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La
confesión de Sharon
El primer ministro de Israel
cruzó la línea de la diplomacia esta semana. Sus delcaraciones
pusieron en riesgo las pláticas de paz con la Autoridad Palestina.
Redacción
Vértice/Agencia
vertice@elsalvador.com
Las declaraciones del primer
ministro israelí Ariel Sharon desencadenaron una tormenta política
y diplomática internacional en su contra. Sharon lamentó
no haber eliminado a Yaser Arafat durante la invasión al Líbano
en 1982 durante una entrevista que concedió al periódico
judío Maariv.
Las reacciones no se hicieron esperar en Europa.
El ministro de Asuntos Exteriores y presidente del Consejo de Ministros
de la Unión Europea (UE), Josep Piqué, deploró
las declaraciones del líder judío.
Piqué señaló que si la publicación del rotativo
corresponde ha lo expresado por el primer ministro Sharon, las deploraba
y rechazaba.
Asimismo, el ministro reiteró la postura de la UE de respaldar
a Arafat como representante legítimo de los palestinos.
En los últimos días han surgido informaciones y rumores
sobre la posibilidad de que Estados Unidos rompa sus relaciones con
Arafat, en un claro respaldo a la postura israelí.
Las declaraciones de Sharon se produjeron durante una entrevista al
diario judío Maariv y fueron reproducidas por todas las agencias
internacionales de prensa.
Sharon quien, en la década de los ochenta fue ministro de Defensa,
señaló que durante ese tiempo hubo un acuerdo para respetar
la integridad de Arafat.
La guerra del Líbano
En
el Líbano hubo un acuerdo que establecía que no era necesario
liquidar a Arafat, y a fin de cuentas, lo lamento, dijo.
Durante la invasión israelí al Líbano en 1982,
Arafat era el máximo líder de la Organización para
la Liberación de Palestina (OLP) y era quien dirigía los
combates del lado palestino en la capital libanesa.
La publicación de Maariv no ofrece mayores detalles sobre quién
o quienes habían decidido mantener vivo al líder de la
OLP.
Arafat fue el responsable, en aquel entonces, de la mayoría de
atentados perpetrados contra blancos judíos dentro y fuera del
Medio Oriente.
Al final, la guerra fue ganada por Israel y las fuerzas palestinas se
trasladaron a Túnez en donde permanecieron hasta la firma de
los primeros acuerdos con Israel alcanzados en Oslo, Noruega, en 1993.
Las declaraciones de Sharon contrastan con las efectuadas -por él
mismo- en diciembre pasado cuando señaló que Arafat podría
volver a ser un socio para la negociación.
En aquella ocasión, el primer ministro dejo entrever que se resignaba
a aceptar un Estado Palestino, pero desmilitarizado.
Sin embargo un acuerdo de este tipo es rechazado por la mayoría
del Likud (derecha), el partido que representa Sharon.
Mientras tanto, la escalada de violencia continúa. Dos palestinos
hicieron estallar el fin de semana pasado una bomba en Gaza justo cuando
pasaba un vehículo, que conducía a varios agricultores
tailandeses rumbo a un asentamiento judío.
Otro hecho -sin precedentes- fue un atentado suicida ejecutado por una
joven palestina.
A juicio de unos, la lección de Sharon es que -en política-
nunca debe anteponerse la sinceridad a la diplomacia.
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