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El
futuro de la Fuerza Armada
Marcial Vela Ramos *
vertice@elsalvador.com
Comprender los conceptos
de Seguridad Nacional, de Defensa Nacional y el rol que la Institución
Armada tiene en una democracia, supone entender el nuevo mundo en que
vivimos posterior a los Acuerdos de Paz.
En este contexto se han expresado, al interior de la institución
castrense, tres cambios fundamentales que le ayudan a comprender su
protagonísmo en el mundo democrático. El fin de la guerra
fría y la disminución en importancia del comunismo revolucionario,
la promoción de la democracia en América Latina y los
cambios tecnológicos que, entre otros aspectos, ha afectado la
forma de hacer la guerra, es la nueva realidad.
En nuestro país la Fuerza Armada inició su transición
hacia la democracia el 15 de octubre de 1979. El cambio de mentalidad
en la institución, que se concreta a la aceptación y solidaridad
con los cambios, llegó a materializarse en forma institucionalizada,
con las reformas constitucionales en lo que se refiere a ella.
Las reformas mencionadas especifican con mayor precisión, su
papel en el estado democrático de derecho que organiza la Constitución,
su ubicación en la estructura del gobierno y particularmente
su posición claramente pendiente de la autoridad civil. En suma
se consolida su doctrina y actuación en el Capítulo VIII
de la Constitución de la República de El Salvador de 1983
y sus reformas de 1992.
La institución entendió que la democracia siempre ha sido
preferible por el poder que da el ciudadano, por su importancia moral
y por la flexibilidad del sistema. El triunfo de la Democracia tiene
un valor humano y un valor social en nuestro país, ello implica
que la soberanía, la cual no es ni ha sido un absoluto, siga
siendo un concepto que ha implicado negociación, regateo, concesiones
recíprocas como lo fue ONUSAL en nuestro país y la Declaración
de Santiago de la OEA.
Seguridad nacional
¿Cuáles
son las funciones de defensa nacional que debe compartir con otros organismos
y cuáles funciones se deben de mantener en lo nacional? Existen
funciones básicas propiamente para la institución armada;
sin embargo hay otras de índole gubernamental que competen al
Estado-Nación, en donde las amenazas deben ser tratadas integralmente
bajo el concepto de la Seguridad Nacional.
A los salvadoreños nos gustaría imaginar que no hay amenazas,
que no hay conflictos, pero no es cierto, hay conflictos y los habrá
en el futuro, por lo que el Estado seguirá teniendo la misión
de defender el territorio nacional y un elemento básico para
su defensa lo constituye la Fuerza Armada.
Una función importantísima es la disponibilidad de la
Fuerza Armada en caso de emergencia nacional, la cual es una función
real y mundial. El ensayo "Las Delicias, experiencia de un Albergue
Modelo" escrito por el economista José Ramón Candel
(ESEN), plasma la importancia del papel que desempeñó
la institución castrense a consecuencia de los terremotos ocurridos
a principio del 2001 en nuestro país, en coordinación
con FUSAL, en el manejo del Albergue Las Delicias.
La rapidez, oportuna e intensiva labor desarrollada por la institución
armada, no solo le mereció el reconocimiento de la población
en general sino también por CASALCO por su desempeño frente
a la crisis. Una tercera función es la disponibilidad de la Fuerza
Armada en la participación en misiones internacionales de paz,
basada en la necesidad de apoyar la democracia y en el interés
común de los pueblos por alcanzarla.
Sin embargo también existen otras de naturaleza social y económica,
como la de apoyar a la PNC en el combate al narcotráfico, delincuencia
común, contrabando, de seguridad ciudadana, entre otras; así
como campañas de Acción Cívica, educación
y obras públicas, cuando ni el Estado ni las diferentes organizaciones
civiles pueden hacerlo.
En este contexto el desafío de la política militar para
el siglo XXI está plasmada de grandes retos, en el que distinguir
acertadamente las funciones transitorias con las básicas deberán
estar enmarcadas según las circunstancias en donde el Estado
no pueda cumplir por medio de otras instituciones públicas.
La integración de la Fuerza Armada posterior a los Acuerdos de
Paz implica que el pueblo la acepte en su seno como parte natural del
mismo, dejando en el pasado el rechazo de considerar a la Institución
militar como una casta separada, distinta y ajena a la sociedad que
la comprende. El hombre de armas antes y más que de armas es
un hombre social, sobre el cual la institución sigue trabajando
para que esté acorde a la promoción de la democracia en
El Salvador.
Civil-militar
En
este sentido la Fuerza Armada esta realizando esfuerzos en promover
y fortalecer las relaciones civiles y militares. Un ejemplo de ello
es que a partir de 1994 al curso de Seguridad y Desarrollo Nacional,
a través del Colegio de Altos Estudios Estratégicos, centro
académico de enseñanza del nivel postgrado del sistema
educativo militar, concurren representantes de distintos sectores nacionales,
a fin de estudiar integralmente los problemas del país, para
la Planeación de la Seguridad y el Desarrollo Nacional.
En el fortalecimiento de la democracia, la fuerza armada y la sociedad
en general, tienen un desafío común: la adopción
de nuevos roles en la nueva sociedad: los civiles ejercen un liderazgo
efectivo y competente, y los militares a apoyar profesionalmente ese
liderazgo, que nuestro pueblo confiere a sus gobernantes a través
del voto.
La Fuerza Armada cuenta con unidades militares y cuadro de oficiales,
sub-oficiales y tropa a su interior con altos índices de profesionalismo,
que le permiten trabajar permanentemente con disciplina y espíritu
de sacrificio, en áreas de desarrollo humano-social y de servicio
a la comunidad que le encomiende el órgano Ejecutivo; sumándose
en el esfuerzo común para solucionar problemas, sin adoptar un
papel prepotente y acaparador, sino conducido y acorde a su función.
Sin embargo sus efectivos han sido reducidos más allá
de los Acuerdos de Paz; dándole el protagonísmo debido
a otras prioridades como la educación y salud, entre otros rubros
del gobierno. Ante ello se vuelve necesario e imprescindible que se
lleven a cabo políticas de defensa sustentables para adquirir
equipo nuevo, para reemplazar el que se encuentra en mal estado y hacer
de la Institución Armada, una organización versátil,
moderna, efectiva en tierra, aire y mar; con una gran capacidad de respuesta
ante cualquier amenaza externa o interna al Estado salvadoreño
en un mundo cada vez impredecible.
La inversión en investigación y tecnología es vital
para su crecimiento cualitativo, en el que Industrias militares, y el
Comando de Sanidad Militar, entre otros, juegan un rol protagónico.
Su proyección, por lo tanto, deberá estar encaminada a
modernizarse y desarrollarse.
Ciudadano profesional
Por
otro lado el ciudadano- soldado profesional al servicio de la
patria (Reserva a disposición de la nación) con
el tiempo, corre el riego de perder su capacidad para apoyar con eficacia
las contingencias en tiempos de guerra y de paz.
La ley de Reclutamiento y de Reserva de la Fuerza Armada y su reglamento
decretados en Julio y Octubre de 1992 respectivamente son de aplicación
de las disposiciones de los mencionados decretos.
El gobierno, por lo tanto, debe encontrar los caminos de entendimiento
con la sociedad para desarrollar la Universalidad, la Equidad y la Indiscriminación
en el cumplimiento del servicio militar, especialmente el servicio militar
discontinuo de acuerdo al Art. 19 de la Ley, porque nada es posible
sin los hombres y nada duradero sin las instituciones.
Al estado corresponde hoy, de cara al futuro y a las nuevas generaciones,
trabajar responsablemente por hacer de la Fuerza Armada de El Salvador,
la más profesional de las Fuerzas Armadas de la región.
Compenetrados en que los cambios pueden comenzar en lo profundo, que
es el espíritu, de que los cambios de mentalidad sólo
se logran por medio de la educación y la concientización,
vemos la necesidad de que se formule una declaración de principios,
que nos guíe y nos comprometa a todos los salvadoreños;
políticos, funcionarios de gobierno, líderes religiosos,
trabajadores, empresarios, profesionales, militares y el pueblo en general,
sobre la participación de la Fuerza Armada en el proceso de transformación
y reconstrucción física y moral de nuestro país,
en donde la mujer salvadoreña es incluyente dentro de este proceso.
En este contexto, a finales del año 2003 se estará graduando
la primera promoción de oficiales mujeres de la Escuela Militar
Capitán General Gerardo Barrios, quienes tendrán
un rol en las actividades de Defensa, Seguridad y Desarrollo Nacional.
En conclusión: la Fuerza Armada aspira estar debidamente estructurada,
con doctrina apropiada y moderna. Con fuerte orientación hacia
los valores cívicos y democráticos y subordinada al poder
político legalmente constituido. Conducida por cuadros de Oficiales
y Suboficiales profesionales, y con gran capacidad para enfrentar diversas
e imprevistas amenazas.
Una Fuerza Armada de dimensiones apropiadas para el Estado, y muy flexible,
versátil y móvil. Identificada en mayor medida con los
intereses generales de la sociedad, sin perder sus características
de: valor, disciplina, obediencia, subordinación y otras virtudes
que deben caracterizar a los miembros de la institución castrense.
El Plan Arce 2005, es un Plan de Modernización de la Fuerza Armada,
que da continuidad al Plan Arce 2000.
Esta modernización, se traduce en el desarrollo de la institución
para elevar su fuerza y potencial a un adecuado nivel de listeza operacional,
utilizando la tecnología de actualidad que le permita cumplir
la misión eficiente y eficazmente. La doctrina militar de la
Fuerza Armada esta basada con la nueva realidad, en el aprovechamiento
racional de los recursos humanos y materiales que se le asignan, y de
acuerdo a las necesidades del país. En resumen modernizar la
Fuerza Armada es desarrollarla; y hacerlo es hacer que cumpla con su
razón de ser, en el marco de la Defensa, Seguridad y Desarrollo
Nacional.
El desafío futuro no es tarea fácil, la institución
sabe las limitaciones, pero esta convencida que alcanzará los
objetivos que se ha trazado; conociendo que son retos que los nuevos
tiempos exigen. El compromiso del Estado rebasa, por lo tanto, las generaciones
actuales, en el que se debe proyectar un país moderno comprometido
con su destino de ser soberano, libre, participativo y respetado.
* Cnel. y Licenciado en Ciencias Políticas.
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