30 de junio de 2002

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CARTAS

La ley del nombre

Recientemente tuve la fortuna de ser nuevamente padre de una pequeña infante y junto a mi esposa tuvimos la idea de ponerle un nombre creativo y original.
Pensamos en combinar nuestros dos apellidos, los cuales daban como resultado “Cori”; el segundo nombre pensamos que sería “Gabriel”, que es de todo mundo conocido, aunque tradicionalmente se atribuye al género masculino.
Ya con los plantares de mi bebita me dirigí al distrito correspondiente de la alcaldía en San Jacinto; estando en el lugar me mandaron a sacar copias afuera de la oficinas.
Luego me dijeron que me esperara durante unos minutos, que solamente sirvieron para que después me aclararan -con un tono desagradable- que no le podrían poner ese nombre; en su defecto, solo le pondría Gabriela, y no Gabriel como yo quería.
Sin estar satisfecho por la decisión y el argumento de las autoridades municipales, me dirigí a la Alcaldía de San Salvador y allí me respondieron que que no asentaban niños.
No lo podía creer. Un poco molesto me dirijo a otro distrito, el del Tinetti, donde me contestaron que tampoco asentaban, después de esperar una respuesta.
Sigo de necio y me voy al distrito del ex cine Terraza; ahí llegué faltando veinte para la cuatro. Al llegar, lo primero que hace la secretaria es ver la hora y me pide los documentos, los chequea, y luego me pregunta el nombre que le voy a poner.
Cuando se lo digo (y a la vez le explico su origen, que lo hemos decidido entre mi esposa y yo) también me dijo que no podía hacerlo porque la ley lo impide.
Yo me pregunto ¿Dónde queda el artículo 55 de la Constitución? ¿Dónde queda la “Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer” ratificada en 1981? ¿Dónde queda aquello que uno se puede cambiar el nombre (si no le gusta el que le heredaron sus padres)?

Vicente Alvarado Rivera
C.I.P. 1-1-134501

A los estudiantes, mejor no

Recientemente estuve con una brigada contra el dengue conjuntamente con las entidades correspondientes, en el sector donde yo trabajo. Mis compañeros y yo nos lanzamos a las calles con un buen grupo de alumnos, que a la vez de repartir información sobre esa peste, también entraban a las casas para sacar de estas todo aquello que pudiera parecer o ser foco de infección.
De hecho, atendíamos indicaciones superiores, y si bien es cierto la colaboración de todos es necesaria, y de igual beneficio, yo considero que no son nuestros muchachos los más idóneos para dicho trabajo. Está bien que ellos vayan por la calle y preparen un desfile ambientalista, educativo, informativo; pero que no sean ellos los encargados de ir y limpiar las casas de aquellos que muchas veces ni siquiera nos quieren abrir.
Aunque el niño, el estudiante sea un muy buen medio para prevenir dicha lacra, creo que ellos deberían ser factores de conciencia para con sus padres y así no lamentar mucho más.


Ana Virginia Andrade
avav_1@yahoo.com


¡Urgen donantes!!!

Hace unos días tuve la oportunidad de estar en el hospital Benjamín Bloom y me di cuenta que ante el mal que nos acecha (el dengue), hay una necesidad urgente de sangre. Por ello quiero pedir la colaboración para donar sangre y salvar la vida de un niño y no esperemos que el día de mañana sea uno de nuestros familiares el afectado.
La epidemia del dengue está cobrando la vida de nuestros niños y creo que es importante que los salvadoreños tomemos conciencia sobre la importancia de ayudar a salvar las vidas de nuestros pequeños, que son el futuro del país, o de lo contrario nadie lo hará.


Eduardo Antonio Vásquez
eduardvasquez@LatinMail.com


En contra del descanso

Estamos sufriendo demasiado con la iglesia Bethel que está ubicada sobre la avenida Bernal porque estos señores utilizan las bocinas de día y de noche, los fines de semana; son más de ocho horas con altoparlantes y soportamos los ensayos.
Ellos dicen que así convencerán a las personas, pero esto va en contra de nuestros derechos.
Solicitamos que haya una normativa que regule a estas personas pues me pregunto ¿a quién protege la ley? ¿A personas que laboramos durante toda la semana y necesitamos descansar en la noche con tranquilidad?
Ayudennos por favor a que la ordenanza municipal, pueda establecer que estas iglesias sean cubiertas con material anti ruidos, o se vaya a donde solo ellos puedan oirse sin dañar a los vecinos.

Myrna Acosta
myrnaaco47@hotmail.com


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