3 de marzo de 2002

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LOS BENEDICTOS
El legado del CRIMEN (2)

Ernesto Villalobos
 vertice@elsalvador.com

OPERACIÓN

Después de un minucioso seguimiento, la PNC le asestó un fuerte golpe a la banda en 1995.
En él capturaron a padre e hijo, pero saltó a la luz pública un miembro más de la familia. En el operativo policial, encontraron en la colonia Centroamérica, un arsenal de un valor arriba del millón y medio de colones. También en esa ocasión se les decomisó varias placas de carros robados y un buen número de pasaportes falsos.

Dentro de la casa la banda también poseía unas placas para falsificar Lempiras y el automóvil robado, unos meses atrás, a la presidenta de la Asamblea Legislativa (en aquel tiempo) Gloria Salguero Gross. Cinco de los principales miembros de la banda fueron apresados, menos el más escurridizo de la familia: Benjamín Wilfrido Villanueva Blanco.
Benjamín era prácticamente un desconocido para la PNC, nunca había sido apresado y en aquella ocasión burló el fuerte operativo policial. Para ese entonces y bajo la presión de la policía emigró a Honduras, lugar donde su padre pasó su infancia.

La fortuna

Pero la suerte no solo acompañaría a Benjamín. A pesar de la abrumadora evidencia en contra de su padre y hermano. Pero ambos solo fueron juzgados por el delito de tenencia de armas de guerra. Gracias a la negligencia del sistema judicial y a una reforma que otorgaba tres días de pena por uno de cárcel para aquellos reos sin condena, padre e hijo salieron libres solo tres años después en 1998.
Benedicto hijo desapareció del panorama hasta que se le acusó de participar en el secuestro de personalidades del país, como el empresario radial José Luis Saca.

Mientras su padre fue capturado por falsificación de moneda en diciembre de 1999.
El juez, en otra controvertida resolución, lo dejo en libertad, a pesar de los esfuerzos que había realizado los investigadores policiales.

Sin embargo, su suerte no duró mucho. En febrero de 2000, Benedicto padre volvió a ser capturado por posesión de moneda falsa. Esta vez no hubo escapatoria y fue condenado a 10 años de prisión, los cuales todavía purga en el penal de Mariona. Pero sus hijos siguieron su accionar en Honduras donde su padre vivió su infancia.

La Policía de aquel país incluso descubrió un plan para asesinar al presidente Ricardo Maduro y secuestrar a otras personalidades. Ahora, se les vincula con el secuestro y liberación de Lizardo Sosa, presidente del Banco Central de Reserva de Guatemala.
Lizardo Sosa fue liberado la mañana del jueves en un punto de Ciudad de Guatemala, sin que se esclarezca la relación con Villanueva.

Según Rodrigo Ávila, “Los Benedictos sentaron las bases de una nueva organización delincuencial para que otras bandas les copiaran”. El legado del que Ávila habla no parece tener fin por el momento, cuando todavía Benjamín Villanueva, el menos desconocido y el más escurridizo de Los Benedictos, sigue prófugo y al margen de la ley. La historia de ellos aún no ha terminado en los expedientes judiciales.

Johnny Villanueva López

Nació en 1983.
El joven de 19 años, hijo de Benedicto Villanueva Ortíz, murió en el mismo operativo donde su padre fue capturado en Honduras, el 7 de febrero de este año.

Según la versión oficial de la policía hondureña, el joven fue el primero en abrir fuego con un fusil AK-47 el día del operativo.
Sus familiares aseguraron que Villanueva López, no tuvo nada que ver con lo que se le acusa.

El joven no tenía antecedentes penales en los registros de la PNC.
Johnny Villanueva fue repatriado y enterrado en un cementerio en nuestro país, pocos días después del enfrentamiento en Honduras.

 

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