14 de julio de 2002

Portada
Cartas
Tema de portada
Reportaje
Perfil
Columna
Entrevista
Internacional
Opinión
Colofón
Archivo

CARTAS

El caso Tormenta
Qué lástima que la justicia no puede alcanzar a los más acomodados de este país y así dar un ejemplo de firmeza e integridad en el sistema, que la justicia se aplica sin excepción de persona o estatus social.
Y no es que quisiera que se castigara con cárcel a estos muchachos, pero sí deberían existir multas, castigos correctivos o medidas cautelares que les sirvieran de escarmiento, tanto a ellos como a sus padres.
Pues si es que los chicos pueden montar o ir a una fiesta con un nombre tan sugestivo, donde al escucharlo se tiene una noción de lo que habrá, siendo ya todos unos hombrecitos y mujercitas, que no piden permiso de papi y mami para salir o comprar, así deberían enfrentar solos la justicia.
En el lenguaje popular hay un término que define a quien encubre y permite algo: alcahuete. Espero que ninguno de estos padres sea de este tipo, pues es obvio que sus hijos no andan en buenas compañías y que se están o ya están metidos en el peligroso mundo de las drogas.
Hace un tiempo, llamó mi atención la noticia de que el menor de los príncipes ingleses fue entregado por su familia a la justicia por consumo de drogas. La realeza dejó al “príncipe” para dar un ejemplo a la sociedad de lo que no se debe hacer. Lástima que aquí estamos tan subdesarrollados, y que con estos ejemplos de justicia, estamos lejos de salir de esta clasificación.

Xenia Zepeda
xeniaxe@yahoo.com

Servicios público vrs privado
Hace más de tres semanas se quemó la lámpara del sistema de alumbrado público frente a mi casa. Como ya los ladrones intentaron abrirme el carro, hablé por teléfono -como era costumbre- a CAESS. Recuerdo que esta empresa tardaba entre uno o dos días en reponer una lámpara arruinada.
Allí me dijeron que ahora el servicio de alumbrado público es asunto de la Alcaldía de San Salvador. Después de las averiguaciones, di con el teléfono para informar sobre el desperfecto.
Fui atendido amablemente y después de tomar nota del reclamo, se me dijo que esperara con paciencita porque tenían mucho trabajo. Al preguntar de más o menos cuánto tiempo hablaba, me dijo que por lo menos un mesesito.
¿Será buen servicio reponer una lámpara de alumbrado público en 60 días, dado el clima de violencia y raterismo existente? ¿Qué hemos ganado los usuarios, que pagamos altas tarifas, por la socialización del servicio?

Mauricio G. López
herlo@navegante.com.sv


La opinión del señor Morales
Leí con interés la opinión de David G. Morales acerca de telefonía celular. Creo que es necesario aclarar que la Corte Suprema de Justicia se equivocó, como suele hacerlo cuando se doblega a los intereses económicos de las grandes empresas. El problema no es si pocas o muchas personas tienen celular.
El problema es que a la Corte se le olvida que no puede anteponer los intereses de nadie frente a los derechos de los ciudadanos. Es pues una cuestión de derechos versus intereses y lo peor es que son intereses de cuatro o cinco compañías versus los derechos de todos.
No tiene nada que ver con poseer o no un celular como los “ilustres“ magistrados han querido hacer ver en su triste y deleznable fallo.

Herman W. Bruch
hwbruch@saltel.net


Los derechos de la mujer
Es impresionante constatar que a nadie le importa en El Salvador que a la mujer se le discrimina tanto, que a las empresas se les permite especificar en los anuncios de empleos que las candidatas deben ser “menores de 30 años” y “de buena presencia”.
Yo me pregunto cómo hacen tantas mujeres con hijos, y en muchos casos, abandonadas por machos salvadoreños, si son mayores de 35 años y su apariencia ya no es tan “buena”. Faltaría saber con exactitud en qué consiste tener buena apariencia además de estar apropiadamente vestida para el puesto que solicita.
Es increíble que en el siglo XXI todavía no se hayan dictado leyes para garantizar el derecho que tiene la mujer de ganarse la vida decentemente. Tal parece que el machismo es una de las causas que perpetúan la pobreza en nuestros países y, la indiferencia de nuestros gobernantes para defender los derechos de todos los ciudadanos.
La mujer bien preparada es parte importante del capital humano y uno de los factores básicos en la ecuación del éxito económico. Obstaculizar su desarrollo por pasar de cierta edad, y por su falta de belleza física, es señal indiscutible de ignorancia y atraso. Ojalá que las mujeres en el siglo XXI sepan exigir sus derechos fundamentales en El Salvador, sólo así conseguirán la madurez política y social necesaria para luchar por el futuro de sus hijos víctimas.

Diana Guillén Gonzáles
tobychatul@aol.com


Copyright 2002 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.