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REPORTAJE
Los cóbanos a la deriva
Los
pescadores de Los Cóbanos, en Sonsonate, temen ser desalojados
de la playa donde viven y del mar donde pescan. Un proyecto de ley,
que declararía la zona como protegida, los ha envuelto en un
remolino de incertidumbre, provocado por un supuesto tráfico
de influencias en la futura administración del proyecto y los
intereses contrapuestos de buzos cazadores y ecologistas.
Ernesto Villalobos
vertice@elsalvador.com
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Los pescadores de Los Cóbanos
utilizan las formaciones rocosas del arrecife para pescar. La
extracción de peces en los pedreros podría
ser restringida por un decreto legislativo.
Foto:Nelson Dueñas
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A las siete de la mañana, Víctor Corado de 33 años
está listo para salir a pescar. Armado de 500 mongos (especies
de camarones) para carnada, 15 anzuelos, su lancha de 21 pies de eslora
(largo), con un motor de 25 caballos de fuerza, se lanza al mar en busca
del sustento propio y de su familia.
Después de una hora de navegar se para y escucha con atención.
Un ruido peculiar del agua le indica que está sobre un arrecife
de coral, al que comúnmente llama pedrero.
Allí tira una y otra vez el anzuelo a la espera que los peces
muerdan. Como él 200 lugareños viven del mar.
Desde que recuerda su vida y la de sus vecinos siempre ha sido así.
Sin embargo, desde hace uno días, se cierne sobre él y
su comunidad un futuro incierto.
El agua arremolinada y oscura de Los Cóbanos parece convertirse
en una verdadera premonición.
joya marina
Un paraíso ecológico se oculta bajo las aguas turbias
del lugar: formaciones rocosas cubiertas de coral blando; así
como, peces Loro y coral negro que sólo existen en los mares
de Filipinas.
También hay formaciones que habrían tardado más
de 100 mil años en crearse.
Por estas y otras riquezas, el área es considerada la tercera
formación de coral más gran del Pacífico americano,
por lo que su valor ecológico, científico y turístico
se preve incalculable.
El pasado 22 de abril,Día de la Tierra, Víctor
y los demás habitantes de Los Cóbanos recibieron una desagradable
sorpresa: su paraíso ecológico y fuente alimento sería
declarado Área Natural Protegida.
La iniciativa fue lanzada públicamente por el diputado arenero
Roberto D`aubuisson. Para colmo de los pescadores, la declaratoria sería
efectiva dos días después, durante la sesión plenaria
del 24 de abril.
El
proyecto, ampliamente difundido por los medios de comunicación,
tomó por sorpresa a los pescadores, quienes asumieron que de
ser aprobado significaría su desalojo de la playa.
Debido a ello se presentaron en la Asamblea y lograron persuadir a los
diputados para no aprobarlo. Se decidió entonces pasar el caso
a estudio de una comisión.
Según la propuesta arenera, se denominaría Área
Natural Protegida a 157 kilómetros cuadrados de mar frente a
las playas de Los Cóbanos y otras zonas marinas de Sonsonate.
El área, obviamente, incluye los pedreros donde los
habitantes pescan.
Salvador Pineda presidente de la Cooperativa de Pescadores de Los Cóbanos
sostiene que no se trata de crear un área protegida, sino crear
unParque Nacional.
La diferencia entre uno y otro es abismal, en un parque se prohibe totalmente
la pesca. Mientras que en un área protegida sólo se regula.
Los habitantes insisten que se pretende construir parque y luegoe un
complejo turístico del que se lucrarían solo algunas personas.
El diputado D`aubuisson afirma que los pescadores han interpretado mal
la ley. En el artículo 1 se declara como Área Natural
Protegida, no como parque nacional, afirma.
Para él la denominación de Parque Nacional Marino se usó
con motivos prácticos para nombrar de alguna forma el zona.
Fundamenta su argumento remitiéndose al artículo 4 de
la misma propuesta de ley, donde se expresa que la pesca será
permitida en zonas de amortiguamiento.
El Centro de Desarrollo Pesquero (CENDEPESCA), el Ministerio de
Medio Ambiente (MARN) y, por supuesto, los pobladores van a delimitar
las zonas... Además no estamos casados con el texto, se puede
cambiar, dijo.
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La comunidad de Los Cóbanos
se constituye de pescadores y sus familias que construyeron sus
casas de lámina en la orilla de la playa. Unas 10 mil personas
encuentran su sustento en las actividades de pesca.
Foto:Nelson Dueñas
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Los pescadores no se fían de la interpretación que hace
elpolítico.
Queremos que la ley sea más clara y que defina el papel
de la comunidad en el proyecto. No nos oponemos a la protección,
pero queremos que nos dejen pescar, sostuvo Pineda.
Para el doctor Enrique Barraza, biólogo del MARN e investigador
de Los Cóbanos, lo principal es crear un marco legal que frene
el deterioro del sitio.
El biólogo acepta que el daño de los pescadores al arrecife
es mínimo. Afirma, además, que una vez aprobado el proyecto
se reunirán con los pobladores para determinar cómo se
va a regular la pesca.
¿Sólo regulación?
Actualemente el proyecto de decreto de Los Cóbanos prohíbe
todos los métodos de pesca que no sean de línea de mano
como las redes, cimbras y en especial la cacería submarina con
arpón. Tanto el biólogo como el diputado aceptan que las
prácticas de protección ya las realizan los pescadores.
La ley solo pondría por escrito lo que ya se hace en la
práctica, afirman.
Pero las inexactitudes que los pescadores ven en la ley no es solo una
arista del problema.
Resulta que desde la presentación pública del proyecto,
el 22 de abril pasado, se mencionó a la ONG Fundación
Ecológica Marina (ECOMARINA) como la posible administradora del
futuro parque. Esto representa para algunos tráfico de
influencias.
¿nepotismo?
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Una buena pesca es cuando se
cazan más de 50 libras. El pargo se vende a 10 colones
la libra, en el mercado local.
Foto:Nelson Dueñas
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Vérticecomprobó la relación de parentesco de algunos
miembros de ECOMARINA con el arenero Roberto D`aubbuisson.
Los nexos entre el político y la ONG se fortalecieron con la
idea del proyecto de protección de la zona.
ECOMARINA se fundó en el 2000, ese mismo año, la organización
habría buscado apoyo de D`aubuisson para que apadrinara el proyecto.
El diputado reconoce haberse enamorado del proyecto, por
lo que inició el borrador de declaratoria.
Dijo haber hecho consultas al Ministerio de Medio Ambiente y otras instituciones.
Después de 20 meses de trabajo y seis borradores de proyecto,
se llegó a la versión final, la cual fue presentada el
22 de abril pasado.
Volviendo al punto del parentesco de Dabussion y los miembros
de ECOMARINA, el diputado acepta la relación familiar de primos
lejanos con algunos miembros de la ONG pero niega maniobrar a
favor de ellos o incluso cometer alguna ilegalidad debido a ello.
Si se aprueba la Ley, será el MARN el que designe la institución
que administre el proyecto no seré yo, por tanto no hay nada
ilegal, sostiene.
Al respecto, el doctor Barraza, del MARN, sostiene que todavía
no se ha elegido quién va administrar el posible.
Pueden ser ellos o hasta un grupo que incluya a los pescadores,
comenta.
Roberto López presidente de ECOMARINA aclara que su institución
ha trabajado en la zona durante algún tiempo y lo seguirá
haciendo aún sino se aprobara la ley.
Aclara, también, que los parientes del diputado solo son miembros
fundadores y no forman parte de la junta directiva actual.
López ha buceado en el Los Cóbanos por más de 25
años y ha llegado a conocer bien la riqueza e importancia ecológica
y comercial de la zona.
Enfatiza que ECOMARINA tiene un compromiso con la protección
del arrecife de coral y no pretende lucrase a su costa.
El ecólogo sostiene que su finalidad de su organización,
contrasta con la de otros buzos que se dedican a la pesca sub marina
con arpón.
Ellos están poniendo en contra nuestra a los pescadores,
quienes son los únicos que se podrían oponer al proyecto,
dijo.
depredadores
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El pescador más experimentado.
Úrsulo ha pescado por más de 50 años.
Foto:Nelson Dueñas
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El caso de los buzos es otro tema de cuidado para los pescadores. Ellos
sospechan que algunos extraen porciones del arrecife de coral para venderlo
como artículo decorativo.
Otra preocupación de los pescadores, compartida por los miembros
de ECOMARINA y el MARN es que, los buzos estén cazando especies
signficativas para el equilibrio de ecosistema, con fines comerciales.
Hemos conocido de la caza de meros hasta de 500 libras. De ese
tamaño no son buenos para el consumo, señala López.
Su versión es respaldada por el doctor Barraza.
El ecólogo explica que el daño se produce debido a que
por el tamaño de los meros (550 libras) se impide que haya una
reproducción significativa. Principalmente se daña
a los pescadores, porque se reduce el recurso, manifestó.
El punto de la protección de las especies se plasma en el artículo
4 del proyecto de ley: Se prohíbe la pesca submarina con
arpón auxiliado de equipo de buceo autónomo, reza
el apartado.
Esto habría provocado el descontento de los buzos que se dedican
a la actividad. Aunque no todos se oponen a la prohibición
Werner Mena, propietario de la Escuela de Buceo Oceánica, sostiene
que lo que nosotros pensamos es que se deberían regular
con licencia y restringir especies, temporadas y tamaño.
Su razonamiento es apoyado incluso por ECOMARINA, no nos oponemos
a la cacería submarina, pero queremos que se regule, argumentó
López.
Al final, todos parecen coincidir en la protección de Los Cóbanos;
pero cada uno tiene su ideas de cómo hacerlo.
En medio del fuego cruzado están más de 10 mil personas
que viven de la pesca en la zona que reclaman sus derecho a ser tomados
en cuenta, cualquiera sea el destino futuro para Los cóbanos.
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Don
Ursulo, el padre de los pescadores
Los buzos ecológicos que promueven el Área
Natural Protegida de Los Cóbanos definen a los pescadores
como parte del paisaje de la zona.
Muchos
de los habitantes han dedicado toda su vida a la pesca y cuando
establecen sus familias pasan su arte de una generación
a otra.
Sin embargo, existe el caso de un pescador a quien nadie enseñó
el oficio: Don Úrsulo, cariñosamente llamado el
padre de los pescadores.
Nadie sabe de dónde vino ni siquiera él mismo. No
conoció a sus padres y los únicos recuerdos son
la playa y el mar.
Sobrepasa los setenta años y tiene seis hijos. Es parco
y tímido para hablar con los desconocidos, pero sus amigos
afirman que es de alma noble.
Su voz es ronca, su cuerpo delgado y firme no parece el de una
persona de su edad. Aunque las arrugas en su cara y una barba
escasa y blanquecina delatan los años vividos.
En las faenas de pesca se confunde con los más jóvenes
a pesar de su edad. Es el compañero perfecto para los que
quieren agarrar una buena marea, (pesca abundante).
Sus vecinos cuentan que Úrsulo no ha conocido otra vida
más y ha estado en Los Cóbanos antes que todos sus
habitantes. Cuando vine aquí, los venados venían
a comer en la playa, recuerda.
El anciano relata que de pequeño pasaba sus días
pescando para poder comer.
Al caer la noche, se enterraba en la arena para que que los animales
no lo molestaran o, con suerte, dormía en alguna lancha
anclada cerca de la orilla.
En el invierno, las inclemencias del tiempo le exigían
un mejor refugio. Así se ocultaba en las cuevas cercanas.
La playa era su casa y el mar le daba lo necesario para sobrevivir.
Unos cuantos leños le servían para asar los peces
de la faena del día.
Otras veces agarraba peces tunco los destazaba para sacar
de sus hígados el aceite para freir otros pescados,
cuenta uno de sus mejores amigos.
Con el tiempo creció y afinó sus habilidades marinas.
Don Úrsulo presenció cómo la playa se llenando
de casas y nuevos pescadores, hasta formarse la comunidad actual.
Entre los colonizadores encontró a la que sería
la madre de sus seis hijos, a quienes les enseñó
su oficio.
De nuevo, don Úrsulo vive solo, así como la primera
vez que llegó a la playa. Su mujer y sus hijos se han ido.
No obstante, su experiencia lo ha convertido en un gurú
entre los lugareños.
Todos saben quien es, pero prefiere el silencio y la soledad.
La playa es mi vida y la pesca, lo único que sé
hacer, dijo, y lo comprobó marchándose hacia
el mar.
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Pescadores
natos
Varias viviendas de la lámina y madera a lo largo
de la playa Los Cóbanos forman la comunidad del mismo nombre.
Sus moradores llegaron al lugar hace más de cincuenta años,
desde entonces el mar les ha dado lo suficiente para vivir.
Pero la relativa calma en la que han vivido se ha visto ahora
afectada por el proyecto de ley para declarar el lugar como Área
Natural Protegida. Aunque las autoridades involucradas en el proyecto
admiten que el daño de los pescadores artesanales es mínimo,
lo habitantes se esfuerzan en probar que no alteran el medio.
Ernesto Ramírez ha trabajado en la pesca desde que tenía
seis años. Ahora a sus 25 se le considera un experto en
lo que ellos llaman su arte.
En el día, navegamos en la lancha hacia los pedreros
(formaciones rocosas cubiertas de corales blandos) nunca perdemos
de vista la orilla, asegura. Después de pasar la
reventazón los pescadores ubican en la playa
puntos de referencia para ubicar los pedreros.
Cuando llegan escuchan cuidadosamente el mar para saber cuando
están sobre las formaciones rocosas, se alejan unos metros
hasta que el sonido peculiar de las aguas ya no se escucha. Ahí
dejan caer el ancla. Ellos saben que en ese lugar no hay piedras
ni corales en los que se pueda atascar.
La lancha se ubica en la orilla de los pedreros donde el pescado
se alimenta, según Ernesto. Una vez en el lugar dejan caer
el anzuelo y esperan que el mar les sonría esta vez. Por
las noches, su faena les exige una agudeza mayor del sentido auditivo,
en las noches nos vamos a puro oído, dice.
Los pescadores en el lugar sostienen que no utilizan redes el
los pedreros porque las perderían en las piedras. No
le hacemos daño al coral porque de ahí comemos,
al igual que todos queremos protegerlo.
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