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TEMA
DE PORTADA

Los
e xpedientes privados
La Contraloría del PCN
La
Corte de Cuentas ha sido dirigida por casi 20 años por miembros
del Partido de Conciliación Nacional (PCN) y, bajo su liderazgo,
ha sido un terreno infranqueable al escrutinio público. Pese
a que la Asamblea Legislativa tiene la potestad nunca ha auditado el
trabajo de la Corte.
Victor H. Dueñas/Erick L. Lemus/Claudia Zavala
vertice@elsalvador.com
Una misión de diputados viajó a Washington hace dos
años -sin éxito- para buscar una firma internacional que
auditara el trabajo de la Corte de Cuentas (CdC).
Curiosamente, los diputados visitaron la Oficina General de Contabilidad
(GAO, por sus siglas en inglés) para averiguar si podía
auditar a la Contraloría salvadoreña.
Los funcionarios estadounidenses entregaron una lista de firmas a las
que la Asamblea Legislativa podía acudir debido a que la GAO
no tiene facultades para hacer auditorías fuera de los Estados
Unidos.
Ese fue el último esfuerzo público del Primer Órgano
del estado para atender las críticas contra el manejo de la CdC,
al mando del PCN a lo largo de dos décadas.
Ninguna institución superior de auditoria podría
operar con credibilidad si se subordina a un partido político,
advierte Jim Wesberry, Ex -director del Proyecto de Responsabilidad/Anticorrupción
en las Américas (AAA).
Wesberry, que asesora a la administración del presidente mexicano
Vicente Fox, fue entrevistado -vía electrónica- por Vértice.
Es necesario que los auditores gubernamentales tengan absoluta
independencia de hecho y de apariencia para poder desempeñar
su función primordial de dar fe y crédito al pueblo sobre
las operaciones y el manejo de los recursos públicos por parte
de los gobernantes. El camino es despolitizarla, recalca.
El regreso de Hernán Contreras es fruto de las negociaciones
entre el PCN y los partidos gobernantes. Siempre mantuvo buenas relaciones
tanto con la Democracia Cristiana, en los 80, como con ARENA en los
90. El PCN ha controlado la CdC a cambio de sus votos en la Asamblea.
Perfil de candidato
En1998, llegó el diputado Francisco Merino a la CdC y sólo
una denuncia por una compra-venta ilícita lo obligó a
dimitir.
Una denuncia por su involucramiento en una compra-venta en San Luis
Talpa (usando un prestanombre) obligó a que dejara el cargo en
1999. Después de Merino, la aritmética legislativa llevó
a Rutilio Aguilera, quien le hereda muchos retos por delante a Hernán
Contreras.
Esta semana una delegación del FMLN, que presidió Schafik
Handal, cuestionó sin éxito a Contreras. El nuevo funcionario
reiteró que mantendrá la política de reserva en
aquellos casos que estime conveniente.
Al respecto, el abogado Abraham Ábrego, señala que los
informes de Auditoría que emite la Corte de Cuentas responden
a su atribución constitucional de vigilar la recaudación,
custodia, compromiso y erogación de los fondos públicos,
en conformidad al ordinal primero del artículo 195 de la Constitución.
Además, conforme al artículo 46 de la Ley de la
Corte de Cuentas estos informes tienen carácter público...
deben ser de acceso público por cualquier persona o entidad interesada,
agrega Ábrego.
Y, por su parte, Wesberry, remata explicando que el mandato de
la CdC en su ley orgánica es muy serio y sumamente importante
al país; pero se requiere una transformación
completa de la institución y también hace falta una modificación
constitucional para modernizar su nombre a una Auditoria General o Contraloría
General porque una Corte o Tribunal de Cuentas es una institución
obsoleta del Siglo XVI.
Restos
de Contreras
La comisión presidencial anticorrupción, que creó
la administración Cristiani, investigó más de 100
casos en el sector público.
Alfredo Cristiani la creó en noviembre de 1992 y fue hasta octubre
de 1993 que concluyó el informe de la Comisión de Seguimiento
y Fiscalización de los Programas de Inversión y Gastos
del Sector Público (CONSEFIP). Pero nunca se publicó.
Años después, se acusó a la CdC de tener una copia
del documento.
Habrá que ver si la administración de Contreras lo hace
público.
Un caso pendiente es el caso del INAZUCAR donde la CdC detectó
en 1998 un faltante mayor a los 16 millones de colones; pero se desconoce
si el dinero fue recuperado o no.
Las inconsistencias en los registros contables y la falta de documentación,
que sirva de soporte para justificar transacciones millonarias, fue
el lado flaco. En julio de 2001, el ex presidente del INAZUCAR, Ernesto
Jaimes, y el ex director, Romeo Melara Granillo (hoy inspector de la
PNC) llegaron a la CdC para presentar pruebas de descargo.
A Contreras le corresponderá decidir cuándo emitirá
una resolución final sobre el caso.
Pero en la historia de la CdC hay unas de cal y otras de arena. Por
ejemplo, uno de los casos más escandalosos que ha auditado es
el Fondo de Inversión Social (FIS) donde altos funcionarios se
aumentaron sus salarios, unos días antes de ser indemnizados
en 1995.
La CdC condenó a Norma de Dowe, Roberto Sorto, Regina de Alfaro
y Carlos Mejía a reintegrar poco más de dos millones de
dólares. A la fecha, no está claro si la medida se aplicó.
Un punto a favor en la historia de la CdC puede ser el caso del Banco
de Fomento Agropecuario (BFA) y la compra-venta del ingenio El Carmen
donde la auditoría confirmó que el BFA perdió más
de 100 millones de colones en su relación crediticia.
El
nuevo reglamento
El Reglamento para la Determinación de Responsabilidades es una
pieza clave para mejorar el trabajo de la CdC.
La normativa señalará directamente a funcionarios responsables
de utilizar mal los recursos del Estado y ya no sólo a instituciones.
La lucha contra la corrupción no solo requiere de instrumentos
de ley. Al menos, Wesberry reitera que estamos perdiendo la lucha.
El especialista estadounidense señala que El Salvador no
es diferente respecto de sus hermanos estados centroamericanos, continentales
y mundiales. La imagen de todos es mala.
Los gobiernos democráticos son espejos que reflejan a sus
ciudadanos. Hasta que los ciudadanos mismos lleguen a ser plenamente
incorruptos e incorruptibles por medio de un cambio total de sus propios
corazones, no habría ninguna esperanza de vencer a la corrupción
en planeta.
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Caso
Fedefut
Responsabilidad patrimonial
En noviembre de 2001, la Cámara Tercera de Primera Instancia
de la Corte de Cuentas exoneró a los directivos en el caso
de la federación de Fútbol salvadoreña por
su responsabilidad patrimonial y declaró improbable
la demanda de la Fiscalía General de la República.
Caso
FIS
Malversación de $2 millones
El 7 de enero de 2002, la Cámara Tercera de Primera Instancia
de la Corte de Cuentas condenó a los ex miembros del Consejo
de Administración del Fondo de Inversión Social
(FIS), Norma de Dowe, Regina PInto de Alfaro, Carlos Mejía
Peña y Roberto Sorto Fletes, a reintegrar la cantidad de
18 millones 87 mil 800 colones.
Caso Inazucar
Faltante de casi ¢17 millones
En 1998, la Corte de Cuentas reportó un faltante de 16
millones 703 mil 971 colones después que el Instituto Nacional
del Azúcar (INAZUCAR) financió -durante el proceso
de privatización- hasta un 90% la adquisición de
acciones por parte de cañeros, trabajadores e inversionistas
privados. Los beneficiarios de tales créditos no cancelaron
la deuda.
Caso BFA-El Carmen
Compra-venta
irregular
El Banco de Fomento Agropecuario (BFA) ha perdido más de
¢100 millones tras realizar una compra-venta irregular del
Ingenio Azucarero El Carmen. La auditoría de la Corte de
Cuentas determina irregularidades y establece presunción
de responsabilidad al ex presidente del banco, Raúl García
Prieto, quien se ha asociado ilícitamente con los propietarios
del Ingenio, Enrique Rais y Héctor Cristiani para defraudar
al Estado.
Corrupción
Alcaldía
Ayutuxtepeque
El Concejo Municipal de Ayutuxtepeque del partido FMLN suspende
al alcalde José Lorenzo Roza a quien acusan por abuso de
poder. Por su lado, el impugnado denuncia ante la Corte de Cuentas
a los al Concejo por malversación de fondos.
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Sólo
damos los indicios
Yuri Williams Saca, presidente de la Asociación de Auditores
Gubernamentales de El Salvador (AUGES) concede el beneficio de la duda
a la nueva gestión de Hernán Contreras. Pero, la buena
aplicación del nuevo Reglamento para la Determinación
de Responsabilidades, puede levantar la imagen de la Corte de Cuentas.
Vértice: ¿Por qué antes los auditores estaban
obligados a emitir juicios sobre sus respectivos informes de auditorías?
Yuri Saca: Porque así lo establecía la ley. Para
nosotros era complicado, porque no somos doctos en cuestiones legales.
A pesar de que recibíamos asesoría de la Dirección
Jurídica de la Corte, era bajo nuestra responsabilidad que se
establecían estos juicios en el documento de notas de antecedentes.
Siempre consideramos que no éramos los indicados para opinar
sobre la parte jurídica porque, al no ser abogados, se corren
muchos riesgos de posibles errores. Aunque por suerte nunca tuvimos
un problema así.
P.: Sin embargo, ahora hay una modificación en el Reglamento
que les da la potestad de señalar indicios de responsabilidad
penal. Eso, obviamente, requiere de un conocimiento de leyes...
R.: Sí, es cierto. Y también nos exige señalar
con una serie de datos personales y laborales a los presuntos responsables,
de tal manera que no haya posibilidad de evasión. No estaría
de más, eso sí, que los abogados formaran parte de los
equipos de trabajo desde un inicio. Es decir, que no sólo los
buscáramos para asesoría, sino que se empaparan más
de todo el proceso.
P.: ¿Hubo presión de parte de la Fiscalía para
que sus informes de auditorías fueran más personalizados
y así ellos evitarse el problema de individualizar responsabilidades?
R.: Hubo una reunión en junio del año pasado.
Ahí, gente de la Fiscalía dijo que para ellos era a veces
difícil individualizar la responsabilidad; que no sólo
bastaban nuestros informes, sino que debíamos ser más
específicos. Ellos estaban teniendo problemas con los homónimos,
porque las generales del funcionario señalado no estaban completas.
Que quede claro que nosotros damos los insumos, los indicios, ellos
son los encargados de señalar si hay delito o no. Por eso se
modificó ese aspecto, para agilizar el proceso que, a la larga,
pretende fiscalizar de mejor manera los recursos del Estado.
P.: ¿Hubo un caso en especial al que se refirió la Fiscalía?
R.: Que yo sepa, no. Creo que era más bien un problema
generalizado; algo que se venía dando continuamente y que les
impedía su labor, no sólo en el área penal. A veces,
por ejemplo, llegaban a cobrarle una sanción administrativa a
una persona, y resultaba que esa persona no era la verdadera responsable,
pero se llamaba igual.
P.: Usted también reconoció, hace unos días,
que hoy más que nunca los auditores podrían ser sujetos
de amenazas o sobornos, de parte de algunos funcionarios que se nieguen
a ser investigados ¿Han tenido casos concretos?
R.: Afortunadamente, no. Desde enero venimos con ese cambio
de individualizar responsabilidades y no hemos tenido ningún
caso reportado formal o informalmente. Aunque sí, no le niego,
que cuando estamos auditando un caso o una institución medio
espinosa, pues... tratamos de cambiar de rutas; uno tiene
maneras de cuidarse solo, sin necesidad de protección.
P.: Hernán Contreras se ha comprometido públicamente a
hacer una evaluación al interior de la Corte. ¿Por dónde
cree que hay que empezar?
R.: Hay que ver si los 450 auditores con que cuenta tienen la
capacidad real para cubrir toda la demanda de auditoría que hay
en el país. También es necesario verificar si los manuales
de trabajo que tenemos necesitan modernizarse, al igual que el equipo
tecnológico e informático. La contraloría gubernamental
de Estados Unidos, que es de donde nos basamos nosotros, dice que el
auditor debe tener un mínimo de 80 horas de capacitación
al año.
P.: ¿Por qué AUGES considera que el Presidente de
la Corte de Cuentas debería estar desvinculado de partidos políticos?
¿En qué beneficiaría al trabajo del ente contralor?
R.: Mire, yo he tenido casos de alcaldías, por ejemplo,
dirigidas por el FMLN o ARENA y, directamente, me han dicho que yo llego
a fregarlos porque soy del PCN. Nosotros no estamos en contra de que
el Presidente tenga una ideología política, porque está
en todo su derecho. Pero sí es lamentable que corramos el riesgo
de que nuestros informes puramente técnicos se vean desde una
óptica política, porque ahí salimos perjudicados
todos, porque coarta la independencia que la institución debe
tener.
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