28 de juliode 2002

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REPORTAJE

El nuevo rostro del Alma Mater
Un “exilio” por las buenas

La UES ha sufrido, en los últimos años, varias intervenciones que sometieron a sus estudiantes al destierro. Hoy, ante la oportunidad de servir como Villa Olímpica próximamente, miles de alumnos reciben clases fuera del campus, a pesar de las incomodidades. Es otro “exilio”, en la jerga estudiantil.

Mario Posada
vertice@elsalvador.com

Viernes 11 de Noviembre de 1989... El campus de la Universidad de El Salvador es utilizado como centro de operaciones por la guerrilla.
Pero bastaron un par de días para que el ejército se apoderara de la Ciudad Universitaria. Tuvo que aguardarse por poco más de un año para que los estudiantes volvieran a recibir clases en las pocas instalaciones que quedaron en pie al interior del campus.
5 de abril de 2001... Los martillos y almádenas, las palas constructoras y los camiones de volteo hacen su aparición en el Alma Máter. La UES comienza un período relevante en su historia, luego que el Ejecutivo, a través del Instituto Nacional de los Deportes (INDES), consigue la construcción de 7 edificaciones y la reconstrucción de otras 15.
Todo es fruto de un convenio -incluido en el “Programa de Apoyo al Desarrollo de la Educación Integral en El Salvador”- que es financiado por el Banco Centroamericano de Integración Económica.
Parte de la nueva infraestructura servirá, durante la realización de los Juegos Deportivos “San Salvador 2002”, como albergue para los atletas. Luego, y gracias al peculiar diseño empleado por las empresas constructoras, se procederá a desmontar las construcciones “provisionales” y se dará paso a la instalación de oficinas administrativas y las ansiadas aulas universitarias.

Inconvenientes

Pero, mientras esto se hace realidad, la más afectada ha sido la población estudiantil. Varias facultades, departamentos como Bienestar Universitario y la Defensoría de los Derechos Universitarios han tenido que emigrar del campus y “rebuscarse” para lograr un adecuado funcionamiento.
El interior de la U se ha transformado en un verdadero laberinto. Las cintas amarillas con las leyendas “No pasar” se han convertido en verdaderas ‘celebridades’.
Cada semana, los universitarios tienen que modificar sus rutas de acceso al campus e ingeniárselas para poder realizar sus tareas y, ahora, con la llegada del invierno, para saber cómo resguardarse de la lluvia.

Temor y dudas

Mientras tanto, las autoridades universitarias creen que esta situación es algo pasajero y que lo mejor está por llegar; aunque, parece que no están al tanto de la difícil situación que viven algunas facultades.
El Vicerrector Académico, Francisco Marroquín, expresó su sorpresa al conocer, por ejemplo, la realidad que vive la Facultad de Ciencias y Humanidades. Dijo desconocer las irregularidades que se están dando con respecto a la disminución del número de horas presenciales que reciben los estudiantes.
“Te prometo que nos vamos a reunir con la gente correspondiente para solucionar el problema. Podrían, incluso, trabajar sábado y domingo, acá en la universidad, en las aulas que no han sido demolidas”, sugiere Marroquín.
El funcionario, al comparar la situación que se vive en la actualidad, con las sufridas en 1972, 1980 y 1989, dice que “la vida, las urgencias, nos han ido enseñando que la institución no son las instalaciones, sino más bien sus personas”.
Marroquín dijo, además, que “tiene que desaparecer el temor entre los estudiantes a una privatización”.
“Ya estamos en conversaciones para pedir un nuevo presupuesto”, detalla.

DERECHO

Los primeros en salir


La Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales no ha presentado mayor problema frente al ‘exilio’ . Se encuentra trabajando con normalidad y ansiosa de volver a la U.

La primera instancia de la UES que tuvo que salir del campus fue la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales. Sus estudiantes tuvieron que hacerse rápidamente a la idea de dejar las ‘cabañas’, y sobre todo, de contemplar, por última vez, el mítico auditorio “Herbert Anaya Sanabria”.
Según Francisco Granados, decano de la Facultad, las conversaciones acerca del inminente desalojo y posterior exilio, comenzaron en los primeros meses de 2001. Luego de evaluar las mejores alternativas, se decidieron por instalarse en los edificios “Frida” y “Adela”, ubicados en el centro de la capital, en las cercanías del cine Majestic. Granados explica que la facultad funciona con normalidad, y no han tenido que reducir el número de horas clases, ni mucho menos el tiempo de duración de los ciclos lectivos.


ECONOMIA

En espera de una respuesta

La Facultad se encuentra ‘haciendo números’ y ‘evaluando propuestas’. Hay miedo, pero, más que todo, a un proceso de privatización.


Ciencias Económicas es una de las facultades que atiende mayor número de población estudiantil. Pero, también, es una de las que con menos infraestructura cuenta. Henry Lizama, vicepresidente de la Asociación de Estudiantes de la facultad (ASECE), sostiene que se atienden más de 6 mil estudiantes, entre las carreras de Administración de Empresas, Contaduría Pública y Economía.
Dentro del proceso de reconstrucción, 16 aulas, conocidas como ‘cabañas’ han sido demolidas
Según Lizama, el ciclo académico II/2002, durará un poco menos de 4 meses: desde mediados de julio hasta finales de octubre. El dirigente estudiantil detalla que han hecho esfuerzos para elaborar horarios que eviten salir del campus, maximizando el uso de los pocos locales con que cuentan para recibir clases.
Lizama explica que, debido a la iniciativa de las autoridades de abrir grupos de clases de 8 a 9 de la noche, se han visto en la necesidad de buscar respuestas para subsanar las quejas de sus compañeros estudiantes.
Una de las propuestas que han elaborado consiste en alquilar algunas aulas de colegios aledaños a la universidad, como el Instituto Nacional “Albert Camus” o la Escuela España, entre otros. Ahí se impartirían clases por la tarde y una parte de la noche.
Otra alternativa que proponen es trabajar los días sábado y domingo, en jornadas continuas, desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde.
El representante estudiantil dice que “esperamos que luego de los Juegos, no se produzca una privatización de la universidad. Además sería bueno saber cómo se va a dar mantenimiento a las nuevas instalaciones”.


EL DESORDEN

Ciencias y Humanidades

Todas las clases en un sólo día. Aulas con menor capacidad que la demanda de estudiantes.

Esta facultad es la que más ha padecido las consecuencias de la salida temporal del campus.
El caso de esta Facultad contrasta con la de Jurisprudencia y Ciencias Sociales, ya que tiene frente a sí una dislocación de sus unidades.
Para el caso, los estudiantes de las licenciaturas en Psicología, Periodismo, Filosofía y una parte de Educación, reciben clases en el colegio La Salle, en la prolongación de la Alameda Juan Pablo II. El resto del área de educación, se encuentra ‘hospedado’ en la UCA.
Por otra parte, los departamentos de Artes, Idiomas y Sociales no abandonarán el campus, toda vez que las aulas utilizadas por éstos, no han sido requeridas por las compañías constructoras.
Pero eso no es todo. Los docentes se encuentran hacinados en cubículos ‘públicos’, donde brindan asesorías a los alumnos; todo esto, dentro de la universidad. Para terminar, la parte administrativa se ha trasladado a un local en las cercanías del Hospital Bloom.

Deficiencias

La enseñanza académica ha sido sensiblemente afectada. Los alumnos, que asisten al colegio La Salle, reciben clases solamente una vez a la semana, 2 horas por materia. Ésto, a la larga, podría generar deficiencia en la educación, ya que se estaría hablando de 32 horas presenciales durante el ciclo. Las leyes de educación superior, exigen que para una materia determinada, por cada unidad valorativa, tienen que recibirse un equivalente a 20 horas de clases asistidas por los docentes.
El decano de la Facultad, Pablo Castro, sostiene que “con respecto a los procesos de enseñanza-aprendizaje puede haber varias modalidades”. El funcionario refiere que “el estudiante tiene que tomar una nueva actitud frente a las dificultades por las que estamos atravesando”.
“Se va a trabajar más con asesorías, con laboratorios, trabajos grupales, todo guiado por los profesores. Con esto estaremos dando cumplimiento al mandato de Ley, referente a las horas clases”, refiere Castro.
El funcionario explica “el que hoy estemos en dificultades de espacio y el próximo año no lo estaremos, no le veo relación con la formación. No podemos decir que hoy como estamos en situación bien difícil casi no aprendemos y el otro año cuando estemos en mejores condiciones de espacio vamos a aprender más... Eso es algo relativo”
“Un 70 por ciento de la formación es del alumno, el resto, del profesor. Uno debe tener conciencia de porqué se está formando”, refiere Castro.


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