24 de marzo de 2002

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El largo viaje hacia el
DESARROLLO

El turismo en El Salvador ha tenido un franco crecimiento desde la firma de los Acuerdos de Paz, gracias al turismo empresarial o de negocio. El gobierno ha apostado, aunque tímidamente, por su desarrollo; pero sus beneficios están lejos de alcanzar un gran impacto en la economía nacional.

Ernesto Villalobos
vertice@elsalvador.com

La guerra interrumpió el crecimiento que mostraba el sector turismo en el país desde 1975.
Más tarde, los Acuerdos de Paz le dieron un segundo aire que se respira hasta el día de hoy.
Según Manuel Avilés, presidente de la Corporación Salvadoreña de Turismo (CORSATUR) y del Instituto Salvadoreño de Turismo (ISTU), el país ha experimentado un fuerte desarrollo en el rubro desde la firma de los Acuerdos de Paz.
Las cifras recopiladas treinta años atrás respaldan su punto de vista.
La gráfica muestra un pico de crecimiento en 1975 al incrementarse el número de turistas en más de 200 mil hasta llegar a los 300 mil, en total, ese año.
Éste coincide con la realización del concurso de Miss Universo en el país. El auge se mantuvo estable hasta finales de la década de los setenta.
El inicio de la guerra marcó el punto de declive de lo que parecía un nuevo rubro rentable para El Salvador hasta hacerlo descender por debajo de los 100 mil turistas. Los números indican que el país a finales de los setentas había retrocedido 15 años.
Durante el período de 1979 a 1990, el flujo de visitantes al país se mantuvo constante; en su mayoría se trataba de periodistas extranjeros o instituciones no gubernamentales que trabajaban con la sociedad salvadoreña.
En 1991, con la presencia de las Naciones Unidas en el país, el ingreso de personas aumentó de unos 125 mil a cerca de 200 mil.
La inminente firma de los Acuerdos de Paz impulsó un despegue en el aletargado sector , hasta que un año después alcanzó la cifra récord de más de 300 mil visitantes.
Aquella era la mayor cantidad de turistas que el país había recibido en 25 años. Luego de un leve descenso en los dos años posteriores, el turismo ha aumentado, desde entonces, hasta llegar a casi los 800 mil turistas, en el año 2000.
Esto significa que el país creció de manera constante un promedio de 28% cada año en los último seis, es decir, el período 1994-2000.
“Ningún país de la región ha mostrado ese desarrollo”, sostiene el presidente de CORSATUR.
Pero la buena racha se interrumpió el año pasado con los terremotos de enero y febrero. El Salvador mostró su perores resultados en los últimos 7 años con un índice negativo de -7.6%. Sin embargo, la caída no fue tan grave y el país mantuvo el turismo de negocios, el cual representa su mayor fuerte.

De negocios
Una de las principales columnas que soporta el turismo nacional es la visita de comercio.

Más del 40% de los turistas que entran al país están relacionados a algún tipo de negocio.
Tradicionalmente, Guatemala es el país que más nos visita. En el año 2000, más de 200 mil personas originarias del vecino país vinieron a El Salvador. El grueso de ellos es de sexo masculino y está entre las edades de 25 y 40 años. Casi un 40% es profesional o con educación media.
Las características del turista corresponden al turismo de negocio que más se recibe en El Salvador. Éste representa buena parte de los más de 250 millones de dólares que este rubro aporta a la economía salvadoreña.
Esta modalidad de visita, según Avilés, se debe a la estabilidad económica que el país ha mostrado en los últimos años, y, en 2001, a la entrada en vigencia de la Ley de Integración Monetaria. También, la preferencia por el país se debería a factores de infraestructura, como el de poseer el mejor aeropuerto de Centroamérica.
“Además tenemos una de las mejores redes hoteleras de la región”, sostiene Avilés. El país ofrece a los visitantes casi 5 mil habitaciones en todo el país; aunque más de la mitad están concentradas en San Salvador.

Los negocios
El turismo de negocios y otros factores han impulsado la diversificación del producto que ofrece el país al visitante.


“El turista empresarial por lo menos dedica dos días de su viaje a conocer el país, por lo tanto debemos tener qué ofrecerle”, sostiene Avilés.
Ana María Chávez de Salvador Tours trabaja con uno de los 20 operadores de turismo del país. Su compañía ofrece paseos a extranjeros y nacionales. Con más de 15 años en el negocio, Chávez ha visto de cerca la evolución de la oferta. “Nosotros podemos darle a los clientes desde un tour por la capital hasta llevarlos a la playa o la montaña”, afirma.
El mayor problema que la operadora afronta en su trabajo es la falta de infraestructura en los lugares a visitar. “A veces ni siquiera hay baños”, sostiene. Pero esta falta de condiciones se debe al escaso desarrollo social de las comunidades.
El problema, según Avilés se solventaría fomentando la inversión privada en espacios turísticos y con la participación directa de la comunidad.
CORSATUR ha impulsado el programa de los Comités de Desarrollo Turístico en el que distintos sectores de una comunidad se organizan para ofrecer un mejor producto.
Chávez ha tenido que lidiar con problemas tan sencillos como no encontrar un baño en las localidades que visitan. “Por ejemplo, en Ilobasco no encontrábamos ni siquiera donde lavarnos las manos”, dice. Pero la operadora reconoce que con el Comité las condiciones han mejorado.
Rufino Hernández ha trabajado la cerámica por treinta años en Ilobasco. El tiempo le ha enseñado que solo la venta de su producto no es suficiente para sobrevivir y ahora le apuesta al turismo.
Un callejón empedrado detrás de la iglesia El Calvario lleva a una pequeña casa de techo de teja, con paredes pintadas de amarillo. Ahí, Rufino, su esposa y sus cuatro hijos, trabajan en el pequeño taller “La Casita”.
Más de 40 talleres de cerámica junto a negocios de comedores y hoteles formaron, hace dos años, el Comité de Desarrollo Turístico de Ilobasco. Su fin fue ofrecerle al visitante todos los servicios en la localidad.
Hasta ahora, el principal logro del Comité ha sido la elaboración del Directorio Turístico de Ilobasco. En el documento, se encuentra información sobre el municipio, sus atracciones turísticas y una lista de negocios de cerámica, hotelería y restaurantes. “Al cliente que llega a cualquiera de esos lugares le damos la guía para facilitarle y alargarle la estadía”, explica Hernández.
Pese a la organización, la bondad monetaria de la que las autoridades de turismo hablan, todavía no llega. Según Hernández, su situación ha mejorado poco desde la formación del Comité.
No obstante, para los operadores de tours el producto y sus ganancias cada vez se van diversificando, gracias a la promoción que CORSATUR hace del país en el extranjero. Su institución hermana, el ISTU, se encarga de fomentar la recreación familiar interna del país (ver recuadro pag. 5). Esta promoción incluye un plan estratégico para ampliar el espectro vacacional del país.

Diversificación

El Salvador, según los tour operadores, se ha visto, tradicionalmente, como un destino complementario en el área.


Con la diversificación se intenta cambiar nuestro perfil en proporción a Centroamérica.
CORSATUR está promoviendo el turismo rural y cultural en el que los visitantes podrían conocer lugares arqueológicos, pueblos coloniales y, en la zona rural, presenciar el procesamiento y cultivo de productos agrícolas.
Otra línea de promoción, es el turismo de aventura y ecológico. Para esto el país explotaría los parques nacionales y sus volcanes. Este modalidad ya es capitalizada por los operadores de turismo local.
Pero el más evidente y menos utilizado es el destino de sol y playa que posee El Salvador. En los 300 kilómetros de Litoral, solo se cuenta con un promedio de 400 habitaciones y esto, según las autoridades de turismo, lo hacen un destino prácticamente virgen.
Además de los proyectos de diversificar la oferta, también el gobierno está impulsando un curso para capacitar guías turísticos certificados. La primera promoción comenzó este mes con 20 aspirantes a ser los primeros guías turísticos profesionales del país (ver recuadro).
Según Avilés de CORSATUR, ser un país pequeño, en lugar de ser una limitante es una ventaja, “porque podemos ofrecerles todos estos destinos en muy poco tiempo”, remata. Pero el funcionario también admite que las condiciones no están dadas aún para el desarrollo de todas las opciones.
El Salvador es el único país en la región que todavía no cuenta con una ley de turismo. Ésta sentaría las bases para su desarrollo a gran escala. La ley pondría las reglas claras para los inversores y buscaría proteger las comunidades de las zonas destino a desarrollar.
Por el momento CORSATUR está elaborando el anteproyecto de ley con la prioridad de presentarla este año, según afirma su presidente. Al pedirle una copia del documento se excusó diciendo que no lo podía entregar pues “todavía está en discusión”.
Hasta ahora, el turismo parece estar despertando como una fuente de ingresos para el país. En este momento ocupa el tercer lugar de entradas de divisas, por encima de productos de exportación como el café y el camarón. Anualmente, en concepto de turismo el país capta más de 250 millones de dólares y, a pesar de su jerarquía, solo significa el 2.0 del Producto Interno Bruto.
No obstante, su vertiginoso crecimiento, tanto fuentes oficiales, como operadores de turismo y habitantes de comunidades receptoras coinciden en que el desarrollo de éste se está cociendo a fuego lento y sus beneficios reales están lejos de cosecharse.

Conociendo El Salvador

El Instituto Salvadoreño de Turismo (ISTU) es la instancia encargada de velar por la recreación familiar del país.


A la cabeza del ISTU se encuentra Manuel Avilés quien también dirige COSATUR. En la actualidad, la institución se encarga del mantenimiento y administración de 14 turicentros y parques nacionales.
Estos centros estarían dirigidos a fomentar la recreación familiar que el gobierno está obligado a proporcionar. Por otro lado, el turismo interno está en manos de la empresa privada sin más regulaciones que las que le impone el mercado.
Los turicentros reciben más de un millón 700 mil visitantes por año. El preferido de la población fue, hasta antes de los terremotos de enero y febrero del año paso, el turicentro Los Chorros, debido a la cercanía de la capital. Desde entonces ha permanecido cerrado por trbajos de reparación.
Su lugar lo ha ocupado la Toma de Quezaltepeque, que recibe un promedio de 200 mil turistas por año. Avilés acepta que los turicentros, en el pasado, estaban relegados por su mal mantenimiento y administración.
Esto se debió, según él, a que se se manejaba el concepto de recreación popularcomo sinónimo de baja calidad. Ahora con el cambio a recreación familiar, “se está intentando incrementar el estandar de calidad”, sostiene.
Así se están promoviendo estos centros y se trabaja en remodelar otros, como el caso de el parque Balboa en Los Planes de Renderos. Vértice solicitó el presupuesto del ISTU para los turicentros y sus entradas de dinero anuales por cada destino, pero la institución no los facilitó.

 

- El proyecto de guías

20 profesionales estudian un curso técnico de guías certificados.

Para CORSATUR este sería el primer paso a la capacitación de guías profesionales en el país. La institución hizo la convocatoria para el curso hace dos años y después de una etapa de depuración quedaron 20 aspirantes.
Tania Berganza es uno de ellos. La publicista, de 25 años de edad, se graduó como licenciada en Comunicación Social en la Escuela de Comunicación Mónica Herrera y trabaja en una agencia publicitaria. La joven recibe las clases del diplomado todos los días por las noches. “Siempre me gustó la rama del turismo, pero no había donde estudiarlo”, dice.
La beca que Berganza estudia tiene un costo de 35 mil colones por alumno, durará todo el año y los fondos son aportados por el gobierno. Está dividida en 42 materias que van desde Arqueología hasta Nomenclatura de San Salvador. El presidente de CORSATUR, Miguel Avilés, sostiene que han mantenido pequeño el grupo para que todos tengan la garantía de entrar al mercado.
Al terminar el curso, los que logren graduarse podrían trabajar con los operadores de turismo ya existentes o formar su propio negocio. “Quisiera aplicar mucha creatividad en ese ámbito al terminar el curso”, dice Berganza.
La convocatoria solo se ha mantenido para personas con título universitario. A futuro, se plantea la capacitación de guías locales, pero por el momento es incierto. Lo curioso de estas becas es que no favorecen a gente de escasos recursos.

 



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