31 de marzo de 2002

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ENTREVISTA

“El mundo nos obliga a actuar juntos”

Con menos de tres meses al frente de su gobierno, el presidente de Nicaragua comienza a borra una mala imagen de corrupción que le le dejó su antecesor y que es miembro de sus mismo partido. Enrique Bolaños considera que ahora es el momento de cumplir con el sueño de ver una Centroamérica unida.

Iván Gómez
vertice@elsalvador.com

Enrique Bolaños Geyer está convencido que su país no puede encaminarse hacia la integración regional si no se combate la inmunidad. Desde que llegó al poder, ha tenido seis reuniones de trabajo con sus homólogos centroamericanos. “No nos reunimos para tomar vino. Trabajamos”, sostiene Bolaños.
Nacido en la ciudad folklórica de Masaya hace 72 años, no había alcanzado los quince años cuando conoció a quien es hasta ahora su primer amor. Lila T. Abausa con quien procreó cuatro hijos.
A menos de tres meses de haber alcanzado el poder, Bolaños sostiene que está cumpliendo con su programa de gobierno dado a conocer a los nicaragüenses durante la campaña electoral.
Como Presidente pro-témpore del Sistema de Integración Centroamericano (SIECA), Bolaños considera que este es el momento justo para avanzar con sus iniciativas integracionistas. Una de ellas es la liberación aduanera.
Bolaños es de baja estatura, apariencia amistosa y es estricto con el cumplimiento de los horarios.
Pese a que su aspecto no coincide con las raíces multiétnicas de Nicaragua, Bolaños, que procede de una familia de raíz alemana, nunca se ha sentido lejos de su identidad nica.
No acepta que se le diga el hombre fuerte de Nicaragua. Prefiere ser un trabajador por la democracia y la integración centroamericana.
Sobre el pasado, cuando fue perseguido, encarcelado y confiscado por el Frente Sandinista, el mandatario insiste que ahora es el Presidente de todos, sin distintivos partidarios.

¿Desde cuándo participa en la política?


Hay dos participaciones. Una que comienza en 1978, un año antes que llegara el FSLN al poder. Detecto que está por colapsar el régimen de Somoza y que el Frente Sandinista iba a llegar al poder con un programa marxista-leninista.
Trato de detener esa acción, sin embargo ellos lo logran. Participo desde el sector privado y continúo en la misma lucha. Como respuesta a esa lucha y, después de cinco años, los sandinistas me castigan quitándome todas mis propiedades.
En 1990 el candidato esperado por la unión opositora era yo, pero se escogió a doña Violeta.
Durante los próximos años continúo trabajando en el interior de mi partido: el Liberal.
Ya en 1996 llegué al poder como Vicepresidente del presidente Alemán. El Partido Liberal me escoge como candidato a la presidencia y aquí estoy.


Hace doce años se pensó en usted, pero la candidata fue doña Violeta Chamorro, como usted dice.
¿Considera que ese no era su momento?
El destino parece que dijo no en ese momento.

¿Ha cambiado Nicaragua desde esa fecha?

Mucho, se detuvo el marxismo y comenzó un proceso democrático que cada día se consolida más. Como ejemplo está el proceso judicial que se ha abierto contra ex funcionarios del gobierno anterior. Un caso que prácticamente nunca se había visto en la historia de Nicaragua.

¿Se ha logrado la reconciliación en Nicaragua?

Todavía queda bastante pero se ha logrado mucho.
Durante su mandato tendrá ciertos retos que podrían desembocar en sonadas violentas por parte de grupos radicales.

¿Está considerando esta posibilidad?
Espero que no lo hayan, pero siempre es posible. Creo que si existe va a ser mínima de acuerdo a como vamos trabajando hasta ahora.

¿Cómo evalúa su gestión en menos de tres meses que tiene en el poder?

Creo que he tenido éxito. Hicimos un foro de inversionistas extranjeros, se redujo el sueldo de todos los funcionarios y hemos formado comisiones para que ayuden a despolitizar los órganos Judicial, Electoral y la Contraloría y estamos en la lucha contra la corrupción.

¿Cuál es su apreciación sobre el Frente Sandinista?

Un partido que ha sido derrotado en cinco elecciones tanto en presidenciales, municipales y en la zona autónoma de la Costa Atlántica. Como partido ha venido perdiendo en su relación a su liderazgo anterior. Sin embargo, en estas elecciones tuvo gente (...) siempre menos, un 14 por ciento.

¿Han logrado concertar con el ala renovadora del Frente?


¿Concertar qué?Yo soy el presidente de todos los nicaragüenses. No tengo la camisa del partido, sino la azul y blanco.

¿Considera a Daniel Ortega como un caudillo tradicional?

Así se ha comportado... de esos caudillos al estilo de esos que ya están pasando de moda. Por eso es la debilidad de su partido.
Sin embargo, todavía tiene fuerza.
Si.
Pero, su relación con el sandinismo, parece ser mejor que la de sus antecesores...
No, bueno. Sé que el doctor Alemán hizo un pacto con Daniel y dividieron el poder entre ambos. O sea que hubo buenas relaciones.
La mía es simplemente como gobernante del país dando cabida y oportunidad para todos y eso ha tranquilizado al país. Los partidos creen que conmigo si tienen las oportunidades que la ley les permite.

Existe una fuerte migración de nicaragüenses hacia Costa Rica y Estados Unidos.

¿Cree que ese problema se mantendrá durante su administración?
Nicaragua ha sido tan empobrecida que tardará muchos años en resolver pobreza a la que fue sometida. Aunque tengamos un seis por ciento de crecimiento anual, tardará por lo menos 20 años para regresar a los niveles del 78 ó 79.
Mientras tanto, estos países, como Costa Rica, donde vive un millón de nicaragüenses,

¿tienen que soportar este problema?

En Costa Rica es una doble acción. Ellos necesitan de los miles de nicaragüenses que llegan a recoger sus cosechas. Costa Rica no podría recogerlas si los nicaragüenses no fueran. Es un mutuo beneficio.
Antes del encuentro con el presidente estadounidense muchos analistas consideraban la integración centroamericana como una utopía.

¿Cuál es su impresión?
Desde el 10 de enero que tomé posesión, me ha correspondido ser presidente protémpore de la región centroamericana. En dos meses y medio, ésta es la sexta reunión que tenemos los presidentes. Creo que vamos rápido. No nos reunimos para tomar unos vinos. Lo hacemos para trabajar. He querido relanzar la integración. Con la globalización no podemos andar siete parcelas. El mundo nos obliga a actuar juntos.

¿Hay presión externa?

La presión es la necesidad. No que haya un país que nos diga ‘si no te integrás, te castigo’. Simplemente es un mundo nuevo que nos obliga a que actuemos.
Durante su campaña política,

¿había considerado lograr esta integración?

Definitivamente. Puse como ejemplo lograr la unión aduanera. Ya estamos trabajando para que en toda Centroamérica no haya aduanas. Yo creo que las que deberían de existir son las que se encuentran en la periferia.

¿Se han resuelto los problemas limítrofes con Costa Rica y Honduras?

Con Costa Rica no tenemos ningún problema. Ambos países reconocen la soberanía. No hay ningún problema ni por un cinco dividido a la mitad. Que ellos quieran navegar armados en el río San Juan, esos son otros cien pesos.

¿A qué rubros le apuesta usted para que Nicaragua salga adelante?

Modernamente lo que más tenemos es el turismo, energía geotérmica y agricultura. En turismo, se ha reforzado la línea hotelera y muy pronto se instalará en el Pacífico una sucursal de una reconocida cadena.

¿Qué opina sobre los medios de comunicación social?
Juegan un papel importantísimo en la democracia de un país.



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