21 de juliode 2002

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POLÍTICA

Uribe, el nuevo rostro de Colombia

“Soy un capitalista con vocación social, un demócrata con el sentido de la autoridad, no para reprimir la democracia sino para ampliarla. Amo al pluralismo pero odio a la violencia. Amo el debate pero lo quiero constructivo. Amo vivir en el debate pero sin dejar atrás la fraternidad”, sostiene el presidente electo de Colombia, Álvaro Uribe.

por Pascal Drouhaud, París
vertice@elsalvador.com

(Entrevista exclusiva en colaboración con la revista francesa “Politique internationale”)

Pascal Drouhaud: Si usted debería considerar la política del Presidente Pastrana, ¿diría que ha cometido errores? ¿Cuáles son las acciones llevadas a cabo por el presidente Pastrana que no haría?

Álvaro Uribe: Lo que quisiera es lograr éxito durante mi período presidencial. No se trata de mi, se trata de Colombia, de mi país. Para lograr esta meta, no debo pensar como si fuese un analista político y juzgar la calidad de las decisiones tomadas por el gobierno anterior. Haré lo que he dicho. Para mi, la situación es sencilla : tengo la opción entre el hecho de analizar los errores pasados o gobernar. He adoptado la segunda opción.

En este caso, ¿podría resumir cuál es su visión de los problemas de seguridad?
Mire, Colombia es un país que cuenta con 35,000 asesinatos y 3,500 secuestros al año. Cuenta con pocas inversiones extranjeras. La economía no conoce ningún crecimiento. Nueve millones de colombianos vive en la miseria cuando 18% de la población está sin empleo.
Lo que quiero es aplicar el principio de la “seguridad democrática”, es decir proteger a los industriales, los campesinos, los defensores de los derechos humanos, los periodistas, los profesores.
Consiste en proteger los que están de acuerdo con el gobierno y los que no están de acuerdo. Llamo a esta actitud “seguridad democrática”.
Para lograrla, se deben tener los medios que corresponden a esta voluntad, es decir disponer de la fuerza pública, de la justicia, y con la cooperación de la población. El objetivo es proteger la población cualquiera sea el agresor.

¿Cuál es el papel de los Estados Unidos en este labor de protección?

Necesitamos la cooperación con los Estados Unidos, tanto como con Europa, con el mundo democrático en general. No podemos llegar solos a lo que queremos.
Este conflicto es tan complejo que podría desestabilizar a toda América del Sur. Usted sabe que establecimos en Colombia el Plan Colombia. Consiste en una estrategia a fin de poner fin a la droga. Ella es la fuente del financiamiento de todas las fuerzas de violencia presentes en Colombia.
Queremos que el Plan Colombia tenga otros aspectos. Debería contar con la posibilidad de interceptar los vuelos para que no haya más aviones que entren en Colombia con armas y que salgan con droga; programas sociales, proyectos concretos y prácticos que permitan tener un desarrollo duradero.

¿Cree, Señor Presidente, de que las FARC tienen un apoyo en el exterior?

Espero que no. Debo pensar que no. Tengo como regla pedir a todos en ayudarnos a encontrar una solución al problema de Colombia y no aceptar recibir grupos violentos que ejercen la violencia en Colombia.

¿Qué consideraría como una victoria al final de su período?

El problema colombiano es muy complejo. No puedo decir que haré milagros. Es la razón por la cual prefiero no hablar de resultados. Pero, desde el principio de mi mandato, la opinión nacional e internacional verá mis acciones. Espero que en cuatro años, habrá por lo menos, una cesación de las hostilidades.
Espero que habremos llevado a cabo progresos en materia de creación de empleos, de educación, de lucha contra la corrupción y en favor de la seguridad para todos. Prefiero meter goles que estar en medio del terreno. Cuando uno juega en medio del terreno haciendo tiros cortas, no se puede meter goles. Estamos muy lejos. Al final, se pierde la batalla.

El factor Uribe

¿Tiene la impresión de que en América Latina en general, en Colombia en particular, existe un verdadero anti-americanismo?

No. Cuando era estudiante, en los años 70, este sentimiento era presente. Hoy en día, no existe. Lo que se está buscando son las bases de una cooperación clara. Soy un amigo de la globalización pero con clausulas sociales. Si se administra así la mundialización, el pueblo colombiano entenderá que tendrá beneficios. Sin clausulas sociales, Colombia y América Latina se presentarán en contra de la mundialización. Para que esté duradera, se debe obtener resultados en el campo social.

Hace dos años, poca gente sabía de Álvaro Uribe. ¿Cómo explica que sus ideas, su discurso, su proyecto para Colombia haya sido entendido tan rápidamente por sus compatriotas?
Si Dios me da el tiempo, escribiré un ensayo al final de mi presidencia, para que los estudiantes de ciencia política hagan la crítica. Tratará de mis campañas para ser gobernador de mi provincia, Antioquia, en 1994, como de mis campañas para ser Senador en 1985.
Hace dos años, cuando la prensa nacional colombiana todavía no me conocía, prefería tener relación con la prensa regional, y particularmente con la de mi región en Cali, por ejemplo. Buscaba el contacto con esta prensa, con la población haciendo una campaña de credibilidad. Para nada, mi acción correspondía al juego político tradicional. Tenía un programa de radio, en Cali, que me permitía conversar con la gente de sus problemas, de sus preocupaciones y proyectos para la ciudad, la provincia y el país. Así empecé y para nada a través de la clase política en si.
Debo decir de que he insistido mucho sobre la exigencia de concebir una seguridad democrática. Esto ha creado una confianza en mis ideas viniendo también de personas que no siempre me han apoyado. He insistido sobre el hecho de que el Estado debe ser legítimo. Es la razón por la cual abracé la bandera diciendo que lucharé contra la corrupción. Iba en la dirección de la adquisición de credibilidad y no de espectáculo político.

Sueños de paz

Pregunté al Presidente Pastrana si él no sería el Barak y Usted el Sharon colombiano. ¿Qué reflexión le inspira esta comparación?
Pero los conflictos son diferentes. El conflicto israelo-palestino toca a dos pueblos, dos culturas. El territorio es muy reducido. En mi país, hablo de 40 millones de personas que sufren sobre 1 millón de kilómetros cuadrados.

¿Cuáles son las lecciones que Usted saca del proceso de paz de El Salvador ?

Pienso que existe un espejo en el cual nos podemos mirar. La guerrilla se convirtió en un partido y actor político. Se encontró una solución.

Hablando de las condiciones de su elección a la Presidencia de Colombia, ¿Usted diría que la práctica política ha cambiado?
Antes, en Colombia, los candidatos buscaban el apoyo de los políticos. Muchos candidatos a legislativas me visitaron para pedirme mi apoyo. Se los di a partir del momento en el cual aceptaban la reforma política que quiero realizar.
En Colombia, existe un temor: el de quitar sus privilegios a la clase política. El 20 de Julio de 2001, cuando tomó posesión el nuevo congreso, estaba en la zona cafetalera. Pronuncié un discurso en el cual decía que era necesario reducir el número de miembros del Congreso, disminuir sus salarios, suprimir sus privilegios en materia de pensiones.
Estas proposiciones están hechas para que Colombia pueda reducir la burocracia del Estado, economizar y hacer inversiones en el campo social.

¿Esto significa que usará el instrumento político que es el referendo ?
La constitución colombiana requiere que el Congreso aprueba la ley sobre el referendo. Voy a presentar esta ley.
La gran ventaja que tengo consiste en la claridad de mi discurso. Intenté, durante la última campaña presidencial, decir todo lo que podía al pueblo. Quería que conocieran la buena gobernabilidad que proponía para mi país. A través del referendo, se busca favorecer una democracia participativa, que es fuente de la democracia representativa.

¿Cuál será el contenido de este referendo?

Durante la campaña, hablamos de la modificación del congreso, de la justicia, de la creación de autonomías, de la modificación del sistema fiscal.

Las amenazas sobre los alcaldes por las FARC, ¿no constituyen un principio de campaña de presión?
Siempre hemos vivido campañas de presión. A pesar de todo, 10 millones de colombianos salieron a votar durante la última campaña presidencial. Haré todo para proteger a los alcaldes porque hacerlo, es proteger el Estado democrático.

¿Usted cree que los paramilitares podrán regresar a sus hogares fácilmente ?

Los paramilitares, para hacer progresar un proceso de paz, deben comprometerse en ya no asesinar a un colombiano más. Como ya lo propuse en mi campaña, el proceso de paz con las guerrillas debe empezar con un cese de las hostilidades. Todo este proceso consiste en una cosa: protección de la población. Vamos a protegerla contra cualquier agresor, sean guerrilla o paramilitares.


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