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PERFIL
El
legado de la mística
Olga Nelly Bonilla es una maestra egresada de las Escuelas Normales. Durante
sus 36 años de experiencia ha logrado visualizar los cambios que
se han registrado entre el maestro y sus alumnos. Desde el mes de diciembre
su vida cotidiana ha cambiado debido a su retiro voluntario. El Centro
Escolar David J. Guzmán de chirilagua fue el primer y el último
lugar donde puso en práctica la enseñanza recibida.
Iván Gómez
vertice@elsalvador.com
En
un bien resguardado álbum Olga Nelly Bonilla guarda decenas de
fotografías de cientos de alumnos que pasaron por las aulas del
Centro Escolar David J. Guzmán de Chirilagua San Miguel. Muchos
de ellos, ya mayores, la recuerdan con nostalgia e incluso los que viven
en Estados Unidos. Con todos ellos no solo combatió la ignorancia,
si no también puso mucha dedicación y esmero con sus educandos.
Su vocación docente nace desde muy temprana edad y es que la
casa donde ahora reside, fue por mucho tiempo centro de estudio. Desde
niña jugaba a la escuelita con mis amigas. La inspiración
remontaba desde cuando mi abuelita les alquilaba la casa al Ministerio
de Educación quienes le pagaban dos colones al mes, recuerda.
La sorpresa
En septiembre del año pasado, ante los comentarios sobre el retiro
voluntario, Doña Olga llena el formulario para su retiro sin
creer que estos tengan resultados. No creía que estos salieran
porque tantas veces nos decían que podría aplicar,
sostiene.
Sin embargo, en diciembre, la gratificante noticia que le permitiría
pensionarse la tomó por sorpresa y al mismo tiempo se entristeció.
Desde esa fecha y luego de 36 años de servicio, ya no aparecería
en las planillas y lo más triste, ya no recorrería las
tres cuadras para llegar al centro de estudio. Lloré por
varios días e incluso este año cuando los niños
me preguntaban por las mañanas si ya no iba ir a la escuela.
Su último compromiso con la docencia se desarrolló con
el plan de enseñanza de terapia educativa, que consiste en ayudar
a estudiantes que presentan retraso escolar. El método consiste
en orientar a grupos de cinco alumnos por una hora desde Kinder hasta
Noveno.
Esta experiencia la llevó a comprobar que muchos educandos no
tenían interés para el estudio o sus bajo rendimiento
estaba relacionado a problemas personales. Hay muchachos que solo
piensan en que venga el dinero de sus familiares que viven en los Estados
Unidos o en irse.
También me encontré otros casos, como el de una
niña que nunca llevaba las planas y mostraba problemas de carácter.
Me dediqué a investigar y resultó que el papá tenía
problemas de alcoholismo y cuando se enfurecía amenazaba a la
niña y su mamá con hacerles daño y ellas tenían
que dormir fuera de la casa, relata.
Ella se entera de estos problemas porque pone dedicación en el
trabajo.
Hay niños que escriben todo junto y cuando leen, no separan las
palabras. Son problemas de método fonético. Para superar
el problema les tomaba sus deditos y con ellos separaba palabra por
palabra. Todo eso me lo enseñaron en la Normal, recalca.
La mística
Olga
Nelly alcanzó su plan básico en 1963 y a sus 15 años
decidió completar su sueño. Se internó en la Escuela
Normal Nuestra Señora de la Paz de San Miguel dirigido por las
Hermanas Josefinas. Es hasta su segundo año, cuando inicia sus
prácticas en la docencia con alumnos de cuarto y quinto grado
de la zonas rurales donde tenía que poner en práctica
lo aprendido en la escuela normalista . Pero, sobre todo, mucha dedicación
frente a las nuevas generaciones. Se exigía disciplina,
pero esta iba con estímulos para los muchachos y de eso hasta
hoy son muchos los que viven agradecidos. Desgraciadamente esa
mística se ha perdido tal vez por que los nuevos maestros salen
de universidades donde apenas logran conocer a su profesor o por intereses
económicos.
Son otros tiempos, pero la exigencia personal para educar, tiene que
ser la misma. Tal vez esa falta de motivación ha hecho que muchos
alumnos se muestren desinteresados por el estudio. He escuchado
expresiones de alumnos que dicen que su maestro lo único que
les interesa es ganar. Me pregunto: Dios mío, ¿y estos
niños que harán mañana?.
Olga reconoce que hoy son otros tiempos y que no es la misma juventud;
pero insiste que la mística del educador ha cambiado bastante.
Los jóvenes van a la universidad y con dificultad llegan
a conocer el nombre de su profesor de lenguaje, sostiene.
En 1965, antes de la graduación, Olga presenta ante las autoridades
de Educación la solicitud de trabajo. Tenía 18 años
era la más joven del grupo, recuerda.
Para mayor sorpresa, se le asigna una recién fundada escuela
ubicada en su pueblo natal, Chirilagua.
Desde
esa fecha y hasta diciembre pasado, todas las aulas, incluso la dirección
(a tiempo interino), han sido su experiencia de vida, de una vocación
que nació con sus muñecas e influencia indirecta de sus
abuelos.
No guarda riquezas. La profesión del docente nunca ha sido bien
remunerada y los que en un momento pensaron que era la forma de alcanzar
un rápido estatus profesional (porque bastaba tener el básico
para iniciar los estudios como docentes) se equivocaron en los primeros
meses de haberse incorporado en las escuelas normalistas.
En esos centros, eran donde se encontraba uno mismo y su verdadera
vocación de servicio, recuerda la profe Olga.
Hoy, como hace 20 años del cierre de la última Escuela
Normal Masferrer (que estuviera ubicada en el Valle de San
Andrés), se van apagando los espacios para descubrir a nuevos
maestros con verdadera vocación.
Pero Olga Nelly no quiere decirle adiós a la mística docente.
Piensa continuar repartiendo sus conocimientos en su casa de Chirilagua.
¿Necesidad u orgullo? Solo ella lo sabe. Hasta que Dios
me de fuerzas, dice, con una seguridad férrea.
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Una maestra
normalista
Una vez finalizado el plan básico Olga Nelly se traslada
a San Miguel. Sus padres la internan en la Escuela Normal de las
hermanas Josefinas Nuestra Señora de la Paz.
Olga Nelly apenas había cumplido 15 años cuando
alcanza los estudios de plan básico. Corrían los
años de 1963. Por problemas de transporte y la rigidez
de sus padres, Olga es internada en el mismo colegio donde había
realizado su secundaria. Las mismas religiosas le habían
alimentado su vocación de servicio en la enseñanza.
Como en el pueblo solo había un bus que salía
a las cuatro de la mañana a San Miguel y regresaba hasta
el siguiente día y porque mis padres no querían
que anduviera en la calle, prefirieron internarme.
Durante su internado, Olga se concentra en estudiar materias como
civismo, castellano, matemáticas. Asignaciones que se complementaban
con el método pedagógico en el cual se insistía
un acercamiento y dedicación para con sus alumnos. Es así
que, en 1965 y en plena juventud, obtiene el título de
docente.
¿Quién es Olga NelLy?
Padre: Elidio Bonilla
Madre: Domitila Zelaya
Hermanos: Edgar Bonilla y Gonzalo Reyes
Fecha de Nac.: 15 de Agosto de 1946
Educación básica: Colegio Josefina Nuestra
Señora de la Paz (San Miguel)
Educación Superior: Colegio Josefina Nuestra Señora
de la Paz (San Miguel)
Esposo: Arturo Enrique Martínez
Hijos: Arturo Martínez Bonilla y Olga Patricia Martínez
Bonilla
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