16 de junio de 2002

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REPORTAJE

El legado de Rember Torres

Su muerte pasó inadvertida para muchos, a excepción de quienes lo conocieron y recibieron los beneficios de su “mano” curativa. Rember Torres deja tras de sí una invaluable obra social en las comunidades pobres de San Salvador .

Iván Gómez
vertice@elsalvador.com

Era el primer temporal del invierno, que coincidía con el penúltimo día de mayo. La lluvia y la oscuridad del ambiente obliga a los automovilistas a activar las luces de sus vehículos antes de la puesta de sol. El aguacero, según los expertos, se mantendría 48 horas.
Mientras la torrencial lluvia sigue, los cuerpos de socorro reciben una llamada de emergencia. Un accidente de tránsito se ha registrado sobre la calle a Montserrat. Un autobús de la ruta 10 se ha estrellado contra un vehículo particular.
Al interior del auto se transportaban dos personas, un adulto y una niña. El adulo -Rember Torres- muere en el acto, mientras que su hija -Paola, de cinco años- se salva milagrosamente.
Las primeras investigaciones indican que el responsable del accidente es el motorista de la unidad de transporte colectivo.
Nuevamente el accidente se atribuye a fallas mecánicas de la unidad, con más de quince años de fabricación.
Torres se convierte en una víctima más de la “irresponsabilidad” de algunos motoristas, que el año pasado enlutaron a 113 familias.
Sólo en los últimos cinco meses, los conductores habrían causado 493 accidentes.

Grandes proyectos

La primera causa de accidentes se origina con el irrespeto a la señales de tránsito, seguida por la distracción del conductor.
Rember Torres tenía tres meses de haber llegado al Distrito Seis de la Alcaldía de San Salvador, aunque su trabajo con las comunidades se remonta dos años atrás.
Con su muerte, a los 31 años de edad, se trunca la felicidad de muchas familias capitalinas.
Los días han pasado y a petición del responsable del accidente y de la esposa de la víctima, el caso ha terminado en una pronta conciliación, sobre todo, en beneficio del motorista quien padece diabetes a sus 49 años.
Su dedicación
Pero este motorista, que rebasó imprudentemente en carril contrario, desconoce a quién le arrebató la vida.
Durante su breve estancia en la alcaldía, Torres trabajó con las 87 comunidades que corresponden al Distrito Seis.
“No era un hombre de escritorio, si era necesario barrer... lo hacía", sostiene Alfredo Leiva, Jefe del Departamento de Participación Ciudadana del referido distrito.
En el último mes, se dedicó de lleno al trabajo de prevención de enfermedades con las vendedoras del mercado. El 24 de mayo organizó un festival de salud, donde ofreció capacitación, además de atención médica a las pequeñas comerciantes.
“Era una persona muy activa, muy optimista y no se desanimaba por obstáculos”, sostiene su asistente, doctor Oscar Romero, a quien trataba como colega dejando atrás la jerarquía de jefatura.
El día siguiente del accidente, Torres inauguraría el proyecto de Adultos Mayores. Su objetivo principal era el de incorporarlos en actividades culturales recreativas sin dejar atrás la atención en salud.
“Bien recuerdo sus palabras: ‘hay que formar los talleres motivacionales para integrar a los olvidados”, recuerda María Domínguez.
La inauguración y su correspondiente fiesta tuvieron que esperar. La actividad se suspendió debido a la trágica noticia.
La sorpresa era enorme, ya que la última vez que lo vieron con vida fue a eso de las cinco de la tarde del vienes 30 de mayo, junto a su hija. El entusiasta médico recordó a las comerciantes del Tineti asistir con puntualidad al evento.
“El nos decía que al terminar nos llevaría a pasear”, recuerda Mercedes Martínez, miembro de la comisión de salud del mercado.
Al enterarse de su muerte, mucha gente del mercado se trasladó -bajo la lluvia- hasta la funeraria todavía.
Algunos no tenían mucho tiempo de conocerlo, pero su dedicación al trabajo lo hizo ganarse aprecio y respeto inmediatamente.
Rember Torres es el segundo de cuatro hermanos, de una familia humilde residente en el kilómetro 23 de la Carretera Panamericana.

Meta: salir adelante

Todos los días tenía que madrugar para asistir a clases en el Instituto Nacional “Santa Lucía”, Ilopango, cuando estudiaba educación media.
Al graduarse de bachiller ingresó a la Universidad de El Salvador (UES). Se inscribió en la Facultad de Medicina. En 1998 obtuvo su título de doctor.
“Él no sobresalía por su inteligencia, más bien por ser hábil. Yo admiraba su espíritu emprendedor”, sostiene la doctora Claudia de Centeno, una de sus ex profesoras.
Sus mayores contactos con la población necesitada fue cuando prestó Servicio Social en comunidades de Chalatenango, donde desarrolló planes pilotos sobre prevención de enfermedades.
En varias ocasiones visitó a unos parientes, residentes en Ciudad Credisa, en San Salvador. Fue en ese lugar, en 1993, cuando conoció a Sandra Marlin, con quien formaría su hogar.
Bastó un par de encuentros entre Rember y Sandra, para que ella quedara prendada del carisma, de su sinceridad y, sobre todo, del espíritu emprendedor del joven doctor, a quien terminó aceptando como pretendiente y, luego, esposo.
“Era una persona sin vicios... Era amigo de todos. Me sorprendía la cantidad de gente que lo saludaba, de donde había vivido, como de otras partes”.
Historia de amor
El 18 de noviembre de 1995, la pareja de jóvenes se casa. Al año, nace Paola Natalí, quien siempre lo acompañó a todas partes.
Sandra comprendió que para Rember no existían barreras cuando de ayudar al prójimo se trata. Tanto así, que muchas veces no cobraba consulta a sus vecinos de la Residencial Villa Los Angeles, en Soyapango.
Eso sí, “no le gustaba que llegaran personas con malestares, luego de haberse tomado unas copas demás. Yo no soy farmacia”, recuerda Sandra que le decía.
Una vez finaliza el funeral, Sandra recibió una llamada telefónica. El dueño del bus aceptaba la responsabilidad de su motorista en el accidente y le sugiere un acuerdo sobre indemnización. Pero ella insiste que no tiene tiempo para esos asuntos. “Creo que no era el momento para hablar de eso. Nuestra vida ya cambió y no es mi intención cambiarle la vida a los demás”.
Sandra no cree que se hará justicia con mantener en la cárcel al responsable; quiere evitar trasladar el dolor a otra familia.
Se pudo constatar que el médico evitó una tragedia mayor, ya que esa tarde del accidente, cuando el motorista pierde el control de la unidad, el bus pudo chocar contra una pupusería donde se encontraban unas 25 personas.
Con el juicio se resolvió que Saúl Granadino, de 49 años, responsable del accidente y la muerte de Rember, quedara en libertad por problemas de salud.
Aunque judicialmente el caso está resuelto, Sandra se muestra preocupada por accidentes como el ocurrido con su esposo. Se refiere, sobre todo, al eterno problema de permitir la circulación de buses viejos, que en su mayoría carecen de revisiones mecánicas.
“El colmo es que los diputados le han dado más tiempo a los buses viejos, para que continúen siendo un atentado para la población. Esa injusticia es la que más me duele, el pensar que muchas personas pueden correr nuestra misma desgracia. No quiero que sufran otras familias”.
Sandra se encuentra en el octavo mes de embarazo. Los médicos recomendaron adelantar el nacimiento del bebé que llevará el nombre de Rember Guillermo.
El recuerdo
“Me parece importante decirle, a mi manera, las características de mi esposo: él era un hombre sencillo, brillante... Su carrera la coronó sin dejar ninguna materia y hasta donde recuerdo -según comentarios de sus propios compañeros- fue la mejor calificación de su promoción universitaria.
A nivel personal, era amoroso, abnegado, honesto, sincero, trabajador, un esposo e hijo ejemplar que ayudaba en todo (hasta en las tareas domésticas). No era un hombre machista; éramos una familia muy unida; donde él iba, allí nos llevaba siempre a mi hija y a mí.
Incluso, hubo muchos fines de semanas que le acompañábamos a hacer trabajo con las comunidades y, obviamente, que este trabajo escapaba de su horario de trabajo normal; pero eso no le importaba a él...
Era alguien que siempre abogaba por el derecho de los desvalidos, no le fruncía el ceño a nada, entregado por completo al servicio de los demás. Cualquier cosa que usted le pidiera siempre estaba presto a ayudarle o a brindarle un consejo”.
Sandra Marlin de Torres

Doctor integral

Nombre: Rember Torres Burgos
Fecha de nacimiento: 2 de febrero de 1972
Edad: 31 años
Padres: Jerónimo Burgos y Lilian Torres
Hermanos: Jaime, Lilian y Ángela Burgos
Esposa: Sandra Marlin de Torres
Hijos: Paola Natalí
Profesión: Doctor en Medicina
Centro de labores: Oficina de salud del Distrito 6 de la Alcaldía de S.S.
Ocupación: Pasión por servir a los demás.

 


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