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CARTAS
Telefonía
celular
Me refiero al caso de intentar regular el cobro a los usuarios
de telefonía celular cuando una llamada a otro celular
no se completa y el sistema lo traslada automáticamente
a un servicio de grabación de mensajes, lo cual es tratado
como si una llamada (de al menos un minuto) se hubiese efectuado.
La SIGET, en una muy acertada disposición, dejó
a opción del usuario si hace o no uso de este servicio
ordenando a las empresas telefónicas transmitir un aviso
auditivo (de al menos cuatro segundos de duración) antes
de ser conectado al grabador de mensajes. Esta disposición
defiende claramente los derechos del consumidor a pagar por el
servicio que desea (comunicarse directamente con otra persona)
y a la vez le da la oportunidad de enviar un mensaje pagado, únicamente
si así lo desea.
No obstante, las empresas telefónicas, buscando únicamente
su lucro y no importándole los intereses de sus usuarios,
demandaron jurídicamente la ilegalidad de esta regulación,
y sus asesores encontraron un término que, por su carácter
subjetivo, pudiese tener varias interpretaciones y ser ocupado
a su favor: interés general.
La Corte Suprema de Justicia (CSJ) considera que los usuarios
de telefonía celular conforman una parte minoritaria de
la población y, por lo tanto, no se le pueden aplicar regulaciones
destinadas a procurar un bienestar general.
Esto equivale a decir que el teléfono celular es un artículo
de lujo y quienes lo usen pueden pagar lo que sea, sea justo o
no.
Hago un llamado no a la Corte, ya que aparecerían expertos
diciendo que la resolución es legal, sino a a cualquiera
de las compañías telefónicas, a que siendo
más consciente de que la satisfacción del cliente
es lo que genera auténtica lealtad con su proveedor, tome
medidas equivalente a la regulación.
La compañía que inicie lo anterior se convertiría
en un auténtico líder. Yo me cambiaría a
la firma que muestre identificación con las necesidades
y preferencias del público.
Para el funcionario de la Corte o el abogado que desee corregir
mi error y explicarme por qué la telefonía celular
no es un asunto de interés general, le solicito constate
el alto número de abonados que tienen las compañías
telefónicas, y verán que la mayoría de familias
salvadoreñas cuentan con uno de estos aparatos.
David
Gilberto Morales
C.I.P. 1-1-042135
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La
depresión de las letras
He leído con atención
los reportajes publicados los días 28 de abril y 5 de mayo, bajo
el título La depresión de las letras, firmados
por la periodista Claudia Zavala.
En lo que se refiere a las informaciones relacionadas con el trabajo
de la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), de CONCULTURA,
considero necesario hacer algunas precisiones que, de no corregirse,
pueden convertirse en faltas a la veracidad.
1) La Comisión Editorial a la que se hace alusión
en el reportaje no está integrada por seis personas, sino por
tres. En realidad, como se lo expliqué a la señorita Zavala,
en la DPI funcionan separadamente dos Comisiones permanentes, una para
temas de Literatura y otra para temas de Historia, integrada cada una
por tres personas.
2) Los temas más atendidos por nuestra producción editorial
son, precisamente, la narrativa (ficción) y la historia (no ficción).
En el citado reportaje se dice que hemos publicado principalmente textos
de narrativa-histórica, lo cual es equivocado.
3) Esta casa editorial no produce diez libros por mes, como también
se dice en el reportaje, sino un promedio de cuatro por mes. Diez libros
es el promedio mensual de la producción editorial salvadoreña
que ha sido registrada en la agencia local del ISBN.
4) En este sentido, me permito destacar que desde hace tres años,
por fin, ha comenzado a funcionar dicha agencia salvadoreña en
las instalaciones de la Biblioteca Nacional. El dato que en el reportaje
aparece como la producción literaria de El Salvador
(456 títulos), no refleja toda la labor editorial del Estado,
instituciones y empresas salvadoreñas que publican libros en
este país; con todo, es un avance importante para un país
que por muchos años no tuvo registro de ISBN.
Finalmente, debo reconocer que no poseo un registro de la entrada de
la obra del señor Miguel Ángel Gutiérrez Leiva,
a quien se hace alusión en el reportaje como un autor que, al
no recibir dictamen de su obra, abandonó sus aspiraciones literarias.
Siempre es lamentable cuando alguien abandona sus sueños. Sin
embargo, en un medio tan duro y en una profesión tan difícil
como la literatura, al deseo de escribir deben sumarse genuinos esfuerzos
individuales por perfeccionarse en ese arte.
Miguel Huezo Mixco
Director de Publicaciones
El
gasto de los diputados
La primera potencia del planeta, con una población de 250.928.000
en un área de 9.355.855 km2 y una densidad de sólo 27
personas mantiene permanentemente unos 400 diputados (congresistas).
El Salvador, con una población de 5.392.000 en un área
de sólo 21.041 km2 y con una densidad de 256 personas por km2
por ahora tiene 84 diputados más 20 en el innecesario PARLACEN.
Pero Estudios de la ONU han determinado que la humanidad se duplica
cada 25 años; al paso que vamos, para el año 20027 (si
continúa la lógica de la proporcionalidad) habrá
336 padres de la patria, es decir, que casi llegará
a igual cantidad del número de congresistas de la primer potencia
del mundo.
Debe recordarse que a más población, la vegetación
disminuye, hay menos alimentos, más desempleo, analfabetismo,
enfermedades y extrema pobreza. Lo correcto y para bienestar del pueblo
es establecer -por tiempo indefinido- sólo 3 diputados por cada
departamento y abolir los 20 diputados del PARLACEN.
La gobernación política departamental fue creada en los
primeros años del siglo pasado, cuando el tránsito a las
ciudades se hacía sólo en carreta tirada por bueyes o
a lomo de mula. El único jefe para los alcaldes era el gobernador;
ahora, en plena era espacial, de celulares e internet, esas gobernaciones,
además de obsoletas e inoperantes, no son más que parásitos
del Estado, que consumen los recursos del pueblo.
Mariano
Meléndez
San Salvador
¿Evolución
histórica de la U?
Me alegro cuando la U se está reconstruyendo, la rectora
recibe un premio internacional, se están empezando los proyectos
de investigación, se regalan becas, etc.
Pero me da pena por los grupos estudiantiles que destruyen realmente
la imagen de la U. Si realmente lucharan por los intereses estudiantiles
recibirían denuncias por acoso docente, o pedirían el
cambio del pénsum exigiendo calidad u organizarían campañas
ecológicas.
Luis
Enrique Martínez
Colonia Sirama, San Miguel
La
crisis de la caficultura
El problema de nuestra caficultura es serio. Como nuestros competidores
de Vietnam (causantes de la baja de los precios) probablemente produzcan
cada vez más café, creo que es mejor pensar en otro rubro
para defenderse.
Pero Si Honduras, Ecuador y otros países han vivido siempre del
banano ¿Por qué no hacer nosotros lo mismo?
También está el marañón, que es una especie
que fructifica muy pronto, y cuya semilla tenía excelente precio
en el mercado mundial.
Me limito a trasladar la inquietud.
Alberto
Trigueros C.
DUI 9598-2
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