12 de mayo de 2002

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REPORTAJE

Los cóbanos a la deriva

Los pescadores de Los Cóbanos, en Sonsonate, temen ser desalojados de la playa donde viven y del mar donde pescan. Un proyecto de ley, que declararía la zona como protegida, los ha envuelto en un remolino de incertidumbre, provocado por un supuesto tráfico de influencias en la futura administración del proyecto y los intereses contrapuestos de buzos cazadores y ecologistas.

Ernesto Villalobos
vertice@elsalvador.com

Los pescadores de Los Cóbanos utilizan las formaciones rocosas del arrecife para pescar. La extracción de peces en los “pedreros” podría ser restringida por un decreto legislativo.
Foto:Nelson Dueñas

A las siete de la mañana, Víctor Corado de 33 años está listo para salir a pescar. Armado de 500 mongos (especies de camarones) para carnada, 15 anzuelos, su lancha de 21 pies de ‘eslora’ (largo), con un motor de 25 caballos de fuerza, se lanza al mar en busca del sustento propio y de su familia.
Después de una hora de navegar se para y escucha con atención. Un ruido peculiar del agua le indica que está sobre un arrecife de coral, al que comúnmente llama pedrero.
Allí tira una y otra vez el anzuelo a la espera que los peces muerdan. Como él 200 lugareños viven del mar.
Desde que recuerda su vida y la de sus vecinos siempre ha sido así. Sin embargo, desde hace uno días, se cierne sobre él y su comunidad un futuro incierto.
El agua arremolinada y oscura de Los Cóbanos parece convertirse en una verdadera premonición.

joya marina

Un paraíso ecológico se oculta bajo las aguas turbias del lugar: formaciones rocosas cubiertas de coral blando; así como, peces Loro y coral negro que sólo existen en los mares de Filipinas.
También hay formaciones que habrían tardado más de 100 mil años en crearse.
Por estas y otras riquezas, el área es considerada la tercera formación de coral más gran del Pacífico americano, por lo que su valor ecológico, científico y turístico se preve incalculable.
El pasado 22 de abril,”Día de la Tierra”, Víctor y los demás habitantes de Los Cóbanos recibieron una desagradable sorpresa: su paraíso ecológico y fuente alimento sería declarado Área Natural Protegida.
La iniciativa fue lanzada públicamente por el diputado arenero Roberto D`aubuisson. Para colmo de los pescadores, la declaratoria sería efectiva dos días después, durante la sesión plenaria del 24 de abril.
El proyecto, ampliamente difundido por los medios de comunicación, tomó por sorpresa a los pescadores, quienes asumieron que de ser aprobado significaría su desalojo de la playa.
Debido a ello se presentaron en la Asamblea y lograron persuadir a los diputados para no aprobarlo. Se decidió entonces pasar el caso a estudio de una comisión.
Según la propuesta arenera, se denominaría Área Natural Protegida a 157 kilómetros cuadrados de mar frente a las playas de Los Cóbanos y otras zonas marinas de Sonsonate. El área, obviamente, incluye los “pedreros” donde los habitantes pescan.
Salvador Pineda presidente de la Cooperativa de Pescadores de Los Cóbanos sostiene que no se trata de crear un área protegida, sino crear unParque Nacional.
La diferencia entre uno y otro es abismal, en un parque se prohibe totalmente la pesca. Mientras que en un área protegida sólo se regula.
Los habitantes insisten que se pretende construir parque y luegoe un complejo turístico del que se lucrarían solo algunas personas.
El diputado D`aubuisson afirma que los pescadores han interpretado mal la ley. “En el artículo 1 se declara como Área Natural Protegida, no como parque nacional”, afirma.
Para él la denominación de Parque Nacional Marino se usó con motivos prácticos para nombrar de alguna forma el zona.
Fundamenta su argumento remitiéndose al artículo 4 de la misma propuesta de ley, donde se expresa que la pesca será permitida en zonas de ‘amortiguamiento’.
“El Centro de Desarrollo Pesquero (CENDEPESCA), el Ministerio de Medio Ambiente (MARN) y, por supuesto, los pobladores van a delimitar las zonas... Además no estamos casados con el texto, se puede cambiar”, dijo.

La comunidad de Los Cóbanos se constituye de pescadores y sus familias que construyeron sus casas de lámina en la orilla de la playa. Unas 10 mil personas encuentran su sustento en las actividades de pesca.
Foto:Nelson Dueñas

Los pescadores no se fían de la interpretación que hace elpolítico.
“Queremos que la ley sea más clara y que defina el papel de la comunidad en el proyecto. No nos oponemos a la protección, pero queremos que nos dejen pescar”, sostuvo Pineda.
Para el doctor Enrique Barraza, biólogo del MARN e investigador de Los Cóbanos, lo principal es crear un marco legal que frene el deterioro del sitio.
El biólogo acepta que el daño de los pescadores al arrecife es mínimo. Afirma, además, que una vez aprobado el proyecto se reunirán con los pobladores para determinar cómo se va a regular la pesca.

¿Sólo regulación?


Actualemente el proyecto de decreto de Los Cóbanos prohíbe todos los métodos de pesca que no sean de línea de mano como las redes, cimbras y en especial la cacería submarina con arpón. Tanto el biólogo como el diputado aceptan que las prácticas de protección ya las realizan los pescadores.
“La ley solo pondría por escrito lo que ya se hace en la práctica”, afirman.
Pero las inexactitudes que los pescadores ven en la ley no es solo una arista del problema.
Resulta que desde la presentación pública del proyecto, el 22 de abril pasado, se mencionó a la ONG Fundación Ecológica Marina (ECOMARINA) como la posible administradora del futuro parque. Esto representa para algunos “tráfico de influencias”.

¿nepotismo?

Una buena pesca es cuando se cazan más de 50 libras. El pargo se vende a 10 colones la libra, en el mercado local.
Foto:Nelson Dueñas

Vérticecomprobó la relación de parentesco de algunos miembros de ECOMARINA con el arenero Roberto D`aubbuisson.
Los nexos entre el político y la ONG se fortalecieron con la idea del proyecto de protección de la zona.
ECOMARINA se fundó en el 2000, ese mismo año, la organización habría buscado apoyo de D`aubuisson para que apadrinara el proyecto.
El diputado reconoce haberse “enamorado del proyecto”, por lo que inició el borrador de declaratoria.
Dijo haber hecho consultas al Ministerio de Medio Ambiente y otras instituciones. Después de 20 meses de trabajo y seis borradores de proyecto, se llegó a la versión final, la cual fue presentada el 22 de abril pasado.
Volviendo al punto del parentesco de D’abussion y los miembros de ECOMARINA, el diputado acepta la relación familiar de “primos lejanos” con algunos miembros de la ONG pero niega maniobrar a favor de ellos o incluso cometer alguna ilegalidad debido a ello.
“Si se aprueba la Ley, será el MARN el que designe la institución que administre el proyecto no seré yo, por tanto no hay nada ilegal”, sostiene.
Al respecto, el doctor Barraza, del MARN, sostiene que todavía no se ha elegido quién va administrar el posible.
“Pueden ser ellos o hasta un grupo que incluya a los pescadores”, comenta.
Roberto López presidente de ECOMARINA aclara que su institución ha trabajado en la zona durante algún tiempo y lo seguirá haciendo aún sino se aprobara la ley.
Aclara, también, que los parientes del diputado solo son miembros fundadores y no forman parte de la junta directiva actual.
López ha buceado en el Los Cóbanos por más de 25 años y ha llegado a conocer bien la riqueza e importancia ecológica y comercial de la zona.
Enfatiza que ECOMARINA tiene un compromiso con la protección del arrecife de coral y no pretende lucrase a su costa.
El ecólogo sostiene que su finalidad de su organización, contrasta con la de otros buzos que se dedican a la pesca sub marina con arpón.
“Ellos están poniendo en contra nuestra a los pescadores, quienes son los únicos que se podrían oponer al proyecto”, dijo.

depredadores

El pescador más experimentado. Úrsulo ha pescado por más de 50 años.
Foto:Nelson Dueñas

El caso de los buzos es otro tema de cuidado para los pescadores. Ellos sospechan que algunos extraen porciones del arrecife de coral para venderlo como artículo decorativo.
Otra preocupación de los pescadores, compartida por los miembros de ECOMARINA y el MARN es que, los buzos estén cazando especies signficativas para el equilibrio de ecosistema, con fines comerciales.
“Hemos conocido de la caza de meros hasta de 500 libras. De ese tamaño no son buenos para el consumo”, señala López.
Su versión es respaldada por el doctor Barraza.
El ecólogo explica que el daño se produce debido a que por el tamaño de los meros (550 libras) se impide que haya una reproducción significativa. “Principalmente se daña a los pescadores, porque se reduce el recurso”, manifestó.
El punto de la protección de las especies se plasma en el artículo 4 del proyecto de ley: “Se prohíbe la pesca submarina con arpón auxiliado de equipo de buceo autónomo”, reza el apartado.
Esto habría provocado el descontento de los buzos que se dedican a la actividad. Aunque no todos se oponen a la prohibición
Werner Mena, propietario de la Escuela de Buceo Oceánica, sostiene que “lo que nosotros pensamos es que se deberían regular con licencia y restringir especies, temporadas y tamaño”.
Su razonamiento es apoyado incluso por ECOMARINA, “no nos oponemos a la cacería submarina, pero queremos que se regule”, argumentó López.
Al final, todos parecen coincidir en la protección de Los Cóbanos; pero cada uno tiene su ideas de cómo hacerlo.
En medio del fuego cruzado están más de 10 mil personas que viven de la pesca en la zona que reclaman sus derecho a ser tomados en cuenta, cualquiera sea el destino futuro para Los cóbanos.

Don Ursulo, el “padre de los pescadores”

Los buzos ecológicos que promueven el Área Natural Protegida de Los Cóbanos definen a los pescadores como parte del paisaje de la zona.

Muchos de los habitantes han dedicado toda su vida a la pesca y cuando establecen sus familias pasan su arte de una generación a otra.
Sin embargo, existe el caso de un pescador a quien nadie enseñó el oficio: Don Úrsulo, cariñosamente llamado el “padre de los pescadores”.
Nadie sabe de dónde vino ni siquiera él mismo. No conoció a sus padres y los únicos recuerdos son la playa y el mar.
Sobrepasa los setenta años y tiene seis hijos. Es parco y tímido para hablar con los desconocidos, pero sus amigos afirman que es de alma noble.
Su voz es ronca, su cuerpo delgado y firme no parece el de una persona de su edad. Aunque las arrugas en su cara y una barba escasa y blanquecina delatan los años vividos.
En las faenas de pesca se confunde con los más jóvenes a pesar de su edad. Es el compañero perfecto para los que quieren agarrar una “buena marea”, (pesca abundante).
Sus vecinos cuentan que Úrsulo no ha conocido otra vida más y ha estado en Los Cóbanos antes que todos sus habitantes. “Cuando vine aquí, los venados venían a comer en la playa”, recuerda.
El anciano relata que de pequeño pasaba sus días pescando para poder comer.
Al caer la noche, se enterraba en la arena para que que los animales no lo molestaran o, con suerte, dormía en alguna lancha anclada cerca de la orilla.
En el invierno, las inclemencias del tiempo le exigían un mejor refugio. Así se ocultaba en las cuevas cercanas.
La playa era su casa y el mar le daba lo necesario para sobrevivir.
Unos cuantos leños le servían para asar los peces de la faena del día.
“Otras veces agarraba peces tunco los destazaba para sacar de sus hígados el aceite para freir otros pescados”, cuenta uno de sus mejores amigos.
Con el tiempo creció y afinó sus habilidades marinas.
Don Úrsulo presenció cómo la playa se llenando de casas y nuevos pescadores, hasta formarse la comunidad actual.
Entre los colonizadores encontró a la que sería la madre de sus seis hijos, a quienes les enseñó su oficio.
De nuevo, don Úrsulo vive solo, así como la primera vez que llegó a la playa. Su mujer y sus hijos se han ido.
No obstante, su experiencia lo ha convertido en un gurú entre los lugareños.
Todos saben quien es, pero prefiere el silencio y la soledad. “La playa es mi vida y la pesca, lo único que sé hacer”, dijo, y lo comprobó marchándose hacia el mar.


Pescadores natos

Varias viviendas de la lámina y madera a lo largo de la playa Los Cóbanos forman la comunidad del mismo nombre.

Sus moradores llegaron al lugar hace más de cincuenta años, desde entonces el mar les ha dado lo suficiente para vivir.
Pero la relativa calma en la que han vivido se ha visto ahora afectada por el proyecto de ley para declarar el lugar como Área Natural Protegida. Aunque las autoridades involucradas en el proyecto admiten que el daño de los pescadores artesanales es mínimo, lo habitantes se esfuerzan en probar que no alteran el medio. Ernesto Ramírez ha trabajado en la pesca desde que tenía seis años. Ahora a sus 25 se le considera un experto en lo que ellos llaman su “arte”.
“En el día, navegamos en la lancha hacia los pedreros (formaciones rocosas cubiertas de corales blandos) nunca perdemos de vista la orilla”, asegura. Después de pasar la “reventazón” los pescadores ubican en la playa puntos de referencia para ubicar los pedreros.
Cuando llegan escuchan cuidadosamente el mar para saber cuando están sobre las formaciones rocosas, se alejan unos metros hasta que el sonido peculiar de las aguas ya no se escucha. Ahí dejan caer el ancla. Ellos saben que en ese lugar no hay piedras ni corales en los que se pueda atascar.
La lancha se ubica en la orilla de los pedreros donde el pescado se alimenta, según Ernesto. Una vez en el lugar dejan caer el anzuelo y esperan que el mar les sonría esta vez. Por las noches, su faena les exige una agudeza mayor del sentido auditivo, “en las noches nos vamos a puro oído”, dice.
Los pescadores en el lugar sostienen que no utilizan redes el los pedreros porque las perderían en las piedras. “No le hacemos daño al coral porque de ahí comemos, al igual que todos queremos protegerlo”.

 


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