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CRÓNICA
La
enemiga de los matrimonios
La
violencia se perfila como la primera causa delos divorcios que se registran
en el país. Sólo el año pasado se concretaron más
de 5 mil 400 separaciones por la vía jurídica. La causa
principal (la violencia) se disfraza.
Iván Gómez
vertice@elsalvador.com
El año pasado, Enrique y Graciela decidieron terminar su vida
matrimonial. Aunque aún no obtienen el divorcio, ya han puesto
fin a nueve años nupciales.
Se casaron jóvenes (21 años) con la esperanza de vivir
siempre juntos, sin embargo, el destino parece haber confabulado
en su contra.
Cuando decidieron unirse, lo hicieron enamorados. Formalizaron, además,
una especie de contrato marital.
Acordaron que mientras Enrique trabajara, Graciela continuaría
su doctorado en medicina.
En cuestión de pocos años, Graciela obtuvo el título;
irónicamente su triunfo profesional abonó al fracaso de
su relación.
Cada uno se dedicó a su propio trabajo e intereses y se fueron
alejando de manera irremediable.
Graciela y Enrique dicen no tener intenciones por el momento, de oficializar
su rompimiento, es decir, se muestran desinteresados en obtener el divorcio.
Su caso jamás se incluirá en las estadísticas oficiales
de divorcio, por lo que las cifras manejadas oficialmente no son concluyentes
de lo que en realidad ocurre en el tema de las separaciones
.
Los divorcios
Desde 1996, fecha en que se crearon los Tribunales de Familia, la cifra
de divorcios ha ido en aumento (ver gráfico)
En seis años de trabajo, en los 22 Juzgados de Familia se han
concretado 29 mil divorcios. La cifra es considerada alta por el personal
profesional que se ha encargado de examinar estos casos .
Las zonas donde se presentan más casos son: San Salvador, Soyapango
y Santa Tecla, La Libertad. Ahuachapán es el lugar donde menos
casos se registran.
De acuerdo con el Código de Familia existen tres razones para
formalizar el divorcio: mutuo consentimiento, separación física
de uno o más años de quienes forman la pareja y por vida
intolerable.
Las estadísticas establecen que la mayoría de divorcios
ocurren por el alejamiento físico de más de un año
y mutuo consentimiento.
Raras veces se aduce vida intolerable o situaciones más difíciles
como la violencia de hecho.
De acuerdo con los expertos, las parejas ocultan o disfrazan las verdaderas
causas de su separación.
Violencia
Los equipos multidisciplinarios, integrados por sicólogos y
sociólogos, que operan en los tribunales de familia están
convencidos que la violencia intrafamiliar es la primera causa de los
divorcios.
Aclaran que la violencia puede presentarse de forma verbal o sicológica,
no necesariamente con golpes, agresiones físicas o abusos sexuales.
Sus conclusiones resultan de las acostumbradas y obligadas conversaciones
que sostienen con las parejas, luego de solicitar formalmente su separación.
Eliza Jordán, asesora de la Sala de lo Civil de la Corte Suprema
de Justicia (CSJ), confirma el tema de la violencia como primera causa
en el rompimiento de los matrimonios.
Según dijo, los problemas se evidencian con más fuerza
durante los fines de semana, tiempo en que los miembros de familia suelen
permanecer reunidos en casa.
Esto significa que la pareja o hasta la misma familia, no pueden
estar juntos porque es motivo de discusión, sostiene la
profesional quien además mira este gesto negativo como un signo
peligroso dentro de la misma sociedad salvadoreña.
El caso de Enrique y Graciela, si bien no está relacionado con
problemas de violencia intrafamiliar, su distanciamiento alude a una
causa que merece importancia: vida intolerable.
La diferencia de intereses, trabajos y salarios alteró la paz
entre Graciela y Enrique. El hombre habría dado mayores evidencias
de insatisfacción, debido a que su mujer ostentaba un mejor puesto
y salario.
Su caso no es único en el país, ya que en este inciden
situaciones como oportunidades de empleo y, obviamente, la preparación
académica.
Para el sociólogo Luis Gálvez las diferencias entre los
cónyuges ha impactado significativamente en los hogares, debido
a que se registran mayores oportunidades de empleo para las mujeres.
Cita, como ejemplo masivo, el fenómeno de las maquilas.
Culturalmente, el hombre es el proveedor del hogar, así fue educado.
Si falta a esa tarea, el mismo sufre problemas porque teme perder poder
dentro del hogar, no quedándole otra que realizar trabajos domésticos.
"El hombre, cuando se le mueve el piso, siente que pierde el poder.
Trata de resolver su inseguridad a través de la violencia",
sostiene el sociólogo.
En Nicaragua , se registraron muchos acontecimientos luego del huracán
Mitch.
Los programas internacionales de ayuda iban encaminados en la participación
ciudadana en el área de salud y educación donde la mujer
tomó un rol importante en la reconstrucción de su hogar.
El hombre, sintió que sus costumbres de ser la persona que representaba
la seguridad del hogar, habían sido desplazado a un segundo lugar.
Este perfil socio económico originó problemas entre
la pareja, que en algunas ocasiones generó hasta violencia,
dice Gálvez.
Las dificultades económicas en El Salvador y en otras naciones
centroamericanas, ha propiciado que los hombres busque en la migración,
una forma de ayudar a la familia.
Con el paso de los años, el hombre como la mujer suelen desarrollar
intereses distintos, buscan independencia y como resultado, la familia
queda desintegrada.
(Los hombres) Comienzan mandando el dinero cada mes pero al cabo
de pocos años, la situación cambia. La pareja se separa,
sostiene el profesional.
Luego, añade, vienen los arreglos sobre el sostenimiento económico
de los hijos.
Sobre el punto de la violencia, Gálvez asegura que en el país
no existe una cultura de denuncia, ni cuando existen casos de violencia
ni para exigir la paternidad responsable. De ahí que los registros
oficiales queden por debajo de la realidad.
Más cifras
El promedio de casos que se presentan en los Tribunales de Familia de
Santa Tecla es de unos 50 ó 60 al mes. Entre las denuncias adoptadas
están: la infidelidad, vida intolerante, falta de entendimiento.
En estos casos, se desarrolla un tratamiento psicosocial, donde siempre
se insiste en la importancia de la familia. Al final, se logra evitar
algunas separaciones.
Culturalmente no es común buscar ayuda profesional. No
es muy bien vista, incluso por las parejas que son profesionales. Las
parejas no toman en cuenta que el trabajador social puede ayudar a resolver
ciertos conflictos, sostiene Rosalío Magaña, miembro
del grupo de sicólogos del Tribunal de Familia de Santa Tecla.
Se me presentó un caso tipificado de intolerancia. Un ejecutivo,
se casó con su novia que era de escasos recursos, luego de varios
meses de noviazgo, ella le indicó que estaba embarazada. Pero
al final, resultó que no era cierto. Esto generó conflicto.
Cuando conversamos, resultó que la realidad era otra, había
ocurrido un atraso menstrual. El divorcio se logró bajo mutuo
consentimiento, comentó Magaña.
Existen abogados que recomiendan a sus clientes argumentar su divorcio
por separación de uno a más años como
estrategia para evadir responsabilidades económicas entre los
cònyuges. El sicólogo advierte que en esos arreglos se
esconde o disfraza la violencia intrafamiliar.
Nosotros verificamos que el elemento presentado en la demanda
sea cierto. Vemos a los hijos y si están en riesgo, señala.
Insiste, no obstante, que cuando la pareja decide llegar a los tribunales,
ya han establecido con sus abogados la decisión de separarse
y prefieren tratar asuntos como el régimen alimentario y fijar
el plazo de visitas cuando existen hijos.
Magaña sostiene que el solo hecho de separarse ya es un síntoma
de violencia. Son situaciones de poder y control que es el que
más se utiliza, dijo el profesional.
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Alarmante
violencia
En el primer trimestre del año, 614 casos de violencia
intrafamiliar han sido denunciadas ante las autoridades policiales
El tema de la violencia familiar es un trabajo delicado para los
agentes de la División de Servicios Juveniles y Familia
de la PNC.
Y no es para menos, cuando se les presenta una denuncia, ellos
son los responsables de verificar si hay lesiones o no, así
como referir los hechos a a Fiscalía General de la República.
Aunque sólo en el primer trimestre se reportan 614 casos,
los responsables de la unidad policial sostienen que muy pocas
veces se llega a denunciar el maltrato. Por lo que las cifras
reportadas pueden ser mínimas.
Casi nunca se denuncia, como que desconocieran que esto
podría ser la antesala de lo que puede ser un delito,
señala la Comisionada Zoila Molina, jefe de la División
de Servicios Juveniles y Familia de la PNC.
La violencia intrafamiliar es la finalidad de un ciclo que comienza
con la tensión, agresión, arrepentimiento y reconciliación
entre la pareja, donde el diálogo y el entendimiento han
quedado escondidos.
Cuando se completa el ciclo, cualquier acción se
convertirá en sufrimiento físico, sicológico
y hasta de abuso sexual, sostiene Molina.
De los casos, la mayoría de las denuncias corresponden
a la zona urbana del occidente y oriente de San Salvador. A nivel
departamental, le corresponde a la ciudad de San Miguel.
Ante la falta de denuncia por temor, desconfianza en la justicia
o falta de conocimiento, la división policial desarrolla
campañas en donde se pone a disposición el denominado
teléfono amigo. Por vía telefónica
se da a conocer a las víctimas que existe todo un proceso,
que incluye lo judicial y sicológico para resolver su problema,
acota la jefe policial.
Según la policía, los casos de violencia se presentan
durante los períodos de vacaciones y los fines de semana.
Esta apreciación lleva a concluir al sociólogo Luis
Gálvez que la pareja no ha aprendido a convivir. Como
que les molestara estar juntos, sostiene.
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