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TEMA
DE PORTADA
Cuba
antes de Castro
La
isla de los dictadores
Dos
rasgos destacan el período de los cien años transcurridos
desde que en 1902, Cuba obtiene su independencia: uno, la estrecha relación
de su historia con Estados Unidos y , dos el hecho que el mismo lapso
histórico los cubanos nunca gozaron de una verdadera democracia
. De una dictadura pasaron a otra, y otra, hasta desembocar en la que
sufren ahora, la más cruel y prolongada de todas.
Vértice
vertice@elsalvador.com
El hundimiento del acorazado estadounidense Maine, en el
puerto de La Habana, en 1898, atribuido a saboteadores españoles,
desencadenó la guerra entre Estados Unidos y España y
desembocó en la invasión de Cuba, colonia española
que luchaba por su independencia.
Pero si bien este episodio propicia la ruptura de Cuba con España,
vuelve a la isla una especie de protectorado de Estados Unidos desde
1899 hasta 1902, en que este país le otorga una independencia
relativa, ya que la nueva constitución política incluye
la llamada Enmienda Platt, que reconoce el derecho del ejército
estadounidense para intervenir en Cuba y a mantener, hasta la fecha,
la base militar de Guantánamo.
La guerra de independencia había costado millares de vidas y
sumido a Cuba en la bancarrota. No obstante, la iniciativa de un grupo
de empresarios cañicultores y tabacaleros cubanos de buscar alianzas
estratégicas con empresarios afines en Estados Unidos, operadores
de ingenios, convertidores de azúcar, procesadores de tabaco
y extractores de minerales entre otros, dieron pie a la formación
de grandes consorcios cubano-americanos que pronto generaron una gran
oferta de puestos de trabajo en las áreas administrativa, de
producción y servicios.
El creciente desarrollo de Cuba y su auge económico lo convirtió
en el país más atractivo de América -después
de Estados Unidos- para los emigrantes europeos, especialmente españoles,
que se volcaron sobre la isla, trayendo consigo nuevas ideas, conocimientos
gerenciales, empresariales y mano de obra calificada en diversos oficios.
La
estratégica posición geográfica de Cuba para el
intercambio comercial con los países de la Cuenca del Caribe,
propició la instalación de refinerías de petróleo
que más adelante serían de enorme valor logístico,
para la guerra que se avecinaba. Los banqueros estadounidenses, entre
ellos los legendarios magnates Rockefeller, Vanderbilt, J.P. Morgan
e inversionistas menores tomaron ventaja de estas óptimas condiciones
de mercado para expandir su influencia en la región.
En este contexto, desde 1902, pasando por el auge comercial que propicia
la Primera Guerra Mundial, hasta 1929, en que se produce la Gran Depresión,
se forman en Cuba los cimientos de una clase media de amplia base, con
poder adquisitivo, formación técnica, profesional y humanística.
Desde entonces, durante la década de los años treinta,
Cuba produce literatos, artistas y pensadores, así como administradores
que son pilares de la cultura y la economía, así como
la base de las nuevas generaciones de profesionales. Estos desempeñarán
un importante papel en la economía de guerra, durante la segunda
conflagración mundial y en los años de la posguerra.
La
caída de Wall Street
La caída de la Bolsa de Wall Street, en octubre de 1929, lleva
a Cuba a su peor momento económico. El precio del azúcar
se derrumba de los 2.18 dólares, a 57 centavos de dólar
la libra.
La
crisis económica aviva el descontento contra el gobierno de Gerardo
Machado, inicialmente apoyado por Estados Unidos, quien enfrenta varios
intentos de derrocamiento por miembros del ejército. Machado
reprime brutalmente los intentos de golpe de Estado y de igual manera
persigue a la oposición.
La llegada a La Habana del controversial embajador estadounidense, Benjamín
Sumner Welles, en mayo de 1933, marca un sesgo histórico en el
proceso de deterioro del gobierno de Machado.
En agosto del mismo año, una huelga de conductores de buses que
el gobierno quiso sofocar por la violencia, se convirtió en una
huelga general que paraliza a La Habana. Para conjurar la amenaza, Machado
hace un pacto con los agitadores comunistas, pero antes de que el pacto
pueda hacerse efectivo, una radioemisora transmite la noticia de que
Machado ha renunciado, lo cual saca a la calle multitudes jubilosas.
De hecho el presidente Machado renuncia el 9 de agosto cuando la huelga
trasciende al país entero.
A la caída de Machado suceden otros gobiernos de corta duración
que no resisten el descontento social, hasta que el 4 de septiembre
de 1933, un desconocido militar de bajo rango, Fulgencio Batista, encabeza
lo que se conoce como La Revuelta de los Sargentos y asume
el poder.
No obstante su primer paso por la casa de gobierno es igualmente efímera.
Un nuevo grupo revolucionario encabezado por Ramón Grau San Martín
y Antonio Guiteras asumen lo que se llamó el Gobierno de
los Cien Días, por el tiempo que duró. Su fugaz
gestión no está exenta de importancia ya que en este período,
con la anuencia de Estados Unidos, inicia gestiones para anular la Enmienda
Platt, excepto la presencia militar estadounidense en la base naval
de Guantánamo, por cuya ocupación pagaba al gobierno cubano
unos 4 mil dólares al año.
Establece asimismo la jornada de ocho horas de trabajo diarias y dio
el derecho al voto a las mujeres. La administración Roosevelt
no vio con buenos ojos las iniciativas populistas del gobierno de Grau-Guiteras,
por lo que le negó su reconocimiento.
Luego de un agitado período y gobiernos de corta duración,
Fulgencio Batista gana las elecciones presidenciales de 1940, al derrotar
a Ramón Grau San Martin, el candidato opositor. Ese mismo año
se promulga la Constitución del 40, que contenía los principios
básicos de una democracia moderna que habrían permitido
a los cubanos encauzarse por la vertiente del pleno estado de derecho
y elaborar los mecanismos para volverse cada vez menos vulnerables a
los gobiernos dictatoriales.
Vientos de guerra
En diciembre de 1941 el gobierno cubano declaró la guerra al
eje nazi-fascista, Alemania, Japón e Italia. Cuba se convirtió
en asiento estratégico de suma importancia para la defensa del
mar Caribe y el Océano Atlántico.
Para
1944, Grau San Martín resulta ganador de las elecciones presidenciales
a la cabeza de una amplia coalición de partidos. Su primer año
de gobierno se vio empañado por sucesivas crisis, entre ellas
la escasez de alimentos, debidas a los efectos de la guerra. Pero Grau
recuperó popularidad al lograr en 1945 un acuerdo con Estados
Unidos consistente en aplicar un sustancial aumento al precio del azúcar.
En la época de la posguerra, las fluctuaciones en los precios
del azúcar y una espiral inflacionaria generó descontento
social e inestabilidad política.
Sin embargo, pese a los problemas políticos y económicos,
en este agitado período, según el analista cubano, Adolfo
Rivero Caro , al llegar a los años 50, cerca de un tercio de
la población de Cuba pertenecía a la clase media y el
37 por ciento de trabajadores se consideraba mano de obra calificada.
Asimismo existía un alto grado de motilidad social, es decir
que los individuos podían subir por la escala social gracias
a sus habilidades, conocimientos, formación técnica y
académica o a través del éxito en los negocios.
Años 50
Según el autor, que cita a Aníbal Escalante, líder
del partido comunista cubano, en la década de los años
cincuenta, Cuba tenía el tercer puesto entre los países
con mayor ingreso per cápita en Latinoamérica, superado
sólo por Argentina y Venezuela, entre los 350 y 550 dólares
al año, considerando el alto poder adquisitivo de la moneda en
esa época.
Agrega que de acuerdo con un informe del Departamento de Comercio de
Estados Unidos, de 1956, Cuba era el país con el mayor caudal
capitalista en Latinoamérica y contaba con una extensa red de
líneas ferroviarias y carreteras, además de puertos bien
equipados.
El consumo per cápita de carne se elevaba de 65 a 70 libras por
año, nivel superado sólo por Inglaterra, Australia y Dinamarca,
mucho más alto que el consumo en Estados Unidos.
Las expectativas de vida eran de 58.8 años, en tanto que las
del resto de Latinoamérica, era de 56 años.
Cuba
era, por entonces, uno de los países de Latinoamérica
donde el nivel de vida de las masas era particularmente alto.
Durante este período, los niveles de alfabetización cubanos
clasificaban en cuarto lugar en Latinoamérica, después
de Argentina, Chile y Costa Rica.
En Cuba circulaban cerca de setenta periódicos, 18 de ellos,
en La Habana. La más importante revista, Bohemia,
declaraba una circulación pagada de 250 mil ejemplares.
Cuba contaba con más teléfonos per cápita en América
Latina, excepto Argentina y Uruguay; más aparatos de televisión
que Italia y más autos, per cápita, con excepción
de Venezuela. El dólar y el peso circulaban de manera simultánea
en estricta paridad.
La
caída de Batista
En 1952 Fulgencio Batista, con apoyo del ejército y la anuencia
de Washington DC, tomó el poder, suspendió las garantías
constitucionales, disolvió el Congreso e instituyó un
gobierno provisional que prometió elecciones al corto plazo.
Después
de sofocar un levantamiento en las provincias de Oriente, encabezado
por un abogado, llamado Fidel Castro, el 23 de julio de 1953, el régimen
consideró tener control de la situación. Batista anunció
que habría elecciones en octubre de 1954.
El opositor de Batista, Grau San Martín, se retiró de
la campaña alegando que sus seguidores estaban siendo aterrorizados,
por lo que Batista fue elegido sin oposición.
El 24 de febrero de 1955 Batista asumió la presidencia, reinstauró
las garantías constitucionales y otorgó amnistía
a los presos políticos, entre ellos, a Castro. Este último
se exilió en Estados Unidos y luego en México.
En el orden económico Batista emprendió un programa de
desarrollo que, juntamente con la estabilización del precio internacional
del azúcar, mejoraba la perspectiva económica y política
de Cuba. Se incrementaron las inversiones estadounidenses en la isla,
lo cual trajo un exuberante desarrollo de la agroindustria azucarera,
que incluía derivados como los alcoholes industriales y los licores.
Los rones cubanos, seguidos por los codiciados tabacos habanos, eran
apreciados en el mundo por su alta calidad.
Pero no todo el capital que arribaba a Cuba era limpio, ya que Batista
daba la bienvenida a conocidos jefes de la Mafia italo-americana, que
instalaron y administraron casinos, prostíbulos y otros negocios
afines.las playas y lujosos hoteles,a sí como los hermosos parajes
del interior de a isla, propiciaron el turismo americano y europeo,
lo cual contribuía a la abundancia de empleo y mejoras al nivel
de vida de los cubanos.
Sin embargo la corruptela del gobierno batistiano llegó a extremos
tales que comenzó a generar malestar en diversos los niveles
de la sociedad. Todo aquel que deseaba sortear los trámites burocráticos
para establecer un negocio en Cuba, tenía que pagar sobornos
e incluso otorgar acciones o porcentajes sobre sus ganancias a voraces
funcionarios. Por otra parte, recrudeció la indiscriminada represión
contra los opositores, haciendo desaparecer, prácticamente, todo
vestigio de democracia en Cuba.
La
llegada de Castro
Después de una fallida asonada en diciembre de 1956, Castro huyó
a las montañas de Sierra Maestra donde organizó el movimiento
26 de julio, en conmemoración del asalto al Cuartel Moncada,
en 1953.
Durante
ese año, mediante guerra de guerrillas, acosó al gobierno
de Batista, ganando apoyo popular así como las simpatías
de extranjeros, incluyendo a los medios informativos de Estados Unidos
y buena parte de Latinoamérica, que veían en él
a un reivindicador de la democracia cubana.
El 17 de marzo de 1958 Castro convocó a una rebelión general,
mientras sus fuerzas crecían, hasta que el 1 de enero de 1959,
Batista huyó de Cuba. Un gobierno provisional asumió el
poder y pese a que Castro declinó ponerse al frente de este se
convirtió en presidente de facto a mediados de febrero de ese
año.
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