14 de abril de 2002

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ORGULLO PERDIDO

El instinto del alácran

Estudiantes arriesgan sus vidas en San Salvador a diario. Desde adentro de esa guerra de piedras, navajas y cuadernos, uno de sus protagonistas nos relata su “agonía de estudiar”.

Ernesto Villalobos
vertice@elsalvador.com

“Soy estudiente del INFRAMEN, no le puedo decir qué estudio, ni qué año estoy cursando por seguridad.
Tampoco le puedo decir mi nombre o apodo porque mis enemigos y las autoridades de la institución me identificarían. Pero me puede llamar el ‘Play’.
Soy el líder de una de las ‘Ranflas’ (ver recuadro) de este centro educativo. En el Instituto hay unos doce jefes de Ranflas. Siempre nos reunimos con otros colegios para ir a excursiones o para darle luz verde a alguien (marcado para morir).
Estudié mi Primaria en una escuela de la zona rural del interior del país. En esa época, miembros de mi familia estudiaban en este Instituto y me contaban todo sobre su calidad académica.
Desde entonces estudiar aquí se convirtió en un sueño que realicé cuando entré a Primer Año.
Recuerdo que los primeros días no usaba uniforme y tomaba el bus en el centro, en la Avenida España. Veía, con indiferencia, a alumnos de institutos técnicos; para ellos también pasaba desapercibido.
Tiempo después, me di cuenta que me estaba jugando la vida al tomar el bus en ese lugar y que aquellos ‘técnicos’ que veía con indiferencia eran mis peores enemigos. Después, aprendí que los ‘alacránes’ (alumnos del INFRAMEN) tenemos lugares específicos para tomar el transporte.
En grupo somos menos vulnerables para que nos maten o en el mejor de los casos nos golpeen y quiten las insignias. También aprendí que para llegar al Instituto tendría que pelear a diario contra ellos en las paradas de buses que dominan. Las piedras, el cinturón, navajas o corvos serían mis armas.
Al principio me daba miedo, pero fui acumulando experiencia y renombre, y me convertí en uno de los más ‘parados’ (valientes). Los jefes de aquel entonces se fijaron en mí y, cuando el líder de mi ‘Ranfla’ se gradúo, me heredó el cargo.

El líder

Mi trabajo es llevar a salvo a todos los alumnos de mi ‘Ranfla’, de sus casa al Instituto y viceversa.


Ahora me encargo de llevar a todos los alumnos de un sector, de sus casas al Instituto y viceversa.
Para eso tengo mis ‘guerreros’ que son todos los compañeros que se bajan del bus a pelear, defendemos incluso a los que no se meten en problemas. Dentro de mis ‘guerreros’ está mi sucesor y así va ir pasando de generación en generación.
La gente pensará que somos desalmados, pero únicamente hemos heredado un problema que no sabemos quien los empezó ni por qué. Además, me considero un buen alumno, no tengo problemas de disciplina interna, soy un estudiante aplicado, me fascina pintar y escribir, además soy un asiduo lector de Vargas LLosa y García Márquez.
No consumo drogas, alcohol, ni siquiera fumo; tengo que cuidarme porque, en las peleas, corro todos los días; además, debo estar en mis cinco sentidos para proteger a los demás. Llevo una excelente relación con mis padres, ellos me han dado todo; aunque con las limitantes del dinero.

La paradoja


Mi mayor ilusión es graduarme de bachiller y estudiar Medicina en la Universidad Nacional.

La gente nos llama tirapiedras, pendejos, mareros; pero ellos no saben que si no peleamos nos matan, como le sucedió al “Seco” la semana pasada. Dentro de las riñas he acuchillado a varios... No sé si he matado a alguien.
Sé que lo que hacemos está mal. En la Biblia dice que si nos pegan en una mejilla, pongamos la otra. Pero es que para nosotros no va haber oportunidad de poner la otra, en esa que nos peguen, ahí vamos a quedar.
Ahora piensan unificar los uniformes, hemos hablado todos los jefes de ‘Ranfla’ y creemos que eso no va a funcionar. (La ministra de Educación, Evelyn de Lovo, contempla esa posibilidad como una alternativa a las riñas estudiantiles).
Todos los jefes de ‘Ranfla’ llegamos a la conclusión que esa medida podría ser peor ya que cualquier ‘Técnico’ puede aparentar ser ‘Nacional’ en una parada de buses y aprovechar para herir a alguien por la espalda.
No saben la agonía que sufrimos a diario para llegar a las aulas de clase. Las autoridades hablan, los profesores hablan; pero ellos van de su casa al trabajo y del trabajo a su casa. Desearía que nos dieran la oportunidad de hablar a los que andamos en las peleas, porque sí aportaríamos a la solución.
No somos mareros, no somos delincuentes, no somos drogadictos y no nos gusta pelear; pero si no lo hacemos nos matan. Estoy seguro que los técnicos piensan de la misma manera”.

“Técnicos” vrs. “Nacionales”

La lucha entre alumnos no parece tener motivo. Sin embargo, las peleas son entre dos bandos definidos.

Según los mismos estudiantes, las peleas son un problema que ellos han heredado de generaciones anteriores. Presumen que su origen está en la rivalidad entre el Instituto Nacional General Francisco Menéndez (INFRAMEN) y el Instituto Técnico Industrial (ITI).
Las dos instituciones son los principales centros de estudio de Educación Media en el país; aunque los dos son estatales, se diferencia en los bachilleratos que imparten. El ITI se encarga de la enseñanza de bachilleratos técnicos, como mecánica automotriz y electricidad; en cambio, el INFRAMEN imparte los bachilleratos de orientación académica.
Con el tiempo, se unieron, a cada bando, otras instituciones nacionales y privadas que coincidieran en la rama de educación con uno u otro. En la actualidad forman dos grupos: “los nacionales” y “los técnicos” y se distinguen por su uniforme.
Hacia dentro de las instituciones, los alumnos se dividen en bandos de estudiantes de un mismo colegio que pertenecen a determinado sector de la ciudad. Como el caso de los “Alacránes Ruta 3” (AR3), quienes son los estudiantes que viajan en la ruta de buses número 3.
Cada grupo tiene su líder que es elegido por su predecesor cuando éste se gradúa de bachiller.
Estos grupos pelean la posesión de paradas de buses, según ellos, para asegurar a los estudiantes que no participan en los disturbios. Cada una de estas paradas se convierte en campo de batalla donde los estudiantes atacan desde y hacia los buses.
En estas batallas, usan casi siempre piedras, corvos, granadas hechizas, percutores de balas y sus cinturones.
El mayor trofeo de guerra son las insignias del colegio enemigo, las que el ganador cose al inverso, en la falda de su camisa. Las insignias de mayor valor son las del INFRAMEN y el ITI.
La autoridades han logrado reducir el accionar de los estatales. Sin embargo, los privados pasan desapercibidos.

“Nacionales”

- Instituto Nacional General Francisco Menéndez
- Escuela Nacional de Comercio
- Instituto Nacional Alberto Masferrer
- Escuela Joaquín Rodezno
- Escuela David J. Guzmán
- Nuevo Liceo Centroamericano
- Instituto Nacional Albert Camus

 

“Técnicos”

- Instituto Técnico Industrial
- Instituto Nacional San Luis
- Instituto El Salvador
- Liceo Bertrand Rusell
- Centro Cultural Italiano
- Instituto Técnico Metropolitano
- Instituto Politécnico Nazaret


Adiós al “Seco”


José esperaba el bus que lo llevaría a clases el miércoles 3 de abril cuando dos jóvenes los atacaron y le dieron muerte. Aunque las autoridades estudiantiles aseguran que no fue asesinado debido a las riñas entre colegios, sus compañeros aseguran que saben de qué colegio eran los asesinos y sus identidades.
“Lo encontraron solo y lo mataron. Él nunca se metió en las riñas. Ha pagado justo por pecador”, asegura el líder de una de las ‘Ranflas’ (grupo de pandilleros colegiales).
El joven era reconocido en el INFRAMEN por su jovialidad y buen comportamiento. Su espacio en el aula donde estudiaba se adorna cada día con un clavel rosado.



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