9 de junio de 2002

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CARTAS

Telefonía celular

Me refiero al caso de intentar regular el cobro a los usuarios de telefonía celular cuando una llamada a otro celular no se completa y el sistema lo traslada automáticamente a un servicio de grabación de mensajes, lo cual es tratado como si una llamada (de al menos un minuto) se hubiese efectuado.
La SIGET, en una muy acertada disposición, dejó a opción del usuario si hace o no uso de este servicio ordenando a las empresas telefónicas transmitir un aviso auditivo (de al menos cuatro segundos de duración) antes de ser conectado al grabador de mensajes. Esta disposición defiende claramente los derechos del consumidor a pagar por el servicio que desea (comunicarse directamente con otra persona) y a la vez le da la oportunidad de enviar un mensaje pagado, únicamente si así lo desea.
No obstante, las empresas telefónicas, buscando únicamente su lucro y no importándole los intereses de sus usuarios, demandaron jurídicamente la ilegalidad de esta regulación, y sus asesores encontraron un término que, por su carácter subjetivo, pudiese tener varias interpretaciones y ser ocupado a su favor: “interés general”.
La Corte Suprema de Justicia (CSJ) considera que los usuarios de telefonía celular conforman una parte minoritaria de la población y, por lo tanto, no se le pueden aplicar regulaciones destinadas a procurar un bienestar general.
Esto equivale a decir que el teléfono celular es un artículo de lujo y quienes lo usen pueden pagar lo que sea, sea justo o no.
Hago un llamado no a la Corte, ya que aparecerían expertos diciendo que la resolución es legal, sino a a cualquiera de las compañías telefónicas, a que siendo más consciente de que la satisfacción del cliente es lo que genera auténtica lealtad con su proveedor, tome medidas equivalente a la regulación.
La compañía que inicie lo anterior se convertiría en un auténtico líder. Yo me cambiaría a la firma que muestre identificación con las necesidades y preferencias del público.
Para el funcionario de la Corte o el abogado que desee corregir mi error y explicarme por qué la telefonía celular no es un asunto de interés general, le solicito constate el alto número de abonados que tienen las compañías telefónicas, y verán que la mayoría de familias salvadoreñas cuentan con uno de estos aparatos.

David Gilberto Morales
C.I.P. 1-1-042135

“La depresión de las letras”

He leído con atención los reportajes publicados los días 28 de abril y 5 de mayo, bajo el título “La depresión de las letras”, firmados por la periodista Claudia Zavala.
En lo que se refiere a las informaciones relacionadas con el trabajo de la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), de CONCULTURA, considero necesario hacer algunas precisiones que, de no corregirse, pueden convertirse en faltas a la veracidad.
1) La “Comisión Editorial” a la que se hace alusión en el reportaje no está integrada por seis personas, sino por tres. En realidad, como se lo expliqué a la señorita Zavala, en la DPI funcionan separadamente dos Comisiones permanentes, una para temas de Literatura y otra para temas de Historia, integrada cada una por tres personas.
2) Los temas más atendidos por nuestra producción editorial son, precisamente, la narrativa (ficción) y la historia (no ficción). En el citado reportaje se dice que hemos publicado principalmente textos de “narrativa-histórica”, lo cual es equivocado.
3) Esta casa editorial no produce diez libros por mes, como también se dice en el reportaje, sino un promedio de cuatro por mes. Diez libros es el promedio mensual de la producción editorial salvadoreña que ha sido registrada en la agencia local del ISBN.
4) En este sentido, me permito destacar que desde hace tres años, por fin, ha comenzado a funcionar dicha agencia salvadoreña en las instalaciones de la Biblioteca Nacional. El dato que en el reportaje aparece como “la producción literaria” de El Salvador (456 títulos), no refleja toda la labor editorial del Estado, instituciones y empresas salvadoreñas que publican libros en este país; con todo, es un avance importante para un país que por muchos años no tuvo registro de ISBN.
Finalmente, debo reconocer que no poseo un registro de la entrada de la obra del señor Miguel Ángel Gutiérrez Leiva, a quien se hace alusión en el reportaje como un autor que, al no recibir dictamen de su obra, abandonó sus aspiraciones literarias. Siempre es lamentable cuando alguien abandona sus sueños. Sin embargo, en un medio tan duro y en una profesión tan difícil como la literatura, al deseo de escribir deben sumarse genuinos esfuerzos individuales por perfeccionarse en ese arte.


Miguel Huezo Mixco
Director de Publicaciones


El gasto de los diputados
La primera potencia del planeta, con una población de 250.928.000 en un área de 9.355.855 km2 y una densidad de sólo 27 personas mantiene permanentemente unos 400 diputados (congresistas). El Salvador, con una población de 5.392.000 en un área de sólo 21.041 km2 y con una densidad de 256 personas por km2 por ahora tiene 84 diputados más 20 en el innecesario PARLACEN.
Pero Estudios de la ONU han determinado que la humanidad se duplica cada 25 años; al paso que vamos, para el año 20027 (si continúa la lógica de la proporcionalidad) habrá 336 “padres de la patria”, es decir, que casi llegará a igual cantidad del número de congresistas de la primer potencia del mundo.
Debe recordarse que a más población, la vegetación disminuye, hay menos alimentos, más desempleo, analfabetismo, enfermedades y extrema pobreza. Lo correcto y para bienestar del pueblo es establecer -por tiempo indefinido- sólo 3 diputados por cada departamento y abolir los 20 diputados del PARLACEN.
La gobernación política departamental fue creada en los primeros años del siglo pasado, cuando el tránsito a las ciudades se hacía sólo en carreta tirada por bueyes o a lomo de mula. El único jefe para los alcaldes era el gobernador; ahora, en plena era espacial, de celulares e internet, esas gobernaciones, además de obsoletas e inoperantes, no son más que parásitos del Estado, que consumen los recursos del pueblo.


Mariano Meléndez
San Salvador


¿Evolución histórica de la U?

Me alegro cuando la U se está reconstruyendo, la rectora recibe un premio internacional, se están empezando los proyectos de investigación, se regalan becas, etc.
Pero me da pena por los grupos estudiantiles que destruyen realmente la imagen de la U. Si realmente lucharan por los intereses estudiantiles recibirían denuncias por acoso docente, o pedirían el cambio del pénsum exigiendo calidad u organizarían campañas ecológicas.

Luis Enrique Martínez
Colonia Sirama, San Miguel


La crisis de la caficultura

El problema de nuestra caficultura es serio. Como nuestros competidores de Vietnam (causantes de la baja de los precios) probablemente produzcan cada vez más café, creo que es mejor pensar en otro rubro para defenderse.
Pero Si Honduras, Ecuador y otros países han vivido siempre del banano ¿Por qué no hacer nosotros lo mismo?
También está el marañón, que es una especie que fructifica muy pronto, y cuya semilla tenía excelente precio en el mercado mundial.
Me limito a trasladar la inquietud.

Alberto Trigueros C.
DUI 9598-2


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