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LOS BENEDICTOS
El
legado del CRIMEN (2)
Ernesto
Villalobos
 vertice@elsalvador.com
OPERACIÓN
Después de un minucioso seguimiento, la PNC le asestó
un fuerte golpe a la banda en 1995.
En él capturaron a padre e hijo, pero saltó a la
luz pública un miembro más de la familia. En el
operativo policial, encontraron en la colonia Centroamérica,
un arsenal de un valor arriba del millón y medio de colones.
También en esa ocasión se les decomisó varias
placas de carros robados y un buen número de pasaportes
falsos.
Dentro de la casa la banda también poseía unas
placas para falsificar Lempiras y el automóvil robado,
unos meses atrás, a la presidenta de la Asamblea Legislativa
(en aquel tiempo) Gloria Salguero Gross. Cinco de los principales
miembros de la banda fueron apresados, menos el más escurridizo
de la familia: Benjamín Wilfrido Villanueva Blanco.
Benjamín era prácticamente un desconocido para la
PNC, nunca había sido apresado y en aquella ocasión
burló el fuerte operativo policial. Para ese entonces y
bajo la presión de la policía emigró a Honduras,
lugar donde su padre pasó su infancia.
La
fortuna
Pero la suerte no solo acompañaría a Benjamín.
A pesar de la abrumadora evidencia en contra de su padre y hermano.
Pero ambos solo fueron juzgados por el delito de tenencia de armas
de guerra. Gracias a la negligencia del sistema judicial y a una
reforma que otorgaba tres días de pena por uno de cárcel
para aquellos reos sin condena, padre e hijo salieron libres solo
tres años después en 1998.
Benedicto hijo desapareció del panorama hasta que se le
acusó de participar en el secuestro de personalidades del
país, como el empresario radial José Luis Saca.
Mientras su padre fue capturado por falsificación de moneda
en diciembre de 1999.
El juez, en otra controvertida resolución, lo dejo en libertad,
a pesar de los esfuerzos que había realizado los investigadores
policiales.
Sin embargo, su suerte no duró mucho. En febrero de 2000,
Benedicto padre volvió a ser capturado por posesión
de moneda falsa. Esta vez no hubo escapatoria y fue condenado
a 10 años de prisión, los cuales todavía
purga en el penal de Mariona. Pero sus hijos siguieron su accionar
en Honduras donde su padre vivió su infancia.
La Policía de aquel país incluso descubrió
un plan para asesinar al presidente Ricardo Maduro y secuestrar
a otras personalidades. Ahora, se les vincula con el secuestro
y liberación de Lizardo Sosa, presidente del Banco Central
de Reserva de Guatemala.
Lizardo Sosa fue liberado la mañana del jueves en un punto
de Ciudad de Guatemala, sin que se esclarezca la relación
con Villanueva.
Según Rodrigo Ávila, Los Benedictos sentaron
las bases de una nueva organización delincuencial para
que otras bandas les copiaran. El legado del que Ávila
habla no parece tener fin por el momento, cuando todavía
Benjamín Villanueva, el menos desconocido y el más
escurridizo de Los Benedictos, sigue prófugo y al margen
de la ley. La historia de ellos aún no ha terminado en
los expedientes judiciales.
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Johnny Villanueva López
Nació en 1983.
El joven de 19 años, hijo de Benedicto Villanueva
Ortíz, murió en el mismo operativo
donde su padre fue capturado en Honduras, el 7 de
febrero de este año.
Según la versión oficial de la policía
hondureña, el joven fue el primero en abrir
fuego con un fusil AK-47 el día del operativo.
Sus familiares aseguraron que Villanueva López,
no tuvo nada que ver con lo que se le acusa.
El joven no tenía antecedentes penales en
los registros de la PNC.
Johnny Villanueva fue repatriado y enterrado en
un cementerio en nuestro país, pocos días
después del enfrentamiento en Honduras.
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