
|
 |
|
Educación
Siempre que he podido lo he dicho a mis amistades: Nuestros
países solamente tienen un camino para arreglarse: la educación
obligatoria.
Pero yo entiendo y estoy convencido de que educación no
es saber leer y escribir, lo cual es uno de los falsos parámetros
en que muchos se basan para juzgar si un país es desarrollado
o no.
Para mi educación es un proceso ininterrumpido y continuado
de aprendizaje. Pongo de ejemplo el sistema y contenido educativo
de mi país, El Salvador, en los años cuarenta el
cual fue desgraciadamente abandonado con la fúnebre reforma
educativa del tristemente celebre Walter Béneke, durante
la cual se cerró nuestro Conservatorio Nacional de Música,
la Escuela Normal de Maestros Alberto Masferrer, la Escuela Normal
España y muchas otras instituciones culturales y educativas
con que contábamos.
Es decir, un franco y claro retroceso de nuestro sistema educativo.
La calidad de nuestros maestros era también insuperable:
quién puede olvidar a Alberto Masferrer, Francisco Gavidia,
Alfredo Espino, Camilo Campos, Rubén H. Dimas, Saúl
Flores, Ramón Higinio Mayorga y a tantos otros buenos profesores
que se caracterizan por su alta responsabilidad didáctica.
Hace algunos años visité una escuela rural del departamento
de Cabañas. Fue la época en que los comunistas locales
estaban en efervescencia. Los alumnos estaban solos y nadie sabía
donde estaba el profesor. Le pregunté a una
vecina cercana a la escuela y su respuesta me dejó helado:
Ese viene dos días a la semana, y cuando viene, viene
bolo. Me entristecí y me pregunté: ¿En
manos de quienes esta la educación en nuestra patria?
Dr.
Carlos A. Villatoro
VILLATOC@aol.com
|
Salario
mínimo
Vivimos en un planeta donde
el ser humano es movido por la economía que es enfocada desde
distintas ideologías políticas, al ser seres humanos económicos,
la gran mayoría toma como base de ingreso económico el
salario mínimo, por lo tanto, de acuerdo a como sea nuestro ingreso
así será nuestro gasto y el nivel de vida.
En nuestro país, durante los últimos cuatro años,
el salario mínimo se ha mantenido sin alteración; pero
el costo de la vida se ha elevado por lo que nivel y clase de vida tiende
a disminuir.
Los salvadoreños deberíamos mantener el crecimiento poblacional
de acuerdo al nivel y clase de vida que nos permita el salario mínimo:
a bajo ingreso económico bajo crecimiento poblacional o viceversa.
Henry Araujo
henrryaraujo@yahoo.com
Bien
por Roberto
Que bueno que ustedes se
interesen en hacer fotoreportajes de ayuda social como el de Roberto
Trigueros. Gracias, a Dios por esos reportajes y que Jehová los
bendiga.
Darwin Romero
darwin_cake@yahoo.com
La
Corte es deplorable
La resolución de la
Corte Suprema de Justicia con relación a las víctimas
de Las Colinas en Santa Tecla de que solo los que se murieron
tienen derecho a reclamos judiciales es una resolución
imbécil de un organismo que se supone representa lo mejor de
un país en jurisprudencia.
Dicha resolución demuestra que la corrupción es institucional
y que mientras sigan gente servil en el aparato del estado jamás
será impartida justicia en El Salvador.
La Corte es un ente fantoche que sirve para cubrir y dejar sin ninguna
posibilidad a los familiares de las víctimas de procesar judicialmente
a los funcionarios responsables de ese desastre.
Los salvadoreños en el extranjero deberíamos iniciar una
campaña de denuncia de esta institución en organizaciones
internacionales que velan por los derechos humanos y países democráticos
que ejerzan presión en el gobierno de Flores para obligarlo a
que limpie de una vez por todas la corrupción que hace gala el
gobierno.
No hay duda que la resolución de la Corte Suprema de Justicia
es una verguenza no solo a nivel local sino internacional.
Roberto Iraheta
ndt@ephone.net
Desarmen
al país
Leí la carta del Dr.
Mario Martínez, titulada Triste adiós, y es
lamentable la muerte de Andrea Rocío, pero como bien dice el
Dr. Martínez, en El Salvador es más fácil conseguir
un arma que conseguir trabajo.
Hasta cuando los políticos y los empresarios (porque a ellos
les encanta andar armados o con el montón de guardaespaldas)
comprenderán que mientras nuestro país esté armado
se mantendrá el régimen de violencia que se vive.
Supongo que utilizan la lógica mientras no termine la delincuencia
tenemos que seguir armados. Señores es, al revés
la cosa, tenemos que desarmar el país, quitar esas leyes que
permiten que cualquiera obtenga un arma, pues por más trabas
que quieran poner para justificar que solo personas responsables
obtienen armas en El Salvador cualquier amigo de militares, políticos,
policías o empresarios con poder, puede obtener un arma sin mayores
problemas.
Entiéndanlo de una vez, ¡tenemos que prohibir las armas
en El Salvador!
Jaime Mena
jaime_omh@hotmail.com
Diez
años...
Quien escribe la historia
es la gente que vive en El Salvador. La que cada día vive en
carne propia las secuelas de la guerra y el surgimiento de otra parte
de una nueva sociedad desconocida, las pandillas, y para rematar los
caprichos de la naturaleza.
Que puedo decir yo pueblo querido sino que admiro tu coraje, tu sabiduría
de sobrevivir esta vida. Desde el exterior puedo decirles que por mucho
tiempo no quería hablar de la guerra de mi país, todavía
me dolía mucho lo que sufrí y las pesadillas que todavía
tengo y que faltan.
Para todos creo que nunca va a pasar esa etapa, pero agradezco a Dios
que no tenemos que vivir más esos tiempos y que el Acuerdo de
Paz, aunque cada quien tuvo su tajada, nos dio alivio.
Lara Sol
Laras@aol.com
Copyright 2002
El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización
escrita de su titular. |
|