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REPORTAJE
El
nuevo rostro del Alma Mater
Un exilio por las buenas
La
UES ha sufrido, en los últimos años, varias intervenciones
que sometieron a sus estudiantes al destierro. Hoy, ante la oportunidad
de servir como Villa Olímpica próximamente, miles de alumnos
reciben clases fuera del campus, a pesar de las incomodidades. Es otro
exilio, en la jerga estudiantil.
Mario Posada
vertice@elsalvador.com
Viernes 11 de Noviembre de 1989... El campus de la Universidad de El
Salvador es utilizado como centro de operaciones por la guerrilla.
Pero bastaron un par de días para que el ejército se apoderara
de la Ciudad Universitaria. Tuvo que aguardarse por poco más
de un año para que los estudiantes volvieran a recibir clases
en las pocas instalaciones que quedaron en pie al interior del campus.
5 de abril de 2001... Los martillos y almádenas, las palas constructoras
y los camiones de volteo hacen su aparición en el Alma Máter.
La UES comienza un período relevante en su historia, luego que
el Ejecutivo, a través del Instituto Nacional de los Deportes
(INDES), consigue la construcción de 7 edificaciones y la reconstrucción
de otras 15.
Todo es fruto de un convenio -incluido en el Programa de Apoyo
al Desarrollo de la Educación Integral en El Salvador-
que es financiado por el Banco Centroamericano de Integración
Económica.
Parte de la nueva infraestructura servirá, durante la realización
de los Juegos Deportivos San Salvador 2002, como albergue
para los atletas. Luego, y gracias al peculiar diseño empleado
por las empresas constructoras, se procederá a desmontar las
construcciones provisionales y se dará paso a la
instalación de oficinas administrativas y las ansiadas aulas
universitarias.
Inconvenientes
Pero, mientras esto se hace realidad, la más afectada ha sido
la población estudiantil. Varias facultades, departamentos como
Bienestar Universitario y la Defensoría de los Derechos Universitarios
han tenido que emigrar del campus y rebuscarse para lograr
un adecuado funcionamiento.
El interior de la U se ha transformado en un verdadero laberinto. Las
cintas amarillas con las leyendas No pasar se han convertido
en verdaderas celebridades.
Cada semana, los universitarios tienen que modificar sus rutas de acceso
al campus e ingeniárselas para poder realizar sus tareas y, ahora,
con la llegada del invierno, para saber cómo resguardarse de
la lluvia.
Temor y dudas
Mientras tanto, las autoridades universitarias creen que esta situación
es algo pasajero y que lo mejor está por llegar; aunque, parece
que no están al tanto de la difícil situación que
viven algunas facultades.
El Vicerrector Académico, Francisco Marroquín, expresó
su sorpresa al conocer, por ejemplo, la realidad que vive la Facultad
de Ciencias y Humanidades. Dijo desconocer las irregularidades que se
están dando con respecto a la disminución del número
de horas presenciales que reciben los estudiantes.
Te prometo que nos vamos a reunir con la gente correspondiente
para solucionar el problema. Podrían, incluso, trabajar sábado
y domingo, acá en la universidad, en las aulas que no han sido
demolidas, sugiere Marroquín.
El funcionario, al comparar la situación que se vive en la actualidad,
con las sufridas en 1972, 1980 y 1989, dice que la vida, las urgencias,
nos han ido enseñando que la institución no son las instalaciones,
sino más bien sus personas.
Marroquín dijo, además, que tiene que desaparecer
el temor entre los estudiantes a una privatización.
Ya estamos en conversaciones para pedir un nuevo presupuesto,
detalla.
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DERECHO
Los
primeros en salir
La Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales no ha presentado
mayor problema frente al exilio . Se encuentra trabajando
con normalidad y ansiosa de volver a la U.
La primera instancia de la UES que tuvo que salir del campus fue
la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales. Sus estudiantes
tuvieron que hacerse rápidamente a la idea de dejar las
cabañas, y sobre todo, de contemplar, por última
vez, el mítico auditorio Herbert Anaya Sanabria.
Según Francisco Granados, decano de la Facultad, las conversaciones
acerca del inminente desalojo y posterior exilio, comenzaron en
los primeros meses de 2001. Luego de evaluar las mejores alternativas,
se decidieron por instalarse en los edificios Frida
y Adela, ubicados en el centro de la capital, en las
cercanías del cine Majestic. Granados explica que la facultad
funciona con normalidad, y no han tenido que reducir el número
de horas clases, ni mucho menos el tiempo de duración de
los ciclos lectivos.
ECONOMIA
En espera de una respuesta
La Facultad se encuentra haciendo números y
evaluando propuestas. Hay miedo, pero, más
que todo, a un proceso de privatización.
Ciencias Económicas es una de las facultades que atiende
mayor número de población estudiantil. Pero, también,
es una de las que con menos infraestructura cuenta. Henry Lizama,
vicepresidente de la Asociación de Estudiantes de la facultad
(ASECE), sostiene que se atienden más de 6 mil estudiantes,
entre las carreras de Administración de Empresas, Contaduría
Pública y Economía.
Dentro del proceso de reconstrucción, 16 aulas, conocidas
como cabañas han sido demolidas
Según Lizama, el ciclo académico II/2002, durará
un poco menos de 4 meses: desde mediados de julio hasta finales
de octubre. El dirigente estudiantil detalla que han hecho esfuerzos
para elaborar horarios que eviten salir del campus, maximizando
el uso de los pocos locales con que cuentan para recibir clases.
Lizama explica que, debido a la iniciativa de las autoridades
de abrir grupos de clases de 8 a 9 de la noche, se han visto en
la necesidad de buscar respuestas para subsanar las quejas de
sus compañeros estudiantes.
Una de las propuestas que han elaborado consiste en alquilar algunas
aulas de colegios aledaños a la universidad, como el Instituto
Nacional Albert Camus o la Escuela España,
entre otros. Ahí se impartirían clases por la tarde
y una parte de la noche.
Otra alternativa que proponen es trabajar los días sábado
y domingo, en jornadas continuas, desde las 7 de la mañana
hasta las 5 de la tarde.
El representante estudiantil dice que esperamos que luego
de los Juegos, no se produzca una privatización de la universidad.
Además sería bueno saber cómo se va a dar
mantenimiento a las nuevas instalaciones.
EL
DESORDEN
Ciencias y Humanidades
Todas las clases en un sólo día. Aulas con menor
capacidad que la demanda de estudiantes.
Esta facultad es la que más ha padecido las consecuencias
de la salida temporal del campus.
El caso de esta Facultad contrasta con la de Jurisprudencia y
Ciencias Sociales, ya que tiene frente a sí una dislocación
de sus unidades.
Para el caso, los estudiantes de las licenciaturas en Psicología,
Periodismo, Filosofía y una parte de Educación,
reciben clases en el colegio La Salle, en la prolongación
de la Alameda Juan Pablo II. El resto del área de educación,
se encuentra hospedado en la UCA.
Por otra parte, los departamentos de Artes, Idiomas y Sociales
no abandonarán el campus, toda vez que las aulas utilizadas
por éstos, no han sido requeridas por las compañías
constructoras.
Pero eso no es todo. Los docentes se encuentran hacinados en cubículos
públicos, donde brindan asesorías a
los alumnos; todo esto, dentro de la universidad. Para terminar,
la parte administrativa se ha trasladado a un local en las cercanías
del Hospital Bloom.
Deficiencias
La enseñanza académica ha sido sensiblemente afectada.
Los alumnos, que asisten al colegio La Salle, reciben clases solamente
una vez a la semana, 2 horas por materia. Ésto, a la larga,
podría generar deficiencia en la educación, ya que
se estaría hablando de 32 horas presenciales durante el
ciclo. Las leyes de educación superior, exigen que para
una materia determinada, por cada unidad valorativa, tienen que
recibirse un equivalente a 20 horas de clases asistidas por los
docentes.
El decano de la Facultad, Pablo Castro, sostiene que con
respecto a los procesos de enseñanza-aprendizaje puede
haber varias modalidades. El funcionario refiere que el
estudiante tiene que tomar una nueva actitud frente a las dificultades
por las que estamos atravesando.
Se va a trabajar más con asesorías, con laboratorios,
trabajos grupales, todo guiado por los profesores. Con esto estaremos
dando cumplimiento al mandato de Ley, referente a las horas clases,
refiere Castro.
El funcionario explica el que hoy estemos en dificultades
de espacio y el próximo año no lo estaremos, no
le veo relación con la formación. No podemos decir
que hoy como estamos en situación bien difícil casi
no aprendemos y el otro año cuando estemos en mejores condiciones
de espacio vamos a aprender más... Eso es algo relativo
Un 70 por ciento de la formación es del alumno, el
resto, del profesor. Uno debe tener conciencia de porqué
se está formando, refiere Castro.
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