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PERFIL
De emigrante a política
Ella
es científica, demócrata a ultranza, tía del actual
presidente de El Salvador, y aspirará a la Casa de Delegados
de Maryland. Esta emigrante salvadoreña y ahora convertida en
ciudadana estadounidense -por furia política- tiene historia
para derrochar.
Francisco Ayala Silva
vertice@elsalvador.com
Ana
Sol Gutiérrez nació en Santa Ana, una ciudad del oeste
salvadoreño donde se concentró la producción cafetalera
de El Salvador.
Santa Ana fue, hasta los años sesenta, el centro del poder político
y económico del país y Ana Sol nació dentro de
ese círculo, en 1942. Su familia era de terratenientes adinerados,
pero de esas tierras sólo conserva una finca llamada Tres
Ceibas que fue el hogar de la poeta máxima de Centroamérica:
Carmen Brannon, conocida como Claudia Lars.
Su padre, Jorge Sol Castellanos, era un economista graduado en Estados
Unidos y la oveja negra de la familia, dice Ana Sol.
Jorge Sol había nacido en 1915 y era un hombre de ideas liberales
en un grupo social conservador. Era un ilusionado de la unión
centroamericana que estuvo en el grupo fundador del Banco Mundial (BM)
y del Fondo Monetario Internacional (fmi), con sedes en Washington.
El representaba a México, Venezuela, Colombia, Centroamérica
y el Caribe, recuerda Ana.
Posteriormente, Jorge Sol fue funcionario de la Organización
de Estados Americanos (OEA) y enlace de la Alianza para el Progreso,
una iniciativa del presidente John F. Kennedy para auxiliar a los países
de América Latina.
Esas actividades trajeron a la familia Sol a la capital. A pesar de
crecer en los Estados Unidos, siempre practicó el castellano.
Mi padre nos enseñó dos cosas: nunca mezclar idiomas
y el valor de la educación.
Ana Sol recibiría nuevas lecciones. Cuando ella tenía
15 años, sus padres regresaron a El Salvador y Ana Sol se quedó
con sus vecinos, una familia de Minnesota.
La mujer y la ciencia
Allí aprendí a lavar mi ropa y arreglar mi cama,
recuerda. En la Escuela Secundaria Bethesda-Chevy Chase, ella era una
de dos estudiantes latinos.
Regresar a El Salvador le era doloroso. No toleraba tanta pobreza,
asegura.
Entre 1960 y 1964 fue a la Universidad Estatal de Pennsylvania, en una
época en que se incitaba a los jóvenes norteamericanos
a estudiar ciencias para alcanzar a los soviéticos. Ella estudió
química.
Epoca
piagetiana
En 1962 se alojó durante un año en Ginebra donde fue
alumna del pediatra del siglo, Jean Piaget. En Europa conoció
a su futuro esposo, el boliviano Fernando Gutiérrez, con quien
tuvo tres hijos, Fernando (33 años), ingeniero para la compañía
Lockheed Martin; Alex (31), activista por el medio ambiente, y Rodrigo
(Gogo, 26) maestro de secundaria a emigrantes recién
llegados a la zona de Berkeley (California).
Permanecieron casados durante 16 años. Mientras ella estaba embarazada,
cursó una maestría en la Universidad Americana de Washington,
trabajó para la Agencia Espacial Norteamericana (NASA) en desarrollo
de programas de comunicación, y en prestigiosas agencias privadas
y gubernamentales.
Hasta hace poco era presidente de Sol Quality Systems, Inc., una empresa
dedicada a ofrecer asesoría en administración de instituciones
educativas.
Por motivos de trabajo, vivió con su familia en Venezuela, Bolivia,
y Perú. De 1975 a 1978, ella colaboró en el establecimiento
del Instituto Venezolano del Petróleo, que se convertiría
en una de las empresas gubernamentales más ricas de América
Latina.
Teníamos fondos casi ilimitados y me gustaba el país;
con gusto me habría quedado en Venezuela, recuerda. En
Venezuela nació su tercer hijo.
De 1978 a 1980 vivieron en La Paz, Bolivia, en una época de golpes
de estado. Fue una época difícil, llena de pobreza,
rememora. Ella trabajaba como consultora internacional y daba clases
de computación en universidades donde no había computadoras.
Nueva vida
El
siguiente año lo pasaron en Perú y luego vino un divorcio
amistoso cuando Fernando Gutiérrez decidió quedarse en
América del Sur y ella regresar a Estados Unidos. Ana Sol habla
con su ex-esposo con regularidad y conserva su apellido; aunque él
se ha casado y ha formado un nuevo hogar.
Ana Sol solicitó la ciudadanía norteamericana en 1984,
luego de tres décadas en Estados Unidos. Lo hice para votar
contra Ronald Reagan, que tanto daño le hacía a mi país...
de no ser por eso, yo seguiría con la green card,
asegura.
Así, casi por accidente, llegó la política. Parte
de esa actividad fue colaborar con media docena de organismos que ayudan
a centenares de miles de emigrantes centroamericanos que llegaron a
la zona por culpa de las guerras, entre ellas CASA de Maryland, donde
fue Presidente de la Junta de Directores de 1996 a 1999. Ella misma
enseña español como segundo idioma.
En esos años, el tiempo era un bien escaso. Siguió trabajando
en empresas privadas y en 1991 y 1996 la revista Hispanic Bussiness
la seleccionó entre Los 100 Hispanos más Influyentes
de Estados Unidos. Su biografía ha aparecido en el Hispanic
Magazine and Apple Computer y en VISTA Magazine, y en dos publicaciones
educativas de circulación nacional. Estaciones de radio y televisión
la han tenido como invitada.
Jorge Sol Gutiérrez, su padre, había muerto en 1988. Pasó
sus últimos años en Washington porque en El Salvador
estaba en la lista negra (de los escuadrones de la muerte),
asegura Ana Sol.
A la política
Jorge
Sol no pudo ver a su hija convertida, en 1990, en la primera salvadoreña
americana en alcanzar un puesto de elección popular: la membresía
en la Junta de Educación del Condado de Montgomery, en Maryland,
de la cual llegó a ser presidenta y luego vicepresidenta. La
Asociación de Maestros del Estado de Maryland premió su
trabajo en 1999.
En 1994, Bill Clinton la nombró Viceadministradora de la Administración
de Investigaciones y Programas Especiales del Departamento de Transporte
de Estados Unidos.
La administración Clinton buscaba a una mujer, científica,
de una minoría étnica, recuerda. Su jefe inmediato
era el Secretario de Transporte Federico Peña.
El 18 de febrero de este año, Ana Sol anunció su candidatura
para la Casa de Delegados de Maryland en la Escuela Secundaria de Bethesda-Chevy
Chase, donde se graduaron ella y sus tres hijos. Ella espera representar
al Distrito Electoral 18 de Maryland, que cubre Chevy Chase, Kensington,
y Wheaton, áreas de clase media y alta, y cuyo electorado es
mayoritariamente liberal. Su estrategia es ganar las elecciones primarias
del Partido Demócrata, y vencer en las elecciones estatales.
En
esa reunión ella se declaró a favor de mejorar la educación
pública, mejores trabajos, vivienda a precios razonables, acceso
a atención médica, salarios en relación al costo
vida, crecimiento sostenible, y una línea de metro. Es una defensora
del derecho al aborto, la educación de adultos, y el apoyo a
la pequeña empresa. Esta es su segunda candidatura a la Casa
de Delegados de Maryland como miembro del Partido Demócrata.
Todavía tiene relaciones con su tierra natal. Allá vive
su hermano, dos años mayor. El presidente Francisco Flores es
su sobrino en segundo grado; la madre de Ana Sol y el abuelo del presidente
-Guillermo el indio Flores- eran hermanos.
Ana Sol recuerda al joven Francisco Flores que llegaba de visita cuando
estudiaba en Amherst, y la tristeza tras el accidente trágico
de su hermano. Esa muerte llevó a la madre de Francisco a la
India, a buscar al líder filosófico Satya Bragavan Sri
Sai Baba.
Actualmente, Ana Sol es ingeniera de la Corporación de Ciencias
de la Computación, una compañía que se encarga
del desarrollo de sistemas de computación y que tiene más
de 65 mil empleados en todo Estados Unidos.
Y el tiempo le sigue siendo un bien escaso.
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Ana Enma en breve
Padre: Jorge Sol Castellanos
Madre: Ana Pérez de Sol
Lugar y año de nacimiento: Santa Ana, 1942
Educación Secundaria: Escuela Bethesda Chevy-Chase
Educación Superior:
Universidad Estatal de Pennsylvania y Universidad Americana de
Washington
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