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TEMA
DE PORTADA
Tempestad
después de la tormenta
Rostros de la tormenta
Desde
hace más de dos meses está en prisión un grupo
de jóvenes capturados durante la fiesta Tormenta Tóxica.
De la acusación inicial a la fecha, la Fiscalía General
de la República (FGR) ha cambiado la tipificación del
delito y se han señalado fallas procesales para el primer juez
que llevó el caso. Un grupo de familiares y acusados han confiado
a Vértice las experiencias surgidas en medio de su propia tempestad.
Ivan Gómez
vertice@elsalvador.com
Faltan unos cuantos minutos para el inicio de la rutinaria jornada
en las celdas del Penal La Esperanza.
Mario Jovel, tendido en el piso, trata de acomodarse en su colchoneta
húmeda.
Está despierto desde hace varias horas. Añora las prácticas
con sus compañeros del grupo de Jazz. También lamenta
no estar trabajando las comunidades de Sonsonate. Como el resto de los
once jóvenes detenidos, ha tenido que olvidarse por unos meses
de continuar sus estudios universitarios. Su gusto es la Ingeniería
Agroindustrial. También se siente incómodo por la ausencia
de su novia y sus padres; aunque lo visiten tres veces por semana.
Mario no recuerda cuantos días lleva en Mariona, pero nunca olvidará
el 30 de marzo. Desde esa fecha, comparte una pequeña celda con
unos 29 reclusos.
Mientras avanza el día tendrá oportunidad de encontrase
con sus amigos del destino.
Con un pants negro, Mario Guirola está listo para sus prácticas
de karate. Ha tratado de sobrellevar el problema con un mayor optimismo.
A todos nos une la desgracia de no estar libres, por lo que tiene
que existir el respeto mutuo ya que nos conviene vivir en armonía,
señala el estudiante de medicina. Sus temores no están
adentro del encierro; más bien en que no existe la libertad para
continuar con su rutina. Sus planes se encuentran detenidos. Aunque
he perdido el ciclo de la universidad, lo que más me duele es
la angustia de mis padres.
Ese mismo pensamiento pasa por Julio del Águila quien afirma
que la experiencia ha fortalecido más su relación con
sus padres y, pese a que conoció en las bartolinas a la mayoría
de los detenidos, la causa los mantiene unidos durante los días
de visita.
Aprovecha su estancia para enseñar a tocar algunos instrumentos
musicales a otros reclusos; aunque su preferencia es la Capoeira, una
danza acrobática brasileña.
Ahora
unidas
Al otro extremo de la ciudad, Olga Arias se ha encontrado con una realidad
muy diferente a la que creía sobre la vida en el penitenciario
de mujeres.
Al igual que en Mariona, la mayoría de los reclusos son jóvenes.
"No podría calificar mi experiencia acá como un tiempo
perdido. Aquí he venido a aprender mucho y a conocer de cada
una de estas personas. Aunque no deja de dolerme el no estar en las
clases de mercadeo y con mi familia".
Tanto Olga como el resto de sus tres amigas del destino, Gabriela Barrios,
Carolina López y Ana Cristina Pineda compartían en un
principio una idea equivocada de la realidad del lugar. Hoy ese miedo
ya es historia.
Mi pueblo es increíble, que donde supuestamente se debe
encontrar gente mala la escoria de la sociedad, me venga
a encontrar a gente de un corazón gigante. Cada día es
una nueva experiencia, sostiene Ana Cristina Pineda quien ocupa
parte de su tiempo para plasmar en cuadros sus sentimientos y los de
algunas internas. Desde su realidad hasta un Winnie Pooh.
Carolina tiene esperanza que todo se resolverá; hasta del
mar Muerto se pueden sacar peces vivos, dice
A los jóvenes les tiene bien en común pensar que, de alguna
manera, la experiencia les dejará un legado difícil de
olvidar. Sin embargo, a futuro inmediato la visión es diferente.
Todos sueñan una vez afuera, tratar de continuar con sus vidas.
Buscarle nuevas letras a sus canciones, donde se plasme la realidad
enfrentada y agradecer a todo aquel que se solidarizó con ellos,
en momentos que se les acusaba de ser una red de narcotraficantes.
Gabriela va más allá, además de incorporarse a
las actividades cotidianas, piensa escribir su experiencia. Aunque
veo a mi familia dos veces por semana, he dejado de formar parte de
la dinámica familiar. Continuaré en el grupo de Capoeira
y contaré esta historia. La gente tiene derecho a saber qué
desearían las internas para su futuro una vez hallan pagado su
condena.
El
juicio
Habrían transcurrido varios años desde que el Juzgado
de Paz de San Luis Talpa era abarrotado por fiscales, agentes de seguridad,
custodios, familiares, curiosos y los miembros de la prensa.
En
esta ocasión y en la víspera de Semana Santa, en un rancho
de la Playa Amatecampo, un grupo de 15 personas (la mayoría jóvenes
universitarios) algunos de ellos dedicados a actividades artísticas,
son detenidos bajo cargos de comercio, tráfico y almacenamiento
de droga.
Según agentes policiales encubiertos, este grupo era el que habría
organizado la noche del viernes 22 de marzo la fiesta campal en donde
habrían asistido unas 300 personas.
El tribunal es demasiado pequeño para albergar a los involucrados.
Apenas podrán colarse por las rendijas de los ventanales, las
miradas de los angustiados padres de familia que esperaban al igual
que sus hijos una resolución favorable del caso. De antemano,
sus abogados y hasta algunos elementos policiales, se lo habían
adelantado. Todos se encontraban a la espera de la resolución
del Juez de Paz José Amaya quien, en cuestión de segundos,
luego de diez horas de alegatos, ordenó que el procedimiento
continuara su marcha. Esa decisión causó alarma entre
la concurrencia; entre ellas la propia secretaria del tribunal a quien
se le mojaron los ojos.
Ese dictamen es el inicio de un calvario por el que han tenido que pasar,
durante casi tres meses, los familiares de los detenidos. Esa
determinación fue el motivo que nos obligó a unirnos,
sostienen los padres.
Faltaban pocos minutos para las diez de la noche. A la hora que el juez
leía su resolución, una procesión del Santo Entierro
desfilaba frente al juzgado. Fue una combinación de tradición
y realidad.
En ese momento y en medio de la desesperación, los progenitores
inician un intercambio de números telefónicos y direcciones
para buscar juntos una salida al problema que se les venía encima.
Sus hijos eran expuestos ante los medios de comunicación como
narcotraficantes. Esa tipificación ha sido considerada un atropello
a su dignidad.
Los afectados coinciden en señalar que existe un interés
de llenar a toda costa, las estadísticas contra la lucha al narcotráfico.
Mientras tanto, las diferentes entidades aprovechan la coyuntura ocurrida
en la Playa Amatecampo para opinar sobre el caso.
Algunos diputados han considerado tipificar como delito el consumo de
droga, el que tendría que ser castigado.
El arenero Rodrigo Ávila mociona la penalización del consumo
de drogas, con años de prisión.
En la tormenta tóxica estuvo involucrada una francesa, representanes
del Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
Los diputados también cuestionaron que algunos miembros de oficinas
internacionales participen en estos actos.
La
confusión
En el interior del Penal Mariona y Cárcel de Mujeres había
otra decisión entre los detenidos, varios de ellos recién
se habían conocido en las bartolinas.
Se
mantendrían unidos, al igual que sus padres.
Todos sabíamos que nuestros hijos andaban en una fiesta.
Estamos convencidos que estaban en el lugar equivocado y que fueron
los conejillos de indias, sostiene Yolanda Pineda madre de Ana
Pineda, profesional de diseño. Su mayor arte es la pintura. Su
destreza ha sido expuesta en varias ocasiones en el medio artístico.
Pero, al parecer, la confusión no solo ha reinado en los detenidos
y sus familiares. Poco a poco las información vertida por los
fiscales y la policía ha comenzado a variar su contenido.
En un primer momento se argumentó que en la fiesta Tormenta
Tóxica se distribuían y consumían todo tipo
de droga. Sin embargo, a ninguno de los detenidos se les practicó
un examen toxicológico.
Se presentó una bolsa con pastillas llamadas Éxtasis,
la droga que provoca la sensación de empatía. Días
después, los laboratorios determinaron que era acetaminofén.
Primera debilidad.
El año pasado, Vértice publicó una investigación
sobre la presencia de esta droga en el país y, en ese momento,
las autoridades policiales desconocían sobre dicha píldora
e incluso se apoyaron en el internet para hablar sobre el tema.
La Fiscalía pidió sin suerte la reserva del caso, el cual,
no ha sido individualizado.
El miércoles 29 de mayo, el jefe de la Fiscalía Antinarcotráfico
Alberto Alas anunció que cambiarían su acusación
original de un delito grave hacia uno menos grave, por lo que se ha
solicitado al Juzgado Primero de Instrucción de Zacatecoluca
el cambio de comercio, tráfico y almacenamiento ilícito
de drogas por el de inducción o ayuda al consumo
de droga. En pocas palabras, los detenidos en vez de comercializar
estupefacientes se habrían dedicado a regalarla.
El cambio de delito cuenta con una pena que oscila de dos a cuatro años
de cárcel.
Alberto Alas aclaró, en su momento, que no se había cometido
un error en la investigación policial; sino que, al contrario,
la misma permitió comprobar que 11 de los 15 detenidos no traficaron
con droga como se había intuido inicialmente.
A esa determinación ha llegado el Ministerio Público,
gracias a las nuevas entrevistas con los agentes encubiertos y
los policías captores.
Conflicto
legal
La Fiscalía pretendía que once de los 15 detenidos quedaran
en libertad al aceptar su responsabilidad en lo que se llama un procedimiento
abreviado.
Pero los jóvenes están convencidos de su inocencia y no
aceptan el cambio solicitado por la FGR. No puedo aceptar algo
que no he hecho, sostiene Alvaro Orellana. Ésta apreciación
es compartida por el resto de los jóvenes presos.
Y a raíz de la falta de resolución en tres recursos por
detención ilegal interpuestos ante la Sala de lo Constitucional
de la Corte Suprema de Justicia, la Jueza Primero de Instrucción
de Zacatecoluca, Miriam Salazar, decidió suspender una audiencia
especial solicitada por la FGR, que se llevaría a cabo el cinco
de este mes.
Para Jaime Martínez, Director de Centros Penales de la Fundación
de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD), no existe
ningún obstáculo para que el proceso continúe su
curso.
El juez no ha querido cumplir la ley y lo que hace es una aplicación
mecánica, sostiene.
El artículo 294 del Código Procesal Penal, en el párrafo
segundo, determina que no se puede aplicar la sustitución a la
detención por otra cautelar en los delitos relacionados al narcotráfico.
Esta Ley fue aprobada por la Asamblea Legislativa en septiembre de 1999
y a la que se pudo haber abocado el Juez de Paz de San Luis Talpa.
Sin embargo, para Martínez, como para el director de la PNC,
Mauricio Sandoval, el caso pudo haberse resuelto desde el inicio.
El Juez de Paz tenía suficiente base jurídica para dejar
en libertad a la mayoría de jóvenes.
Lo que existe es un conflicto de legislación secundaria
debido a una interpretación entre el Código Procesal Penal,
los tratados internacionales y la Constitución Política,
declara Martínez
Al mismo tiempo, señala que el Juez -al parecer- olvidó
el Artículo 172 de la Constitución que le faculta la independencia
de interpretación.
En el caso sólo tres o cuatro personas debían estar
detenidos, consideró por su parte el jefe policial.
El Salvador ha firmado el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos que en su artículo 9 párrafo 3 señala
que la prisión preventiva no debe ser regla general.
En este conflicto, la respuesta se encuentra en el Artículo 144
de la Constitución en la que hace prevalecer el tratado internacional
por encima de la Ley.
Aunque exista el artículo 294, el juez pudo haber aplicado
los Tratados y sobre esta base prevalece el Tratado, señala
Martínez.
Pese a que el tema abordó por varios días la agenda nacional
y contrario a lo que se podría esperar de la opinión pública,
los familiares de los jóvenes argumentan que han contado con
el apoyo incondicional de amigos e incluso abogados se han puesto a
la orden sin ningún compromiso.
Nos hemos encontrado con amigos que están indignados por
lo ocurrido contra nuestros hijos, sostiene Guirola.
Desde que el Juez José Baudilio determinó que existían
suficientes indicios para que los capturados permanecieran en prisión,
los centros penitenciarios La Esperanza, en cantón
Mariona, y Rosa Virginia Pelletier, son visitados por los
padres de los jóvenes.
En sus agendas hay espacios para los días martes, jueves y domingos...
Un
poco de suerte
En la fiesta Tormenta Tóxica participaron unas
300 personas. Carlos es uno de los 80 jóvenes inicialmente detenidos
. Su experiencia durante más de 15 horas es narrada en primera
persona.
Cuando mis amigos me avisaron que habría una fiesta en la
playa, pensé que sería como las que se han organizado
en otras partes donde todo estaba calculado: buena música, luces,
seguridad....
Cuando mis amigos me avisaron que habría una fiesta en
la playa, pensé que sería como las que se han organizado
en otras partes donde todo estaba calculado: buena música, luces,
seguridad.
La invitación estaba abierta al público; bastaba con cancelar
seis dólares. El lugar sería un rancho de alquiler, como
el que se anuncian en los periódicos.
LLegamos temprano, como a las siete de la noche, por lo que tuve tiempo
de meterme a la piscina. A eso de las ocho comenzó a llegar más
gente; entre ellos, varios amigos, dos de ellos había llevado
hierba, a unos tres dólares el paquete.
Nos dimos unos cuatro pipasos y me fui a bailar.
Había un grupo de danza brasileña que bailaban muy bien
y la fiesta llevó su curso normal.
Creo que eran la una de la madrugada, cuando me entró sueño
y me fui a recostar al carro. No estaba mareado más bien cansado.
A penas me entró sueño, cuando escuché gritos y
una gran bulla. En ese momento, un hombre con gorro navarone golpeó
la ventana del carro y chasqueó su pistola. Pensé que
era un asalto. Con empujones, gritos y puteadas, me sacó a la
fuerza sin dejar de presionar la boca de su pistola contra mi cara hasta
que me reunió con otras personas atrás del rancho. Al
registrame bruscamente, mi cartera calló en la arena.
Todos estábamos en el suelo boca abajo, los encapuchados preguntaban
por nombres y adonde estaba el dinero. Tomaron a uno del pelo. ¡Vos
nos vas a decir quién es!. En ese momento sonó un
disparo. Ya lo mataron, pensé. Creí que me iban a matar.
Después de unos cuarenta y cinco minutos, cuando tenían
reunidos a todos (unos 200, el resto pudo escapar), nos indicaron que
no había problema; que eran policías.
Eso motivó a que muchos los criticaran. Pero su respuesta fue
golpear a estos. Uno de los que quedó detenido les pidió
que se identificaran. Esta es mi identificación,
le dijo al tiempo que le chasqueó el arma en su cuerpo. Nosotros
sabemos todo, a qué lugares van ustedes. Ya sabemos por quienes
venimos, insistían.
Antes de la cinco de la mañana, comenzaron a dejar ir a la mayoría.
Quedaríamos unos 80. Yo, como había llegado con un amigo
que vendería comida, no podía salir. Pero, quedarme fue
peor, ya que nos obligaron a esperar al fiscal, quien según ellos,
llegaría a eso de las nueve de la mañana.
Escogieron a un grupo de muchachos, (los que están presos) a
esos los pusieron aparte. Estaban esposados en parejas y reconocí
a varios.
Corre video...
Mientras
se esperaba al fiscal, nos dejaron dormir. Fue en ese momento cuando
alcancé a ver a gente tomando fotos y videos. También
identifiqué a varias personas adultas que estaban en la fiesta.
Eran los famosos agentes encubiertos (no había ninguna mujer)
quienes también bebieron cerveza.
El fiscal se atrasó y llegó pasadas las doce del mediodía
del domingo. No quería dejarnos ir. Argumentaba que era su responsabilidad
si nos pasaba algo afuera.
Nos indicaron que nos llevarían a la DAN y allí, una vez
llegaran nuestros padres, quedaríamos libres.
Un joven que andaba con su esposa dijo que era mayor de edad y que era
absurdo que llamaran a sus padres.
A una mujer francesa le dijeron que dentro de su bolso habían
encontrado algo malo. Ella, extrañada, aseguró que lo
único que andaba era una navaja y que, además, tenía
inmunidad diplomática. La dejaron ir. Eso molestó a la
mayoría. Al final, mi amigo y yo salimos a las seis de la tarde.
Dicen que todo el relajo se debe a que en una fiesta pasada, andaba
la sobrina de un alto jefe policial. Ella estaba embarazada y se había
pasado de tragos y droga. A esa mujer la vi en la fiesta del Zonte.
Pero creo que la seguridad no depende de cuando hay problemas personales
con parientes de la PNC.
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Cronología
Tóxica cronología
19 de diciembre de 2001. La fiscalía gira una orden
de detención administrativa contra Cristian Menjívar
por presunta venta de droga éxtasis a un agente encubierto.
Tres meses después, el sábado 23 de marzo, cuatro
personas son detenidas a tres kilómetros del rancho Amatecampo
donde se efectuaba una fiesta Rave. Los efectivos policiales,
buscaban el dinero de la fiesta Tormenta Tóxica que había
empezado la tarde de ese día y a la que había asistido
Menjivar y sus acompañantes detenidos en primera instancia.
Domingo 24. 3 a.m. y 10 a.m. Los detenidos son llevados
a la entrada del rancho luego de registrase un incidente con una
unidad élite de la Fuerza Armada destacada en la zona como
parte de las medidas de seguridad ofrecidas al Presidente George
Bush, quien llegaría ese día al país. En
un principio los agentes no se querían identificarse. (Ese
incidente tendría que haberse reportado al D.M 9)
Se inicia el trama del requerimiento fiscal. Al menos 200 personas,
85 son detenidas hasta las seis. Doce horas más tarde,
son esposados 11 personas, mas los cuatro capturados fuera del
rancho. A las 11 de la noche son trasladados a la División
Antinarcóticos.
Lunes 25 Son presentados a los medios de comunicación
como narcotraficantes. Se presenta a Cristian Menjivar como narcotraficante
de la Zona Rosa.
Miércoles 27. El juez de San Luis Talpa, presente en la
DAN anticipa ante algunos medios de comunicación que los
15 detenidos serán llevados a la fase de instrucción.
Los abogados defensores denuncian que los agentes encubiertos
han declarado ante los fiscales sin la presencia de la defensa.
Nueve horas después del plazo dedo por la Ley.
Jueves 28. Los padres de seis de los detenidos se unen
para enfrentar la situación. Tienen la certeza que se les
ha violado desde el principio sus derechos. Con el allanamiento,
el plazo de detención ilegal y prolongado, el nombramiento
irregular de los agentes encubiertos entre otros.
Viernes 29. Doce horas de alegato en la audiencia, se decreta
sin individualizar el delito, la detención provisional.
Sábado 30. Once de los detenidos, jóvenes
entre 18 y 24 años, son trasladados al centro penal La
Esperanza y a Cárcel de Mujeres. Donde esperan después
de 71 días, esperan los resultados de los recursos de exhibición
personal interpuestos por varios padres de familia. El caso de
denuncia ante la PDDH.
Domingo 31. Al menos 60 personas entre amigos y familiares
visitan por primera vez a los detenidos.
Martes 2 de abril. Los padres de 11 de los jóvenes en forma
espontánea se reúnen. Desde esa fecha se mantienen
unidos.
Jueves 4. El Diario de Hoy publica con base en un informe
oficial en el que expresa que en la fiesta no existía éxtasis
y confirma que el monto del valor de la droga es de 8 mil 900
dólares y no 250 mil colones como se dijo inicialmente.
Martes 23. La Cámara Tercera de la Sección
del Centro, sin entrar en mayor conocimiento del caso confirma
la detención provisional y pasa el caso al Juzgado Primero
de Instrucción de Zacatecoluca.
Lunes 13 de mayo. Se niega a la fiscalía la solicitud
de reserva del caso.
Martes 14. El director de la PNC reconoce que ha habido
una confusión en torno al decomiso de la droga éxtasis
y que se trata que es un error de la prensa, afirmando que le
sorprende que el juez halla encarcelado a todos los presuntos
implicados y no solo a dos o a tres.
Miércoles 15. El fiscal antidroga pide una audiencia
especial para cambiar la calificación del caso del delito
de tráfico y comercio por el de inducción al consumo
de droga.
Martes 29. La jueza programa para el cinco de junio la
fecha de la audiencia solicitada. Pero al siguiente día
la suspende hasta que la Sala de lo Constitucional se pronuncie
sobre los recursos de exhibición personal.
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