Pájaro sin nido” y “Robin Hood”.
Durante esa época, entre las voces que exclamaba el público, se encontraban las de Antonio Guerrero, Roberto Castañeda, Irma Elena Fuentes, Loretta San Clemente, Luis Echegoyén, Rolando Orellana y Tito Carías.
En un intento por mantener la tradición, Jiménez dirigió hace poco más de diez años “La maldad de los buenos” y “Cuando amar es un peligro”.
“Las claves de la radionovela se la debo al poeta cubano José Angel Poesa”, quien vivió en el país luego de la caída de Batista.
La vida de Jiménez ha sido intensa pues trabajó en el área de publicidad entre 1970 y 1971 en Guatemala.
Poco después, en 1972, en canal 6 fundó el programa “Redacción Seis”, al que considera el primer programa noticioso.
“Era una especie de copia al programa 24 horas de Televisa”, dice.
Actualmente imparte capacitaciones a personal de empresas, en las áreas de comunicación oral, publicidad elemental en el áreas de recursos humanos y es catedrático universitario.
Jiménez pretende recuperar el interés del público por el teatro aunque sabe que no es tarea fácil.

Artista y guionista

Fecha de nacimiento: 1 de agosto de 1940
Padres: Héctor Jiménez Barrios y Joaquina Calderón
Profesión: Publicista y catedrático universitario
Hermanos: Héctor y Ricardo Jiménez
Hijos: Elizabeth, Jorge, Norma e Iris Natalia
Logros: Pionero de la televisión en El Salvador; forma parte del Elenco Nacional de Teatro; fundador del primer noticiario televisivo, guionista de radio novelas y teatro; Premio Talía al actor más destacado en 1960 y Tercer Lugar en las Olimpíada Centroamericana de Teatro en 1965; en noviembre del año pasado la Ciudad de San Miguel lo homenajeó como Dramaturgo.
Logros: Para televisión se encuentran “Historia de Amor” y “Amar es vivir”, mientras para teatro a escrito entre otras, “Victoria o muerte”, “El que sabe es Chebo”, “El país de las cortinas” y la comedia “La carta de amor”. tarde y una parte de la noche.
Otra alternativa que proponen es trabajar los días sábado y domingo, en jornadas continuas, desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde.
El representante estudiantil dice que “esperamos que luego de los Juegos, no se produzca una privatización de la universidad. Además sería bueno saber cómo se va a dar mantenimiento a las nuevas instalaciones”.


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