
|
 |
TEMA
DE PORTADA
Los
ejércitos secretos
A
merced de las armas
Del
medio millón de armas existentes en el país, tan sólo
175 mil 161 están registradas. Las regulaciones establecidas
en la Ley de Armas son letra muerta. El poco o deficiente control del
armamento y municiones ha favorecido un mercado negro impresionante.
Armas largas como AK-47 y G-3 están en manos de civiles o instituciones
de gobierno. La pistolización deja como secuelas miles de víctimas.
Ana Lidia Rivera
vertice@elsalvador.com
¿Es difícil comprar un arma en El Salvador?El revólver
de fabricación checa con que Misael fantaseó por varias
semanas, le costó, además de los mil 800 colones, un par
de llamadas telefónicas a un amigo que lo contactó con
el vendedor directo. El comerciante resultó ser un tipo joven,
en apariencia tranquilo, muy alejado del estereotipo holliwoodense de
traficante con gafas negras y halo misterioso.
Sólo tuve que esperar 48 horas para tenerla, comenta
satisfecho Misael, para quien la compra no representó ningún
inconveniente en una calle céntrica de la capital.
En San Salvador, como en otros puntos del país, opera un floreciente
mercado negro de armas, donde es posible adquirir a a granel armas cortas
o largas, de casi cualquier calibre y marca.
Durante la conferencia El impacto de las armas sobre la violencia,
realizada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),
el estadounidense y experto en desarme William Godnick afirmó
que El Salvador, es el país más armado del istmo.
Se estima que aquí circulan unas 500 mil armas, una de
las cifras más altas de la región, sostiene.
El dato de Godnick se basa en la suma de las armas registradas, el número
de agentes de seguridad privada así como otros datos oficiales,
que lo llevan a concluir que El Salvador está más armado
que Guatemala, aunque la población del vecino país es
mucho mayor.
Después de una depuración de datos, informa
el Jefe de Logística de la Fuerza Armada, Coronel Francisco Ramos,
el número de armas registradas llega a 175 mil 161.
El oficial, que lleva dos años al frente de la oficina de Registro,
se muestra incrédulo ante la afirmación del estadounidense,
quien entre otras cosas afirmó que en los últimos años,
El Salvador se convirtió en el séptimo comprador de armas
cortas (pistolas y revólveres) sólo en el mercado estadounidense,
por encima, de países como Sudáfrica y sólo una
posición por debajo de México.
Ramos reconoce niveles de tráfico ilegal, pero asegura son mínimos.
Los controles establecidos por la Ley (de Armas) son muy estrictos,
acota.
La aprobación en 1999 de la Ley de Control y Regulación
de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y Artículos Similares
pretende, entre otras cosas, cerrar los espacios al mercado ilegal que
campeó y fortaleció durante la guerra civil salvadoreña.
Uno de los éxitos verificables de la ley ha sido la legalización
de 29 tiendas de armas con sucursales en diferentes puntos del país;
la regulación de 11 polígonos de tiro y la apertura de
cuatro empresas recargadoras de munición autorizadas. Todo, bajo
el control del Ministerio de la Defensa Nacional por mandato constitucional.
No obstante, quedan dudas sobre el destino de cientos de armas y millones
de municiones que después de la guerra entraron legalmente al
país.
Violan
ley
Sin duda, las pretensiones de aplicar la Ley de Armas se quedan cortas
y mucho más cuando las instituciones de gobierno violentan la
legislación.
Actualmente
opera un ejército de hombres armados en las 262 alcaldías
de del país, bajo el nombre de agentes metropolitanos o policías
municipales.
Por increíble que parezca, nadie sabe cuántos son y menos
la cantidad y tipo de armas que manejan.
Sólo el Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) en la capital
posee 475 hombres armados. Se espera que lleguen a 500, según
el jefe de operaciones de la institución, Comandante Carlos Castillo.
Lo mismo ocurre con los agentes que custodian los centros carcelarios,
donde a pesar de las restricciones de ley, se mantienen los fusiles
automáticos G-3, de supuesto uso privativo de la Fuerza Armada.
Por Ley, todas las entidades autónomas, semiautónomas
y municipales están obligadas a enviar reportes sobre las armas
y el personal de seguridad.
Hasta hoy sólo nos ha llegado información de las
comunas de San Salvador y Santa Tecla, comenta con evidente molestia
el jefe de la División de Registro y Control de los Servicios
Privados de Seguridad, de la Policía, Subcomisionado Gerson Pérez.
Ni en el Instituto de Desarrollo Municipal (ISDEM) ni en la Corporación
de Municipalidades de El Salvador (COMURES) dicen conocer cifras sobre
el número de agentes, sus armas y tipos.
Más que la PNC
La proliferación de empresas de seguridad privada abrió
posibilidades de empleo a miles de ciudadanos, pero también les
posibilitó el acceso a las armas.
El incremento de agentes privados de seguridad supera en miles a los
agentes de la PNC. Las empresas cuentan 23 mil agentes frente a 20 mil
policías.
De 143 empresas existentes al menos 53 están en proceso de verificación
de armas. De momento, según el subcomisionado Pérez se
calcula que las agencias manejan entre 12 y 13 mil armas,
en su mayoría escopetas y revólveres de diverso calibre.
Según el jefe policial, con las empresas privadas se registran
diversos problemas.
Queremos que la gente cumpla, dice Pérez, por lo
que desde hace ocho meses, verifica el funcionamiento de 10 agencias
de seguridad, además de ordenar el cierre de otras dos por no
llenar los requisitos.
Cuando se cierra una empresa, las armas son vendidas a otra más
fuerte, todo bajo la inspección de la PNC. Nos encargamos de
verificar el paradero del armamento, sostiene.
Otra anomalía detectada con las empresas de seguridad, se relaciona
con la contratación de personal poco idóneo. Por ejemplo,
dice, se contrata personal sin los estudios mínimos de sexto
grado o carecen de licencia de portación de armas.
El curso preparatorio que se ofrece en la Academia Nacional de Seguridad
Pública (ANSP) a los aspirantes a agentes es el requisito que
más se cumple. En enero pasado un total de 16 mil 500 personas
recibieron el curso.
La rentabilidad de las empresas de seguridad, obviamente, es un punto
decisivo para abrir más negocios como estos. El subcomisionado
Pérez asegura que cada semana aparece una nueva empresa.
San Miguel es el segundo departamento con mayor demanda agencias privadas,
después de San Salvador. Siguen Santa Ana y La Libertad.
Las empresas más fuertes mantienen planillas de hasta dos
mil agentes, dijo.
La División de Registro y Control de los Servicios Privados de
Seguridad de la Policía recibe a diario reportes de robo de una
ó dos armas en las agencias de seguridad. Se ha confirmado que
los agentes roban las armas.
El año pasado, 50 agentes de seguridad fueron capturados por
la comisión de delitos con armas y alcohol.
El subcomisionado considera que la situación no es alarmante
pero si preocupante.
En los cuatro primeros meses del año se ha reportado el robo
de 31 armas; mientras que el año pasado 66. La policía
ha decomisado armas por diversas causas (ilegalidad de portación,
delitos) en las agencias de seguridad.
En el 2000 se decomisaron 223; el año pasado, 51, y en lo que
va del presente año 272. En total 546 a lo largo de dos años
y cinco meses.
Informes policiales revelan que del total de armas decomisadas, un 26%
fueron utilizadas en actos delictivos.
Uniformes en azul y blanco, con números en el pecho, similares
a los de la PNC, también han sido decomisados.
Tolerancia
El diputado y coronel José Almendariz, de la Comisión
de Defensa de la Asamblea Legislativa,
califica de apresuradas y poco fiables las aseveraciones del estadounidense
Godnick, de que El Salvador es el país más armado de la
región.
Es un invento que a partir de unas encuestas se pueda concluir
eso y exijo pruebas fehacientes.
Un dato que sorprende al legislador, se refiere al poco control del
número de agentes metropolitanos o policías municipales.
Nosotros hemos dado los instrumentos para que se apliquen los
controles, que la gente no haga su trabajo ya es otro asunto,
comenta con tono de reclamo.
Pese a su incredulidad sobre la existencia de medio millón de
armas en el país, Almendariz reconoce que en diversos puntos
fronterizos del país, sobre todo con Honduras, se reporta trasiego
de armas.
El político no justifica el contrabando de armas, pero apoya
el que los civiles se armen para defenderse.
Hay menos secuestros porque la gente se ha armado, enfatiza.
Según él, la potencial víctima de secuestro con
un arma en la mano deja de ser presa fácil.
Almendariz, junto a sus colegas de la Comisión de Defensa, estudia
reformas a la Ley de Armas. Se piensa autorizar la portación
desde los 21 años y la tenencia a partir de los 18.
Armas y violencia
Una investigación del Instituto Universitario de Opinión
Pública (IUDOP) de la
Universidad Centroame-ricana José Simeón Cañas,
confirma que el control y regulación del uso de armas es laxo.
El informe acusa de poco fiable el registro de armamento, como resultado
de la aplicación poco adecuada de los mecanismos de regulación.
Otros señalamientos son la falta de información estadística
de las armas decomisadas que permita conocer los tipos y el mercado
de procedencia (legal o ilegal). Tampoco se conoce la edad y sexo del
usuario.
El IUDOP asegura que la PNC cuenta con un banco de datos de pruebas
balísticas, pero debido a la falta de tecnología y recursos
humanos, se le dificulta el esclarecimiento de delitos con armas de
fuego.
El instituto investigador señala que la Fiscalía General
carece de una política definida en torno al problema de las armas
de fuego, mientras que la Dirección de Aduanas del Ministerio
de Hacienda adolece de registros claros, sobre las armas que se importan
legalmente al país.
La falta de registros, la débil aplicación de la Ley de
Armas, el trasiego ilegal de armamento, la tolerancia o faltas que algunas
entidades de gobierno son las explicaciones de por qué El Salvador
se considera el más armado de la región.
|
Los
hechos
El dolor no aparece en las estadisticas
Un vistazo a los periódicos que circulan en el país
basta para concluir que en la mayoría de delitos comunes
se utiliza un arma de fuego. Las víctimas se reportan a
diario
La noche fue la principal aliada de los enemigos de Jorge Alberto
Díaz, de 23 años, una de la más recientes
víctimas de la violencia que asola a los pobladores de
la comunidad La Chacra, al oriente de la capital.
Su muerte ocurrió a las nueve de la noche del sábado
25 de mayo, poco tiempo después de haber asistido a una
celebración en la Iglesia más próxima a su
comunidad. Esa misma noche y con apenas minutos de diferencia,
en Santa Ana, el estudiante Jaime Adalberto Bonilla, de 17 años,
moría a las puertas de la Sala de Emergencias del Hospital
San Juan de Dios.
Jaime Adalberto había recibido varios impactos de bala
por un desconocido que se conducía en una bicicleta.
El 24 de mayo, en la comunidad José Cecilio de Valle, ubicada
al final de la la Calle El Mirador de la Colonia Escalón,
es asesinadoCarlos Alberto Hernández, de 21 años.
Un grupo de jóvenes lo asesinó a sangre fría.
Los sujetos se acercaron a Hernández y le dispararon en
la frente.
El martes 27 de mayo, fue reconocido en la ciudad de Santa Ana,
el cadáver de Samuel Isaac Cabrera Martínez, de
22 años, quien murió tras recibido varios impactos
disparos.
Ese mismo, su hermano José Misael Cabrera, de 26 años
resultó lesionado.
Los casos se evidencian tras la simple tarea de ojear los periódicos
locales.
En ninguno de los casos citados se informa de capturas o decomisos
de armas. Posiblemente jamás se encierre a los asesinos
ni se logre decomisar las armas utilizadas. Además de los
crímenes, los periódicos recuerdan otra verdad no
menos cruda: el dolor y sufrimiento de padres, madres y esposas
de algunas de las víctimas. Quedan también hijos
e hijas en orfandad, matrimonios rotos, familias desintegradas.
Las estadísticas frías difícilmente podrán
representar el drama humana que encierra el nivel de pistolización
que registra el país.
En este instante posiblemente alguien está manipulando
un arma con intenciones de delinquir. Mañana quizá
sólo se reporte el incidente como una cifra más.
|
Competencia
desleal
Daños al mercado legal
El mercado negro existente y la frágil Ley de Armas serían,
según los comerciantes locales de armas, las principales causas
del descenso que experimentan en sus ventas y ganancias
Tenemos
una competencia fuerte en el mercado negro. Este último mes las
ventas descendieron en un 80%. Esto no lo mira sólo quien no
quiere. A nosotros nos exigen hasta la Magnífica para montar
una tienda, pagar empleados, local e impuestos, mientras que los señores
que están traficando no pagan nada y además se llevan
a nuestros posibles clientes.
La Ley nos prohibe la venta de fusiles automáticos pero vaya
usted a la frontera con Honduras y encuentra de todo lo que nosotros
no podemos ni siquiera pensar en importar.
Usted me preguntaba por miras láser para revólver, ¿dónde
cree que las compran? en el mercado negro y nosotros ni miras para cacería
podemos ofrecer.
Sé que en el caso de estas miras láser, que están
circulando por aquí, antes las traían de Estados Unidos,
bien escondidas entre el equipaje, pero después del 11 de septiembre
pasado eso es muy difícil con lo duro que se han puesto los gringos.
Lo que se sabe es que las están metiendo por Honduras que es
de donde viene la mayoría de las armas ilegales, con todo lo
que dejó la contra nicaraguense: sobre todo fusiles AK-47 y M-16,
en realidad desde allí entra casi todo lo que se mueve aquí
en el mercado negro.
Por qué cree que capturaron a los Benedictos precisamente en
la zona fronteriza de Honduras, porque allí está el trasiego
de armas, allí es donde se mueven importantes lotes para El Salvador
y Guatemala, mucha arma corta y munición viene de esa zona.
Aquí en la capital no es nada del otro mundo y no sabemos porque
la PNC no hace nada.
Mire, hasta ahora no he visto que se hagan allanamientos y decomisos
en el centro; hasta en los mercados locales se puede hallar casi de
todo. Los fusiles que usan las bandas ¿dónde cree que
las compran?
Nosotros con lo que nos defendemos en este momento es con la venta de
escopetas, sobre todo la 12 m.m. que nos compran las Agencias de Seguridad
Privada; pero también las agencias están teniendo muchos
problemas y varias están cerrando, aunque eso es harina de otro
costal.
|
Precios
de armas
Las tiendas de armas mantienen precios bastante similares.
La variación en mínima
entre una y otra
Escopeta .12mm 2,500 ó 2,800 colones
25 cartuchos 150 colones
Fusil .22 2,500 ó 4,500 colones
50 cartuchos 160 colones
Pistola .38 2,500 y 3,500
50 tiros 175 colones
Pistola .9mm 5,500 y 14, 500 colones (depende de fabricación
y modelo)
50 tiros 150 colones
Pistola Beretta .40mm 10,500
50 tiros 215 colones
Revólver Armscor de origen filipino 2,750 colones
50 tiros 175 colones.
Armas
a civiles
en nombre de la defensa propia
Los salvadoreños dicen verse obligados a adquirir un arma
debido al temor que les provoca los delincuentes. Un ciudadano
habló para Vértice
Me compré esta ametralladora UZI en 400 dólares,
es un buen precio.
Vivo en la zona rural y tengo un negocio en la capital. Regreso
todas las noches a la casa .
En la zona donde transito hay mucha delincuencia. Los delincuentes
andan bien armados y yo solo tenía una pistola 9 milímetros.
La pistola la compré hace ocho años, está
registrada, pero ¿qué hago con ella? No es garantía.
Con esta uzi automática ya algo me defiendo si me intentan
asaltar.
He hecho prácticas de tiro, por eso no me preocupo porque
sé como debo reaccionar ante el peligro.
Con las armas automáticas no es tan complicado, sólo
es de saber meter el dedo en el gatillo y halarlo, no requiere
de mucha pericia a la hora de tirar, hasta un niño la puede
usar.
Estando con un grupo de amigos comenté que quería
un arma automática,un amigo me llevó a una zona
residencial de San Salvador y allí hice el negocio.
Yo sé que este tipo de ametralladoras está prohibido
y si la policía me detiene puedo tener problemas.
Le diré, en realidad estoy considerando el riesgo, pero
no me importa que me detengan. Lo importante es protegerme y proteger
a mi familia porque yo no tengo pisto como para pagar guardaespaldas,
así que tengo que ver cómo me las arreglo por mi
cuenta.
Decidí comprar esta ametralladora porque las autoridades
no hacen nada.
En esa carretera ha pasado de todo: asaltos, violaciones, homicidios
y la policía nada. Brilla por su ausencia por más
denuncias y reclamos que hagamos
Con mis amigos pasa igual, muchos tienen armas cortas registradas
pero tmbién se han hecho de armas automáticas por
lo mismo, porque una pistola requiere de más pericia.
Ya lo he platicado con mis cheros y sabemos que con una pistola
no nos sentimos seguros, mientras que una ametralladora como que
nos da más confianza, no es que nos sintamos rambos
ni nada de eso.
Estoy dispuesto a defenderme porque los delincuentes hasta ahora
la han hallado bien fácil con la gente desarmada. Creo
que entre más armas estén en manos de gente decente,
la delincuencia va disminuir. Estoy seguro.
Porque ¿qué más nos queda a la gente honrada
como yo, que lo que andamos haciendo es trabajar? pues, armarnos
para defendernos de tanto delincuente que anda suelto.
Mercado
negro
Traficantes operan a sus anchas
Una llamada telefónica bastó para contactar
directamente con un traficante de armas, que opera en San
Salvador, aunque puede distribuir a lo largo del país.
El enlace se hizo con ayuda de un mediador.
El traficante atiende negocios vía teléfono móvil.
Como fachada maneja un negocio en una zona populosa de la capital.
Se dedica al comercio de comida.
Al principio, aceptó conversar sobre su negocio,
donde ofrece de todo: armas cortas, largas y municiones.
Aunque se concertó una entrevista, en un restaurante del
centro de la capital que él eligió, terminó
por no acudir so pretexto del actual aguacero en San Salvador.
Una segunda entrevista también se vio frustrada.
El tipo habla con soltura y seguridad, por el tono de la voz denota
no exceder los 40 años de edad.
|
Copyright 2002
El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización
escrita de su titular. |
|