21 de julio de 2002

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El control de la amenaza

Los terremotos del año pasado pusieron en evidencia no sólo la vulnerabilidad del entorno en que viven los salvadoreños sino, además, la fragilidad institucional. A más de un año de aquellos sucesos, fruto de un proceso radical de reingeniería, el gobierno cuenta con mejores condiciones y recursos para prevenir y reducir cualquiera de las amenazas naturales que año con año asolan el país

Ana Lidia Rivera

vertice@elsalvador.com

¿Quién imaginaría que en El Salvador, antes de los últimos terremotos, la red sismológica la constituían doce estaciones?

Nadie que se lo pensara, con un mínimo de seriedad, lo creería, pero así fue.
“Durante el pleno auge de los terremotos, en realidad teníamos un sistema de monitoreo sísmico y volcánico muy sencillo por no decir limitados tanto en número como en la calidad de tecnología” revela el geógrafo y director del recién creado Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET), Antonio Arenas.

El SNET nació a raíz de un decreto legislativo en octubre último.
“Su creación fue la respuesta gubernamental que buscó llenar el vacío institucional en términos del conocimiento científico sobre los procesos naturales que, incidiendo sobre determinadas condiciones de vulnerabilidad se constituyen en real amenaza”, reconoce Arenas.
Esta respuesta gubernamental conllevó la centralización de los servicios que antes se encontraban dispersos en diferentes ministerios: servicio meteorológico, hidrológico y geológico, a la vez que se crea el servicio de gestión de riesgos.

Con ello se pretende el fortalecimiento de la producción del conocimiento científico y el diseño de recomendaciones orientadas hacia la prevención y gestión del riesgo.

Esto porque antes los procesos de trabajo se limitaban a ser un simple monitoreo con tremendas dificultades para realizar investigación y producción de nuevos conocimientos respecto a sismología, vulcanología y en general a los aspectos geológicos del país.

Para formar el SNET hubo que reestructurar tres ministerios: el de Obras Públicas (MOP), el de Agricultura y Ganadería (MAG) y Medio Ambiente.
El MOP y el MAG cedieron secciones de su estructura a Medio Ambiente.
Este último las reorganizó y modernizó para ponerlas en funcionamiento de manera autónoma.
“Ahora existe una flexibilidad más grande para actuar dentro del paraguas del Ministerio, pero no somos una dirección más de ahí, aunque estamos inscritos dentro de él” explica Arenas.

La creación de SNET no obedece al sólo hecho de cubrir de forma cortoplacista una vulnerabilidad institucional; sino, con el objeto de conseguir una nueva manera de dimensionar los contextos de riesgo y desarrollo en la agenda de competitividad y en las apuestas del desarrollo.
Es decir, que no sólo se trata de identificar y reconocer los riesgos sino que, a partir de cada uno de ellos, saber reconocer todas las oportunidades que representan.
Lo cual constituye un reto para la sociedad en su conjunto.

El desarrollo
Esta nueva manera de ver al país implica además el reconocimiento de sus diferencias.

“En El Salvador concurren una serie de procesos y fenómenos de origen natural, ambiental y humanos, los que en interacción definen un conjunto de subsistemas territoriales que conforman el país como tal”, explica el director del SNET.

Estas diferencias cuentan a la hora de apostar al desarrollo; un rol en la agenda de competitividad a la hora de los Tratados de Libre Comercio, la Integración Centroamericana y el Plan Puebla-Panamá.

En este sentido, el SNET es visto por las autoridades como una fuente generadora de riqueza porque diseña, facilita y apoya todos aquellos procesos que están directamente vinculados a la mejor utilización de los recursos naturales.
Para lograr lo anterior se ha gestionado la cooperación del Centro de Coordinación para la Prevención de Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC) que es un organismo del Sistema de Integración Centroamericana (SICA ).

Producto de todas las gestiones se ha constituido un equipo de alta cualificación.
Se ha trabajado a nivel comunitario en los sistemas de alerta temprana, se ha llevado seguimiento al fenómeno de “El Niño” (que se anunció oficialmente hace dos semanas).

Esta dinámica dista mucho de la que se dio durante la Tormenta Tropical Mitch en 1998. La información inicial se manejo a discreción lo que provocó tardanza en las medidas a tomar.
Las muertes y los damnifica dos se cuentan por miles. Las cosechas se perdieron en un 70 %.

En la actualidad a partir de las recomendaciones oportunas hechas por SNET, el Ministerio de Agricultura y Ganadería y Obras Públicas han ido tomando decisiones en dirección a la reducción de pérdidas y daños.
El trabajo de SNET se proyecta, además de los entes de gobierno, hacia los municipios.
Producto de esta coordinación es el diagnóstico realizado por tres geólogos de origen catalán sobre los riesgos de deslizamiento en el volcán de Usulután.

“ Este volcán se caracteriza por tener unas quebradas muy excavadas dentro de sus laderas y lo que encontramos es una gran cantidad de deslizamientos que se han dado después de los terremotos”.
“Hay mucho material acumulado dentro de estas quebradas y fuera de ellas, muchos caseríos diseminados”, explica Carolina Torrecilla, de 25 años, una de las geólogas. (Ver nota anexa).
Los resultados ya fueron socializados con los habitantes y las autoridades de las zonas en riesgo, fundamentalmente de las poblaciones de Ozatlán, California y Santa Elena.

Nuevos recursos
Afinales de diciembre, se contará con 26 estaciones de monitoreo sísmico en el país.


Por el tamaño de El salvador (alrededor de 20 mil kilómetros cuadrados) se puede decir que es una de las redes sísmicas más densas de la región centroamericana. Igual situación ocurre con la Red Acelerográfica (que mide las sacudidas del terreno).

Los acelerogramas permiten definir cómo construir una estructura (casas, edificios, etc). En la actualidad existen cerca de 33 estaciones de este tipo.

Si esta tecnología hubiera existido en los tiempos en que inicio la edificación de la colonia Las Colinas, una de las más afectadas durante los terremotos en Santa Tecla, las posibilidades de construcción en el sector habrían sido casi nulas.

En el campo de la hidrología, durante el año 1998, antes del “Mitch”, se contaban con 12 estaciones. Ahora, existen 30 más un Centro de Pronósticos Hidrológicos.
Se modernizó el Centro de Pronósticos Meteorológicos y para finales de agosto entraría en funcionamiento el Centro de Pronósticos Hidrometeorológicos.

En el campo de los volcánes con capacidad eruptiva en general y del volcán de San Salvador, en particular, que ha entrado en su tiempo de erupción, las autoridades de SNET sostienen que todo está bajo control a través de las tres estaciones sísmicas instaladas en el coloso y que por el momento no hay indicios que hagan sospechar alguna manifestación.

En el área de capacitaciones, SNET ha venido propiciando encuentros comunitarios entre comunidades que cuentan con sistemas de Alerta Temprana con otras que recién los ha adquirido.
Se participa en capacitaciones a través de proyectos gestionados por las municipalidades.
Aquí se surge lo que funcionarios del SNET han dado en llamar el triángulo de la solidaridad.
Por un lado están quienes requieren de los servicios; por otro, SNET que los brinda, por último, la Cooperación Internacional que los financia.

Las oportunidades
Para quienes están detrás del SNET el riesgo cotidiano y el riesgo de desastres tienen mucha relación.

La vulnerabilidad es un problema inherente al subdesarrollo. Antonio Arenas, en ese sentido, es contundente cuando opina al respecto.

“Lo que necesita el país no son regalías, sino oportunidades para desplegar habilidades y poder insertarse de forma adecuada al mercado y así generar fuentes de empleo, inversión en salud, en educación, en medio ambiente.

Estos son los factores que deben acompañar la salida de la vulnerabilidad (porque) sin ello será casi imposible”.
Tanto instituciones como ciudadanos debe aprender a convivir con todas las amenazas naturales que nos rodean y a estar preparado, de cara al surgimiento de ellas.

Acción comunitaria
Conviviendo con la amenaza del volcán


El estudio hecho por Geólogos del Mundo, en coordinación con SNET, advierte de los riesgos que enfrentan varios poblados cercanos al Volcán de Usulután luego de los terremotos.


“Conocemos la realidad, por eso nos estamos preparando para reducir el impacto de cualquier cosa que ocurra”, comenta con preocupación Manuel Aldana, de 36 años de edad y poblador del Cantón El Palmital, en Ozatlán, ubicado en las faldas del volcán de Usulután.
Tres profesionales catalanes, del grupo Geólogos del Mundo, presentaron recientemente los resultados de un diagnóstico sobre las condiciones del volcán después de los terremotos.

El trabajo contiene una evaluación de los efectos de inestabilidad y caracteriza las amenazas, identifica los factores que condicionan y desencadenan las amenazas así como hace propuestas de medidas correctoras y preventivas para minimizar los efectos de ellas.
Los habitantes de varios caseríos vecinos al volcán conocen estos resultados y no se han quedado de brazos cruzados. Estos pobladores, a través de sus líderes, gestionaron el apoyo de varias ONGs, entre ellas la estadounidense Proyect Concern International (PCI) y la francesa Handicap International.

La primera institución se encargó de la construcción de al menos 17 gaviones en la quebrada El Cargadero en Ozatlán y la segunda apoya en el fomento del Proyecto de Gestión de Riesgo.
“Toda la comunidad ha participado, mujeres y hombres trabajaron movilizando y picando piedra para los 17 gaviones, incluso bajo la lluvia” comenta el técnico de PCI, Juan Leonidas Chicas, de 29 años.

Los pobladores de los caseríos vecinos al volcán en Ozatlán también se muestran optimistas ante el apoyo que reciben de estas ONGs .
“Estamos aprovechando al máximo el respaldo de estas personas que han tenido la voluntad de apoyarnos”, comenta uno de los pobladores del caserío El Palmital.

El agradecimiento que sienten estos pobladores es tal que uno de los gaviones más grandes, y que fue construido en la quebrada El Cargadero, lleva el nombre de la representante del PCI en el país: “Andrea Lamer”.

Los habitantes del sector del Palmital están conscientes que para no abandonar su lugar de origen deben luchar contra los riesgos. “estamos compenetrados en esto y vamos a contribuir a reducir los riesgos”, sostienen los palmitaleños.



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