16 de junio de 2002

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Tempestad después de la tormenta
Rostros de la tormenta

Desde hace más de dos meses está en prisión un grupo de jóvenes capturados durante la fiesta “Tormenta Tóxica”. De la acusación inicial a la fecha, la Fiscalía General de la República (FGR) ha cambiado la tipificación del delito y se han señalado fallas procesales para el primer juez que llevó el caso. Un grupo de familiares y acusados han confiado a Vértice las experiencias surgidas en medio de su propia tempestad.

Ivan Gómez

vertice@elsalvador.com

Faltan unos cuantos minutos para el inicio de la rutinaria jornada en las celdas del Penal La Esperanza.
Mario Jovel, tendido en el piso, trata de acomodarse en su colchoneta húmeda.
Está despierto desde hace varias horas. Añora las prácticas con sus compañeros del grupo de Jazz. También lamenta no estar trabajando las comunidades de Sonsonate. Como el resto de los once jóvenes detenidos, ha tenido que olvidarse por unos meses de continuar sus estudios universitarios. Su gusto es la Ingeniería Agroindustrial. También se siente incómodo por la ausencia de su novia y sus padres; aunque lo visiten tres veces por semana.
Mario no recuerda cuantos días lleva en Mariona, pero nunca olvidará el 30 de marzo. Desde esa fecha, comparte una pequeña celda con unos 29 reclusos.
Mientras avanza el día tendrá oportunidad de encontrase con sus amigos del destino.
Con un pants negro, Mario Guirola está listo para sus prácticas de karate. Ha tratado de sobrellevar el problema con un mayor optimismo. “A todos nos une la desgracia de no estar libres, por lo que tiene que existir el respeto mutuo ya que nos conviene vivir en armonía”, señala el estudiante de medicina. Sus temores no están adentro del encierro; más bien en que no existe la libertad para continuar con su rutina. Sus planes se encuentran detenidos. “Aunque he perdido el ciclo de la universidad, lo que más me duele es la angustia de mis padres”.
Ese mismo pensamiento pasa por Julio del Águila quien afirma que la experiencia ha fortalecido más su relación con sus padres y, pese a que conoció en las bartolinas a la mayoría de los detenidos, la causa los mantiene unidos durante los días de visita.
Aprovecha su estancia para enseñar a tocar algunos instrumentos musicales a otros reclusos; aunque su preferencia es la Capoeira, una danza acrobática brasileña.

Ahora unidas
Al otro extremo de la ciudad, Olga Arias se ha encontrado con una realidad muy diferente a la que creía sobre la vida en el penitenciario de mujeres.


Al igual que en Mariona, la mayoría de los reclusos son jóvenes. "No podría calificar mi experiencia acá como un tiempo perdido. Aquí he venido a aprender mucho y a conocer de cada una de estas personas. Aunque no deja de dolerme el no estar en las clases de mercadeo y con mi familia".
Tanto Olga como el resto de sus tres amigas del destino, Gabriela Barrios, Carolina López y Ana Cristina Pineda compartían en un principio una idea equivocada de la realidad del lugar. Hoy ese miedo ya es historia.
“Mi pueblo es increíble, que donde supuestamente se debe encontrar gente mala ‘la escoria de la sociedad’, me venga a encontrar a gente de un corazón gigante. Cada día es una nueva experiencia”, sostiene Ana Cristina Pineda quien ocupa parte de su tiempo para plasmar en cuadros sus sentimientos y los de algunas internas. Desde su realidad hasta un Winnie Pooh.
Carolina tiene esperanza que todo se resolverá; “hasta del mar Muerto se pueden sacar peces vivos”, dice
A los jóvenes les tiene bien en común pensar que, de alguna manera, la experiencia les dejará un legado difícil de olvidar. Sin embargo, a futuro inmediato la visión es diferente. Todos sueñan una vez afuera, tratar de continuar con sus vidas. Buscarle nuevas letras a sus canciones, donde se plasme la realidad enfrentada y agradecer a todo aquel que se solidarizó con ellos, en momentos que se les acusaba de ser una red de narcotraficantes.
Gabriela va más allá, además de incorporarse a las actividades cotidianas, piensa escribir su experiencia. “Aunque veo a mi familia dos veces por semana, he dejado de formar parte de la dinámica familiar. Continuaré en el grupo de Capoeira y contaré esta historia. La gente tiene derecho a saber qué desearían las internas para su futuro una vez hallan pagado su condena”.

El juicio
Habrían transcurrido varios años desde que el Juzgado de Paz de San Luis Talpa era abarrotado por fiscales, agentes de seguridad, custodios, familiares, curiosos y los miembros de la prensa.


En esta ocasión y en la víspera de Semana Santa, en un rancho de la Playa Amatecampo, un grupo de 15 personas (la mayoría jóvenes universitarios) algunos de ellos dedicados a actividades artísticas, son detenidos bajo cargos de comercio, tráfico y almacenamiento de droga.
Según agentes policiales encubiertos, este grupo era el que habría organizado la noche del viernes 22 de marzo la fiesta campal en donde habrían asistido unas 300 personas.
El tribunal es demasiado pequeño para albergar a los involucrados. Apenas podrán colarse por las rendijas de los ventanales, las miradas de los angustiados padres de familia que esperaban al igual que sus hijos una resolución favorable del caso. De antemano, sus abogados y hasta algunos elementos policiales, se lo habían adelantado. Todos se encontraban a la espera de la resolución del Juez de Paz José Amaya quien, en cuestión de segundos, luego de diez horas de alegatos, ordenó que el procedimiento continuara su marcha. Esa decisión causó alarma entre la concurrencia; entre ellas la propia secretaria del tribunal a quien se le mojaron los ojos.
Ese dictamen es el inicio de un calvario por el que han tenido que pasar, durante casi tres meses, los familiares de los detenidos. “Esa determinación fue el motivo que nos obligó a unirnos”, sostienen los padres.
Faltaban pocos minutos para las diez de la noche. A la hora que el juez leía su resolución, una procesión del Santo Entierro desfilaba frente al juzgado. Fue una combinación de tradición y realidad.
En ese momento y en medio de la desesperación, los progenitores inician un intercambio de números telefónicos y direcciones para buscar juntos una salida al problema que se les venía encima. Sus hijos eran expuestos ante los medios de comunicación como narcotraficantes. Esa tipificación ha sido considerada un atropello a su dignidad.
Los afectados coinciden en señalar que existe un interés de llenar a toda costa, las estadísticas contra la lucha al narcotráfico.
Mientras tanto, las diferentes entidades aprovechan la coyuntura ocurrida en la Playa Amatecampo para opinar sobre el caso.
Algunos diputados han considerado tipificar como delito el consumo de droga, el que tendría que ser castigado.
El arenero Rodrigo Ávila mociona la penalización del consumo de drogas, con años de prisión.
En la tormenta tóxica estuvo involucrada una francesa, representanes del Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
Los diputados también cuestionaron que algunos miembros de oficinas internacionales participen en estos actos.

La confusión
En el interior del Penal Mariona y Cárcel de Mujeres había otra decisión entre los detenidos, varios de ellos recién se habían conocido en las bartolinas.


Se mantendrían unidos, al igual que sus padres.
“Todos sabíamos que nuestros hijos andaban en una fiesta. Estamos convencidos que estaban en el lugar equivocado y que fueron los conejillos de indias”, sostiene Yolanda Pineda madre de Ana Pineda, profesional de diseño. Su mayor arte es la pintura. Su destreza ha sido expuesta en varias ocasiones en el medio artístico.
Pero, al parecer, la confusión no solo ha reinado en los detenidos y sus familiares. Poco a poco las información vertida por los fiscales y la policía ha comenzado a variar su contenido.
En un primer momento se argumentó que en la fiesta “Tormenta Tóxica” se distribuían y consumían todo tipo de droga. Sin embargo, a ninguno de los detenidos se les practicó un examen toxicológico.
Se presentó una bolsa con pastillas llamadas Éxtasis, la droga que provoca la sensación de empatía. Días después, los laboratorios determinaron que era acetaminofén. Primera debilidad.
El año pasado, Vértice publicó una investigación sobre la presencia de esta droga en el país y, en ese momento, las autoridades policiales desconocían sobre dicha píldora e incluso se apoyaron en el internet para hablar sobre el tema.
La Fiscalía pidió sin suerte la reserva del caso, el cual, no ha sido individualizado.
El miércoles 29 de mayo, el jefe de la Fiscalía Antinarcotráfico Alberto Alas anunció que cambiarían su acusación original de un delito grave hacia uno menos grave, por lo que se ha solicitado al Juzgado Primero de Instrucción de Zacatecoluca el cambio de “comercio, tráfico y almacenamiento ilícito de drogas” por el de “inducción o ayuda al consumo de droga”. En pocas palabras, los detenidos en vez de comercializar estupefacientes se habrían dedicado a “regalarla”.
El cambio de delito cuenta con una pena que oscila de dos a cuatro años de cárcel.
Alberto Alas aclaró, en su momento, que no se había cometido un error en la investigación policial; sino que, al contrario, la misma permitió comprobar que 11 de los 15 detenidos no traficaron con droga como se había intuido inicialmente.
A esa determinación ha llegado el Ministerio Público, “gracias a las nuevas entrevistas con los agentes encubiertos y los policías captores”.

Conflicto legal
La Fiscalía pretendía que once de los 15 detenidos quedaran en libertad al aceptar su responsabilidad en lo que se llama un procedimiento abreviado.


Pero los jóvenes están convencidos de su inocencia y no aceptan el cambio solicitado por la FGR. “No puedo aceptar algo que no he hecho”, sostiene Alvaro Orellana. Ésta apreciación es compartida por el resto de los jóvenes presos.
Y a raíz de la falta de resolución en tres recursos por detención ilegal interpuestos ante la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, la Jueza Primero de Instrucción de Zacatecoluca, Miriam Salazar, decidió suspender una audiencia especial solicitada por la FGR, que se llevaría a cabo el cinco de este mes.
Para Jaime Martínez, Director de Centros Penales de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD), no existe ningún obstáculo para que el proceso continúe su curso.
“El juez no ha querido cumplir la ley y lo que hace es una aplicación mecánica”, sostiene.
El artículo 294 del Código Procesal Penal, en el párrafo segundo, determina que no se puede aplicar la sustitución a la detención por otra cautelar en los delitos relacionados al narcotráfico.
Esta Ley fue aprobada por la Asamblea Legislativa en septiembre de 1999 y a la que se pudo haber abocado el Juez de Paz de San Luis Talpa.
Sin embargo, para Martínez, como para el director de la PNC, Mauricio Sandoval, el caso pudo haberse resuelto desde el inicio.
El Juez de Paz tenía suficiente base jurídica para dejar en libertad a la mayoría de jóvenes.
“Lo que existe es un conflicto de legislación secundaria debido a una interpretación entre el Código Procesal Penal, los tratados internacionales y la Constitución Política”, declara Martínez
Al mismo tiempo, señala que el Juez -al parecer- olvidó el Artículo 172 de la Constitución que le faculta la independencia de interpretación.
“En el caso sólo tres o cuatro personas debían estar detenidos”, consideró por su parte el jefe policial.
El Salvador ha firmado el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos que en su artículo 9 párrafo 3 señala que la prisión preventiva no debe ser regla general.
En este conflicto, la respuesta se encuentra en el Artículo 144 de la Constitución en la que hace prevalecer el tratado internacional por encima de la Ley.
“Aunque exista el artículo 294, el juez pudo haber aplicado los Tratados y sobre esta base prevalece el Tratado”, señala Martínez.
Pese a que el tema abordó por varios días la agenda nacional y contrario a lo que se podría esperar de la opinión pública, los familiares de los jóvenes argumentan que han contado con el apoyo incondicional de amigos e incluso abogados se han puesto a la orden sin ningún compromiso.
“Nos hemos encontrado con amigos que están indignados por lo ocurrido contra nuestros hijos”, sostiene Guirola.
Desde que el Juez José Baudilio determinó que existían suficientes indicios para que los capturados permanecieran en prisión, los centros penitenciarios “La Esperanza”, en cantón Mariona, y “Rosa Virginia Pelletier”, son visitados por los padres de los jóvenes.
En sus agendas hay espacios para los días martes, jueves y domingos...




Un poco de suerte

En la fiesta “Tormenta Tóxica” participaron unas 300 personas. Carlos es uno de los 80 jóvenes inicialmente detenidos . Su experiencia durante más de 15 horas es narrada en primera persona.

Cuando mis amigos me avisaron que habría una fiesta en la playa, pensé que sería como las que se han organizado en otras partes donde todo estaba calculado: buena música, luces, seguridad....
“Cuando mis amigos me avisaron que habría una fiesta en la playa, pensé que sería como las que se han organizado en otras partes donde todo estaba calculado: buena música, luces, seguridad.
La invitación estaba abierta al público; bastaba con cancelar seis dólares. El lugar sería un rancho de alquiler, como el que se anuncian en los periódicos.
LLegamos temprano, como a las siete de la noche, por lo que tuve tiempo de meterme a la piscina. A eso de las ocho comenzó a llegar más gente; entre ellos, varios amigos, dos de ellos había llevado hierba, a unos tres dólares el paquete.
Nos dimos unos cuatro pipasos y me fui a bailar.
Había un grupo de danza brasileña que bailaban muy bien y la fiesta llevó su curso normal.
Creo que eran la una de la madrugada, cuando me entró sueño y me fui a recostar al carro. No estaba mareado más bien cansado.
A penas me entró sueño, cuando escuché gritos y una gran bulla. En ese momento, un hombre con gorro navarone golpeó la ventana del carro y chasqueó su pistola. Pensé que era un asalto. Con empujones, gritos y puteadas, me sacó a la fuerza sin dejar de presionar la boca de su pistola contra mi cara hasta que me reunió con otras personas atrás del rancho. Al registrame bruscamente, mi cartera calló en la arena.
Todos estábamos en el suelo boca abajo, los encapuchados preguntaban por nombres y adonde estaba el dinero. Tomaron a uno del pelo. “¡Vos nos vas a decir quién es!”. En ese momento sonó un disparo. Ya lo mataron, pensé. Creí que me iban a matar.
Después de unos cuarenta y cinco minutos, cuando tenían reunidos a todos (unos 200, el resto pudo escapar), nos indicaron que no había problema; que eran policías.
Eso motivó a que muchos los criticaran. Pero su respuesta fue golpear a estos. Uno de los que quedó detenido les pidió que se identificaran. “Esta es mi identificación”, le dijo al tiempo que le chasqueó el arma en su cuerpo. “Nosotros sabemos todo, a qué lugares van ustedes. Ya sabemos por quienes venimos”, insistían.
Antes de la cinco de la mañana, comenzaron a dejar ir a la mayoría. Quedaríamos unos 80. Yo, como había llegado con un amigo que vendería comida, no podía salir. Pero, quedarme fue peor, ya que nos obligaron a esperar al fiscal, quien según ellos, llegaría a eso de las nueve de la mañana.
Escogieron a un grupo de muchachos, (los que están presos) a esos los pusieron aparte. Estaban esposados en parejas y reconocí a varios.

Corre video...

Mientras se esperaba al fiscal, nos dejaron dormir. Fue en ese momento cuando alcancé a ver a gente tomando fotos y videos. También identifiqué a varias personas adultas que estaban en la fiesta. Eran los famosos agentes encubiertos (no había ninguna mujer) quienes también bebieron cerveza.
El fiscal se atrasó y llegó pasadas las doce del mediodía del domingo. No quería dejarnos ir. Argumentaba que era su responsabilidad si nos pasaba algo afuera.
Nos indicaron que nos llevarían a la DAN y allí, una vez llegaran nuestros padres, quedaríamos libres.
Un joven que andaba con su esposa dijo que era mayor de edad y que era absurdo que llamaran a sus padres.
A una mujer francesa le dijeron que dentro de su bolso habían encontrado algo malo. Ella, extrañada, aseguró que lo único que andaba era una navaja y que, además, tenía inmunidad diplomática. La dejaron ir. Eso molestó a la mayoría. Al final, mi amigo y yo salimos a las seis de la tarde.
Dicen que todo el relajo se debe a que en una fiesta pasada, andaba la sobrina de un alto jefe policial. Ella estaba embarazada y se había pasado de tragos y droga. A esa mujer la vi en la fiesta del Zonte. Pero creo que la seguridad no depende de cuando hay problemas personales con parientes de la PNC”.

Cronología
Tóxica cronología


19 de diciembre de 2001. La fiscalía gira una orden de detención administrativa contra Cristian Menjívar por presunta venta de droga éxtasis a un agente encubierto.
Tres meses después, el sábado 23 de marzo, cuatro personas son detenidas a tres kilómetros del rancho Amatecampo donde se efectuaba una fiesta Rave. Los efectivos policiales, buscaban el dinero de la fiesta Tormenta Tóxica que había empezado la tarde de ese día y a la que había asistido Menjivar y sus acompañantes detenidos en primera instancia.

Domingo 24. 3 a.m. y 10 a.m. Los detenidos son llevados a la entrada del rancho luego de registrase un incidente con una unidad élite de la Fuerza Armada destacada en la zona como parte de las medidas de seguridad ofrecidas al Presidente George Bush, quien llegaría ese día al país. En un principio los agentes no se querían identificarse. (Ese incidente tendría que haberse reportado al D.M 9)
Se inicia el trama del requerimiento fiscal. Al menos 200 personas, 85 son detenidas hasta las seis. Doce horas más tarde, son esposados 11 personas, mas los cuatro capturados fuera del rancho. A las 11 de la noche son trasladados a la División Antinarcóticos.

Lunes 25 Son presentados a los medios de comunicación como narcotraficantes. Se presenta a Cristian Menjivar como narcotraficante de la Zona Rosa.
Miércoles 27. El juez de San Luis Talpa, presente en la DAN anticipa ante algunos medios de comunicación que los 15 detenidos serán llevados a la fase de instrucción. Los abogados defensores denuncian que los agentes encubiertos han declarado ante los fiscales sin la presencia de la defensa. Nueve horas después del plazo dedo por la Ley.

Jueves 28. Los padres de seis de los detenidos se unen para enfrentar la situación. Tienen la certeza que se les ha violado desde el principio sus derechos. Con el allanamiento, el plazo de detención ilegal y prolongado, el nombramiento irregular de los agentes encubiertos entre otros.
Viernes 29. Doce horas de alegato en la audiencia, se decreta sin individualizar el delito, la detención provisional.

Sábado 30. Once de los detenidos, jóvenes entre 18 y 24 años, son trasladados al centro penal La Esperanza y a Cárcel de Mujeres. Donde esperan después de 71 días, esperan los resultados de los recursos de exhibición personal interpuestos por varios padres de familia. El caso de denuncia ante la PDDH.

Domingo 31. Al menos 60 personas entre amigos y familiares visitan por primera vez a los detenidos.

Martes 2 de abril. Los padres de 11 de los jóvenes en forma espontánea se reúnen. Desde esa fecha se mantienen unidos.

Jueves 4. El Diario de Hoy publica con base en un informe oficial en el que expresa que en la fiesta no existía éxtasis y confirma que el monto del valor de la droga es de 8 mil 900 dólares y no 250 mil colones como se dijo inicialmente.

Martes 23. La Cámara Tercera de la Sección del Centro, sin entrar en mayor conocimiento del caso confirma la detención provisional y pasa el caso al Juzgado Primero de Instrucción de Zacatecoluca.

Lunes 13 de mayo. Se niega a la fiscalía la solicitud de reserva del caso.

Martes 14. El director de la PNC reconoce que ha habido una confusión en torno al decomiso de la droga éxtasis y que se trata que es un error de la prensa, afirmando que le sorprende que el juez halla encarcelado a todos los presuntos implicados y no solo a dos o a tres.

Miércoles 15
. El fiscal antidroga pide una audiencia especial para cambiar la calificación del caso del delito de tráfico y comercio por el de inducción al consumo de droga.

Martes 29. La jueza programa para el cinco de junio la fecha de la audiencia solicitada. Pero al siguiente día la suspende hasta que la Sala de lo Constitucional se pronuncie sobre los recursos de exhibición personal.

 



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