2 de junio de 2002

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No es derecho de respuesta

El Obispo de Sonsonate y los administradores de DISAL (Hogar Divino Salvador) visitaron, sorpresivamente, nuestra sala de redacción reclamando un ‘derecho de respuesta’ por el reportaje “El lado oscuro de la Iglesia”, publicado el 19 de mayo pasado, donde se expone el caso de un sacerdote extranjero y los abusos sexuales que habría cometido contra un grupo de niños y jóvenes.

El reclamo del religioso y los dos laicos nada tiene que ver con esa figura periodística.
El derecho de respuesta es el obligado espacio que conceden los medios informativos a persona o personas, que por una omisión, no fueron consultadas e incluidas en el material publicado.
En “El lado oscuro de la Iglesia” se exponen claramente los puntos de vista del obispo sonsonateco, de los jóvenes administradores de DISAL y de otras personas más, involucrados en el incidente.
Además de su inesperada visita, Monseñor dejó una carta, de tres páginas, y pide que sea publicada lo antes posible en honor a la verdad.

Los jóvenes de DISAL entregaron otra carta, de una sola página.
Leyendo las misivas, en especial la del clérigo, se encuentra información interesante, que pudo haberse ofrecido en su momento como parte del contra-argumento religioso en el caso de abuso sexual.

¿Por qué aportar hasta ahora nueva información?
No es válido el señalamiento de “todo estaba preparado” y “me consultaron a última hora”.
El religioso también alude a la supuesta campaña de difamación internacional contra la iglesia.
Basta recordar la creación del Tribunal Eclesiástico Salvadoreño donde se ventila, al menos, un caso de abuso sexual.

El reconocimiento oficial de la iglesia de ese caso, desecha la idea de que las acusaciones son falsas.

Que no se logre avanzar en el esclarecimiento del hecho; que sea una estrategia bien pensada de la iglesia, el recoger todas las denuncias de abusos, para evitar que se polaricen aún más, y no ocurra como en Estados Unidos, donde se demostró la tolerancia del cardenal Law, eso son otros temas.
Volviendo a la carta de Monseñor, resulta curioso que se invista de toda solvencia para cuestionar y ofender a los periodistas responsables de publicar “El lado oscuro de la Iglesia”.

El derecho de respuesta es una cosa; el que Monseñor y los administradores de DISAL, intenten hacer prevalecer su verdad, es otra. Y una tercera, son los cuestionamientos viscerales.
Debe dejarse atrás la práctica de hacer prevalecer una verdad, atropellando la verdad de otros, si queremos vivir en paz.
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