28 de abril de 2002

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CARTAS

¿Y las pensiones?

Es increíble como algunos políticos de nuestro país muestran una vez más su ineptitud. Han pasado una semana hablando del problema en Venezuela. Unos queriendo obligar a nuestro presidente a que pida disculpas y otros queriendo justificar, por todos los medios posibles, la metida de extremidades del Sr. Presidente.
La situación es simple. Pagó el precio de su juventud. Siempre pensé que está demasiado joven para el puesto y esto hace que se exprese de la forma que lo hace.
Antes de hablar necesita meditar y evaluar. Creo que no es necesario seguir con el tema de los venezolanos. Yo me pregunto ¿Por qué no hablan de las pensiones de nuestros trabajadores que ya están retirados?
En un medio televisivo escuché lo expresado por un funcionario del Ministerio de Hacienda. Por favor, despidan a esta persona pues decir que esas personas son una carga para el Estado, decir que no son productivos. Señores políticos: no sean ciegos.
Nuestra obligación de todos los que trabajamos es darles todo lo necesario para que tengan un vida digna. Ellos ya contribuyeron y fueron productivos en la época cuando en realidad los gobiernos, aun y con todos los defectos, si trabajaban y hacían obras.
Ahora no hacen nada más que perder el tiempo en discusiones tontas como la del polarizado. Los gobiernos actuales padecen del cáncer más maligno. Corruptos e ineptos.
Pienso que es justo y obligación del Estado darle una pensión mínima de ¢1,500 a cada jubilado. Conste, esto es poco, pero en algo les ayudará a aliviar la situación en la que se encuentran.
Franciso Flores allí tiene un reto. No me digan que no se puede. Porque para comprar helicópteros sí hubo dinero. Porque para pagarle a la empresa generadora de electricidad si hubo. Porque para gastar en comilonas y tanta pompa si tienen. Despierten. Tanto la derecha como la izquierda han perdido completa credibilidad y ni la mejor compañía de marketing harán cambiar su imagen.
El salvadoreño dejó de ser tonto hace mucho tiempo.

Jorge Magaña
jorgem7@hotmail.com

Inseguridad en pasarelas

La modernidad no puede ni debe pasar por alto al ser humano. En esencia, es a él a quien se debe.
No está en discusión la necesidad de la modernización de nuestras calles y carreteras. Lo que resulta inconcebible e indignante es que en la mayoría de pasos a desnivel construidos hasta ahora, quien ha salido sobrando como un bledo es la gente.
Somos los miles de seres humanos que debemos atravesar estas estructuras y han habido muchos muertos, heridos y asaltados y el gobierno no se digna a construir siquiera pasarelas y dar seguridad a los de a pie.
Tal parece que lo único que les importa es maquillar la ciudad y esconder bajo la alfombra la miseria de los lugares sobre los que pasan esas construcciones.
Debe reflexionarse y no quedarse con discursos, sino implementado medidas inteligentes como gestionar el auspicio de empresas que deseen hacerlo agenciándose el patrocinio de estas.

Kenni Bolaños
kenni58@hotmail.com


Contaminación en calles

Quiero manifestarles mi inquietud y malestar sobre un problema que he venido observando desde hace un tiempo. No sé si dirigirme al Ministerio de Salud Pública, Ministerio del Medio Ambiente o de Obras Públicas.
He viajado ocasionalmente a diferentes lugares fuera del país por transporte terrestre del que se dice es de primera clase (buses de lujo).
Pero cuando usted va a llegar al punto final, dicha tripulación se baja a descargar los desechos sólidos (heces y orina) sobre la calzada, sin importar el lugar donde los depositan, a pesar que están atentando por la contaminación que descargan y el bienestar del país de su destino.
Quisiera tocar la conciencia ecológica para que no contaminen más nuestras calles y a los señores responsables del transporte terrestre (dueños de dichas líneas) a que tengan un lugar específico donde descargar dichos desechos.


Dr. Milton Domínguez
miltondominguez@telesal.net


¿Hasta cuándo?

Es indignante que todavía en nuestro país tengamos diputados que -dicen ser representantes de pueblo- holgazaneando en horas laborales, habiendo cantidad de situaciones y problemas nacionales que resolver in situ, es decir en su lugar de trabajo: la Asamblea.
No basta con poner una sanción o censurar a este tipo de funcionario. Se debe hacer algo más y es saber elegir personas idóneas, verdaderos profesionales, con ética y de moralidad reconocida; no simples seguidores partidarios, que buscan su propio beneficio y no de quienes le eligieron.
Nuestros impuestos deben ser invertidos en pago de salarios, pero para los funcionarios que trabajan en respuesta a los intereses de los ciudadanos y ciudadanas de este sufrido país.

Guillermina Urquilla
urquillaguillermina@hotmail.com


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