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CRÓNICA
Penas
y glorias del RING
Entre
los años 60 y 70 del siglo pasado, el boxeo sobrevivió
debido al interés individual de los deportistas. Cuando los años
de gloria pasaron, los boxeadores, carentes de todo apoyo institucional,
no tuvieron más remedio que sobrevivir según su propio
ingenio.
Iván Gómez
vertice@elsalvador.com
La gloria y la fama que un día cubrieron a tres boxeadores salvadoreños
ahora sólo son recuerdos lejanos.
Antonio Ríos, Wilfredo Navidad y Hernán Chuvalo Cubías
son fieles testigos de ese pasado glorioso y un presente duro e incierto.
Los tres llenaron las páginas deportivas de los periódicos
y compitieron contra grandes de la época, nacional e internacionalmente.
Transcurrida parte de su juventud y dureza para los golpes, literalmente,
pasaron al olvido.
Para subsistir todos se han dedicado a negocios varios como la venta
de repuestos automotrices.
El apoyo de los aficionados fue crucial en esos años.
Fue gracias al apoyo de seguidores, que en ocasiones abarrotaron los
escenarios deportivos, que se prolongó la vida boxística
de Ríos, Navidad y Chuvalo.
Según recuerdan, durante sus temporadas de peleas cada boxeador
"se tenían que conformar con lo que les dieran".
Recuerdan que los espectáculos se realizaban cada quince días.
Los viernes, desde las siete de la noche, con una programación
de siete peleas.
Del bloque de luchas, seis se dedicaban a aficionados o amateur y la
pelea principal se desarrollaba entre representantes del box de toda
Centroamérica.
De acuerdo con Ríos, Navidad y Chuvalo, aparte de esa programación
y mínimo apoyo, no había nada más. De ahí
que hablen de dignidad y respeto para quienes lucharon motivados, sobre
todo, por un interés personal, sumado a los aplusos y vítores
que recibían de la afición.
Ahora la suerte ha cambiado un poco y se dedican a entrenar jóvenes
valores.
Experiencia
sin límite
Antonio
Ríos le tiene sin cuidado que al caminar por las calles de San
Salvador pase inadvertido, a excepción de los fieles clientes
ganados cuando se dedicó al comercio, apenas dejó los
guantes.
En 1960 Ríos disfrutaba de la gloria centroamericana, tenía
17 años, y se perfilaba como un buen boxeador amateur.
A
dos años de iniciarse en el ring,logró ganar el Campeonato
Nacional Profesional en la Categoría Gallo. Desde esa fecha le
apodaron el "Bobi Ríos".
Lleno de juventud, logró demostrar su talento en gimnasios de
Costa Rica y Nicaragua, midiendo su fuerza con también talentosos
rivales como Kir Chalupa, Carol Mendoza, Lolo Mesén, "El
tigre Darío" y Ray Bolton.
Sus veladas boxísticas siempre estaban abarrotadas del público.
Se realizaban en la Arena Metropolitana Santa Anita, el otrora Teatro
Principal (ex Cine Libertad) y el llamado Coliseo, ubicado frente al
mercado Tinetti.
"Durante esos años, quien se introducía en el deporte,
lo hacía por amor, no había apoyo del gobierno. Algunas
veces peleabas sin protectores y con la cabeza limpia. No había
dinero para eso. Tampoco nos pagaban. Después de la pelea nos
daban un huacal con shuco. Algunas veces, nos daban un par de calcetines
o bendas", recuerda Ríos.
Por
su propia salud y ante la falta de patrocinio, Ríos se retiró
en 1973 a su casa del Barrio San Esteban, en el centro de la capital.
El dinero era poco y la fama sólo un recuerdo.
Toda su carrera pugilística y vicorias terminaron tras un estante,
en una venta de repuestos mecánicos.
Después se dedicó al comercio informal en pequeño.
En 1996 vuelve a tener contacto con la Federación Salvadoreña
de Boxeo, en el Instituto Nacional de los Deportes de El Salvador (INDES)
En ese momento se le ofrece la oportunidad de trabajar como entrenador.
Acepta el puesto y desde entonces dirige gimnasios en Custatancingo.
Nombre: Antonio Ríos
Edad: 62
Inicio en el Boxeo: 1962
Retiro: 1974
Peleas profesionales: 19
Una
gloria truncada
Otra de las glorias del boxeo salvadoreño es Wilfredo Navidad,
mejor conocido como el "Payaso" Navidad.
Su
gusto por los guantes y las peleas surge desde muy joven. A sus 13 años,
es taquillero de los encuentros boxísticos del Barrio Santa Anita.
Formalmente ingresó al ring en 1979, al cual subió decenas
de veces en diez años que duró su carrera.
El "Payaso" fue entrenado por otras estrellas del box como
Mario Méndez y Chuvalo Cubías, a quienes reconoce como
maestros y los artífices de haberse convertido en un peleador
profesional.
Pelea tras pelea, Navidad alcanzó reconocimiento. Antepuso su
vocación deportiva a la mísera cantidad de tres colones
que recibía por cada contienda; además, de su respectivo
fresco y emparedado.
"Las peleas se hacían por amor al deporte, no teníamos
ayuda", recuerda.
En 1986, debutó profesionalmente. Con 112 libras, midió
fuerzas con Marvin Cortéz Junior. Ese mismo año, durante
los Juegos Centroamericanos realizados en Guatemala, Wilfredo alcanza
un honroso tercer lugar, luego de perder por una decisión técnica
contra Rogelio González.
Su constante preparación le facilitó, en 1988, obtener
el liderazgo en el Campeonato Nacional de Boxeo contra Omán Jimenez.
La suerte iba de su lado y logró vencer a "Rocky Zelaya"
en la categoría PLuma. En esos años, la paga era mejor:
dos mil colones.
Wilfredo tenía esperanzas de alcanzar más títulos
y lo logró. Consiguió cinco títulos profesionales,
que incluyen un Centroamericano.
Su futuro era prometedor; sin embargo, la poca visión de promotores
lo obligó a retirarse en 1994. Y sin mayor fortuna, se dedica
al comercio informal de ropa en la zona del Mercado Central.
Como si fuera poco, en enero de 1995, "el payaso" sufre un
penos ataque de delincuentes. Lo asaltan y hieren. Escondido de su público,
"el payaso Navidad" continúa con su trabajo de comerciante.
Un año más tarde le ofrecen la oportunidad de incorporarse
a un grupo de preparadores físicos de boxeo.
Nombre: Wilfredo Navidad
Edad: 39 años
Inicio: 1979
Retiro 1984
Peleas profesionales: 34
Títulos: 4 Nacionales 1 Centroamericano
Más
allá de las fronteras
Hernán Chuvalo Cubías comenzó a los18 años
a demostrar que podía hacer mucho por el boxeo salvadoreño.
Es tanto su afición por los guantes que se ha lanzado de lleno
a la masificación de futuros boxeadores.
Aunque
está consiente que no todos alcanzarán el triunfo, durante
su preparación tendrán una disciplina que les ayudará
en sus vidas y se alejarán de posibles vicios.
Chuvalo, como todos los conocen, ha sido uno de los boxeadores salvadoreños
que ha alcanzado un lugar en el Salón de la Fama de Nueva York,
por su alto rendimiento.
Durante su paso por el amateur realizó 47 peleas, de las cuáles
solo perdió dos.
Un total de 35 rivales 'besaron' el ring y siete fueron triunfos por
decisión técnica. Al ingresar al nivel profesional, protagonizó
28 peleas, de las cuáles solo perdió tres.
Entre 1975 y 1978 gana el Campeonato de Centro América y el Caribe,
lo que le permite estar en el Séptimo Ranking a nivel mundial
de peso Ligero de las 130 libras.
Ante la falta de visión gubernamental y de un buen promotor,
en 1980 decide retirarse.
La suerte de Chuvalo fue la misma que la del resto de los jóvenes
que se presentaban en los escenarios deportivos.
"Yo quería aprender a boxear. Estaba reclutado en el cuartel
y en realidad las armas no eran mi vocación", afirma.
(Con el box) He llevado el nombre de mi país fuera de las
fronteras y no he recibido ningún tipo de ayuda económica
que sirva como indemnización, sostiene.
Al retirarse, Chuvalo supo que estaba en deuda con el futuro boxístico
del país, por lo que decidió por cuenta propia trabajar
con jóvenes.Nombre: Hernán Chuvalo Cubías
Edad: 52 años
Inicio: 1966
Retiro: 1980
Peleas profesionales: 27
Títulos: 1 Nacional 1 Centroamericano y del Caribe
Nuevo
prospecto
Antonio de Jesús Núnez dejó las pandillas para
incorporarse a una nueva y sana vida: el boxeo.
Vivió su adolescencia en la Ciudad de los Niños
en Santa Ana, la cual abandonó por incorporase a una pandilla.
Luego
de varios años de vagar por Santa Ana y medir su fuerza a puño
limpio en la calles, busca otra alternativa que le permita abrir su
camino.
Su hermano practicaba en un gimnasio de boxeo y fue él quien
le pidió incorporarse. Al aceptar inscribrise en el gimnasio
tuvo como entrenador al Pive Méndez, quien lo remitió
hace dos años a la Federación de box. "En realidad,
fue en la Ciudad de los Niños que me inicié. Una vez,
para la fiesta de Don Bosco, el Padre Rossi me puso los guantepara que
nos diéramos a piñazos con mi hermano. Desde allí
me gustó", recuerda.
Hoy, a sus 24 años, Antonio ha participado en 45 peleas amateur,
de las cuáles sólo ha perdido 15.
Su esfuerzo por encaminarse a la vida boxística profesional le
ha permitido alcanzar el reconocimiento de la Espiga Dorada 2002.
Actualmente pertenece a la selección nacional de boxeo. Su sueño
es participar en un campeonato de categoría mundial.
Nombre: Antonio de Jesús Núnez
Edad: 24
Inicio: 2000
Record: 45 peleas amateur
Reconocimiento: Espiga Dorada 2002
Copyright 2002
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