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CARTAS
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El
caso Tormenta
Qué lástima que la justicia no puede alcanzar
a los más acomodados de este país y así dar
un ejemplo de firmeza e integridad en el sistema, que la justicia
se aplica sin excepción de persona o estatus social.
Y no es que quisiera que se castigara con cárcel a estos
muchachos, pero sí deberían existir multas, castigos
correctivos o medidas cautelares que les sirvieran de escarmiento,
tanto a ellos como a sus padres.
Pues si es que los chicos pueden montar o ir a una fiesta con
un nombre tan sugestivo, donde al escucharlo se tiene una noción
de lo que habrá, siendo ya todos unos hombrecitos y mujercitas,
que no piden permiso de papi y mami para salir o comprar, así
deberían enfrentar solos la justicia.
En el lenguaje popular hay un término que define a quien
encubre y permite algo: alcahuete. Espero que ninguno de estos
padres sea de este tipo, pues es obvio que sus hijos no andan
en buenas compañías y que se están o ya están
metidos en el peligroso mundo de las drogas.
Hace un tiempo, llamó mi atención la noticia de
que el menor de los príncipes ingleses fue entregado por
su familia a la justicia por consumo de drogas. La realeza dejó
al príncipe para dar un ejemplo a la sociedad
de lo que no se debe hacer. Lástima que aquí estamos
tan subdesarrollados, y que con estos ejemplos de justicia, estamos
lejos de salir de esta clasificación.
Xenia
Zepeda
xeniaxe@yahoo.com
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Servicios
público vrs privado
Hace
más de tres semanas se quemó la lámpara del sistema
de alumbrado público frente a mi casa. Como ya los ladrones intentaron
abrirme el carro, hablé por teléfono -como era costumbre-
a CAESS. Recuerdo que esta empresa tardaba entre uno o dos días
en reponer una lámpara arruinada.
Allí me dijeron que ahora el servicio de alumbrado público
es asunto de la Alcaldía de San Salvador. Después de las
averiguaciones, di con el teléfono para informar sobre el desperfecto.
Fui atendido amablemente y después de tomar nota del reclamo,
se me dijo que esperara con paciencita porque tenían mucho trabajo.
Al preguntar de más o menos cuánto tiempo hablaba, me
dijo que por lo menos un mesesito.
¿Será buen servicio reponer una lámpara de alumbrado
público en 60 días, dado el clima de violencia y raterismo
existente? ¿Qué hemos ganado los usuarios, que pagamos
altas tarifas, por la socialización del servicio?
Mauricio
G. López
herlo@navegante.com.sv
La
opinión del señor Morales
Leí con interés la opinión de David G. Morales
acerca de telefonía celular. Creo que es necesario aclarar que
la Corte Suprema de Justicia se equivocó, como suele hacerlo
cuando se doblega a los intereses económicos de las grandes empresas.
El problema no es si pocas o muchas personas tienen celular.
El problema es que a la Corte se le olvida que no puede anteponer los
intereses de nadie frente a los derechos de los ciudadanos. Es pues
una cuestión de derechos versus intereses y lo peor es que son
intereses de cuatro o cinco compañías versus los derechos
de todos.
No tiene nada que ver con poseer o no un celular como los ilustres
magistrados han querido hacer ver en su triste y deleznable fallo.
Herman
W. Bruch
hwbruch@saltel.net
Los
derechos de la mujer
Es impresionante constatar que a nadie le importa en El Salvador que
a la mujer se le discrimina tanto, que a las empresas se les permite
especificar en los anuncios de empleos que las candidatas deben ser
menores de 30 años y de buena presencia.
Yo me pregunto cómo hacen tantas mujeres con hijos, y en muchos
casos, abandonadas por machos salvadoreños, si son mayores de
35 años y su apariencia ya no es tan buena. Faltaría
saber con exactitud en qué consiste tener buena apariencia además
de estar apropiadamente vestida para el puesto que solicita.
Es increíble que en el siglo XXI todavía no se hayan dictado
leyes para garantizar el derecho que tiene la mujer de ganarse la vida
decentemente. Tal parece que el machismo es una de las causas que perpetúan
la pobreza en nuestros países y, la indiferencia de nuestros
gobernantes para defender los derechos de todos los ciudadanos.
La mujer bien preparada es parte importante del capital humano y uno
de los factores básicos en la ecuación del éxito
económico. Obstaculizar su desarrollo por pasar de cierta edad,
y por su falta de belleza física, es señal indiscutible
de ignorancia y atraso. Ojalá que las mujeres en el siglo XXI
sepan exigir sus derechos fundamentales en El Salvador, sólo
así conseguirán la madurez política y social necesaria
para luchar por el futuro de sus hijos víctimas.
Diana
Guillén Gonzáles
tobychatul@aol.com
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