12 de mayo de 2002

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CARTAS

Una obra para pensar

La construcción del anillo periférico significa una inversión millonaria. Me pregunto: ¿acaso no estamos endeudados a niveles críticos como para seguir prestando para este proyecto?
No creo que los economistas sepan si saldremos bien o mal de esta deuda, ya que nadie puede predecir como se va a comportar la economía.
Por otro lado, la obra está proyectada para construirse en los “Planes de Renderos”, que, además de ser una zona turística, posee mantos acuíferos y vida silvestre propia.
Recordemos que ahí se encuentran las fuentes de agua La Danta y El Tikal, las cuales abastecen a la mayor parte de San Salvador ¿No tendrán nuestros hijos, en 10 ó 15 años, racionamientos de agua más graves de los que actualmente padecemos si se talan miles de árboles en la zona?
Para algunas personas la pérdida de la vida silvestre talvez no es muy importante, pero hay que poner atención al tema.
Ahora bien, con el anillo periférico se permitirá la circulación de vehículos pesados por un lugar caracterizado por la paz y quietud. Esto nos lleva a formularnos otras preguntas: ¿seguirá Planes de Renderos considerándose una zona turística atractiva? ¿seguirá siendo visitada por miles de personas? ¿no se vendrán abajo los ingresos de decenas de negocios, como pupuserías, que dependen de los visitantes?
Yo creo que al Ministro de Obras Públicas solo le interesa brindarle mejores vías de acceso a los salvadoreños, pero... ¿a qué costo?
Desde el punto de vista económico será una obra millonaria, una supercarretera, para el paso de carga pesada, que será construida en una zona frágil.
De todos es conocido que en los terremotos (octubre de 1986, enero y febrero de 2001) brotó agua en esa zona, así como en “Las Colinas”. Recordemos también la carretera que pasa por el balneario “Los Chorros” y el dinero que ha costado rehabilitarla después de las catástrofes de 2001. No olvidemos el costo humano que provocó construir esa carretera en una zona vulnerable.

Manuel Méndez
sapoturbo@netscape.net

Nuestros diputados

Siempre he tenido, como ama de casa, una apreciación bastante simple de los políticos: se dedican a eso por no tener capacidad para otras cosas, se gana bien y además viene con un “plus” de prestigio, la gente los atiende en todas partes; aunque sean borrachos, adúlteros y pistoleros. Hay quienes son buenas personas pero sucumben o ante la tentación y callan.
El caso es que la derogación de la presidencia rotativa es una evidente maniobra de politiquería de aldea, como cuando no quisieron pasarle el chocolate al FMLN. Y, aclaro, que no simpatizo con este partido porque hace todo lo posible por parecer inepto e incapaz.
¿Qué se les ocurrirá ahora? Bueno, si ya llevaron a Vicente Fernández a cantar al “Pa(lenque)lacio Legislativo”, no me extraña que hagan presidencias para cada uno de los niños de ARENA, los ancianos enquistados, títeres y demagogos en grado sumo del PCN, y que lleven a bailar a Niurka Marcos encima de la directiva.

Eugenia López
ealelr@hotmail.com


¡Resurgen los grupúsculos!

Con tristeza veo nuevamente cómo un reducido grupo de personas se toman la Universidad de El Salvador y la utilizan para realizar protestas.
Soy estudiante de la Universidad y a mí nadie me ha preguntado si estoy de acuerdo con las demandas de los supuestos estudiantes de la BRES. La BRES puede definirse como un reducido grupo de personas (no me consta que sean estudiantes) inconformes y que tienen como caballito de batalla la violencia para hacerse notar, porque creo que de otra manera nadie les hará caso.
Yo quisiera que la BRES hiciera un censo entre los estudiantes, para que vean cuánto apoyo tienen. Ya es hora que estos actos de violencia se paren. Si quieren seguir protestando no lo hagan escudándose en la UES. Tienen derecho a protestar y a hacer el relajo que quieran pero no denigren la universidad.


Xenia Zepeda
xeniazepeda@yahoo.com


La defensa de nuestro mar

Se ha conocido que empresas extranjeras roban 100,000 toneladas de atún en nuestras aguas, obviamente, sin pagar nada al Gobierno de El Salvador.
El Estado no defiende la Constitución de la República (Artículo 84, Jurisdicción y Soberanía Irreductible del Territorio).
El Gobierno derrocha nuestro IVA en burocracias corruptas como Concultura e ISTU, pero no tiene plata para defender el territorio.
Nuestro Gobierno promulga leyes “exóticas” como la Ley de Medio Ambiente y burocracias inútiles como el Ministerio del Medio Ambiente y Recursos Naturales, cuando ni siquiera puede ejecutar la ley básica del país, la Constitución.

Francisco Moreno
fmoreno@correo.terra.com.sv


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