24 de marzo de 2002

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La vida según ...
Erick L. Lemus
vertice@elsalvador.com

¿Bye, bye lady corrupción?

Las cartas están sobre la mesa con aquella claridad tan anglosajona que nadie puede hacerse ilusiones. El tema de este día será libre comercio y punto. No importa que El Salvador (como Honduras, Nicaragua y Guatemala) se sostenga de las divinas remesas familiares para sobrevivir a la huella del huracán Mitch, dos terremotos, una sequía y la amenaza del fenómeno “El Niño”. No importa.
Es imposible que la administración de W. Bush incluya otro tema en su apretada agenda.
Sin embargo, más allá de los inmigrantes, Washington empieza a ser claro en el tema del impacto de la corrupción en el área.
Ya Otto Reich, del Departamento de Estado para Asuntos Interamericanos, dio una breve sorpresa al anunciar -con hechos y no con palabras- que el gobierno de Estados Unidos no tolerará el ingreso de funcionarios corruptos a su país.
El primer signo fue el pasado 25 de enero cuando Byron Jérez (involucrado en el escándalo de corrupción del ex gobierno nicaragüense de Arnoldo Alemán) no pudo abordar un vuelo de Managua a Miami. ¿Por qué? Su visa estaba revocada.
“No queremos que esta gente viva o visite Estados Unidos, o que compren apartamentos en Miami Beach”, dijo al periódico Nuevo Herald.
Ver para creer. El pasado martes, otra noticia sacudió a los hombres fuertes de Guatemala. El general retirado Francisco Ortega Menado (un asesor cercano al presidente Alfonso Portillo) fue señalado por tráfico de drogas.
Quizá ya no haya tanta alegría para los corruptos que miran con glotonería el anuncio de la administración Bush, que propone contribuir con 5.000 millones de dólares -durante los próximos tres años- para elevar el nivel de vida de las naciones en desarrollo. Esos fondos serán distribuidos a los países que demuestren la erradicación de la corrupción, esa acicalada dama que se pasea por los pasillos del sector público y privado del área.
“La corrupción es un grave obstáculo que entorpece la movilización y asignación eficientes de recursos que deberían destinarse a actividades indispensables para erradicar la pobreza y promover un desarrollo económico sostenible”, señaló la Declaración de la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo.
¿Será que los “espaldas mojadas” ya no tendrán necesidad de huir de la corrupción que ahoga las oportunidades? ¿Los salvadoreños trabajadores ya no serán los únicos a los que se les niega o se le revoca la visa? ¿Tendrán ese honor los caballeros incólumes que se benefician de la corrupción?

elemus@elsalvador.com


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