14 de juliode 2002

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REPORTAJE

Al norte de Chalatenango
Se pescan sueños

Varias comunidades de la ribera del embalse del Cerrón Grande, al norte del país, han visto desde años atrás como disminuye su principal fuente de vida: la pesca artesanal. Los fenómenos naturales y la mano del hombre son las principales causas que explican la escasez. La población campesina de la zona busca que una pequeña porción de las tierras aledañas les sean concedidas en comodato. Esa es su alternativa.

Ana Lidia Rivera
vertice@elsalvador.com

Los surcos que atraviesan, de extremo a extremo, el rostro curtido de Juan Francisco Martínez, de 74 años de edad, son la herencia de décadas de trabajo bajo el sol. Antes como agricultor y ahora como uno de los miles de pescadores del embalse del Cerrón Grande, ubicado entre los departamentos de Chalatenango y Cuscatlán.

A mediados de los años setenta, don Juan Francisco, al igual que cientos de campesinos, debió emigrar de su lugar de origen para dar paso al desarrollo de la pujante industria eléctrica: la construcción de la represa del Cerrón Grande.

Con la invasión de las aguas del embalse a los terrenos antes cultivables, la principal actividad de los habitantes de los nuevos asentamientos ubicados en su ribera, pasó a ser la pesca desde ese momento.

Esta actividad les permitió a los ribereños llevar sustento a sus familias a lo largo de muchos años; pero las cosas han cambiado drásticamente en los últimos tiempos.
La capacidad del embalse se ha visto menguada por una serie de acontecimientos naturales y por la explotación desmedida de la pesca.

“Hace unos años, pescábamos varias docenas en muy poco tiempo; ahora, podemos pasar horas en el lago y no sacamos casi nada”, comenta don Juan Francisco, quien, además, funge como presidente de la cooperativa pesquera El Cóbano en el departamento de Chalatenango.
Don Juan Francisco integra la Asociación para el Desarrollo de las Comunidades Ribereñas del Embalse del Cerrón Grande (ADECRECER-GRANDE).

Solo tres manzanas

Esta asociación, mantiene conversaciones con funcionarios de la Central Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL), propietaria de las “Tierras Fluctuantes del Embalse” con el fin de producir en esa zona en términos de comodato.

Estas extensiones de tierra, que en el verano quedan secas, pueden ser utilizadas para la agricultura a su criterio. El embalse posee en su totalidad una extensión de 5 mil manzanas de Tierras Fluctuantes.

Los ribereños solicitan a CEL sólo 1,125 manzanas, lo que representa el 25% de toda el área.
Con la aprobación de un comodato, que sería emitido por el Órgano Legislativo, cada familia podría tener acceso a tres manzanas para cultivar.
Con la propuesta, se benefician directamente alrededor de 400 familias, lo que equivale a dos mil personas aproximadamente.

Las tierras están ubicadas en la Ribera Norte del embalse, en la zona comprendida entre el puente Colima y la desembocadura del río La Raya, pasando por el río Tamulasco, en la jurisdicción del municipio de San Francisco Lempa.

“Hemos presentado nuestra propuesta de comodato a CEL, ellos la están estudiando y esperamos tener su visto bueno para proceder con el Decreto Comodato”, informa la presidenta de ADECRECER-GRANDE, Ana Guadalupe Erazo, de 45 años, quien agrega que sus gestiones ya fueron trasmitidas a los diputados.

“Contamos con el apoyo de los legisladores de Chalatenango Alejandro Alas, de ARENA, Noé Gonzáles, del PCN y Oscar Aparicio del FMLN”, señala.
En pocos días los representantes de ADECRECER-GRANDE presentarán la propuesta de Decreto de Comodato a la Asamblea.'

Las apuestas

La propuesta de los agremiados de ADECRECER-GRANDE incorpora no sólo la explotación de las tierras fluctuantes, sino cambios en la forma de explotación de las mismas, así como una normativa para la defensa y diversificación productiva y la aplicación de la Ley del Medio Ambiente.

De llevarse a cabo el comodato de las tierras fluctuantes, los ribereños se comprometen a cultivar la tierra de manera adecuada: la utilización de tecnología de Mínima Labranza, la protección del Embalse así como de sus recursos.

Los sueños


La extensión de tres manzanas, no es lo ideal; sin embargo, les permitirá cultivar áreas agrícolas adecuadas para una economía familiar excedentaria que cubriría modestamente sus necesidades sin dañar la tierra.

“Estamos conscientes de que la escasez de tierra es una realidad y no pedimos imposibles”, reconoce la representante de ADECRECER-GRANDE, Ana Guadalupe Erazo.

Los ribereños, como don Juan Francisco Martínez, aspiran a una parcela donde puedan hacer sus cultivos anuales.

“Sueño con trabajar la tierra” dice este viejo pescador, con la esperanza dibujada en el rostro y con el deseo de salir adelante.

“Un pastel chico”

La baja productividad pesquera del embalse del Cerrón Grande es una realidad innegable, coinciden en decir Cecilia Aguillón y Arturo Núñez, ambos del Centro Nacional de Desarrollo Pesquero (CENDEPESCA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
Ambos profesionales conocen de cerca la situación del embalse.

Aguillón, quien hasta hace muy poco tiempo trabajó en la zona del embalse, señala que a través de una investigación sobre producción pesquera, determinó que ésta ha disminuido a través de los años, precisamente cuando existen más acuicultores.
“El pastel es chico para tanto pescador”, sentencia Aguillón.

La situación se agrava con la práctica, muchas veces, de métodos ilícitos.
Los terremotos también afectaron de manera directa, ya que las tierras se aflojaron y fueron arrastradas hasta el embalse durante las lluvias.

Los niveles de erosión que presenta la zona del cauce del Cerrón Grande han provocado el arrastre de grandes cantidades de tierra, lo cual contribuye al azolvamiento del embalse y con ello a la menor producción pesquera.

“Como ve, son muchas las variables que están afectando la utilización del embalse. Una situación que se ve agudizada desde hace unos tres años”, reconoce Núñez.

Más de seis mil

La sobrepoblación ha originado una sobreexplotación reconoce, por su lado, el biólogo Arturo Núñez, quien tiene a su cargo la Coordinación de la Unidad de CENDEPESCA en el Cerrón Grande.

“De momento que tenemos el registro de al menos seis mil pescadores, exclusivamente del Cerrón Grande”, señala Núñez.

Sin embargo, este dato no incluye a los que de manera ocasional llegan a la zona.
Otro factor que ha contribuido a la baja productividad del embalse es el altísimo nivel de contaminación por los ríos que desembocan en él.

Es el caso del Río Acelhuate, que desemboca en el lugar, es de lo más representativo. Ello sin contar los problemas de salud que provocan el consumo del agua por parte de la población ribereña.

Igual contribuyen a agravar la situación las prácticas de métodos de pesca perjudiciales entre los que se encuentran el arrastre, el apoleo y el uso de sustancias venenosas; aunque, este último en menor escala, aclara el biólogo de CENDEPESCA.

Las soluciones

Los ribereños no cierran los ojos ante esta situación y plantean soluciones.

“Nuestro compromiso es trabajar con métodos de labranza mínima, a efecto de no alterar la estructura del suelo y preservar el embalse del azolve, que trae el uso de arados y rastras en el área de inundación”, comenta Omar Alvarenga, miembro de la Asociación de Comunidades Ribereñas.

Toda vez que la CEL les permita el acceso a las tierras fluctuantes, la población aledaña asegura que estará dispuesta a comenzar con la protección de la cuenca del embalse. El tiempo dirá que resuelven las autoridades.



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