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TEMA
DE PORTADA
EL
LADO OSCURO DE LA IGLESIA
El
secreto develado
El
7 de diciembre de 2000, la Fiscalía Subregional de Sonsonate
recibió una denuncia contra un sacerdote extranjero en la que
se le acusaba de abusar a menores . El expediente fue archivado, supuestamente,
por las influencias que ejercieron los clérigos de la zona. Aunque
el caso no procedió judicialmente, se logró terminar con
los abusos que habrían durado varios años.
Claudia Zavala/Ernesto Villalobos/Hugo Dueñas
vertice@elsalvador.com
Tras los muros de un hogar para niños en Sonsonate, se habrían
registrado, durante años, abusos y vejaciones contra un grupo
de internos. Se acusa como único responsable al sacerdote ítalo-estadounidense
Michael Colonnesse.
Hace doce años, Colonnesse fundó el Hogar Juvenil Divino
Salvador, en la periferia de la ciudad, con la idea de proteger,
exclusivamente, a varones en riesgo, abandonados o sobrevivientes de
la guerra.
Entre cinco y seis internos, de 7 a 16 años de edad, habrían
sido sometidos a los caprichos sexuales del clérigo, sostiene
otro sacerdote que pidió el anonimato. Los abusos habrían
continuado a lo largo de cinco o seis años, sostuvo.
Una de las víctimas, ahora adulto joven, confirmó lo que
pasaba en el sitio, a un grupo de religiosos y laicos que han comenzado
a ayudarle. Sin embargo, declina hablar en público y con periodistas.
Sus declaraciones, que pronto serán divulgadas, confirman de
manera fehaciente los abusos cometidos.
Una monja se enteró de lo que pasaba. Tomó la iniciativa
de auxiliar a las víctimas y pidió ayuda a un sacerdote
allegado a Colonnesse.
La religiosa logró sacar a los niños del Hogar Divino
Salvador (DISAL) y los refugió en otro, ubicado en la Comunidad
Oscar Arnulfo Romero (COAR), en Zaragoza, La Libertad.
La acción de los religiosos en favor del niños, les habría
costado un literal destierro de suelo salvadoreño.
Versiones
En
DISAL ni en COAR se devela el paradero de los salvadores
de los niños.
José Edwin Baires, administrador de DISAL, conoció la
denuncia contra Colonnesse, la desvirtuó en su momento y lo sigue
haciendo.
En el caso de COAR, la administradora Hermana Miriam, se limitó
a expresar que la hermana que los acompañó a realizar
la denuncia, es la única que puede dar información.
Miriam dijo ignorar dónde se encontraba su ex compañera.
Vértice comprobó que la monja fue alejada del país
y el sacerdote recibió una carta de suspensión en su ejercicio
clerical, durante tres años.
Y es que la monja, ayudó a una de las víctimas para denunciar
formalmente a Colonnesse, el 7 de diciembre de 2000.
El caso llegó a la fiscal Mélida Rivera, hoy Jueza de
Paz de San Antonio Pajonal, Santa Ana.
La noticia de los abusos llegó a oídos del Obispo de Sonsonate,
Monseñor José Adolfo Mojica Morales. Curiosamente, al
día siguiente, Colonnesse abandonó el país.
Baires justifica la salida de su protector. Es diabético
y se puso bien mal, dijo.
Colonnesse no se fue solo. Salió acompañado de uno de
sus protegidos: Numa. Ambos comparten, hasta hoy día,
un apartamento en Orlando, Florida, Estados Unidos.
Rivera, la fiscal que recibió la denuncia de abuso, habría
recibido presiones para que dejara la investigación. La versión
fue confirmada por fuentes cercanas a las víctimas. Vértice
intentó contactar a Rivera, pero los esfuerzos resultaron inútiles.
Román Navarro asumió la jefatura de la Fiscalía
Subregional en Sonsonate, hace unos meses. Desde que se enteró
del caso de abuso, guarda con celo el expediente. La presunción
de que un menor haya puesto la denuncia dice avalar su silencio.
Navarro confirma que el caso fue archivado tiempo después porque
la investigación se había estancado al no encontrar
testigos claves.
Las presiones ejercidas por los representantes de la Iglesia parecen
ser la única explicación, aunque no pueder comprobarse.
Él (Colonnesse) era bastante conocido por las aportaciones
que hacía a la Iglesia. Era un hombre con poder. Hasta el Seminario
Menor de Sonsonate fue construído y es mantenido por él,
expresa Baires.
El 16 de mayo pasado, de la Fiscalía sonsonateca se envió
una notificación al Fiscal General informándole sobre
el expediente.
Desde ese momento el caso se ha reabierto bajo la responsabilidad del
fiscal Carlos Rodríguez, Jefe de la Unidad del Menor y la Mujer,
siempre en Sonsonate.
El obispo José Adolfo Mojica asegura que, efectivamente, conoció
de la denuncia en contra del sacerdote, pero suponía que era
ya un caso cerrado, pues así se lo había informado el
abogado defensor Edson Wilfredo Morán. Mojica acepta haber conversado
con Colonnesse en febrero pasado, durante una cena ofrecida por maestros
del Instituto Thomas Jefferson, en agradecimiento a un lote de computadoras
donadas por el estadounidense.
Ni hablamos del caso porque lo creíamos cerrado. Tengo
que consultar con el Arzobispado y el abogado para saber qué
pasa, comentó.
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¿Un
código de silencio?
El temor de enfrentarse en público a un incidente bochornoso,
posiblemente evita que una de las víctimas confesas del
sacerdote extranjero, hable del tema.
Su caso ya es conocido por algunos religiosos y laicos, quienes
lo han acompañado en los últimos meses.
Es más, su historia se ha escrito y posiblemente se divulgue
dentro de algunas semanas, aunque no específicamente sobre
el tema del abuso que él y otros jóvenes sufrieron
en el Hogar Divino Salvador (DISAL)
Extraoficial-mente fue posible conocer un poco de lo ocurrido.
Se confirmó que era un grupo de jóvenes a los que
el sacerdote involucró en actos sexuales. Posible-mente
fueron cinco o seis niños y adolescentes los sometidos.
La víctima, que prefiere guardar silencio, llegó
incidentalmente al hogar, como otros más en ese momento
de guerra.
Se guarda con recelo su identidad y edad, al menos, por ahora.
El joven fue contactado con ayuda de un mediador.
Se le preguntó si estaba dispuesto a conversar sobre el
tema, ofreciendo incluso reserva de identidad.
El joven se reunió en secreto con quienes lo han ayudado
recientemente.
Luego de escuchar la propuesta de ofrecer testimonio sobre lo
ocurrido, dijo no estar en disposición de hacerlo.
Algunas personas que lo acompañaron durante la reunión,
también opinaron que era preferible callar.
Sin pistas
Hasta el momento se desconoce el paradero de los otros jóvenes
involucrados en el hecho.
De acuerdo con los pobladores de Sonsonate, todos los niños
y jóvenes habrían sido obligados a alejarse del
sitio, con la abierta intención de ocultar lo que ocurría
tras los muros del hogar de niños.
Uno de los pobladores de Sonsonate dijo haber conocido a una de
las víctimas, pero tampoco conocía donde se encontraba
actualmente.
En DISAL tampoco se conoce de su paradero, pese a que algunos
pasaron años viviendo allí.
Es más, en DISAL, algunos de ellos son acusados de participar
en una conspiración contra el sacerdote Michael Colonnesse.
Los entonces niños abusados tendrían ahora entre
23 y 28 años de edad.
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El
Final de la pesadilla
El calvario de media docena de jóvenes cesó cuando
una religiosa decidió apoyarlos en su denuncia. Por el
momento, el supuesto abusador se encuentra fuera del país,
pero sigue siendo el principal benefactor del hogar.
Los alambres de púas que rodean el Hogar Juvenil Divino
Salvador (DISAL), en Sonsonate, aislan el albergue de las comunidades
aledañas. Ahí es privado y nadie sabe lo que
pasa, dice un lugareño, mientras su yegua pasta casi
enfrente del portón principal del centro.
Adentro se ocultarían los reiterados abusos sexuales contra
seis niños huérfanos que se albergaron en el lugar.
No se sabe exactamente cuándo empezaron los abusos, pero
a finales de noviembre del año 2000 el secreto salió
a la luz.
Los niños internos relataron los abusos de los que eran
víctimas a una religiosa de la Comunidad Oscar Arnulfo
Romero (COAR), ubicado en Zaragoza, La Libertad.
Ante la evidente gravedad del caso, la monja buscó apoyo
en un sacerdote quien, para respaldar los hechos pidió
a otro colega que presenciara la grabación de los testimonios
de los seis pequeños. Uno a uno los niños fueron
contando su experiencia a los tres religiosos en el COAR.
El paso a seguir para los religiosos era informarle a sus superiores
de lo que había sucedido, pero, a último momento,
el sacerdote que había sido llamado como testigo dio marcha
atrás, por miedo a represalias.
Sin el apoyo de un testigo, las acusaciones no tendrían
valor y el caso, obviamente, no prosperaría en las esferas
eclesiásticas.
La única salida era buscarla en los Tribunales Civiles.
Así, la monja sacó a los niños de DISAL,
los llevó a COAR y con uno de ellos interpuso la demanda
ante la Fiscalía Subregional de Sonsonate, el 7 de diciembre
del año 2000.
Al día siguiente, el sacerdote informó de la denuncia
legal al obispo de Sonsonate, José Adolfo Mojica Morales.
En respuesta, el superior pidió al cura que colaboró
con los muchachos, que se alejara del caso. Le recomendó
asistir a un retiro espiritual en Esquipulas, Guatemala.
Curiosamente, un día después, el 9 de diciembre,
el padre Colonnesse dejó el país junto a una de
las supuestas víctimas, con quien reside actualmente.
Posteriormente, la monja que apoyó la denuncia fue enviada
a Guatemala y luego a Estados Unidos. El paradero de las víctimas
aún es incierto.
fica tecnica
nombre del lugar: Hogar Juvenil Divino Salvador
ubicación: Sonsonate, carretera a Santa Ana
fundación: 1989 por Michael Colonnesse
población : 40 jóvenes, entre 11 y 27 años
de edad
responsables: José Edwin Baires y Alejandro Guevara
financiamiento: Michael Colonnesse, desde EEUU.
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Hubo
encubrimiento
Feligreses
sonsonatecos que se enteraron del caso acudieron al obispo José
Adolfo Mojica Morales, para que tomara cartas en el asunto
y diera la cara. Lo que a los miembros de la comunidad les
inquietaba, aparte del caso de los abusos en DISAL, era la orden
de suspensión por tres años que pesaba en contra
de su párroco, el sacerdote que había ayudado a
las víctimas.
Uno de ellos, quien aseguró conocer a uno de los muchachos
supuestamente abusados por Colonnesse, dijo a Vértice que
lo que más le había sorprendido de las tres veces
que visitaron al obispo Mojica, en el mes de febrero, era la actitud
de prepotencia que siempre había demostrado. Nos
decía que no fuéramos soberbios, que no le habláramos
más del caso, que él sabía lo que estaba
haciendo. Incluso en una de esas ocasiones nos dejó esperando
afuera y salió por la parte de atrás de la Casa
Episcopal, señala.
Decepcionados de la conducta de su Obispo, el 10 de mayo de 2001,
los feligreses buscaron ayuda en el Nuncio Apostólico,
Giacinto Berlocco, llevándole una carta donde detallaban
todo lo sucedido en la parroquia . Sin embargo, para esa fecha
Berlocco estaba fuera del país, por lo que le expusieron
el caso a Nicodemo Barrigah, representante del religioso. Barrigah
se comprometió a comunicárselo a Berlocco, en cuanto
regresara. Les dijo que recibirían una respuesta pronta
a su problema, la cual, hasta la fecha, siguen esperando.
La decepción de los miembros de la comunidad es tal que
aseguran se refleja en la poca afluencia en las diferentes actividades
religiosas.Hoy el Obispo no da la cara al pueblo, ni para
las Fiestas Patronales. Nosotros sabemos que las cosas de la Iglesia
son delicadas, y que ellos han encubierto esto para evitar mayores
escándalos. Pero es injusto que separen al padre de su
ministerio sacerdotal. No se pueden mezclar las cosas, expresa
otro de los consultados.
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Son
resentimientos
El
actual administrador del hogar Divino Salvador, en Sonsonate,
resta credibilidad al caso del supuesto abuso sexual que cometiera
su benefactor Michael Colonnesse.
José Edwin Baires llegó en calidad de huérfano
al Hogar Divino Salvador. Ha pasado la mayor parte de su vida
en el sitio. Conoció personalmente al padre Colonnesse
y está convencido que el sacerdote es inocente. A sus 23
años, Baires es ahora el encargado de la disciplina del
hogar. Confirma que tuvo conocimiento sobre la denuncia de abuso
contra Colonnesse, pero la desacredita en su totalidad y la considera
una calumnia.
Según Baires, el incidente resultó de una maquinación
de un ex religioso que, supuestamente, tenía diferencias
con Colonnesse.
Ellos (las supuestas víctimas) se dejaron manipular
por un sacerdote que tenía resentimiento con Colonnesse
y que ha sido ex comulgado de la Iglesia, dice. El joven
declinó detallar sobre el religioso a quien acusó
de conspirar contra su benefactor.
Según expresa, el religioso manipulador habría
encontrado apoyo para sus propósitos en un grupo de internos
problemáticos, a quienes pagó para que respaldaran
la acusación de abuso sexual.
Ellos consumían drogas y alcohol y eran mal portados,
sostiene.
Para sustentar sus alegatos, Baires recuerda que desde siempre
ha vivido en el lugar y que en ningún momento vio algo
fuera de lo normal en la relación de los internos con el
sacerdote señalado.
Él (Colonnesse) era muy estricto y por eso no se
llevaba con cualquiera, sostuvo. En la actualidad, el padre
Colonnesse sigue siendo el principal soporte económico
del hogar desde su retiro en Estados Unidos.
Una fotografía a colores del sacerdote está colocada
a la entrada del hogar. Si el Padre deja de existir, el
hogar deja de existir también, finaliza.
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tribunal
eclesiástico
Prometen
agilidad
Iván Gómez
vertice@elsalvador.com
La Iglesia Católica salvadoreña posee desde enero una
Carta Pontificia que le exige agilidad en los procesos de denuncias
contra clérigos abusadores de menores. A principios del año,
la Santa Sede envió el documento a todas sus iglesias. En él
se promulga las normas a seguir en los casos de las denuncias contra
sacerdotes.
La misiva sustituye el largo proceso que se relaisaba anteriormente,
con base en el Derecho Canónico.
El Tribunal Eclesiástico salvadoreño se ha apegado
a las nuevas disposiciones eclesiásticas, sostiene el Obispo
Auxiliar de San Salvador, monseñor Gregorio Rosa Chávez.
Fundamenta su comentario señalando que en las tres semanas de
funcionamiento del Tribunal, en el primer caso investigado, el
acusado ya nombró a un defensor y a un notario. Sus nombres se
mantienen en reserva por orden de la Santa Sede, explica.
El prelado asegura que, actualmente, el proceso se encuentra en la etapa
de Instrucción.
Según Rosa Chávez, el propósito de acelerar las
investigaciones es por el bien de las víctimas, para no
prolongar su sufrimiento½. Sobre todo, para adoptar posibles sanciones
contra los responsables.
Si es encontrado culpable, el religioso es reducido al estado
laico de manera definitiva, afirma el jerarca. Si el sancionado
desobedece la resolución, podría ser ex comulgado.
La Santa Sede, en Roma, específicamente la Congregación
para la Doctrina de la Fe, es la única que puede dictar sentencia
en estos casos.
En este sentido, el Tribunal Eclesiástico salvadoreño
emitirá a la brevedad posible su informe, para enviarlo al Vaticano.
Por el momento se desconoce cuánto tiempo se invertirá
durante la investigación del primer caso de abuso sexual reconocido
por la Iglesia salvadoreña.
La Carta de celeridad en las investigaciones de sacerdotes
abusadores, fue publicada hace cuatro meses y ha sido enviada por mandato
del Sumo Pontífice a todos los Obispos de la Iglesia Católica
y a los Superiores Generales de los Institutos religiosos.
Con la misiva se busca, no sólo evitar los delitos más
graves, sino que los jerarcas y religiosos promuevan con solicitud
pastoral la santidad de los clérigos y de los fieles, incluso
a través de las sanciones necesarias.
En la carta Papal se tipfican otros delitos que ameritan sanciones.
Bajo el título Acerca de los delitos más graves
reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe,
se enumeran tres tipos de delitos: Delito contra la santidad del santísimo
Sacrificio y Sacramento de la Eucaristía, delito contra la santidad
del sacramento de la Penitencia y delito contra las costumbres.
Es en este último que se incluye el sexto mandamiento del
Decálogo cometido por un clérigo con un menor de 18 años.
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orden pontificia
A raíz de los casos de abuso sexual cometidos por sacerdotes
en Estados Unidos, el Vaticano envió, en el mes de enero
de este año, una carta a todas las iglesias católicas
del mundo. El objetivo es que se agilicen las investigaciones
a partir de las denuncias realizadas.
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