24 de febrero de 2002

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El futuro de la Fuerza Armada

Marcial Vela Ramos *
vertice@elsalvador.com

Comprender los conceptos de Seguridad Nacional, de Defensa Nacional y el rol que la Institución Armada tiene en una democracia, supone entender el nuevo mundo en que vivimos posterior a los Acuerdos de Paz.
En este contexto se han expresado, al interior de la institución castrense, tres cambios fundamentales que le ayudan a comprender su protagonísmo en el mundo democrático. El fin de la guerra fría y la disminución en importancia del comunismo revolucionario, la promoción de la democracia en América Latina y los cambios tecnológicos que, entre otros aspectos, ha afectado la forma de hacer la guerra, es la nueva realidad.
En nuestro país la Fuerza Armada inició su transición hacia la democracia el 15 de octubre de 1979. El cambio de mentalidad en la institución, que se concreta a la aceptación y solidaridad con los cambios, llegó a materializarse en forma institucionalizada, con las reformas constitucionales en lo que se refiere a ella.
Las reformas mencionadas especifican con mayor precisión, su papel en el estado democrático de derecho que organiza la Constitución, su ubicación en la estructura del gobierno y particularmente su posición claramente pendiente de la autoridad civil. En suma se consolida su doctrina y actuación en el Capítulo VIII de la Constitución de la República de El Salvador de 1983 y sus reformas de 1992.
La institución entendió que la democracia siempre ha sido preferible por el poder que da el ciudadano, por su importancia moral y por la flexibilidad del sistema. El triunfo de la Democracia tiene un valor humano y un valor social en nuestro país, ello implica que la soberanía, la cual no es ni ha sido un absoluto, siga siendo un concepto que ha implicado negociación, regateo, concesiones recíprocas como lo fue ONUSAL en nuestro país y la Declaración de Santiago de la OEA.

Seguridad nacional

¿Cuáles son las funciones de defensa nacional que debe compartir con otros organismos y cuáles funciones se deben de mantener en lo nacional? Existen funciones básicas propiamente para la institución armada; sin embargo hay otras de índole gubernamental que competen al Estado-Nación, en donde las amenazas deben ser tratadas integralmente bajo el concepto de la Seguridad Nacional.
A los salvadoreños nos gustaría imaginar que no hay amenazas, que no hay conflictos, pero no es cierto, hay conflictos y los habrá en el futuro, por lo que el Estado seguirá teniendo la misión de defender el territorio nacional y un elemento básico para su defensa lo constituye la Fuerza Armada.
Una función importantísima es la disponibilidad de la Fuerza Armada en caso de emergencia nacional, la cual es una función real y mundial. El ensayo "Las Delicias, experiencia de un Albergue Modelo" escrito por el economista José Ramón Candel (ESEN), plasma la importancia del papel que desempeñó la institución castrense a consecuencia de los terremotos ocurridos a principio del 2001 en nuestro país, en coordinación con FUSAL, en el manejo del Albergue Las Delicias.
La rapidez, oportuna e intensiva labor desarrollada por la institución armada, no solo le mereció el reconocimiento de la población en general sino también por CASALCO por su desempeño frente a la crisis. Una tercera función es la disponibilidad de la Fuerza Armada en la participación en misiones internacionales de paz, basada en la necesidad de apoyar la democracia y en el interés común de los pueblos por alcanzarla.
Sin embargo también existen otras de naturaleza social y económica, como la de apoyar a la PNC en el combate al narcotráfico, delincuencia común, contrabando, de seguridad ciudadana, entre otras; así como campañas de Acción Cívica, educación y obras públicas, cuando ni el Estado ni las diferentes organizaciones civiles pueden hacerlo.
En este contexto el desafío de la política militar para el siglo XXI está plasmada de grandes retos, en el que distinguir acertadamente las funciones transitorias con las básicas deberán estar enmarcadas según las circunstancias en donde el Estado no pueda cumplir por medio de otras instituciones públicas.
La integración de la Fuerza Armada posterior a los Acuerdos de Paz implica que el pueblo la acepte en su seno como parte natural del mismo, dejando en el pasado el rechazo de considerar a la Institución militar como una casta separada, distinta y ajena a la sociedad que la comprende. El hombre de armas antes y más que de armas es un hombre social, sobre el cual la institución sigue trabajando para que esté acorde a la promoción de la democracia en El Salvador.

Civil-militar

En este sentido la Fuerza Armada esta realizando esfuerzos en promover y fortalecer las relaciones civiles y militares. Un ejemplo de ello es que a partir de 1994 al curso de “Seguridad y Desarrollo Nacional”, a través del Colegio de Altos Estudios Estratégicos, centro académico de enseñanza del nivel postgrado del sistema educativo militar, concurren representantes de distintos sectores nacionales, a fin de estudiar integralmente los problemas del país, para la Planeación de la Seguridad y el Desarrollo Nacional.
En el fortalecimiento de la democracia, la fuerza armada y la sociedad en general, tienen un desafío común: la adopción de nuevos roles en la nueva sociedad: los civiles ejercen un liderazgo efectivo y competente, y los militares a apoyar profesionalmente ese liderazgo, que nuestro pueblo confiere a sus gobernantes a través del voto.
La Fuerza Armada cuenta con unidades militares y cuadro de oficiales, sub-oficiales y tropa a su interior con altos índices de profesionalismo, que le permiten trabajar permanentemente con disciplina y espíritu de sacrificio, en áreas de desarrollo humano-social y de servicio a la comunidad que le encomiende el órgano Ejecutivo; sumándose en el esfuerzo común para solucionar problemas, sin adoptar un papel prepotente y acaparador, sino conducido y acorde a su función.
Sin embargo sus efectivos han sido reducidos más allá de los Acuerdos de Paz; dándole el protagonísmo debido a otras prioridades como la educación y salud, entre otros rubros del gobierno. Ante ello se vuelve necesario e imprescindible que se lleven a cabo políticas de defensa sustentables para adquirir equipo nuevo, para reemplazar el que se encuentra en mal estado y hacer de la Institución Armada, una organización versátil, moderna, efectiva en tierra, aire y mar; con una gran capacidad de respuesta ante cualquier amenaza externa o interna al Estado salvadoreño en un mundo cada vez impredecible.
La inversión en investigación y tecnología es vital para su crecimiento cualitativo, en el que Industrias militares, y el Comando de Sanidad Militar, entre otros, juegan un rol protagónico. Su proyección, por lo tanto, deberá estar encaminada a modernizarse y desarrollarse.

Ciudadano profesional

Por otro lado el “ciudadano- soldado profesional al servicio de la patria” (Reserva a disposición de la nación) con el tiempo, corre el riego de perder su capacidad para apoyar con eficacia las contingencias en tiempos de guerra y de paz.
La ley de Reclutamiento y de Reserva de la Fuerza Armada y su reglamento decretados en Julio y Octubre de 1992 respectivamente son de aplicación de las disposiciones de los mencionados decretos.
El gobierno, por lo tanto, debe encontrar los caminos de entendimiento con la sociedad para desarrollar la Universalidad, la Equidad y la Indiscriminación en el cumplimiento del servicio militar, especialmente el servicio militar discontinuo de acuerdo al Art. 19 de la Ley, porque nada es posible sin los hombres y nada duradero sin las instituciones.
Al estado corresponde hoy, de cara al futuro y a las nuevas generaciones, trabajar responsablemente por hacer de la Fuerza Armada de El Salvador, la más profesional de las Fuerzas Armadas de la región. Compenetrados en que los cambios pueden comenzar en lo profundo, que es el espíritu, de que los cambios de mentalidad sólo se logran por medio de la educación y la concientización, vemos la necesidad de que se formule una declaración de principios, que nos guíe y nos comprometa a todos los salvadoreños; políticos, funcionarios de gobierno, líderes religiosos, trabajadores, empresarios, profesionales, militares y el pueblo en general, sobre la participación de la Fuerza Armada en el proceso de transformación y reconstrucción física y moral de nuestro país, en donde la mujer salvadoreña es incluyente dentro de este proceso.
En este contexto, a finales del año 2003 se estará graduando la primera promoción de oficiales mujeres de la Escuela Militar “Capitán General Gerardo Barrios”, quienes tendrán un rol en las actividades de Defensa, Seguridad y Desarrollo Nacional.
En conclusión: la Fuerza Armada aspira estar debidamente estructurada, con doctrina apropiada y moderna. Con fuerte orientación hacia los valores cívicos y democráticos y subordinada al poder político legalmente constituido. Conducida por cuadros de Oficiales y Suboficiales profesionales, y con gran capacidad para enfrentar diversas e imprevistas amenazas.
Una Fuerza Armada de dimensiones apropiadas para el Estado, y muy flexible, versátil y móvil. Identificada en mayor medida con los intereses generales de la sociedad, sin perder sus características de: valor, disciplina, obediencia, subordinación y otras virtudes que deben caracterizar a los miembros de la institución castrense. El Plan Arce 2005, es un Plan de Modernización de la Fuerza Armada, que da continuidad al Plan Arce 2000.
Esta modernización, se traduce en el desarrollo de la institución para elevar su fuerza y potencial a un adecuado nivel de listeza operacional, utilizando la tecnología de actualidad que le permita cumplir la misión eficiente y eficazmente. La doctrina militar de la Fuerza Armada esta basada con la nueva realidad, en el aprovechamiento racional de los recursos humanos y materiales que se le asignan, y de acuerdo a las necesidades del país. En resumen modernizar la Fuerza Armada es desarrollarla; y hacerlo es hacer que cumpla con su razón de ser, en el marco de la Defensa, Seguridad y Desarrollo Nacional.
El desafío futuro no es tarea fácil, la institución sabe las limitaciones, pero esta convencida que alcanzará los objetivos que se ha trazado; conociendo que son retos que los nuevos tiempos exigen. El compromiso del Estado rebasa, por lo tanto, las generaciones actuales, en el que se debe proyectar un país moderno comprometido con su destino de ser soberano, libre, participativo y respetado.

* Cnel. y Licenciado en Ciencias Políticas.


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