14 de juliode 2002

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PERFIL

De emigrante a política

Ella es científica, demócrata a ultranza, tía del actual presidente de El Salvador, y aspirará a la Casa de Delegados de Maryland. Esta emigrante salvadoreña y ahora convertida en ciudadana estadounidense -por furia política- tiene historia para derrochar.

Francisco Ayala Silva
vertice@elsalvador.com

Ana Sol Gutiérrez nació en Santa Ana, una ciudad del oeste salvadoreño donde se concentró la producción cafetalera de El Salvador.
Santa Ana fue, hasta los años sesenta, el centro del poder político y económico del país y Ana Sol nació dentro de ese círculo, en 1942. Su familia era de terratenientes adinerados, pero de esas tierras sólo conserva una finca llamada “Tres Ceibas” que fue el hogar de la poeta máxima de Centroamérica: Carmen Brannon, conocida como Claudia Lars.
Su padre, Jorge Sol Castellanos, era un economista graduado en Estados Unidos y “la oveja negra de la familia”, dice Ana Sol.
Jorge Sol había nacido en 1915 y era un hombre de ideas liberales en un grupo social conservador. Era un ilusionado de la unión centroamericana que estuvo en el grupo fundador del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (fmi), con sedes en Washington.
“El representaba a México, Venezuela, Colombia, Centroamérica y el Caribe”, recuerda Ana.
Posteriormente, Jorge Sol fue funcionario de la Organización de Estados Americanos (OEA) y enlace de la Alianza para el Progreso, una iniciativa del presidente John F. Kennedy para auxiliar a los países de América Latina.
Esas actividades trajeron a la familia Sol a la capital. A pesar de crecer en los Estados Unidos, siempre practicó el castellano. “Mi padre nos enseñó dos cosas: nunca mezclar idiomas y el valor de la educación”.
Ana Sol recibiría nuevas lecciones. Cuando ella tenía 15 años, sus padres regresaron a El Salvador y Ana Sol se quedó con sus vecinos, una familia de Minnesota.
La mujer y la ciencia
“Allí aprendí a lavar mi ropa y arreglar mi cama”, recuerda. En la Escuela Secundaria Bethesda-Chevy Chase, ella era una de dos estudiantes latinos.
Regresar a El Salvador le era doloroso. “No toleraba tanta pobreza”, asegura.
Entre 1960 y 1964 fue a la Universidad Estatal de Pennsylvania, en una época en que se incitaba a los jóvenes norteamericanos a estudiar ciencias para alcanzar a los soviéticos. Ella estudió química.

Epoca piagetiana

En 1962 se alojó durante un año en Ginebra donde fue alumna del pediatra del siglo, Jean Piaget. En Europa conoció a su futuro esposo, el boliviano Fernando Gutiérrez, con quien tuvo tres hijos, Fernando (33 años), ingeniero para la compañía Lockheed Martin; Alex (31), activista por el medio ambiente, y Rodrigo (“Gogo”, 26) maestro de secundaria a emigrantes recién llegados a la zona de Berkeley (California).
Permanecieron casados durante 16 años. Mientras ella estaba embarazada, cursó una maestría en la Universidad Americana de Washington, trabajó para la Agencia Espacial Norteamericana (NASA) en desarrollo de programas de comunicación, y en prestigiosas agencias privadas y gubernamentales.
Hasta hace poco era presidente de Sol Quality Systems, Inc., una empresa dedicada a ofrecer asesoría en administración de instituciones educativas.
Por motivos de trabajo, vivió con su familia en Venezuela, Bolivia, y Perú. De 1975 a 1978, ella colaboró en el establecimiento del Instituto Venezolano del Petróleo, que se convertiría en una de las empresas gubernamentales más ricas de América Latina.
“Teníamos fondos casi ilimitados y me gustaba el país; con gusto me habría quedado en Venezuela”, recuerda. En Venezuela nació su tercer hijo.
De 1978 a 1980 vivieron en La Paz, Bolivia, en una época de golpes de estado. “Fue una época difícil, llena de pobreza”, rememora. Ella trabajaba como consultora internacional y daba clases de computación en universidades donde no había computadoras.

Nueva vida

El siguiente año lo pasaron en Perú y luego vino un divorcio amistoso cuando Fernando Gutiérrez decidió quedarse en América del Sur y ella regresar a Estados Unidos. Ana Sol habla con su ex-esposo con regularidad y conserva su apellido; aunque él se ha casado y ha formado un nuevo hogar.
Ana Sol solicitó la ciudadanía norteamericana en 1984, luego de tres décadas en Estados Unidos. “Lo hice para votar contra Ronald Reagan, que tanto daño le hacía a mi país... de no ser por eso, yo seguiría con la ‘green card”, asegura.
Así, casi por accidente, llegó la política. Parte de esa actividad fue colaborar con media docena de organismos que ayudan a centenares de miles de emigrantes centroamericanos que llegaron a la zona por culpa de las guerras, entre ellas CASA de Maryland, donde fue Presidente de la Junta de Directores de 1996 a 1999. Ella misma enseña español como segundo idioma.
En esos años, el tiempo era un bien escaso. Siguió trabajando en empresas privadas y en 1991 y 1996 la revista Hispanic Bussiness la seleccionó entre “Los 100 Hispanos más Influyentes de Estados Unidos”. Su biografía ha aparecido en el Hispanic Magazine and Apple Computer y en VISTA Magazine, y en dos publicaciones educativas de circulación nacional. Estaciones de radio y televisión la han tenido como invitada.
Jorge Sol Gutiérrez, su padre, había muerto en 1988. Pasó sus últimos años en Washington porque “en El Salvador estaba en la ‘lista negra’ (de los escuadrones de la muerte)”, asegura Ana Sol.

A la política

Jorge Sol no pudo ver a su hija convertida, en 1990, en la primera salvadoreña americana en alcanzar un puesto de elección popular: la membresía en la Junta de Educación del Condado de Montgomery, en Maryland, de la cual llegó a ser presidenta y luego vicepresidenta. La Asociación de Maestros del Estado de Maryland premió su trabajo en 1999.
En 1994, Bill Clinton la nombró Viceadministradora de la Administración de Investigaciones y Programas Especiales del Departamento de Transporte de Estados Unidos.
“La administración Clinton buscaba a una mujer, científica, de una minoría étnica”, recuerda. Su jefe inmediato era el Secretario de Transporte Federico Peña.
El 18 de febrero de este año, Ana Sol anunció su candidatura para la Casa de Delegados de Maryland en la Escuela Secundaria de Bethesda-Chevy Chase, donde se graduaron ella y sus tres hijos. Ella espera representar al Distrito Electoral 18 de Maryland, que cubre Chevy Chase, Kensington, y Wheaton, áreas de clase media y alta, y cuyo electorado es mayoritariamente liberal. Su estrategia es ganar las elecciones primarias del Partido Demócrata, y vencer en las elecciones estatales.
En esa reunión ella se declaró a favor de mejorar la educación pública, mejores trabajos, vivienda a precios razonables, acceso a atención médica, salarios en relación al costo vida, crecimiento sostenible, y una línea de metro. Es una defensora del derecho al aborto, la educación de adultos, y el apoyo a la pequeña empresa. Esta es su segunda candidatura a la Casa de Delegados de Maryland como miembro del Partido Demócrata.
Todavía tiene relaciones con su tierra natal. Allá vive su hermano, dos años mayor. El presidente Francisco Flores es su sobrino en segundo grado; la madre de Ana Sol y el abuelo del presidente -Guillermo “el indio” Flores- eran hermanos.
Ana Sol recuerda al joven Francisco Flores que llegaba de visita cuando estudiaba en Amherst, y la tristeza tras el accidente trágico de su hermano. Esa muerte llevó a la madre de Francisco a la India, a buscar al líder filosófico Satya Bragavan Sri Sai Baba.
Actualmente, Ana Sol es ingeniera de la Corporación de Ciencias de la Computación, una compañía que se encarga del desarrollo de sistemas de computación y que tiene más de 65 mil empleados en todo Estados Unidos.
Y el tiempo le sigue siendo un bien escaso.

Ana Enma en breve
Padre: Jorge Sol Castellanos
Madre: Ana Pérez de Sol
Lugar y año de nacimiento: Santa Ana, 1942
Educación Secundaria: Escuela Bethesda Chevy-Chase
Educación Superior:
Universidad Estatal de Pennsylvania y Universidad Americana de Washington



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