19 de mayo de 2002

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CRÓNICA

La enemiga de los matrimonios

La violencia se perfila como la primera causa delos divorcios que se registran en el país. Sólo el año pasado se concretaron más de 5 mil 400 separaciones por la vía jurídica. La causa principal (la violencia) se disfraza.

Iván Gómez
vertice@elsalvador.com

El año pasado, Enrique y Graciela decidieron terminar su vida matrimonial. Aunque aún no obtienen el divorcio, ya han puesto fin a nueve años nupciales.
Se casaron jóvenes (21 años) con la esperanza de “vivir siempre juntos”, sin embargo, el destino parece haber confabulado en su contra.
Cuando decidieron unirse, lo hicieron enamorados. Formalizaron, además, una especie de contrato marital.
Acordaron que mientras Enrique trabajara, Graciela continuaría su doctorado en medicina.
En cuestión de pocos años, Graciela obtuvo el título; irónicamente su triunfo profesional abonó al fracaso de su relación.
Cada uno se dedicó a su propio trabajo e intereses y se fueron alejando de manera irremediable.
Graciela y Enrique dicen no tener intenciones por el momento, de oficializar su rompimiento, es decir, se muestran desinteresados en obtener el divorcio.
Su caso jamás se incluirá en las estadísticas oficiales de divorcio, por lo que las cifras manejadas oficialmente no son concluyentes de lo que en realidad ocurre en el tema de las separaciones
.
Los divorcios

Desde 1996, fecha en que se crearon los Tribunales de Familia, la cifra de divorcios ha ido en aumento (ver gráfico)
En seis años de trabajo, en los 22 Juzgados de Familia se han concretado 29 mil divorcios. La cifra es considerada alta por el personal profesional que se ha encargado de examinar estos casos .
Las zonas donde se presentan más casos son: San Salvador, Soyapango y Santa Tecla, La Libertad. Ahuachapán es el lugar donde menos casos se registran.
De acuerdo con el Código de Familia existen tres razones para formalizar el divorcio: mutuo consentimiento, separación física de uno o más años de quienes forman la pareja y por vida intolerable.
Las estadísticas establecen que la mayoría de divorcios ocurren por el alejamiento físico de más de un año y mutuo consentimiento.
Raras veces se aduce vida intolerable o situaciones más difíciles como la violencia de hecho.
De acuerdo con los expertos, las parejas ocultan o disfrazan las verdaderas causas de su separación.

Violencia

Los equipos multidisciplinarios, integrados por sicólogos y sociólogos, que operan en los tribunales de familia están convencidos que la violencia intrafamiliar es la primera causa de los divorcios.
Aclaran que la violencia puede presentarse de forma verbal o sicológica, no necesariamente con golpes, agresiones físicas o abusos sexuales.
Sus conclusiones resultan de las acostumbradas y obligadas conversaciones que sostienen con las parejas, luego de solicitar formalmente su separación.
Eliza Jordán, asesora de la Sala de lo Civil de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), confirma el tema de la violencia como primera causa en el rompimiento de los matrimonios.
Según dijo, los problemas se evidencian con más fuerza durante los fines de semana, tiempo en que los miembros de familia suelen permanecer reunidos en casa.
“Esto significa que la pareja o hasta la misma familia, no pueden estar juntos porque es motivo de discusión”, sostiene la profesional quien además mira este gesto negativo como un signo peligroso dentro de la misma sociedad salvadoreña.
El caso de Enrique y Graciela, si bien no está relacionado con problemas de violencia intrafamiliar, su distanciamiento alude a una causa que merece importancia: vida intolerable.
La diferencia de intereses, trabajos y salarios alteró la paz entre Graciela y Enrique. El hombre habría dado mayores evidencias de insatisfacción, debido a que su mujer ostentaba un mejor puesto y salario.
Su caso no es único en el país, ya que en este inciden situaciones como oportunidades de empleo y, obviamente, la preparación académica.
Para el sociólogo Luis Gálvez las diferencias entre los cónyuges ha impactado significativamente en los hogares, debido a que se registran mayores oportunidades de empleo para las mujeres. Cita, como ejemplo masivo, el fenómeno de las maquilas.
Culturalmente, el hombre es el proveedor del hogar, así fue educado. Si falta a esa tarea, el mismo sufre problemas porque teme perder poder dentro del hogar, no quedándole otra que realizar trabajos domésticos.
"El hombre, cuando se le mueve el piso, siente que pierde el poder. Trata de resolver su inseguridad a través de la violencia", sostiene el sociólogo.
En Nicaragua , se registraron muchos acontecimientos luego del huracán Mitch.
Los programas internacionales de ayuda iban encaminados en la participación ciudadana en el área de salud y educación donde la mujer tomó un rol importante en la reconstrucción de su hogar. El hombre, sintió que sus costumbres de ser la persona que representaba la seguridad del hogar, habían sido desplazado a un segundo lugar.
“Este perfil socio económico originó problemas entre la pareja, que en algunas ocasiones generó hasta violencia”, dice Gálvez.
Las dificultades económicas en El Salvador y en otras naciones centroamericanas, ha propiciado que los hombres busque en la migración, una forma de ayudar a la familia.
Con el paso de los años, el hombre como la mujer suelen desarrollar intereses distintos, buscan independencia y como resultado, la familia queda desintegrada.
“(Los hombres) Comienzan mandando el dinero cada mes pero al cabo de pocos años, la situación cambia. La pareja se separa”, sostiene el profesional.
Luego, añade, vienen los arreglos sobre el sostenimiento económico de los hijos.
Sobre el punto de la violencia, Gálvez asegura que en el país no existe una cultura de denuncia, ni cuando existen casos de violencia ni para exigir la paternidad responsable. De ahí que los registros oficiales queden por debajo de la realidad.

Más cifras

El promedio de casos que se presentan en los Tribunales de Familia de Santa Tecla es de unos 50 ó 60 al mes. Entre las denuncias adoptadas están: la infidelidad, vida intolerante, falta de entendimiento.
En estos casos, se desarrolla un tratamiento psicosocial, donde siempre se insiste en la importancia de la familia. Al final, se logra evitar algunas separaciones.
“Culturalmente no es común buscar ayuda profesional. No es muy bien vista, incluso por las parejas que son profesionales. Las parejas no toman en cuenta que el trabajador social puede ayudar a resolver ciertos conflictos”, sostiene Rosalío Magaña, miembro del grupo de sicólogos del Tribunal de Familia de Santa Tecla.
“Se me presentó un caso tipificado de intolerancia. Un ejecutivo, se casó con su novia que era de escasos recursos, luego de varios meses de noviazgo, ella le indicó que estaba embarazada. Pero al final, resultó que no era cierto. Esto generó conflicto. Cuando conversamos, resultó que la realidad era otra, había ocurrido un atraso menstrual. El divorcio se logró bajo mutuo consentimiento”, comentó Magaña.
Existen abogados que recomiendan a sus clientes argumentar su divorcio por “separación de uno a más años” como estrategia para evadir responsabilidades económicas entre los cònyuges. El sicólogo advierte que en esos arreglos se esconde o disfraza la violencia intrafamiliar.
“Nosotros verificamos que el elemento presentado en la demanda sea cierto. Vemos a los hijos y si están en riesgo”, señala.
Insiste, no obstante, que cuando la pareja decide llegar a los tribunales, ya han establecido con sus abogados la decisión de separarse y prefieren tratar asuntos como el régimen alimentario y fijar el plazo de visitas cuando existen hijos.
Magaña sostiene que el solo hecho de separarse ya es un síntoma de violencia. “Son situaciones de poder y control que es el que más se utiliza”, dijo el profesional.

Alarmante violencia

En el primer trimestre del año, 614 casos de violencia intrafamiliar han sido denunciadas ante las autoridades policiales


El tema de la violencia familiar es un trabajo delicado para los agentes de la División de Servicios Juveniles y Familia de la PNC.
Y no es para menos, cuando se les presenta una denuncia, ellos son los responsables de verificar si hay lesiones o no, así como referir los hechos a a Fiscalía General de la República.
Aunque sólo en el primer trimestre se reportan 614 casos, los responsables de la unidad policial sostienen que muy pocas veces se llega a denunciar el maltrato. Por lo que las cifras reportadas pueden ser mínimas.
“Casi nunca se denuncia, como que desconocieran que esto podría ser la antesala de lo que puede ser un delito”, señala la Comisionada Zoila Molina, jefe de la División de Servicios Juveniles y Familia de la PNC.
La violencia intrafamiliar es la finalidad de un ciclo que comienza con la tensión, agresión, arrepentimiento y reconciliación entre la pareja, donde el diálogo y el entendimiento han quedado escondidos.
“Cuando se completa el ciclo, cualquier acción se convertirá en sufrimiento físico, sicológico y hasta de abuso sexual”, sostiene Molina.
De los casos, la mayoría de las denuncias corresponden a la zona urbana del occidente y oriente de San Salvador. A nivel departamental, le corresponde a la ciudad de San Miguel.
Ante la falta de denuncia por temor, desconfianza en la justicia o falta de conocimiento, la división policial desarrolla campañas en donde se pone a disposición el denominado “teléfono amigo”. Por vía telefónica se da a conocer a las víctimas que existe todo un proceso, que incluye lo judicial y sicológico para resolver su problema, acota la jefe policial.
Según la policía, los casos de violencia se presentan durante los períodos de vacaciones y los fines de semana.
Esta apreciación lleva a concluir al sociólogo Luis Gálvez que la pareja no ha aprendido a convivir. “Como que les molestara estar juntos”, sostiene.

 


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