5 de mayo de 2002

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CARTAS

Trabajar en mi país

Hace un año y medio decidí estudiar en el extranjero para perfeccionar mi inglés y, a pesar de que me desarrollé en un buen empleo, quise probar suerte por mi tierra y demostrarles a todos que si se puede hacer vida en El Salvador.
Tengo un mes de estar buscando trabajo y a pesar de mi habilidad en la rama de computación y el dominio del idioma inglés, algunas empresas me reprochan mi juventud y mi inexperiencia dentro del país.
En fin, no encuentro trabajo.
¡Por Dios!!! Cómo es posible que si me pude desarrollar en un país que no es el mío, con un idioma que no es el mío y con gente que no es de mi raza, en mi país no me permitan desarrollarme y demostrar que los salvadoreños somos luchadores y podemos triunfar en nuestra tierra.
Sé que muchos hermanos lejanos no quieren estar en otros países; pero, lamentablemente, las empresas no confían en personal nacional aún si estos se han desarrollado exitosamente en el extranjero. Qué irónico.

Iris Leiva
irisleiva64@hotmail.com

Asesino al mando

La posición del Organismo de Estados Americanos (OEA) ante la situación venezolana es una gran humillación y una gran vergüenza porque acepta al gobierno de tiranía de Hugo Chávez sin ninguna clase de sanción.
No existen más claras evidencias de que este individuo rige su gobierno de una forma autoritaria al cerrar tres canales de TV privadas, violando de esa manera el derecho a la libre expresión que se dice que existe y respeta en América Latina.
Y es más grave ordenar a francotiradores disparar a una manifestación pacífica que se dirigía al palacio de Miraflores, dejando como saldo un aproximado de 14 personas muertas y varios heridos. Ahora bien, ¿cómo es posible que con tales atropellos a los derechos humanos la OEA quiera seguir apoyando al gobernante Hugo Chávez?
Con eso lo único que demuestra la OEA es que América Latina sigue retrasada en materia de derechos humanos y que en vez de ir progresando vamos retrocediendo.

Rudy Ángel
ruje17@hotmail.com


Desastre del Seguro

Ya se ha hablado mucho sobre la pésima atención que se presta a los afiliados del Seguro Social, pero hasta que no nos toca en carne propia, no nos damos cuenta de la impotencia que se siente, la rabia contenida de no saber a quién acudir para saber quién puede o a quién corresponde poner orden en el Seguro Social.
Fui remitida el 10 de enero del corriente año a un dermatólogo, me dieron la cita para el día 3 de abril a las 9.30 a.m. Me presenté antes de la hora y con toda indiferencia me dijeron que el doctor estaba de vacaciones.
Me pregunto, las vacaciones del personal las dan a “la loca”, ¿no tienen un calendario para saber quienes gozarán sus vacaciones en tal o cual fecha? Es absurdo que una Institución grande no lleve una calendarización para saber con qué personal cuenta.
Ya basta señores del Seguro Social de jugar con los que pagamos sus sueldos.
Aparte de que nunca hay medicinas disponibles, se nos trata como que fuéramos mendigos, corriendo para un lado y para otro. Es con nuestras aportaciones y las de las empresas que se sostiene el “Inseguro Social”.
No es justo que nos traten como les da la gana. Pisotean nuestra dignidad y juegan con nuestra salud.
Debo aclarar que no quise pedir una nueva cita; prefiero gastar en un médico particular para no volver a sentir esa impotencia, esa cólera y esa humillación. De seguro iban a dármela para dentro de cuatro meses para luego salir con otra excusa para no atenderme.


Carmen Rodezno Zetino
carmenrodezno@telesal.net


¿Embajador en Corea?

Es increíble que este individuo Alfredo Ungo todavía esté fungiendo como embajador salvadoreño en Corea después que estuvo acreditado en Canadá y la forma vergonzosa como dejó este país.
Alfredo Ungo debería ser investigado por la Fiscalía General de la República por los actos bochornosos cometidos en el tiempo que estuvo en Ottawa. Su papel provocó que quien era cónsul general (Berta Celina Quinteros) pidiera asilo político como resultado de los malos manejos en la delegación diplomática.
Su servidor fue investigado por medio de orejas bajo el mando de Alfredo Ungo en esta ciudad y que se desempeñaban como empleados temporales de la embajada y de las cuales existen documentos que dan fe a estos hechos.
Alfredo Ungo utilizaba la embajada salvadoreña para conducir sus negocios personales bajo el nombre ficticio de RINCARTE, como encargado comercial.
Ante presiones hechas públicas en el periódico local Latin Business News y luego publicaciones a través de la prensa canadiense. Este personaje fue llamado al Ministerio de Asuntos Exteriores Canadienses “para consultas” y poco tiempo después tuvo que abandonar el país, pero con otro puestecito en Corea donde continua impune de los hechos bochornosos de Canadá.
¿Por qué el ministerio de Relaciones Exteriores continúa teniendo este personaje como parte del servicio exterior salvadoreño? ¿Simplemente porque es uno más del partido ARENA y allí se lavan y se cubren todo tipo de hechos?
La Corte de Cuentas y otros organismos salvadoreños intervinieron en esa época ejecutando un arqueo en la embajada; pero, a pesar de los hechos, nunca se movió un dedo en relaciones exteriores para terminar las funciones del flamante señor Ungo.
Existen documentos en Relaciones Exteriores, publicaciones de periódicos en Canadá, documentos, etc.; pero la impunidad sigue adelante a pesar de la cacareada propaganda gubernamental de lucha contra la corrupción.
Es tiempo que Alfredo Ungo deje de parasitar con el dinero del pueblo y sea reemplazado por salvadoreños honestos, decentes, con deseos de servirle a la comunidad en el extranjero y no de promoverse para mantenerse en el puestecito.
Los salvadoreños nos merecemos funcionarios honestos que trabajen con la comunidad fuera del país, independientemente de la ideas políticas. 
El presente Embajador Dr. Rosales, el Lic. Cisneros, ahora en Italia, Lic. Calderón y el personal administrativo son funcionarios al servicio del pueblo a pesar de las diferencias políticas.
Es tiempo que el servicio exterior salvadoreño se nutra de una nueva generación.

Roberto Iraheta
ndt@ephone.net


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