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REPORTAJE
Al
norte de Chalatenango
Se pescan sueños
Varias
comunidades de la ribera del embalse del Cerrón Grande, al norte
del país, han visto desde años atrás como disminuye
su principal fuente de vida: la pesca artesanal. Los fenómenos
naturales y la mano del hombre son las principales causas que explican
la escasez. La población campesina de la zona busca que una pequeña
porción de las tierras aledañas les sean concedidas en
comodato. Esa es su alternativa.
Ana Lidia Rivera
vertice@elsalvador.com
Los
surcos que atraviesan, de extremo a extremo, el rostro curtido de Juan
Francisco Martínez, de 74 años de edad, son la herencia
de décadas de trabajo bajo el sol. Antes como agricultor y ahora
como uno de los miles de pescadores del embalse del Cerrón Grande,
ubicado entre los departamentos de Chalatenango y Cuscatlán.
A mediados de los años setenta, don Juan Francisco, al igual
que cientos de campesinos, debió emigrar de su lugar de origen
para dar paso al desarrollo de la pujante industria eléctrica:
la construcción de la represa del Cerrón Grande.
Con la invasión de las aguas del embalse a los terrenos antes
cultivables, la principal actividad de los habitantes de los nuevos
asentamientos ubicados en su ribera, pasó a ser la pesca desde
ese momento.
Esta actividad les permitió a los ribereños llevar sustento
a sus familias a lo largo de muchos años; pero las cosas han
cambiado drásticamente en los últimos tiempos.
La capacidad del embalse se ha visto menguada por una serie de acontecimientos
naturales y por la explotación desmedida de la pesca.
Hace unos años, pescábamos varias docenas en muy
poco tiempo; ahora, podemos pasar horas en el lago y no sacamos casi
nada, comenta don Juan Francisco, quien, además, funge
como presidente de la cooperativa pesquera El Cóbano en el departamento
de Chalatenango.
Don Juan Francisco integra la Asociación para el Desarrollo de
las Comunidades Ribereñas del Embalse del Cerrón Grande
(ADECRECER-GRANDE).
Solo tres manzanas
Esta
asociación, mantiene conversaciones con funcionarios de la Central
Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL), propietaria de las
Tierras Fluctuantes del Embalse con el fin de producir en
esa zona en términos de comodato.
Estas extensiones de tierra, que en el verano quedan secas, pueden ser
utilizadas para la agricultura a su criterio. El embalse posee en su
totalidad una extensión de 5 mil manzanas de Tierras Fluctuantes.
Los ribereños solicitan a CEL sólo 1,125 manzanas, lo
que representa el 25% de toda el área.
Con la aprobación de un comodato, que sería emitido por
el Órgano Legislativo, cada familia podría tener acceso
a tres manzanas para cultivar.
Con la propuesta, se benefician directamente alrededor de 400 familias,
lo que equivale a dos mil personas aproximadamente.
Las tierras están ubicadas en la Ribera Norte del embalse, en
la zona comprendida entre el puente Colima y la desembocadura del río
La Raya, pasando por el río Tamulasco, en la jurisdicción
del municipio de San Francisco Lempa.
Hemos presentado nuestra propuesta de comodato a CEL, ellos la
están estudiando y esperamos tener su visto bueno para proceder
con el Decreto Comodato, informa la presidenta de ADECRECER-GRANDE,
Ana Guadalupe Erazo, de 45 años, quien agrega que sus gestiones
ya fueron trasmitidas a los diputados.
Contamos con el apoyo de los legisladores de Chalatenango Alejandro
Alas, de ARENA, Noé Gonzáles, del PCN y Oscar Aparicio
del FMLN, señala.
En pocos días los representantes de ADECRECER-GRANDE presentarán
la propuesta de Decreto de Comodato a la Asamblea.'
Las apuestas
La
propuesta de los agremiados de ADECRECER-GRANDE incorpora no sólo
la explotación de las tierras fluctuantes, sino cambios en la
forma de explotación de las mismas, así como una normativa
para la defensa y diversificación productiva y la aplicación
de la Ley del Medio Ambiente.
De llevarse a cabo el comodato de las tierras fluctuantes, los ribereños
se comprometen a cultivar la tierra de manera adecuada: la utilización
de tecnología de Mínima Labranza, la protección
del Embalse así como de sus recursos.
Los sueños
La extensión de tres manzanas, no es lo ideal; sin embargo, les
permitirá cultivar áreas agrícolas adecuadas para
una economía familiar excedentaria que cubriría modestamente
sus necesidades sin dañar la tierra.
Estamos conscientes de que la escasez de tierra es una realidad
y no pedimos imposibles, reconoce la representante de ADECRECER-GRANDE,
Ana Guadalupe Erazo.
Los ribereños, como don Juan Francisco Martínez, aspiran
a una parcela donde puedan hacer sus cultivos anuales.
Sueño con trabajar la tierra dice este viejo pescador,
con la esperanza dibujada en el rostro y con el deseo de salir adelante.
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Un
pastel chico
La baja productividad pesquera del embalse del Cerrón Grande
es una realidad innegable, coinciden en decir Cecilia Aguillón
y Arturo Núñez, ambos del Centro Nacional de Desarrollo
Pesquero (CENDEPESCA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería
(MAG).
Ambos profesionales conocen de cerca la situación del embalse.
Aguillón, quien hasta hace muy poco tiempo trabajó
en la zona del embalse, señala que a través de una
investigación sobre producción pesquera, determinó
que ésta ha disminuido a través de los años,
precisamente cuando existen más acuicultores.
El pastel es chico para tanto pescador, sentencia
Aguillón.
La situación se agrava con la práctica, muchas veces,
de métodos ilícitos.
Los terremotos también afectaron de manera directa, ya
que las tierras se aflojaron y fueron arrastradas hasta el embalse
durante las lluvias.
Los niveles de erosión que presenta la zona del cauce del
Cerrón Grande han provocado el arrastre de grandes cantidades
de tierra, lo cual contribuye al azolvamiento del embalse y con
ello a la menor producción pesquera.
Como ve, son muchas las variables que están afectando
la utilización del embalse. Una situación que se
ve agudizada desde hace unos tres años, reconoce
Núñez.
Más de seis mil
La sobrepoblación ha originado una sobreexplotación
reconoce, por su lado, el biólogo Arturo Núñez,
quien tiene a su cargo la Coordinación de la Unidad de
CENDEPESCA en el Cerrón Grande.
De momento que tenemos el registro de al menos seis mil
pescadores, exclusivamente del Cerrón Grande, señala
Núñez.
Sin embargo, este dato no incluye a los que de manera ocasional
llegan a la zona.
Otro factor que ha contribuido a la baja productividad del embalse
es el altísimo nivel de contaminación por los ríos
que desembocan en él.
Es el caso del Río Acelhuate, que desemboca en el lugar,
es de lo más representativo. Ello sin contar los problemas
de salud que provocan el consumo del agua por parte de la población
ribereña.
Igual contribuyen a agravar la situación las prácticas
de métodos de pesca perjudiciales entre los que se encuentran
el arrastre, el apoleo y el uso de sustancias venenosas; aunque,
este último en menor escala, aclara el biólogo de
CENDEPESCA.
Las soluciones
Los ribereños no cierran los ojos ante esta situación
y plantean soluciones.
Nuestro compromiso es trabajar con métodos de labranza
mínima, a efecto de no alterar la estructura del suelo
y preservar el embalse del azolve, que trae el uso de arados y
rastras en el área de inundación, comenta
Omar Alvarenga, miembro de la Asociación de Comunidades
Ribereñas.
Toda vez que la CEL les permita el acceso a las tierras fluctuantes,
la población aledaña asegura que estará dispuesta
a comenzar con la protección de la cuenca del embalse.
El tiempo dirá que resuelven las autoridades.
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