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POLÍTICA
Uribe,
el nuevo rostro de Colombia
Soy
un capitalista con vocación social, un demócrata con el
sentido de la autoridad, no para reprimir la democracia sino para ampliarla.
Amo al pluralismo pero odio a la violencia. Amo el debate pero lo quiero
constructivo. Amo vivir en el debate pero sin dejar atrás la
fraternidad, sostiene el presidente electo de Colombia, Álvaro
Uribe.
por Pascal Drouhaud, París
vertice@elsalvador.com
(Entrevista exclusiva en colaboración con la revista francesa
Politique internationale)
Pascal Drouhaud: Si usted debería considerar la política
del Presidente Pastrana, ¿diría que ha cometido errores?
¿Cuáles son las acciones llevadas a cabo por el presidente
Pastrana que no haría?
Álvaro Uribe: Lo que quisiera es lograr éxito durante
mi período presidencial. No se trata de mi, se trata de Colombia,
de mi país. Para lograr esta meta, no debo pensar como si fuese
un analista político y juzgar la calidad de las decisiones tomadas
por el gobierno anterior. Haré lo que he dicho. Para mi, la situación
es sencilla : tengo la opción entre el hecho de analizar los
errores pasados o gobernar. He adoptado la segunda opción.
En este caso, ¿podría resumir cuál es su
visión de los problemas de seguridad?
Mire, Colombia es un país que cuenta con 35,000 asesinatos y
3,500 secuestros al año. Cuenta con pocas inversiones extranjeras.
La economía no conoce ningún crecimiento. Nueve millones
de colombianos vive en la miseria cuando 18% de la población
está sin empleo.
Lo que quiero es aplicar el principio de la seguridad democrática,
es decir proteger a los industriales, los campesinos, los defensores
de los derechos humanos, los periodistas, los profesores.
Consiste en proteger los que están de acuerdo con el gobierno
y los que no están de acuerdo. Llamo a esta actitud seguridad
democrática.
Para lograrla, se deben tener los medios que corresponden a esta voluntad,
es decir disponer de la fuerza pública, de la justicia, y con
la cooperación de la población. El objetivo es proteger
la población cualquiera sea el agresor.
¿Cuál
es el papel de los Estados Unidos en este labor de protección?
Necesitamos la cooperación con los Estados Unidos, tanto como
con Europa, con el mundo democrático en general. No podemos llegar
solos a lo que queremos.
Este conflicto es tan complejo que podría desestabilizar a toda
América del Sur. Usted sabe que establecimos en Colombia el Plan
Colombia. Consiste en una estrategia a fin de poner fin a la droga.
Ella es la fuente del financiamiento de todas las fuerzas de violencia
presentes en Colombia.
Queremos que el Plan Colombia tenga otros aspectos. Debería contar
con la posibilidad de interceptar los vuelos para que no haya más
aviones que entren en Colombia con armas y que salgan con droga; programas
sociales, proyectos concretos y prácticos que permitan tener
un desarrollo duradero.
¿Cree, Señor Presidente, de que las FARC tienen un apoyo
en el exterior?
Espero que no. Debo pensar que no. Tengo como regla pedir a todos en
ayudarnos a encontrar una solución al problema de Colombia y
no aceptar recibir grupos violentos que ejercen la violencia en Colombia.
¿Qué consideraría como una victoria al final de
su período?
El problema colombiano es muy complejo. No puedo decir que haré
milagros. Es la razón por la cual prefiero no hablar de resultados.
Pero, desde el principio de mi mandato, la opinión nacional e
internacional verá mis acciones. Espero que en cuatro años,
habrá por lo menos, una cesación de las hostilidades.
Espero que habremos llevado a cabo progresos en materia de creación
de empleos, de educación, de lucha contra la corrupción
y en favor de la seguridad para todos. Prefiero meter goles que estar
en medio del terreno. Cuando uno juega en medio del terreno haciendo
tiros cortas, no se puede meter goles. Estamos muy lejos. Al final,
se pierde la batalla.
El factor Uribe
¿Tiene
la impresión de que en América Latina en general, en Colombia
en particular, existe un verdadero anti-americanismo?
No. Cuando era estudiante, en los años 70, este sentimiento era
presente. Hoy en día, no existe. Lo que se está buscando
son las bases de una cooperación clara. Soy un amigo de la globalización
pero con clausulas sociales. Si se administra así la mundialización,
el pueblo colombiano entenderá que tendrá beneficios.
Sin clausulas sociales, Colombia y América Latina se presentarán
en contra de la mundialización. Para que esté duradera,
se debe obtener resultados en el campo social.
Hace dos años, poca gente sabía de Álvaro
Uribe. ¿Cómo explica que sus ideas, su discurso, su proyecto
para Colombia haya sido entendido tan rápidamente por sus compatriotas?
Si Dios me da el tiempo, escribiré un ensayo al final de mi presidencia,
para que los estudiantes de ciencia política hagan la crítica.
Tratará de mis campañas para ser gobernador de mi provincia,
Antioquia, en 1994, como de mis campañas para ser Senador en
1985.
Hace dos años, cuando la prensa nacional colombiana todavía
no me conocía, prefería tener relación con la prensa
regional, y particularmente con la de mi región en Cali, por
ejemplo. Buscaba el contacto con esta prensa, con la población
haciendo una campaña de credibilidad. Para nada, mi acción
correspondía al juego político tradicional. Tenía
un programa de radio, en Cali, que me permitía conversar con
la gente de sus problemas, de sus preocupaciones y proyectos para la
ciudad, la provincia y el país. Así empecé y para
nada a través de la clase política en si.
Debo decir de que he insistido mucho sobre la exigencia de concebir
una seguridad democrática. Esto ha creado una confianza en mis
ideas viniendo también de personas que no siempre me han apoyado.
He insistido sobre el hecho de que el Estado debe ser legítimo.
Es la razón por la cual abracé la bandera diciendo que
lucharé contra la corrupción. Iba en la dirección
de la adquisición de credibilidad y no de espectáculo
político.
Sueños de paz
Pregunté al Presidente Pastrana si él no sería
el Barak y Usted el Sharon colombiano. ¿Qué reflexión
le inspira esta comparación?
Pero los conflictos son diferentes. El conflicto israelo-palestino toca
a dos pueblos, dos culturas. El territorio es muy reducido. En mi país,
hablo de 40 millones de personas que sufren sobre 1 millón de
kilómetros cuadrados.
¿Cuáles son las lecciones que Usted saca del proceso de
paz de El Salvador ?
Pienso que existe un espejo en el cual nos podemos mirar. La guerrilla
se convirtió en un partido y actor político. Se encontró
una solución.
Hablando de las condiciones de su elección a la Presidencia
de Colombia, ¿Usted diría que la práctica política
ha cambiado?
Antes, en Colombia, los candidatos buscaban el apoyo de los políticos.
Muchos candidatos a legislativas me visitaron para pedirme mi apoyo.
Se los di a partir del momento en el cual aceptaban la reforma política
que quiero realizar.
En Colombia, existe un temor: el de quitar sus privilegios a la clase
política. El 20 de Julio de 2001, cuando tomó posesión
el nuevo congreso, estaba en la zona cafetalera. Pronuncié un
discurso en el cual decía que era necesario reducir el número
de miembros del Congreso, disminuir sus salarios, suprimir sus privilegios
en materia de pensiones.
Estas proposiciones están hechas para que Colombia pueda reducir
la burocracia del Estado, economizar y hacer inversiones en el campo
social.
¿Esto significa que usará el instrumento político
que es el referendo ?
La constitución colombiana requiere que el Congreso aprueba la
ley sobre el referendo. Voy a presentar esta ley.
La gran ventaja que tengo consiste en la claridad de mi discurso. Intenté,
durante la última campaña presidencial, decir todo lo
que podía al pueblo. Quería que conocieran la buena gobernabilidad
que proponía para mi país. A través del referendo,
se busca favorecer una democracia participativa, que es fuente de la
democracia representativa.
¿Cuál será el contenido de este referendo?
Durante la campaña, hablamos de la modificación del congreso,
de la justicia, de la creación de autonomías, de la modificación
del sistema fiscal.
Las amenazas sobre los alcaldes por las FARC, ¿no constituyen
un principio de campaña de presión?
Siempre hemos vivido campañas de presión. A pesar de todo,
10 millones de colombianos salieron a votar durante la última
campaña presidencial. Haré todo para proteger a los alcaldes
porque hacerlo, es proteger el Estado democrático.
¿Usted cree que los paramilitares podrán regresar a sus
hogares fácilmente ?
Los paramilitares, para hacer progresar un proceso de paz, deben comprometerse
en ya no asesinar a un colombiano más. Como ya lo propuse en
mi campaña, el proceso de paz con las guerrillas debe empezar
con un cese de las hostilidades. Todo este proceso consiste en una cosa:
protección de la población. Vamos a protegerla contra
cualquier agresor, sean guerrilla o paramilitares.
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