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TEMA
DE PORTADA
El
control de la amenaza
Los
terremotos del año pasado pusieron en evidencia no sólo
la vulnerabilidad del entorno en que viven los salvadoreños sino,
además, la fragilidad institucional. A más de un año
de aquellos sucesos, fruto de un proceso radical de reingeniería,
el gobierno cuenta con mejores condiciones y recursos para prevenir
y reducir cualquiera de las amenazas naturales que año con año
asolan el país
Ana Lidia Rivera
vertice@elsalvador.com
¿Quién imaginaría que en El Salvador, antes de
los últimos terremotos, la red sismológica la constituían
doce estaciones?
Nadie que se lo pensara, con un mínimo de seriedad, lo creería,
pero así fue.
Durante el pleno auge de los terremotos, en realidad teníamos
un sistema de monitoreo sísmico y volcánico muy sencillo
por no decir limitados tanto en número como en la calidad de
tecnología revela el geógrafo y director del recién
creado Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET), Antonio Arenas.
El SNET nació a raíz de un decreto legislativo en octubre
último.
Su creación fue la respuesta gubernamental que buscó
llenar el vacío institucional en términos del conocimiento
científico sobre los procesos naturales que, incidiendo sobre
determinadas condiciones de vulnerabilidad se constituyen en real amenaza,
reconoce Arenas.
Esta respuesta gubernamental conllevó la centralización
de los servicios que antes se encontraban dispersos en diferentes ministerios:
servicio meteorológico, hidrológico y geológico,
a la vez que se crea el servicio de gestión de riesgos.
Con ello se pretende el fortalecimiento de la producción del
conocimiento científico y el diseño de recomendaciones
orientadas hacia la prevención y gestión del riesgo.
Esto porque antes los procesos de trabajo se limitaban a ser un simple
monitoreo con tremendas dificultades para realizar investigación
y producción de nuevos conocimientos respecto a sismología,
vulcanología y en general a los aspectos geológicos del
país.
Para formar el SNET hubo que reestructurar tres ministerios: el de Obras
Públicas (MOP), el de Agricultura y Ganadería (MAG) y
Medio Ambiente.
El MOP y el MAG cedieron secciones de su estructura a Medio Ambiente.
Este último las reorganizó y modernizó para ponerlas
en funcionamiento de manera autónoma.
Ahora existe una flexibilidad más grande para actuar dentro
del paraguas del Ministerio, pero no somos una dirección más
de ahí, aunque estamos inscritos dentro de él explica
Arenas.
La creación de SNET no obedece al sólo hecho de cubrir
de forma cortoplacista una vulnerabilidad institucional; sino, con el
objeto de conseguir una nueva manera de dimensionar los contextos de
riesgo y desarrollo en la agenda de competitividad y en las apuestas
del desarrollo.
Es decir, que no sólo se trata de identificar y reconocer los
riesgos sino que, a partir de cada uno de ellos, saber reconocer todas
las oportunidades que representan.
Lo cual constituye un reto para la sociedad en su conjunto.
El
desarrollo
Esta nueva manera de ver al país implica además el
reconocimiento de sus diferencias.
En
El Salvador concurren una serie de procesos y fenómenos de origen
natural, ambiental y humanos, los que en interacción definen
un conjunto de subsistemas territoriales que conforman el país
como tal, explica el director del SNET.
Estas diferencias cuentan a la hora de apostar al desarrollo; un rol
en la agenda de competitividad a la hora de los Tratados de Libre Comercio,
la Integración Centroamericana y el Plan Puebla-Panamá.
En este sentido, el SNET es visto por las autoridades como una fuente
generadora de riqueza porque diseña, facilita y apoya todos aquellos
procesos que están directamente vinculados a la mejor utilización
de los recursos naturales.
Para lograr lo anterior se ha gestionado la cooperación del Centro
de Coordinación para la Prevención de Desastres Naturales
en América Central (CEPREDENAC) que es un organismo del Sistema
de Integración Centroamericana (SICA ).
Producto de todas las gestiones se ha constituido un equipo de alta
cualificación.
Se ha trabajado a nivel comunitario en los sistemas de alerta temprana,
se ha llevado seguimiento al fenómeno de El Niño
(que se anunció oficialmente hace dos semanas).
Esta dinámica dista mucho de la que se dio durante la Tormenta
Tropical Mitch en 1998. La información inicial se manejo a discreción
lo que provocó tardanza en las medidas a tomar.
Las muertes y los damnifica dos se cuentan por miles. Las cosechas se
perdieron en un 70 %.
En la actualidad a partir de las recomendaciones oportunas hechas por
SNET, el Ministerio de Agricultura y Ganadería y Obras Públicas
han ido tomando decisiones en dirección a la reducción
de pérdidas y daños.
El trabajo de SNET se proyecta, además de los entes de gobierno,
hacia los municipios.
Producto de esta coordinación es el diagnóstico realizado
por tres geólogos de origen catalán sobre los riesgos
de deslizamiento en el volcán de Usulután.
Este volcán se caracteriza por tener unas quebradas muy
excavadas dentro de sus laderas y lo que encontramos es una gran cantidad
de deslizamientos que se han dado después de los terremotos.
Hay mucho material acumulado dentro de estas quebradas y fuera
de ellas, muchos caseríos diseminados, explica Carolina
Torrecilla, de 25 años, una de las geólogas. (Ver nota
anexa).
Los resultados ya fueron socializados con los habitantes y las autoridades
de las zonas en riesgo, fundamentalmente de las poblaciones de Ozatlán,
California y Santa Elena.
Nuevos
recursos
Afinales de diciembre, se contará con 26 estaciones de monitoreo
sísmico en el país.
Por
el tamaño de El salvador (alrededor de 20 mil kilómetros
cuadrados) se puede decir que es una de las redes sísmicas más
densas de la región centroamericana. Igual situación ocurre
con la Red Acelerográfica (que mide las sacudidas del terreno).
Los acelerogramas permiten definir cómo construir una estructura
(casas, edificios, etc). En la actualidad existen cerca de 33 estaciones
de este tipo.
Si esta tecnología hubiera existido en los tiempos en que inicio
la edificación de la colonia Las Colinas, una de las más
afectadas durante los terremotos en Santa Tecla, las posibilidades de
construcción en el sector habrían sido casi nulas.
En el campo de la hidrología, durante el año 1998, antes
del Mitch, se contaban con 12 estaciones. Ahora, existen
30 más un Centro de Pronósticos Hidrológicos.
Se modernizó el Centro de Pronósticos Meteorológicos
y para finales de agosto entraría en funcionamiento el Centro
de Pronósticos Hidrometeorológicos.
En el campo de los volcánes con capacidad eruptiva en general
y del volcán de San Salvador, en particular, que ha entrado en
su tiempo de erupción, las autoridades de SNET sostienen que
todo está bajo control a través de las tres estaciones
sísmicas instaladas en el coloso y que por el momento no hay
indicios que hagan sospechar alguna manifestación.
En el área de capacitaciones, SNET ha venido propiciando encuentros
comunitarios entre comunidades que cuentan con sistemas de Alerta Temprana
con otras que recién los ha adquirido.
Se participa en capacitaciones a través de proyectos gestionados
por las municipalidades.
Aquí se surge lo que funcionarios del SNET han dado en llamar
el triángulo de la solidaridad.
Por un lado están quienes requieren de los servicios; por otro,
SNET que los brinda, por último, la Cooperación Internacional
que los financia.
Las
oportunidades
Para quienes están detrás del SNET el riesgo cotidiano
y el riesgo de desastres tienen mucha relación.
La vulnerabilidad es un problema inherente al subdesarrollo. Antonio
Arenas, en ese sentido, es contundente cuando opina al respecto.
Lo que necesita el país no son regalías, sino oportunidades
para desplegar habilidades y poder insertarse de forma adecuada al mercado
y así generar fuentes de empleo, inversión en salud, en
educación, en medio ambiente.
Estos son los factores que deben acompañar la salida de la vulnerabilidad
(porque) sin ello será casi imposible.
Tanto instituciones como ciudadanos debe aprender a convivir con todas
las amenazas naturales que nos rodean y a estar preparado, de cara al
surgimiento de ellas.
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Acción
comunitaria
Conviviendo con la amenaza del volcán
El estudio hecho por Geólogos del Mundo, en coordinación
con SNET, advierte de los riesgos que enfrentan varios poblados
cercanos al Volcán de Usulután luego de los terremotos.
Conocemos la realidad, por eso nos estamos preparando para
reducir el impacto de cualquier cosa que ocurra, comenta
con preocupación Manuel Aldana, de 36 años de edad
y poblador del Cantón El Palmital, en Ozatlán, ubicado
en las faldas del volcán de Usulután.
Tres profesionales catalanes, del grupo Geólogos del Mundo,
presentaron recientemente los resultados de un diagnóstico
sobre las condiciones del volcán después de los
terremotos.
El trabajo contiene una evaluación de los efectos de inestabilidad
y caracteriza las amenazas, identifica los factores que condicionan
y desencadenan las amenazas así como hace propuestas de
medidas correctoras y preventivas para minimizar los efectos de
ellas.
Los habitantes de varios caseríos vecinos al volcán
conocen estos resultados y no se han quedado de brazos cruzados.
Estos pobladores, a través de sus líderes, gestionaron
el apoyo de varias ONGs, entre ellas la estadounidense Proyect
Concern International (PCI) y la francesa Handicap International.
La primera institución se encargó de la construcción
de al menos 17 gaviones en la quebrada El Cargadero en Ozatlán
y la segunda apoya en el fomento del Proyecto de Gestión
de Riesgo.
Toda la comunidad ha participado, mujeres y hombres trabajaron
movilizando y picando piedra para los 17 gaviones, incluso bajo
la lluvia comenta el técnico de PCI, Juan Leonidas
Chicas, de 29 años.
Los pobladores de los caseríos vecinos al volcán
en Ozatlán también se muestran optimistas ante el
apoyo que reciben de estas ONGs .
Estamos aprovechando al máximo el respaldo de estas
personas que han tenido la voluntad de apoyarnos, comenta
uno de los pobladores del caserío El Palmital.
El agradecimiento que sienten estos pobladores es tal que uno
de los gaviones más grandes, y que fue construido en la
quebrada El Cargadero, lleva el nombre de la representante del
PCI en el país: Andrea Lamer.
Los habitantes del sector del Palmital están conscientes
que para no abandonar su lugar de origen deben luchar contra los
riesgos. estamos compenetrados en esto y vamos a contribuir
a reducir los riesgos, sostienen los palmitaleños.
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