|
NOVEDAD LITERARIA
Ardiente
memoria
La
conmemoración de los diez años de la firma de los
Acuerdos de Paz, es el marco en que Salvador Samayoa presenta
este libro de ensayo histórico, en el cual retoma entretelones
de una negociación paradigmática en la historia
del país. Una obra para inquietar la memoria y elaborar
el mapa de ruta futuro.
Manuel Bermúdez

|
|
Ensayo
histórico
Como testigo excepcional, Samayoa narra entretelones de
los Acuerdos de Paz, en un ensayo histórico, imprescindible
para comprender la actualidad salvadoreña.
Autor:
Salvador Samayoa
Género: Ensayo
Editorial:
UCA editores
|
En este libro pesa más la vocación de docente que
la de columnista, ambas confesadas por el autor. La introducción
y agradecimientos dan un esbozo de lo que fue la gestación
y edición de este libro, cuyo origen se remonta a 1993,
apenas un año después de que se firmaron los Acuerdos
de Paz.
La obra, más allá de su pertinencia, es necesaria.
Un momento crucial en la convulsa historia del país requería
de un registro que contribuya a esclarecer y comprender mejor
lo ocurrido y su trascendencia.
Amanuense de un proceso histórico impactante, Salvador
Samayoa ofrece una lectura profunda con la cercanía que
solamente podía provenir de un testigo excepcional.
El recuento panorámico del primer capítulo permite
una percepción que, al parecer del autor, llevaron a la
confrontación armada.
La busca de una solución a esa guerra civil aparece casi
desde los inicios de la misma, en 1983. Propuestas para una salida
negociada surgen de distintos sectores políticos. Pero
serían necesarios diez años de lucha para que se
concretara una salida negociada y se acabara la guerra fratricida.
ACTORES
Salvador Samayoa habla con su propia voz en este ensayo histórico,
pero logra una suerte de invisibilidad, gracias a la cual deja
al lector frente a los hechos. Profusamente documentado y con
referencias puntuales en cada párrafo, disecciona el complejo
entramado que requirió múltiples esfuerzos para
concretarse en la firma de los Acuerdos de Paz.
Un factor particularmente importante en el proceso fue la participación
de actores externos.
La compleja situación mundial puso a este pequeño
país en el medio de una confrontación de intereses
mundiales. Pero el proceso mismo logró que las actitudes
y participaciones de organismos como Naciones Unidas, y otros
de relaciones interamericanas, fijaran su interés y esfuerzos
en tratar de detener la lucha fratricida y las condiciones que
gestaron su origen.
Por eso, como dice el autor en las páginas finales, el
proceso salvadoreño también abrió posibilidades
para la busca negociada de conflictos en otras partes del mundo.
Y ese fue un logro colateral, pero de gran trascendencia.
Desde su perspectiva como miembro y redactor de buena parte de
los Acuerdos de Paz, así como negociador mismo, sostiene
que los acuerdos eran un mapa de ruta, la democracia había
que construirla a partir de las posibilidades que los acuerdos
favorecieron. Hoy, El Salvador vive un ejercicio democrático
muy joven y por ello priman en ímpetu y el entusiasmo.
MEMORIA
El gran mérito de este libro es su pertinencia, puesto
que a diez años de uno de los procesos más complejos
y definitivos de la historia del país, es necesario que
los ciudadanos tengan acceso de primera mano a lo que fue y significa
la negociación de la paz. El lector podrá conformar
su propio criterio para establecer si esos acuerdos firmados se
han cumplido o no.
Pese al empeño del autor en evitar un protagonismo personalista,
hay momentos en el texto que son apasionantes y que reflejan el
esfuerzo por conseguir salidas negociadas y detener la confrontación
armada. Momentos de suma tensión donde parecía que
la esperanza se escapaba de las manos, en medio de intransigencias,
intrigas, desconfianzas y sospechas.
El Salvador: la reforma pactada es un documento histórico,
honesto, directo. El trabajo exhaustivo y sincero de Salvador
Samayoa deja un legado imprescindible para los salvadoreños
y para todos aquellos que se interesan en un proceso ejemplar,
mediante el cual un pueblo, enfrascado en una lucha entre hermanos,
decidió por construir un futuro más promisorio en
un Estado de Derecho, dejando las armas de lado.
|